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Los orígenes: Aceró, el lugar invulnerable

Antes de la conquista, la isla de La Palma, conocida por los aborígenes como Benahoare (“mi tierra”), estaba dividida en 12 cantones. La zona que hoy ocupa la Caldera de Taburiente era el cantón llamado Aceró, que significa “lugar fuerte e invulnerable”. Su líder era Tanausú, un mencey respetado por su pueblo, los benahoaritas o awaritas. Estos vivían vivían del pastoreo, la agricultura y la recogida de frutas y raíces, con los que elaboraban una de harina llamada “gofio”, hecha con raíces de helecho y amagantes, que tostaban y molían.

La conquista y la traición

En 1447, Guillén Peraza partió de La Gomera con 500 hombres a conquistar La Palma. Desembarcó en el cantón de Tihuya, reinado por Echedey. En la batalla, los indígenas derrotaron a los castellanos y el mismo Guillén Peraza falleció tras ser alcanzado por una piedra.

En 1492, Alonso Fernández de Lugo desembarcó con cerca de 900 hombres y fue sometiendo los cantones uno a uno. Sin embargo, Aceró resistía. Tras varios fracasos, Fernández de Lugo recurrió a la traición: envió a un familiar cristianizado de Tanausú para convencerle de negociar. El mencey accedió, pero fue capturado en una emboscada cerca de La Cumbrecita. Se dice que, preso y rumbo a la península, murió en huelga de hambre como protesta.

De tierras de conquista a propiedad privada

Con la conquista culminada, las tierras de La Caldera se repartieron como recompensa entre los vencedores. La zona pasó por varias manos hasta quedar en propiedad del Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte, que hoy agrupa a unos 1.800 propietarios que aprovechan el agua de más de 70 manantiales y galerías de La Caldera, así como las aguas que por escorrentía llegan a Dos Aguas, una vez fuera de los límites del Parque.

La Caldera
Un espacio codiciado por sus recursos

El cultivo de la caña de azúcar, cuya exportación tuvo una gran importancia en la economía de la isla durante el siglo XVI, requería de un elevado consumo de agua. La riqueza de las aguas de La Caldera motivó grandes enfrentamientos a lo largo de la historia, hasta llegar a la actualidad.

La utilización de madera para la construcción de muebles, la leña empleada como combustible y la brea para calafatear barcos, hicieron mella en las masas forestales de la isla.

Un espacio codiciado por sus recursos
Un espacio codiciado por sus recursos
Nace el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente

El impulso para proteger este singular espacio natural llegó de la mano de artistas y científicos.

En 1954, La Caldera de Taburiente fue declarada Parque Nacional. Desde entonces, se han dado importantes pasos en su conservación: la ampliación del parque en 1981, la aprobación del primer Plan Rector en 1986 y su actualización en 2005, que hoy regula aspectos clave como la conservación de especies, el control de accesos y el uso público.