La Caldera de Taburiente es una enorme depresión semicircular de paredes escarpadas que sobrepasan los 1.000 m. de altura, surcada por profundos barrancos que desde las cumbres confluyen progresivamente en el cauce del barranco de las Angustias. En una de sus cumbres se encuentra el punto más alto de la isla, el Roque de los Muchachos, con 2.428 m. de altitud sobre el nivel del mar. Si notorios son los desniveles, más impresionante es su diámetro, que alcanza los 8 km.
Contemplando la Caldera desde alguno de sus miradores es posible que pensemos que a la belleza agreste de sus paisajes le falta la frescura de otros lugares conocidos donde el agua es abundante.
Los caminantes que se aventuren por los senderos hacia el interior del Parque caerán en la cuenta de lo equivocado que ha sido su juicio a primera vista.
La orientación de la Caldera con exposición oeste y bordeada de picos de gran altitud hace que el influjo de los vientos habituales del noreste, cargados de humedad, no la afecten.
La altitud provoca que las temperaturas, precipitaciones y nieblas varíen notablemente de unos puntos a otros del Parque.
El Parque Nacional de La Caldera de Taburiente alberga una rica vegetación dominada por el pino canario, símbolo de La Palma. Este pinar se extiende desde los 400 hasta los 2.400 m, adaptándose a la altitud y al clima.
Le acompañan especies como el codeso, el amagante, el brezo o el escobón. En las cumbres, destacan plantas únicas como el tajinaste azul o el pensamiento de cumbre.
La fauna asociada al pinar es poco diversa si se compara con la existente en los bosques de laurisilva, debido principalmente a la uniformidad del hábitat y a la acidez del suelo. Los invertebrados predominan sobre el resto de los grupos taxonómicos y se han citado un total de 1.200 taxones, de los que 929 se han identificado a nivel de especie/ subespecie. Dentro de los vertebrados predominan las aves, con un total de 38 taxones descritos.
La Caldera de Taburiente ofrece un espectacular paisaje de origen volcánico, dominado por una enorme caldera erosionada rodeada de cumbres que superan los 2.000 m. Frondosos bosques de pino canario, barrancos profundos, cascadas y arroyos cristalinos y formaciones rocosas únicas la convierten en un paraíso natural para el senderismo, la observación de estrellas y el disfrute de la naturaleza.
La Caldera de Taburiente fue un lugar clave para los antiguos benahoaritas, el pueblo aborigen de La Palma antes de la conquista en 1493. En este territorio, llamado Aceró, desarrollaron una vida pastoril y espiritual, aprovechando sus pinares y manantiales para el pastoreo y realizando rituales en lugares sagrados como el Roque Idafe. Los restos arqueológicos -cerámicas, petroglifos y útiles de piedra- muestran la estrecha relación entre esta cultura y el entorno natural que hoy conserva el Parque Nacional.