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Los sistemas de depuración convencional

agua-img0014-200En estos sistemas, la depuración de las aguas residuales se logra mediante procesos secuenciados en tres pasos sucesivos, denominados tratamiento primario, secundario y terciario. En el tratamiento primario se elimina la materia insoluble mediante métodos puramente físicos. Los sólidos sedimentados, que son básicamente materia orgánica sin fermentar, se denominan fangos brutos y deben pasar un tratamiento secundario. Este paso sirve para rebajar la DBO y la DQO, para lo cual se utilizan procesos biológicos, que disminuyen la carga orgánica. El efluente del tratamiento secundario posee aún materia orgánica e inorgánica en suspensión, así como microorganismos patógenos. Para eliminar todos estos residuos se realiza el tratamiento terciario, que incluye la utilización de sustancias coagulantes para sedimentar las partículas sólidas; filtros de carbón activo y tecnologías similares para eliminar la materia orgánica; así como procesos de ósmosis inversa, electrodiálisis o resinas intercambiadoras de iones para eliminar los solutos inorgánicos.

La depuración convencional de aguas residuales forma parte de los denominados sistemas centralizados de gestión del ciclo integral del agua, en los cuales el agua es recolectada desde las diferentes fuentes de producción hasta puntos concretos para su tratamiento y distribución y, una vez usada, se vuelve a concentrar para su depuración y posterior reutilización o vertido.

El principal inconveniente de estos sistemas deriva de los elevados costes de construcción y mantenimiento de toda la red de distribución y recolección de aguas, así como de la propia estación de depuración, a lo que hay que añadir el mantenimiento constante y especializado, el uso de tecnologías caras y sofisticadas, la producción de malos olores y residuos en forma de grasas, arenas y lodos, y el elevado consumo energético.