El Ministerio inició, en el año 2001, la elaboración del Inventario Nacional de Erosión de Suelos, con el objetivo de estimar la superficie con riesgo de erosión, discriminando aquellas superficies artificiales, las láminas de agua y los humedales.
Según datos del Inventario Nacional de Erosión de Suelos (2005), en Canarias, la superficie afectada por procesos erosivos con pérdidas de suelo superiores a las 10-12 toneladas por hectárea y año son muy superiores en la provincia de Santa Cruz de Tenerife (41,1%) que en la provincia de Las Palmas (19,1%). Ello es debido a que en las islas occidentales son mayores los factores de índice de erosión pluvial, longitud de ladera y pendiente. Además, a estos factores hay que añadir que estas islas son las que tienen una mayor superficie puesta en cultivo, y como se pone de manifiesto en el Inventario, la máxima erosión laminar en Canarias se produce en tierras dedicadas a cultivos con pendientes superiores al 10%. En este trabajo también se destaca la elevada superficie ocupada por suelos esqueléticos y/o degradados, y por desiertos de vegetación con predominio de afloramientos rocosos, que superan en todos los casos el 50% y llega a alcanzar el 75-85% en algunas islas.
La erosión en cárcavas y barrancos se encuentra poco representada en la provincia occidental con un 0,49% de la superficie total provincial, mientras que en la provincia oriental alcanza un 6,6% de la superficie total, llegando hasta valores que superan el 15% de la superficie insular en la isla de Fuerteventura. Este hecho se debe sin duda a la naturaleza de los suelos de estas islas (principalmente los de Lanzarote y Fuerteventura), con bajo contenido en materia orgánica, salinos y sódicos con estructura degradada, y muy arcillosos, características todas ellas que favorecen el acarcavamiento y la generación de barranquillos.
Otro factor a tener en cuenta en islas como Lanzarote y Fuerteventura, es la salinización del suelo producida tanto por la fuerte brisa marina como por fenómenos de intrusión marina, constituyendo e sí un factor limitante para la vegetación. Finalmente, el riesgo de erosión eólica es muy bajo en más del 90% de la superficie de las Islas, excepto en Lanzarote y Fuerteventura. En estas últimas islas, con superficies extensas llanas y sin vegetación, ni obstáculos importantes, con suelos de estructura degradada y arcillosos o bien arenosos y sueltos, lluvias escasas y vientos fuertes y frecuentes, se llega a alcanzar un riesgo medio o alto en un 38% de la superficie insular de Lanzarote, y un riesgo alto o muy alto en un 41% de la extensión superficial de Fuerteventura, que es una isla con un proceso creciente de desertificación.
Grado de erosión de suelos en la región según el Plan Forestal de Canarias
| Grado de erosión |
Superficie afectada(ha) |
% |
| Extrema |
21.532 |
3 |
| Muy Alta |
94.233 |
13 |
| Alta |
95.758 |
13 |
| Media |
253.870 |
33 |
| Baja |
114.883 |
15 |
| Muy Baja |
175.871 |
23 |