La creación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente tiene como principal objetivo “proteger la integridad de la gea, fauna, flora, vegetación, agua y atmósfera, así como sus valores arqueológicos y, en definitiva, del conjunto de los ecosistemas del parque nacional”. (Ley 4/1981, de 25 de marzo, de reclasificación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente), quedando “prohibida cualquier actividad que pueda alterar los elementos y la dinámica de los ecosistemas”.
Por otra parte, el PRUG establece como Objetivos específicos de Conservación citados PRUG
1. Mantener la dinámica y estructura funcional de los ecosistemas.
2. Restaurar los ecosistemas dañados por la actividad humana.
3. Garantizar la persistencia de los recursos genéticos, especialmente aquellos en peligro de extinción.
4. Facilitar el disfrute público basado en los valores del parque siempre que sea compatible con su conservación.
En concreto, el PRUG establece una serie de objetivos específicos para la protección y conservación de los diferentes recursos (recursos geológicos y geomorfológicos, recursos hídricos, flora, formaciones vegetales, fauna…).
Al sur del Bejenado se ha establecido una zona de tránsito restringido fuera de los senderos señalizados para evitar el expolio de fragmentos o el deterioro. Además, tras comprobar en los años ochenta que se producían actos vandálicos en La Erita, que fue el primer yacimiento arqueológico con petroglifos que se señalizó, se protegió su perímetro permitiendo la observación, pero no el contacto con las rocas. Desde entonces, antes de mostrar cualquier yacimiento, se protege.
En la falda sur del Bejenado hay 4 recintos protegidos, tres en el Lomo Estrecho y uno en el Lomo de la Trocha y en el interior de la Caldera, cerca del sendero de Brecitos a la Zona de Acampada, hay otros dos más.
Para proteger formaciones geológicas de interés y conservar los suelos del parque nacional se han establecido dos zonas de Reserva: la primera en el pico del Roque de Los Muchachos donde se mantiene un espacio acotado y hay vigilantes, y la segunda en La Cumbrecita, donde además se ha restaurado el montículo hasta cubrir las raíces que habían quedado al aire y se ha repoblado con vegetación su superficie.
Se realizan las actuaciones necesarias para la mejora de la situación de amenaza de las especies en Peligro para llevarlas hasta la categoría Vulnerable o de Preocupación menor.
Los esfuerzos de mejora y conservación de formaciones de pinar o matorral se centran en el estudio del grado de naturalidad de las formaciones vegetales mediante vallados de protección contra herbívoros, así como el control y erradicación de especies exóticas invasoras.
La prevención de incendios se realiza mediante líneas de defensa de bajo impacto, que incluyen aclareos en el pinar, podas de matorrales, y limpieza de material fino y seco, en las divisorias de cuencas, en los bordes de carreteras, en lugares con instalaciones y en las parcelas de reproductores.
Para la extinción se dispone de un encargo periódico que incluye un retén y conductores. También se dispone de camiones de transporte de agua como apoyo a los servicios del Cabildo de La Palma, responsable de la extinción de incendios.
De acuerdo con el PRUG, se realiza el control sistemático, tendiendo a su erradicación, de herbívoros introducidos (cabras y conejos) y se trabaja en la erradicación del arruí.
Estos herbívoros son los causantes de la simplificación de todos los ecosistemas y del problema de las especies de flora en peligro de extinción. La mayor parte del territorio solo tiene semillas de las plantas menos apetecibles. Desde hace más de 25 años contamos con dos operarios que están todo el año recorriendo el parque dividido en 24 sectores para eliminar a cabras cimarronas o arruís. Dos agentes del parque también participan en esta labor. El control de poblaciones de conejos se concentra en las zonas repobladas o sembradas y los alrededores, donde se detectan daños.