Tratado de Lisboa

 

El Tratado de Lisboa tiene como principales objetivos aumentar la democracia en la UE e incrementar la eficacia de la actuación de la Unión y su capacidad para enfrentarse a desafíos globales como el cambio climático, la seguridad y el desarrollo sostenible. Fue firmado el 13 de diciembre de 2007, entrando en vigor el 1 de diciembre de 2009. 

El acuerdo sobre el Tratado de Lisboa retoma y sustituye el proceso para la elaboración de una Constitución europea.

El Tratado de Lisboa planteaba la modificación del proyecto de Constitución mediante el llamado Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, donde el reconocimiento de las RUP (antes en el artículo 299.2 del Tratado de Ámsterdam y con una redacción mejorada en el artículo III-424 del frustrado proyecto constitucional) se recogía en los nuevos artículos 349, 355 y el apartado nº 3 a) del artículo 107. 

La recepción en el texto del nuevo Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), firmado en Lisboa, de un articulado específico para las RUP como continuación del artículo 299.2 del TCE, es el resultado del esfuerzo coordinado de las relaciones de "partenariado" existentes entre los Estados francés, español y portugués, la UE y las RUP. 

El artículo 349 actualiza el estatuto de la ultraperiferia y añade al grupo de estas regiones a San Bartolomé y San Martin, que antes estaban adscritos administrativamente a la región francesa de ultramar, Guadalupe, y que ahora son independientes de ella (San Bartolomé dejó de ser región ultraperiférica en 2012).

 

Última actualización: julio de 2019