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¿Qué es la adopción?

En el sistema de protección, la adopción es una medida de amparo permanente a través de la cual un o una menor se integra plenamente en la vida de otras personas. A tal efecto, la adopción rompe los vínculos jurídicos entre el o la menor y su madre biológica y padre biológico, y los crea entre aquél y los padres o madres adoptivas. Pero ésta es sólo la definición jurídica de la adopción. La adopción, como medida de amparo de un o una menor, es mucho más.

Partiendo del principio inspirador del interés superior del niño o la niña, y del respeto a sus derechos fundamentales, la adopción pretende ofrecer a un niño o niña en situación de desamparo una familia que pueda y sepa cubrir sus necesidades físicas, emocionales o de cualquier otro tipo. No es, pues, una forma de satisfacer los deseos y expectativas de las personas adultas, por mucho que dichos deseos y expectativas sean legítimos.

Dicho de otra forma, las personas adultas no tienen derecho a adoptar (no existe ninguna norma jurídica en ese sentido), pero los niños y niñas sí tienen derecho a tener una familia en la que desarrollarse de forma plena (y la legislación en este sentido es muy amplia; tanto la nacional como la internacional).

Es por eso que la adopción exige de la persona adulta un proyecto de vida profundamente meditado y un gran ejercicio de responsabilidad, porque lo que está en juego es el futuro de unos niños y niñas que necesitan un ambiente familiar sano en el que poder desarrollarse como personas sanas. Y exige también de la persona adulta un compromiso firme para estar siempre presente, para amar, contener y apoyar. Porque la adopción en el sistema de protección puede llegar a suponer la última oportunidad que tienen unos niños y niñas a los que sus circunstancias familiares no les han ofrecido, por las razones que sean, una experiencia positiva de vida en familia. A través de ella, el niño o niña queda integrado o integrada definitivamente en una familia alternativa para que pueda vivir la infancia a la que todo niño y niña tiene derecho. Una infancia sin traumas. Una infancia sin heridas graves. Una infancia en la que el niño o niña pueda crear unos vínculos seguros con las personas adultas que le permitan construir la posibilidad de una vida plena. Una experiencia que ayude al niño o a la niña a confiar en las bondades de las relaciones familiares para superar e integrar las experiencias negativas vividas en el pasado, y le permita establecer unos vínculos seguros con las personas adultas para acceder a la posibilidad de una vida plena.

Una infancia, en definitiva, que construya futuro.

Aunque la realidad de la adopción no siempre es fácil (no hay dos adopciones iguales), las familias adoptantes han de ser conscientes de que el niño o niña que entra en sus vidas lo hace después de vivir situaciones y experiencias que han podido ser difíciles y complicadas, por lo que se merece todo el esfuerzo del que sean capaces para ayudarle a sanar sus heridas desde la constancia, la empatía, el cariño, el apoyo y (la última, pero no menos importante) la contención. Es cierto que, para la persona adulta, el niño o niña llega a casa después de un proceso de reflexión, de angustia (en algunos casos), de espera, de formación y de valoración que se puede alargar durante años. Pero ese niño, o esa niña, llega a casa después, simplemente, de toda su vida.

Esa nueva oportunidad que se le ofrece arrancará con numerosos y profundos cambios en el niño o niña que le exigirán grandes esfuerzos para adaptarse a ellos. Por su parte, estos cambios no dejan de ser profundos también para las familias, pues obligan a ajustar las dinámicas personales y familiares para dar respuesta de forma positiva a las demandas y necesidades de la nueva persona. En ocasiones, la tarea puede volverse ardua, y las dificultades estarán siempre en relación directa con el grado de adaptación mutua. En la adopción internacional, además, debemos prestar atención a las características étnicas, raciales y culturales propias del país de origen del niño o la niña adoptada.

Por último, conviene recordar siempre que adoptar es un verbo que se conjuga en pasado, no en presente. Un niño o niña fue adoptada, no es adoptada. Porque la adopción no es una característica del niño o la niña, como el color de su piel o el tamaño de su sonrisa.

 

 

Normativa en materia de adopción

Dada la ingente normativa dictada en la materia que nos ocupa, a continuación se enumeran sólo los textos legales más relevantes actualmente en materia de adopción:


Regulación internacional.-

  • Convención sobre los Derechos del niño y niña, de 20 de noviembre de 1989, de las Naciones Unidas, ratificada el 30 de noviembre de 1990.
  • Convenio de La Haya de 29 de mayo de 1993, relativo a la protección del niño y niña y a la cooperación en materia de adopción internacional, ratificado por España el 30 de junio de 1995.
  • Convenio de La Haya de 28 de mayo de 2010, relativo a la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de medidas de protección de los niños y niñas, ratificado el 6 de septiembre de 2010.
  • Convenio Europeo en materia de adopción de menores, hecho en Estrasburgo el 27 de noviembre de 2008, ratificado el 16 de julio de 2010.
  • Convenio Europeo relativo a la protección de los niños y niñas contra la explotación y el abuso sexual, hecho en Lanzarote el 25 de octubre de 2007, ratificado el 22 de julio de 2010.
  • Convenio Europeo sobre el Ejercicio de los Derechos de los Niños y Niñas, hecho en Estrasburgo el 25 de enero de 1996, ratificado el 11 de noviembre de 2014

 

Regulación nacional.-
Esta normativa ha sido recientemente modificada tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, y de la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia.

  • Código Civil.
  • Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor.
  • Ley 1/2000, de 7 de enero, de enjuiciamiento civil.
  • Ley 15/2015, de 2 de julio, de la jurisdicción voluntaria.
  • Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de adopción internacional.
  • Real Decreto 165/2019, de 22 de marzo, por el que se aprueba el reglamento de adopción internacional.

 

Regulación autonómica canaria.-

  • Ley 1/1997, de 7 de febrero, de atención integral a los menores.
  • Decreto 54/1998, de 17 de abril, por el que se regulan las actuaciones de amparo de los menores en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Canarias.
  • Decreto 137/2007, de 24 de mayo, por el que se regulan los procedimientos administrativos previos a la constitución de la adopción y el registro de adopción.

 

 

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