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Política Territorial y Sostenibilidad
30 de enero del 2019 - 15:14

Política Territorial renueva el convenio que mantiene a Canarias como la reserva genética de olmos para todo el país

El acuerdo con el MAPA supone una inversión cercana a los 190.000 euros para la gestión de dos fincas que albergan más de 700 ejemplares de esta especie amenazada en toda Europa por la grafiosis

La Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) han suscrito un convenio interadministrativo para el mantenimiento del Programa de Conservación del Olmo Europeo que se puso en marcha en 2007 y que ha convertido a Canarias en una reserva genética para las tres principales especies de olmos presentes en el país.

La colaboración canaria en el establecimiento de bancos vegetales de conservación ha convertido a las Islas en un 'arca de Noé' para estas especies, ya que el Archipiélago es la única región del país libre de grafiosis, una enfermedad causada por un hongo que puede acabar en pocos meses con olmos centenarios.

El primer convenio, gracias al que se implantaron dos parcelas (una en Tenerife y otra en Gran Canaria) que en la actualidad albergan cerca de 700 ejemplares de olmos, finalizó en 2011. Desde entonces, el Gobierno de Canarias, con la colaboración de entidades como Fundación Bancaria 'la Caixa' y Fundación CajaCanarias, ha asumido el coste de su mantenimiento.

La firma de un nuevo convenio con el MAPA, que tiene una vigencia de cuatro años (hasta el 2022), supone una inversión de 188.895 euros, de los que el Ministerio aporta 127.018 euros y la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, 61.877 euros.

El acuerdo suscrito entre Nieves Lady Barreto en calidad de consejera de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias, y Fernando Miranda, Secretario General de Agricultura y Alimentación, tiene por objeto articular la cooperación entre el MAPA y la Consejería en materia de conservación de las diferentes especies de olmos nativos (presentes en la Península Ibérica) en el territorio de la Comunidad Autónoma de Canarias.

El Ministerio será el encargado de seleccionar el material seminal de las especies Ulmus glabra Huds., Ulmus minor Mill. y Ulmus laevis Pall., para su envío a Canarias donde se cultiva en vivero del material seleccionado para ser posteriormente plantado en las dos fincas habilitadas.

El acuerdo contempla también el desarrollo de un plan de caracterización del material vegetal establecido con la toma de datos biométricos, que van a permitir conocer su comportamiento en las condiciones climáticas canarias, así como la caracterización genética para la evaluación de la diversidad conservada en las parcelas y la presencia de posibles haplotipos (caracteres genéticos singulares) que hayan desaparecido en las poblaciones naturales peninsulares.

La pérdida de olmos y olmedas a causa del complejo patológico de la grafiosis ha supuesto la muerte de multitud de ejemplares de estas especies forestales, por lo cual su recuperación supone hoy uno de los grandes retos de los programas de conservación del mundo vegetal, estando considerado también como uno de los programas con mayor repercusión económica a nivel mundial para la recuperación de una especie forestal.

La grafiosis es una enfermedad detectada en España por primera vez en los años 30 yque en pocos años supuso la pérdida de cerca del 40% de las olmedas. En 1986, ante el peligro de perder este recurso genético tan valioso, se iniciaron los primeros trabajos para preservar la mayor variabilidad genética posible de los olmos nativos y seleccionar los árboles resistentes a la enfermedad. Canarias comenzó a colaborar con este programa en el año 2000 con una primera prueba experimental en la Finca de Osorio, que posteriormente se concreto en la firma del primer convenio de 2007.

Para la firma de estos convenios se ha tenido en cuenta que el Archipiélago, por su situación de aislamiento, puede considerarse como una estación idónea para establecer una reserva genética de las especies ibéricas del género Ulmus, ya que no está presente la enfermedad de la grafiosis ni los insectos vectores de transmisión del hongo.