
Tras la conquista, el agua de la Caldera se volvió un recurso clave, especialmente para el riego en Argual y Tazacorte. Inicialmente se aprovechaban fuentes superficiales y luego aguas subterráneas mediante galerías, de las cuales hay unas veinte en el Parque. Aún hoy se buscan formas eficientes de aprovechar el agua de lluvia, aunque existen dos problemas principales: los arrastres durante las crecidas y el riesgo de desprendimientos que podrían vaciar repentinamente las presas.

La agricultura en el Parque ha tenido poca relevancia. En la vertiente del barranco de Las Angustias se mantienen dos pequeñas áreas agrícolas de regadío en Tenerra y Taburiente, famosas hasta los años cincuenta del siglo pasado por el cultivo de tabaco. En la del Riachuelo quedan unos pocos enclavados con cultivos de frutales de secano que los pinares todavía no han colonizado.

No han sido nunca muy intensos, aunque la presencia de algunos topónimos como el Lomo de los Bueyes y los restos de las bases de algunos aserraderos, muestran que se hizo una entresaca de los pies mayores a mediados del siglo XX.
A finales del siglo XIX se extraía miera (pez) de los pinos canarios, y de esa actividad han quedado restos de algunos hornos dispersos por el Parque.

En cuanto a la extracción de materiales de construcción, la existencia de roca caliza en el Parque motivó la construcción de un horno para la obtención de cal, que se utilizó entre otras cosas para hacer la argamasa de la iglesia de Tijarafe. Ahora existe el topónimo del Lomo del Horno en relación con este uso.

Desde los años 50, el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente recibe campistas y numerosos visitantes que acceden a miradores como La Cumbrecita y el Roque de los Muchachos, con acceso regulado. Cuenta con una red de senderos y varios equipamientos: centros de visitantes, puntos de información, refugio de montaña, zona de acampada y un campamento-aula para grupos organizados. Algunas zonas requieren autorización para su uso.

El parque es un lugar idóneo para la investigación. Son numerosos los estudios y proyectos realizados en la actualidad, desde estudios geológicos a investigaciones sobre el agua y sus comunidades, el cambio climático y afección a los diversos ecosistemas o especies concretas, el efecto de los incendios sobre el suelo, genética de especies amenazadas, fenología de especies de alta montaña, polinizadores y fauna. Todos los proyectos de investigación deben ser autorizados.