INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE COOKIES

Este portal web utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su visita. Las cookies no se utilizan para recoger información de carácter personal. Usted puede permitir su uso o rechazarlo, también puede cambiar su configuración siempre que lo desee. Dispone de más información en nuestra Política de Cookies.

Gatos

  Gatos

Los gatos como factor de extinción

Los gatos y otros depredadores como las mangostas han llegado a las islas de la mano del hombre. Se trata casi siempre de introducciones voluntarias con las que se ha buscado controlar a otras especies que involuntariamente también acompañan al hombre y que suelen causar estragos en sus cosechas. El resultado de estas introducciones suele ser catastrófico para muchas especies autóctonas que, con su baja fecundidad y su torpeza, nada pueden hacer para contrarrestar su presencia.

Los gatos han extinguido a más vertebrados insulares que cualquier otro depredador debido a su eficacia como carnívoro, a una enorme capacidad de adaptación que le permite colonizar desde las islas subantártica a las muy áridas y cálidas cercanas a los trópicos, y a una gran fecundidad que la convierte en una bomba demográfica muy difícil de parar. Basados en cálculos muy conservadores algunos autores han estimado que los gatos consumen más de un millón de aves por año en islas como Kerguelen (Océano Índico meridional), y se sabe que en sólo 75 años han hecho desaparecer por completo a varias especies de gecos y escincos en islas pequeñas como Santa Luzía (Cabo Verde). También son muy conocidos algunos casos tan espectaculares como el del chochín de la isla Stephen (Xenicus lyalli), cuyos 16 únicos individuos conocidos fueron exterminados uno a uno por el gato del farero.

El Gato, un "extinguidor" de reptiles

En muchas islas de latitudes medias y tropicales los reptiles se convierten en las presas más consumidas por los gatos. Por eso en casi todos los archipiélagos de latitudes bajas y medias se conocen casos de lagartos extintos o casi extintos después de la llegada del gato. Valgan algunos ejemplos. En las islas mediterráneas de Córcega, Sicilia, Mallorca o Malta algunos lagartos de gran tamaño, como Lacerta siculimelitensis, ya no están con nosotros; en Cabo Verde los lagartos gigantes Macroscincus coctei y Mabuya gigas también han sido víctimas de los felinos, y el perenquén gigante (Tarentola gigas) ha quedado restringido a dos islotes en los que no hay gatos; en las Mascareñas los gecos diurnos gigantes de la especie Phelsuma gigas, y el descomunal escinco Leiolopisma mauritiana también han pasado a formar parte de la lista de los isleños desaparecidos. La lista de desperfectos se extiende también a las Antillas, las islas Salomón, Fidji, Seychelles, Comores, Galápagos o las del Golfo de Guinea.

Los efectos del gato en Canarias

El archipiélago canario no ha sido una excepción, y ya han sido numerosos los vertebrados endémicos que han desaparecido desde la llegada del hombre. El gato ha podido ser una de las causas de la desaparición de algunas aves poco voladoras como la codorniz gomera (Coturnix gomerae), o la calandria de patas largas (Emberiza alcoveri); también tuvo probablemente un papel protagonista en la extinción de los múridos gigantes de Tenerife y Gran Canaria (Canariomys bravoi y C. tamarani), y en el de al menos un saurio de gran tamaño, el lagarto palmero (Gallotia auaritae).

Hemos podido comprobar que los lagartos gigantes de La Gomera, El Hierro y Tenerife también han sufrido los efectos de este depredador y que actualmente han quedado restringidos a unos pocos puntos inaccesibles de estas islas. Estos y otros vertebrados siguen amenazados en Canarias por la presencia de estos felinos y resulta más que previsible que en un futuro inmediato se produzcan nuevas extinciones.

Mantener vivas a estas especies endémicas es una cuestión ética que no precisa de complejas justificaciones. Su conservación tal vez no va a resultar una tarea fácil, a pesar de lo cual no podemos dejar de tomar medidas para que en el futuro sigan entre nosotros todas esas especies amenazadas.

Qué hacer entonces con los gatos

Los gatos nos ayudan a mantener a raya a ciertas plagas que arruinan nuestros campos. Con el tiempo también se han convertido en animales que ayudan a soportar la soledad de muchas personas y su compañía resulta por ello muy apreciada. De una forma o de otra nos hemos llegado a acostumbrar a vivir junto a estos carnívoros cuya presencia desgraciadamente también se traduce en muerte y exterminio de las especies más sensibles ¿Qué debemos hacer entonces?

La solución pasa por establecer un equilibrio en el que todos salgamos beneficiados. Una propuesta interesante sale, por ejemplo, de la fórmula “ningún gato sin dueño”, en la que partiendo de un principio de responsabilidad de personas e instituciones se llegue a mantener a las poblaciones de felinos dentro de unos márgenes de densidad razonables. Todo ello permitiría, en definitiva, disfrutar tanto de estos animales como de los que antaño poblaron por doquier las islas.

A ese punto podría llegarse, por ejemplo, estableciendo censos municipales de gatos y propietarios, haciendo especial hincapié en las campañas de identificación de individuos, instaurando un código y unas normas razonables de comportamiento, facilitando la esterilización voluntaria de animales y finalmente impidiendo activamente su presencia en aquellos puntos donde queden especies amenazadas.

Para más información:

Cats indoors

Folleto Valle Gran Rey y los animales de compañía

 

Gatos

 

Imagen: Detalle de cráneo subfósil de rata gigante

Imagen: Detalle de cráneo subfósil de lagarto gigante de La Palma

SEDE ELECTRÓNICA

acceder