"Consciente fui cuando se murió Franco en el 75, yo tenía 29 años. Ese fue el momento de consciencia plena de mi sentir y mi sufrir (...) Eso como consciencia personal. Luego, la consciencia política como homosexual se fue adquiriendo paulatinamente en la medida en la que yo empecé a comprometerme políticamente en la lucha antifranquista, cuando empecé a crear con otros compañeros el grupo base de lo que sería después el movimiento homosexual" "Ya estaba fuera del mundo universitario. Estaba trabajando como abogado del Sindicato Obrero Canario y estaba comprometido políticamente con la izquierda nacionalista (...). El hecho de estar comprometido políticamente en la lucha antifascista, junto a unos compañeros que eran amigos que nos reconocíamos como homosexuales, en las primeras reuniones es cuando se empieza a escuchar noticias de homosexuales en Tenerife en el barrio de Taco y en Barcelona en las Ramblas" "Empezamos a tener puntos de referencia que nos facilitó el paso de reunirnos para empezar a hablar de nosotros como personas y de la necesidad de crear una especie de colectivo homosexual. Teníamos en común que pasabamos por esa etapa en la que teníamos contactos en Ripoche en el parque Santa Catalina, en los parques de Las Palmas, en los baños públicos, con los marineros árabes... Todo ello llevó a empezar a pensar que nosotros ya podíamos dar el paso hacia una mayor aceptación y un mayor compromiso. Éramos 5 o 6 con los que se constituyó el que sería el primer colectivo. "La moral fascista católica era muy fuerte. Si los homosexuales no estábamos reprimidos, callados y con un gran sentimiento de culpa, a nivel popular estaban muy cerca de la prostitución. La LVM los había castigado muchísimo y en los partidos políticos de la izquierda no había ni la más mínima consciencia ni referencia al hecho homosexual: ellos compartían esa visión del régimen de marginales y de gentuza de la calle. (...) Incluso en el PSOE, tampoco había referencia hacia estos temas. Recuerdo haber ido posteriormente (...) a reuniones con la CNT y que lo más que dijeran era "yo recibo el papel de ustedes que habla de la cuestión homosexual y ya veremos a ver si en los convenios colectivos de las empresas introducimos algún punto con respecto a la homosexualidad". (...) Quiere decir que no había ni el más minimo interés; nosotros tuvimos que conquistar nuestro espacio en la calle con manifestaciones, con reuniones, asambleas, panfletadas, pintadas en la entrada y salida de Las Palmas... nuestro derecho a existir. (...) Pero hasta el momento de saltar a las calles, no existíamos ni se hablaba de ello. Se nos trataba como lo marginal, lo perseguible y condenable. "Fue entonces cuando comenzaron a escucharnos los partidos de izquierda: los comunistas venían de los campos de concentración de homosexuales de la URSS y Cuba, y el PSOE sordo aunque estuviera lleno de homosexuales. Así que tuvimos que conquistar nuestro propio espacio y nos obligó a entender que el colectivo de homosexuales debía ser autónomo, no depender de los políticos ni los partidos. Debía tener su propio discurso sin esperar nada de nadie; tenemos que conquistar nosotros nuestro propio campo de acción en la calle. Pero eso fue cuando ya empezó el movimiento homosexual." "Éramos amigos del parque Santa Catalina que nos reuníamos y empezábamos a hablar. Un día surgió la iniciativa de ir a casa de alguien para empezar a hablar. Y así fué como empezó el grupo base. Éramos unos 4 o 5, no había más, 6 como mucho. No íbamos todos siempre. El perfil era de personas jóvenes, medio obreros, medio estudiantiles... gente joven en contacto con los homosexuales extranjeros o la moral extranjera en el parque Santa Catalina y en los parques públicos con el mundo árabe. "(Con los contactos con el mundo extranjero) Empezamos a tener un punto en común para hablar lo que nosotros éramos y sentíamos. El ambiente era un ambiente político muy comprometido, había una efervescencia política (...) que ayudó a la toma de consciencia. Se estaba produciendo un cambio y nosotros estábamos en él. Lo que pasa es que no teníamos extructura organizativa ni nada, sino el deseo de encontrarnos y de empezar a pensar en nosotros mismos." "Al principio no. Las mujeres se incorporaron después, pero eso es mucho después, cuando ya nosotros existíamos como colectivo, teníamos asambleas abiertas en el local de Buenos Aires y las mujeres nos pidieron entrar. Después de algunas meses juntos, nos pidieron ser y reunirse aparte. (...) Pero eso sería después; en un inicio, seríamos solo un grupo de amigos." "Hubo dos (...) desde Tenerife llegaban noticias de Taco, un barrio muy marginal con una vida muy dura y donde había mucha prostitución. De ahí salieron las primeras manifestaciones en Canarias de travestis/transexuales dedicadas a la prostitución. Me impactó, al igual que también me impactó la salida en la prensa de la manifestación de las Ramblas de Cataluña, donde se organizaron los primeros colectivos. (...) Eran muy cercanos a la prostitución, muy radicalizados y de origen popular." "El problema es que yo tenía más conciencia política. Yo estaba militando en el Partido Comunista Canario y en colectivos de base: movimiento obrero, movimiento estudiantil, movimiento vecinal, movimientos culturales... Por lo que para mí era más fácil cumplir esas funciones. De alguna manera fui el cabeza de aquel primer grupo. De allí ya surgió la necesidad de empezar a formarnos, a leer textos y prerarar el salto a la calle Buenos Aires, donde teníamos ya un local propio y hacíamos las asambleas. Llegaron a estar hasta 200 homosexuales en la época fuerte. Entonces, mi tarea era cohesionar aquel grupo, dar estabilidad, empezar a formarnos; saber que éramos un colectivo de homosexuales y empezar a definirnos políticamente incluso, aunque yo no era partidario de que nos definiéramos. (...) Esas reuniones fueron el salto a la existencia real de asamblea, de movimiento, porque de ahí salieron muchas manifestaciones, se hicieron panfletos y realizamos intervenciones. Aquello fue pasar del pequeño grupo de amigos a algo más serio y más comprometido. "Lo que pasa es que todos no veíamos lo mismo. Para mí era incorporar la liberación homosexual al momento político de liberación general. Nosotros entendíamos que la izquierda no tenía nada que ver con nosotros, no aceptaba que nosotros tuvieramos esa existencia, y nosotros entendíamos que los únicos que podíamos llevar a cabo los inicios de la revolución sexual eramos nosotros como homosexuales. Nosotros partíamos de la base de que de la izquierda no íbamos a sacar nada, como así fue, por lo que tuvimos que elaborar nuestras bases y nuestros documentos por nosotros mismos. Eso fue un trabajo de autoconsciencia. "Nosotros éramos de izquierda. Éramos de izquierda porque creíamos en la revolución, creíamos en el cambio social profundo. Y en ese cambio social profundo la liberación homosexual tenía que ser primordial, nosotros no podíamos pensar que se iba a producir una liberación política, económica o social sin que se tuviera en cuenta el amor y el desamor de los homosexuales, y que los homosexuales tenían un cambio que transmitir a la sociedad. Una nueva forma de entender el amor, de entender las relaciones sexuales... Y nosotros éramos la punta de lanza para enfrentarnos con la moral católica sexual fascista y crear una nueva forma de entender la sexualidad." "Entendíamos que el patriarcado no nos servía, el machismo tampoco nos servía en absoluto, que ambos impregnaban los partidos de izquierda y que nosotros teníamos un papel transformador en profundidad. Ahí empezamos a encontrarnos con problemas: el principal era la base ideológica." "Ten en cuenta que nosotros teníamos dos canales de influencia: el modelo americano de los gays, que es un modelo de integración (...) y de cuotas de poder. No transformación, poder, propio de la cultura americana. Por otro lado, teníamos también la influencia de la cultura de liberación europea. Hubo una primera corriente, que era la corriente de los primeros atisbos de consciencia homosexual, con los primeros grupos socialistas ligados al movimiento obrero inglés y alemán. (...) A partir de ahí, se van creando distintas formas de entender, ya se intuían los cambios sociales. Entonces, Europa tenía otra forma de entender el tema, por lo menos los grupos más importantes desde el punto teórico que son los ingleses, alemanes e italianos; entendieron que tenía que haber la revolución sexual, que nos separa totalmente del mundo norteamericano. El tema del término gay, la cultura gay, todo eso viene de allá, no tiene nada que ver con esto: aquí somos o maricones o no somos. Clarito. No hay términos medios ni se puede pintar de otra forma, porque además en Europa el término maricones venía precisamente de algo muy importante: si la sociedad normal burguesa nos llama maricones, pues sí, somos maricones. Eso, que es muy importante en la cultura europea desde mayo del 68 y el movimiento antipsiquiátrico (...) distanció mucho del movimiento gay americano. Pero al final, el model gay norteamericano se impuso en todo el mundo. "En primer lugar, hay que tener en cuenta que la realidad de Canarias es distinta y los movimientos contestatarios en Tenerife estaban ligados fundamentalmente a la Universidad de La Laguna y son estudiantes. La experiencia de los homosexuales de Taco conectó mucho después, pero el Colectivo de Las Palmas ya existía a finales del año 1975 e íbamos a Tenerife, teníamos reuniones con los compañeros de Tenerife. Pero los compañeros eran pocos, las mujeres ser reunían aparte y no querían hacer nada con nosotros. Estaban mucho menos politizadas, estaban más vinculadas a sindicatos como la CNT y la UGT (...). Nosotros hicimos un intento de coordinar ambos colectivos, pero no cuajó realmente en lo que pretendíamos, con lo cual hicimos una asamblea en un local de Vegueta para constituir el Movimiento Homosexual Canario, pero no pudo ser por muchas razones. Por otro lado, la entrega de la militancia a los trabajos colectivos dentro del movimiento era bastante pobre, excaso; a nosotros nos costaba mucho tener un grupo de 5 o 6 personas encargadas de estudiar, debatir, reflexionar, hacer programas y demás. Convocábamos gente en las manifestaciones y en los días del Orgullo, que se celebraron 4 o 5 en aquella época, pero después a la hora de llegar a convertir aquello en un grupo cohesionado que se dividiera las tareas y se hicieran responsables de la marcha del colectivo nunca se consiguió, de tal manera que al final del colectivo quedamos exclusivamente el que fue un gran amigo mío, que murió de SIDA, Juan Manuel Sánchez Betancor, y yo. Cuando Juan Manuel murió, me quedé solito: ya no quedaban militantes en el colectivo. De tal manera que el colectivo desapareció." "(...) Al final del colectivo quedamos exclusivamente el que fue un gran amigo mío, que murió de SIDA, Juan Manuel Sánchez Betancor, y yo. Cuando Juan Manuel murió, me quedé solito: ya no quedaban militantes en el colectivo. (...) El colectivo desapareció." "En principio, tuvimos mejores relaciones con las feministas. Siempre tuvimos muy buenas relaciones con ellas en (la calle) Buenos Aires, pero en principio del espectro político no había nadie." "Yo creo que lo primero y más importante fue que ya se empezara a hablar públicamente de la homosexualidad. (...) que saliera de los rincones oscuros, salir de todo ese mundo y que se expusiera la vida homosexual y el mundo homosexual abiertamente. Eso es muy importante, pasar de la marginalidad y de pequeños grupos escondidos a salir abiertamente." "(...) Segundo, el darse cuenta (...) de que hacía falta una revolución sexual profunda y una educación sexual nueva, liberadora, que llegue a todas las mismas generaciones, lo que es amor libre y como se educa en él. Porque la moral vieja se transmite, heredada del fascismo católico y hoy es la moral sexual de la democracia: es la misma. (...) Se ha levantado la losa de la represión, la losa de la sexualidad tradicional, la losa que pesaba sobre las mujeres y sobre los homosexuales, pero a costa de crear una nueva moral sexual que es prácticamente idéntica en el sentido de la pareja." "Aquellos maricones viejos que estábamos en la calle en cualquier sitio, buscando el roce de un hombre en los parques públicos, esa manera de entender la libertad personal y la forma de vivir el amor homosexual no volverá a existir." "Las Palmas sí existió ese colectivo y ese movimiento intentó crear el movimiento homosexual junto al de Tenerife. No se pudo hacer, no se siguió porque Tenerife estaba en otra onda. No se puede hablar de ruptura porque no había un movimiento constituido que tuviera facciones o tendencias." "Lo único que fue como ruptura y que después siguieron otro camino fueron las lesbianas, que decidieron alejarse de los hombres ya en la calle Buenos Aires por el año 77-78-80. Pero tampoco existió un colectivo de mujeres lesbianas, yo al menos no lo conocía; sabía que estaban ahí y se reunían, iban a las manifestaciones con nosotros, aunque se relacionaban más con las feministas que con nosotros. Pero decir que estábamos todos en un mismo movimiento y se desgajaron no, porque las feministas se separaron de entrada y ellas iban a su aire." "No existió tantos colectivos homosexuales en Canarias como se ha dicho. Yo me enteré por el libro (Peligrosas y Revolucionarias de Victor M. Ramírez) porque hablaba gente de diferentes siglas de movimientos homosexuales. En mi época no supe que existieron, y si existieron fueron flores de un día con un par de reuniones durante un par de meses." "Recuerdo que cuando nosotros desaparecimos no había nada. Posteriormente supe del grupo de La Isleta (Gamá) y fuimos un día a un local a verlas, pero nada más." "Bajo la moral fascista, nadie podía vivir su sexualidad. Por lo tanto, los que provenían de la clase obrera acababan fundamentalmente en prostitución, travestismo y transexualidad, cuando no acababan con la Ley de Vagos y Maleantes en la cárcel o en campos de concentración, que en Canarias había algunos para homosexuales. En España pasó lo mismo. Pero si tú analizas el componente social de todos los que acabaron bajo la la LVM, todos son gente pobre o de clase obrera, porque las otras clases no se comprometían tanto, o si se comprometían a ir a un sitio de reunión gay iban con mucho cuidado porque sabían que la moral fascista era lo que había y la policía imponía la prisión o comisaría, te aplicaban la Ley, te hacían una ficha y quedabas marcado para toda la vida. Las clases sociales altas a lo mejor empezaron a abrirse a esa posibilidad a través del turismo, pero el turismo fue durante muchos años oficialmente heterosexual con las rubias suecas y europeas." "Las clases sociales altas a lo mejor empezaron a abrirse a esa posibilidad (vivir su sexualidad) a través del turismo, pero el turismo fue durante muchos años oficialmente heterosexual con las rubias suecas y europeas." "Bajo la moral fascista, nadie podía vivir su sexualidad. Por lo tanto, los que provenían de la clase obrera acababan fundamentalmente en prostitución, travestismo y transexualidad, cuando no acababan con la Ley de Vagos y Maleantes en la cárcel o en campos de concentración, que en Canarias había algunos para homosexuales. En España pasó lo mismo. Pero si tú analizas el componente social de todos los que acabaron bajo la la LVM, todos son gente pobre o de clase obrera, porque las otras clases no se comprometían tanto, o si se comprometían a ir a un sitio de reunión gay iban con mucho cuidado porque sabían que la moral fascista era lo que había y la policía imponía la prisión o comisaría, te aplicaban la Ley, te hacían una ficha y quedabas marcado para toda la vida. (...) La Ley de Vagos y Maleantes se aplicó a la clase obrera, punto." "Para poder vivir, tuve que tomar consciencia cerca de mis 30 años. Hasta ese momento, todo mi mundo me obligaba a reprimirme, a controlarme, a ocultarme, a mentirme a mi mismo, a estar siempre temeroso, a no tener confianza con nadie para hablar lo que sentía, tener un sentimiento de culpa... El travesti de la clase obrera que sale a la calle en aquellos años mandaba al carajo todo eso. Estaba en su mundo porque tenía que luchar por su vida y su vida no era otra cosa, en las condiciones sociales de la dictadura, que la prostitución. De ahí fue cuando empezaron a surgir con fuerza, porque eso sí que es verdad, que los movimientos homosexuales que marcaron la pauta tanto en Canarias como en Barcelona fueron los colectivos de maricones, pero maricones con plena consciencia y sin ambigüedades (...). Maricones en las calles. Eso fue la gran aportación que tuvo la clase obrera para decir: rompemos. Rompemos y abrimos camino. Eso sí se produjo en el movimiento homosexual de aquí, porque yo recuerdo muchos de barrior obreros. Muchos." "La aplicación de la Ley (LVM) fue lo que marcó las grandes diferencias. Los ricos siempre podían escapar con buenos abogados." "Yo venía del Partido Comunista Canario, por lo que tenía una actividad política con la clase obrera, los sindicatos y en el terreno de las asociaciones vecinales, en el mundo de la cultura a través del cine... Entonces, todo eso me lleva a que nosotros queríamos crear un movimiento popular homosexual, que no era nada elitista, sino que quería integrar a todos. Los que se acercaban a nosotros eran procedentes de la clase obrera, gente popular." "Decían que la represión era tan fuerte que muchos de ellos iban a las reuniones y a las asambleas para ligar. Yo creo que, en primer lugar, se sentían acogidos: te sientas en una asamblea en el año 78 con 200 homosexuales y estás en la gloria. Estas acompañado y participas, votas, etc. Y si además ligas, mucho mejor. Pero claro, de 200 sacar solo 5 que se comprometan en actividades del colectivo... Así desapareció el movimiento, sin vida." "Fundamentalmente, éramos Juan Manuel Sánchez Betancor y yo. Después estaba también Jose San Luis, que se fue a Madrid (...). Solo éramos los tres. (...) Ese es el grupo, que ya al final se convirtió en dos personas exclusivamente y ya no hubo más, porque ya el movimiento homosexual tenía un desarrollo en toda España muy amplio y ya surgieron otras formas, otros colectivos, otras formas de lucha." "El único documento que queda, aparte de los archivos periodísticos del movimiento homosexual (...) fue el libro que elaboramos Juanma y yo. Se llamaba "Una mirada homosexual sobre el modelo de hombre en Canarias" de casi 400 páginas, que está en el Cabildo. Es lo único serio que se ha hecho en Canarias con respecto a la homosexualidad, era un análisis lo más profundo posible. Sobre todo, buscando las raíces de la homosexualidad en un cierto modelo de hombre que se hereda en Canarias, que es viejo y se mantiene ahí a partir de la cultura campesina y que después aparece en toda la cultura urbana, llegando hoy a la modernidad. Porque hoy ves a los homosexuales y muchos de ellos todavía mantienen (esos modelos). Una cosa es que se sientan libres para hacer el sexo como les de la gana y otra es el modelo de hombre que transmiten: y esa masculinidad vieja, rancia, que está ahí, es el problema número uno de este país. Este modelo fue el que analizamos en este libro y fue la primera vez que nosotros abordamos el tema, intentando llegar al fondo de la cuestión. Una copia la tiene la familia de Juanma y la otra está en el Cabildo, guardado en la biblioteca por Tony Murphy" "Para la moral fascista católica la única identidad posible era hombre o mujer. Y aquel hombre y aquella mujer. Para esta moral, la única forma posible de realizar el sexo era el matrimonio regilioso. Todo lo que estaba fuera de esta moral y el comportamiento ético de la moralidad fascista, era marginal: ladrones, carteristas, maricones, travestis... Todo lo que se apartara fuera y no respondiera al modelo de normalidad fascista católico. Por eso estamos con ellos los homosexuales, porque además eran disolventes de la moral pública. (...) Hasta que ya empezó a cambiar con los planes de desarrollo de los años 60-70 y el régimen empieza a transformarse por dentro, llega el turismo de masas y empieza a abrirse el país. Pero hasta ese momento, estas leyes (LVM y LPRS) eran fundamentales para mantener el orden público." "Pasar de la oscuridad más absoluta, la represión, del castigo, los campos de concentración, la muerte de los homosexuales, el ostracismo... Pasar de eso y que ya no fuera carne de marginalidad, ni represión, autocastigo y de dolor íntimo, sino que fuera lo abierto y saliera a la luz pública es un trabajo de generaciones. Porque han sido años de eso. (...) Para cambiar desde la moral judeocristiana impuesta es necesario muchos cambios educativos y culturales, generaciones enteras que vivan en la libertad. Y todavía aún así, hoy, 40 años después en una democracia y aún existen sectores donde la homosexualidad se reprime, se insulta, se castiga, se utiliza como moneda para despreciar. Entonces claro, pues yo diría que gracias a generaciones de artistas (...) gente muy sensible que ha estado demostrando que son artistas y son homosexuales. Se sienten tan libres como para escribir sobre ello, como Luis Cernuda y Lorca. Esa forma de sentir la homosexualidad (...): soy homosexual porque tengo una concepción de la vida diferente." "Cuando tuve mi primera experiencia homosexual a mis 16 años me cambió la vida. Mi vida dio la vuelta, me puso del otro lado. La sociedad me puso del otro lado. Hay mucha gente que ha estado en el otro lado trabajando artísticamente: todas las formas de creación artística están demostrando que ser homosexuales les da una sensibilidad, una forma de ver el mundo distinta, es otra cosa. Entonces, que se pueda transmitir a las nuevas generaciones con la educación sexual y que la homosexual se vea no como una etiqueta, sino como una forma de sentir y de vivir." “Los documentos y los registros quedaron en manos mías y de Juan Manuel Sánchez Betancor. El resto de las personas entraban y salían de la asamblea y participaban y se iban. No tenían tareas concretas a desarrollar. Ninguno quería comprometerse o, si se comprometían a una reunión, ya no venían más y nos quedábamos solo dos o tres que llevábamos las riendas. Con lo cual los documentos son los que hemos podido reunir […] y los que figuran en las hemerotecas de muchos de los periódicos de las islas y una especie de diario de las actividades nunca se llevó. Nos reuníamos en la asamblea y nada más. No había alguien que levantara acta porque era un movimiento asambleario abierto muy espontáneo, muy directo” “Nosotros pedíamos autorización a la Administración, al Gobierno Civil o a los ayuntamientos para hacer los actos públicos o pedíamos autorización en el Gobierno Civil para hacer las manifestaciones. Las relaciones con ellos eran bastante normales. En aquellos años había una especie de tolerancia hacia todo tipo de manifestaciones. Fue la época de la explosión de la conciencia política, del ansia de libertad, de las manifestaciones [...] pidiendo la amnistía, pidiendo los derechos sociales y los derechos políticos […]. La policía se limitaba simplemente a dejar que transcurriera siempre que tuviéramos autorización […]. No hubo nunca ningún enfrentamiento duro”. “Los enfrentamientos se dan antes […] por la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes […]. Ahí sí muchos homosexuales recuerdan enfrentamientos directos en marchas, en zonas de prostitución [….], en Las Palmas, en La Isleta y en la parte de Tomás Morales” "En aquel momento histórico que fue el “todos a las calles”, antes y después de la muerte de Franco, aquella explosión de libertad y de consignas políticas y de manifestaciones y de pintadas. Nosotros hicimos pintadas a la entrada de la ciudad de Las Palmas, por el sur y por el norte, unas pintadas enormes que decíamos: “¡Viva el amor homosexual!”, que las hacíamos a las siete de la mañana y nunca tuvimos problemas con la policía […]. Eran consignas rápidas que tenían que ver con: “Amor libre, liberación homosexual”, exclusivamente. Nada más. Eran unas pintadas que eran todas llenas de flores y unos corazones enormes. Me acuerdo haber ido a las seis de la mañana con compañeras lesbianas a hacer esas pintadas […]. Apareció en la prensa también […]. Todos los coches que llegaban a Las Palmas a esa hora se encontraban con las grandes pancartas y pintadas del Movimiento Homosexual. Fueron mujeres las que hicieron esas pintadas […]. Una compañera, Juani, con unos cojones increíbles, y estaba allí a las seis con su balde pintando aquel muro increíble. Y la pintada que ella hizo decía: “¡Viva el amor libre!” “Yo intervine en muchos de aquellos actos y era la primera vez que se hablada en público de la cuestión homosexual. Estaba lleno de un publico popular. Había muchas personas del mundo obrero y de los barrios. Allí se hablaba fundamentalmente del programa del Colectivo, que significaba el fin de la represión, el fin de las medidas policiales, políticas y de todo tipo, la abolición de la Ley de Peligrosidad Social, que los partidos políticos se definieran con respecto a la homosexualidad, que los sindicatos también acogieran todas las reivindicaciones de los homosexuales, que hubiera un cambio en la educación sexual y que empezáramos a salir ya a la calle, que pasáramos de los parques y de los baños públicos, que empezáramos ya a estar orgullosos de ser homosexuales. Hubo muchas manifestaciones. El nivel de participación de los homosexuales obreros era bastante bastante alta. Gente joven, muy combativa” “Cuando nosotros hicimos la obra de teatro que se llamó La bella durmiente del sur, en los locales de la UGT, los periódicos hablaron de elogios y decían: “Atención con los homosexuales porque están marcando un futuro”. Estoy hablando del año 77-78” “Yo me acuerdo haber escrito un artículo que salió en Disenso, que se llamaba “Homosexualidad y turismo. El modelo que vino del frío”, expresaba precisamente eso, que eso significó, por lo menos para muchos de nosotros que empezamos a tener contacto con homosexuales extranjeros, y para la población canaria en general, la posibilidad de confrontar esa moral sexual vieja con nuevos aires de libertad. Los cuerpos semidesnudos en las playas. Las turistas que tenían una vida sexual distinta. Los travestis en los espectáculos públicos. La relación de los homosexuales canarios con los homosexuales extranjeros. Empezó a abrirse la posibilidad de decir: “Coño, hay otra forma de vivir. Y otra forma de sentir. Y otra forma de vivir el cuerpo, de vivir la sexualidad. Eso fue lo que trajo fundamentalmente el turismo. Además, significó que el camino era ya irreversible [...]. Marcó también un punto de referencia para las feministas [...] La posibilidad de pensar en que la libertad podía ser real y también podía afectar a los sentimientos, a la sexualidad. Eso fue muy importante en aquellos años para la población canaria”. “Fue la primera vez que el colectivo trabajaba un texto teatral, reunía a un grupo de actores y estuvimos ensayando durante meses hasta se hizo la primera y única representación en el local de la UGT. ¿Las consecuencias? Primero, para la UGT. Recuerdo que los balcones del patio central estaban llenos de militantes obreros y de militantes sindicalistas que no se creían lo que estaban viendo. Y después porque tuvo gran repercusión en la prensa. El Diario de Las Palmas dijo especialmente: “Atención con los homosexuales porque son muy buenos actores, han hecho un buen texto --que fue creado por nosotros- y porque en ellos hay una sensibilidad especial”. Eso salió en la prensa en aquellos años” “Hay varias. ¿Cómo se llama aquella película, que era la de Miquel…, que era una película vasca, sobre los cambios en la conciencia de un militante vasco? Todas las películas que surgen en España a raíz de la etapa posterior a la muerte de Franco, que tuvieron que ver con el destape y el sexo, en muchas de ellas ya aparecía --incluso antes de la muerte de Franco hay películas... Mi querida señorita de Jaime Armiñán-- en que ya se expresaba la vida de los homosexuales de forma distinta, ya no era la burla o el tópico de la homosexual femenina e histérica, sino que ya empezaba a verse el amor entre hombres de otra forma. Muchas películas [...] y obras de teatro también” “en cuanto a la poesía y a las artes plásticas, los homosexuales han tenido un papel fundamentalísimo en el desarrollo de la cultura de la cultura moderna, de la cultura libre en España en todas las manifestaciones artísticas. Pero hubo unos pioneros muy importantes como fue especialmente Cernuda, el martirio de Lorca también marcó una línea, pero es cierto que el amor homo que hasta el momento de la guerra --perseguido en campos de concentración— era algo oscuro, de repente empieza a florecer como una cultura nueva, una luz mueva y afectó a todos los movimientos artísticos. Y eso es una herencia magnífica que dejaron los homosexuales, que es como diciendo: “Nosotros tenemos un mundo nuevo, una forma de entender el mundo a distinta, una cultura, unas ideas, una forma de vivir el hecho artístico, teatral, poético, cinematográfico distinta. Y ahí está la huella de muchos compañeros con sensibilidad homosexual”. “Hay dos tendencias en el movimiento homosexual. […] Los pioneros del movimiento homosexual son los Estados Unidos, pero los Estados Unidos tienen una forma de entender el movimiento homosexual como un movimiento exclusivamente político en el sentido de los homosexuales son una minoría como son los negros, como son todas las minorías que, según la constitución norteamericana, tienen derecho a participar en el poder político. Hay una cuota reservada para cada una de las minorías. Y, con esa cuota, el movimiento gay norteamericano entró a saco en todos los ayuntamientos, los gobiernos civiles, los parlamentos, pero no es tanto un programa de cambio social profundo, sino que es fundamentalmente un planteamiento de poder político. Europa era otra cosa completamente distinta. Europa tenía una tradición de pensamiento, de liberación de izquierda, mucho más culta y mucho más madura que la norteamericana. Ahí, todos los textos que se utilizaron por el movimiento homosexual son textos sobre todo de Francia, Alemania, Inglaterra e Italia. Son textos que proceden de la influencia de la revolución maoísta, de la revolución de izquierda […], en el cambio cultural que se produce en Europa a partir de los años sesenta. Y que tiene que ver con el gran movimiento mundial que fue la guerra de Vietnam, el movimiento hippy, los movimientos contraculturales, la nueva juventud. Y todo eso hace que haya textos, como los que me estás mencionando tú ahora [La cuestión homosexual (de Jean Nicolas) y, por otro, Elementos de crítica homosexual (de Mario Mieli)], que son los textos franceses, los llamados “libros rojos de la homosexualidad”, que sirvieron para los movimientos más radicales en Francia. Especialmente en Italia, fue revelador el hecho de que, con las experiencias que se van llevando en los sesenta y setenta en Italia de contestación a los manicomios, a la reclusión de los desviados o de los enfermos mentales, se crea una antipsiquiatría que intenta sobre todo profundizar en el malestar de la cultura occidental. Que hay que abrir todos los hospitales y todos los asilos donde están recluidos los marginales y los homosexuales porque ellos son la expresión del malestar de la cultura. Entonces los textos, como el Mario Mieli, Elementos de crítica homosexual, profundizan en el hecho, no de la homosexualidad o la heterosexualidad, sino que la normalidad sexual burguesa está enferma. Lo que hizo Mayo del 68 fue levantar toda aquella losa y empezar a que existieran unas corrientes europeas de pensamiento que unían la liberación homosexual a la liberación general, la liberación homosexual a la revolución, que luego fueron minoritarios, pero que marcaron una línea de separación con respecto al movimiento gay norteamericano. Lo que pasa que aquí al final se impuso porque, aunque los movimientos homosexuales participaron en el cambio político. Una vez llega el cambio los movimientos homosexuales se estancan en seguir el modelo norteamericano: queremos tener presencia política, influencia política”. “Nosotros queríamos hacer un cine canario, que quiere decir que los personajes, las historias y las imágenes hicieran pensar que estábamos creando las bases que lo que debería ser un cine producido, trabajado, distribuido y exhibido aquí en las islas. Después terminó en Yaiza Borges, que fue un movimiento de producción, distribución y exhibición de cine. Hay muchas películas que se hicieron por compañeros que ya no están en las islas o siguen haciendo cine en Tenerife. Yo participé en ¿Quién es Victoria? Pero eso no tiene nada que ver con el movimiento homosexual. Esa fue una película hecha por los compañeros de Yaiza Borges. Nosotros hacíamos un cine casi del neorrealismo canario. Es la historia de una familia que vive en chabolas en Taco, en las afueras de Santa Cruz. Nosotros queríamos expresar, con una voz en off, que hacía un análisis político de la realidad del subdesarrollo en Canarias. Nosotros hablábamos de la necesidad de hacer la revolución en Canarias a partir de que, visualmente, se sintiera el dolor de la marginalidad. La pregunta de la película de “¿quién es Victoria?” era: ¿quién es esta niña? (una niña pequeña), ¿qué futuro tiene?, ¿dónde está en Canarias?, ¿qué tiene delante de ella? Esa fue una de las intervenciones mías como cineasta dentro de este colectivo de cineastas independientes canarios. Estábamos en contacto entre Las Palmas y Tenerife”. “Muchos de nosotros éramos homosexuales, pero una película que revelara abiertamente la homosexualidad hecha por este colectivo de cineastas nunca se hizo. Lo cual no quiere decir que no se pensara en la posibilidad de hacerlo, pero éramos pequeños grupos que teníamos muy poco dinero, hacíamos un cine amateur en pequeño formato. No teníamos manera de que se produjera en el gran formato en el gran de 35 milímetros. Trabajábamos en Super-8 o en 16. No teníamos acceso a la financiación de los bancos. Lo que más hicimos fue exhibir películas homosexuales en el cine que teníamos en Tenerife, el cine Yaiza Borges, donde ahí sí que se pasó muchas de las películas especialmente europeas, italianas, francesas, alemanas. Todo Fassbinder, todo el cine italiano de Marcelo Mastroianni y Sofía Loren sobre el tema de la homosexualidad, el cine francés. Eso sí, pero hacerlo… nosotros teníamos muy pocos medios”. “Esto no tiene nada que ver con el movimiento homosexual. Esto tiene que ver con mi militancia como trabajador de la cultura en cine, en Yaiza Borges especialmente. […] Se hizo una reestructuración dentro de Yaiza Borges, dentro del colectivo, que nos encargábamos de llevar a cabo un programa del desarrollo del cine en Canarias, en producción, en distribución, en exhibición, en educación cinematográfica en las escuelas, en la universidad, en rodajes. Cuando aquello fue creciendo, yo tuve que optar o sigo en Yaiza Borges o sigo con mis tareas en el movimiento homosexual. Y opté por el movimiento homosexual. No había una relación directa entre ambas. Había muchos homosexuales en Yaiza Borges y teníamos esa sensibilidad, pero no hubo una relación directa entre ambas”. “El colectivo ya no existía. Lo que sí sufrimos fue la muerte de muchos compañeros homosexuales. Un día los estuve contando y había más de cuarenta que habían muerto en aquellos años. En SIDA influyó, entre que en el movimiento éramos poquitos los que habíamos quedado, Juanma había muerto de SIDA, yo me quedé solo y lo del SIDA en contra del movimiento homosexual fue una campaña infernal, de la cual el movimiento homosexual salió muy dañado por no tenía forma de oponerse a tanta campaña tan negativa a nivel internacional, pero sí alimentó una especie de entendimiento en el grupo que nos veíamos de que las noticias eran esperanzadoras. Se estaba avanzando en tratamientos médicos. El ejemplo del movimiento homosexual norteamericano a favor de los enfermos del SIDA fue impresionante. Se divulgó por televisión, en cine, en documentales… hubo una especie de referencia del movimiento homosexual americano y la lucha que mantuvieron para la cura del SIDA. Fue un acto de resistencia y de fuerza muy grande. Hay una magnífica película en torno a ese tema. En Europa la reacción de las fuerzas católicas y la reacción de la izquierda, que venía también de planteamientos católicos con respecto al tema de homosexualidad y SIDA, fue terrible. Nos afectó muchísimo porque se encontró con un movimiento homosexual muy debilitado como consecuencia de que había ido desapareciendo. Y, por otro lado, porque el movimiento homosexual no tenía medios para sacar adelante la solidaridad que queríamos llevar a tantos homosexuales para ayudarlos en un momento tan difícil. Lo que recibíamos era noticias de muerte, de gente que estaba muy enferma en hospitales, que estuvieron en las asambleas del colectivo, pero, aparte de eso, y de ayudarnos unos a otros y darnos ánimos unos a otros. También fueron años muy fuertes. Yo tengo que decir algo que es muy importante. Lo pienso hoy, en aquella época no lo pensaba”. “Una de las cosas que trajo la revolución sexual de los sesenta fue, por decirlo rápidamente y mal, el canto al orgasmo. La sexualidad separada del sentimiento […]. Esa separación entre cuerpo y sentimiento llevó, consciente o inconscientemente (para mí es una de las grandes hipotecas que tiene el movimiento homosexual con respecto al tema de la sexualidad) […] en aquellos famosos años de sexo, drogas y rocanrol, hay una explosión de libertad alucinante a costa de que hay que acumular orgasmos y todas las formas de sexualidad sin amor, o sin que se unan sexo y amor, produjo una explosión de debilidad emocional. Corazones demasiado débiles detrás de la liberación de sexo, drogas y rocanrol, que trajo como consecuencia la explosión del SIDA, entre otras cosas. Y con esto relaciono el libro […] de Pier Paolo Pasolini, Escritos corsarios, que él empieza a descubrir que la Italia de los sesenta y setenta entra en la modernidad, en la sociedad de consumo. Se rompe el vínculo sagrado […] entre amor y sexualidad. Y, al romperse ese vínculo sagrado, se produce un cambio en la moral pública italiana muy profundo que deja atrás el mundo campesino, del que alimenta especialmente su poesía y esa ruptura que trae la modernidad supone convertir el sexo en una forma más de consumo. Tengo tres mil orgasmos, tres mil aparatos de masturbación y de automasturbación, tres mil películas, tres mil porno, tres mil de todo lo imaginable e inimaginable. […] Una de las grandes alineaciones es la ruptura del vínculo. […] Pasolini fue uno de los más claros en eso. […] [En] La muchacha de la vida él ya empieza a estudiar la ruptura del vínculo entre amor y sexo. Y él prevé ya, se anticipa, es un visionario de lo que va a ser la posible apocalipsis de la sexualidad cuando ya ha roto el vínculo, cuando se puede hacer sexo sin que me des un beso.[…] Eso es una imagen perfecta de lo que se llama la supuesta libertad de consumo sexual”. “Cuando yo tenía quince años, yo tuve mi primera experiencia homosexual aquí en Las Palmas y luego en Madrid. A mí la experiencia homosexual vivida en aquellos años bajo una familia católica, la educación católica, la moral fascista, la represión absoluta, la influencia religiosa, el rechazarte a ti mismo, la culpa… vivir todo eso y tener la experiencia homosexual en ese mundo me viró y me puso del otro lado. De tal manera que eso definió mi vida en búsqueda de quién era yo, cómo sentía yo, cómo amaba yo y cómo me liberaba yo del peso de toda la educación recibida durante años. Eso fue toda mi vida, prácticamente toda mi vida. Y yo me acuerdo de aquellos años que iba mucho al parque del Castillo de la Luz, que en aquellos años estaba todo a oscuras, tenía algún farolillo que otro nada más. Yo me acuerdo de ir con otros homosexuales y reflexionábamos y decíamos: qué era el amor para nosotros. Iba por aquellos caminos de picón, paseando por el parque. Una lucecita allí y allí. Buscando un hombre. Y de repente pasaba uno y te ibas detrás de él. Aquello fue el amor. Después se ha ido madurando. Pero lo inicial es lo que me marcó y que me convirtió en militante político de la liberación y de la revolución homosexual. [Lo que más le marcó] Cuando yo por primera vez hablé en público. Es una liberación tan grande. Mira que estaba nervioso y mira que estaba temblando. Decía: Yo qué hago aquí. Hablar, hablar, hablar. Que la palabra salga y libere. Eso fue lo más importante. Los militantes tuvimos también momentos muy difíciles que fue la muerta de cantidad de compañeros. Sobre todo, Juan Manuel Sánchez Betancor, que era un hombre de La Isleta, un militante proletario maravilloso. Y tuvimos momentos muy difíciles cuando se acabó el colectivo porque no había militantes. Y estuvimos años, con el SIDA y después del SIDA, que nosotros íbamos a entierros, uno detrás de otro. Para los que pasamos todo aquel momento tan pionero decir: para este movimiento homosexual. Parece muy pobre. El amor no tiene género ni homosexual y transexual, porque eso son etiquetas científicas, médicas, sociológicas si quieres y el término “gay”, que eso viene de toda la cultura americana que no tiene nada que ver con nosotros”. "Y yo me acuerdo de aquellos años que iba mucho al parque del Castillo de la Luz, que en aquellos años estaba todo a oscuras, tenía algún farolillo que otro nada más. Yo me acuerdo de ir con otros homosexuales y reflexionábamos y decíamos: qué era el amor para nosotros. Iba por aquellos caminos de picón, paseando por el parque. Una lucecita allí y allí. Buscando un hombre. Y de repente pasaba uno y te ibas detrás de él. Aquello fue el amor. Después se ha ido madurando. Pero lo inicial es lo que me marcó y que me convirtió en militante político de la liberación y de la revolución homosexual."