Tiempo atmosférico y clima

A menudo se confunde el tiempo atmosférico y el clima, cuando no son lo mismo.

La diferencia entre uno y otro está básicamente en la medida temporal, aunque se refieren a eventos con escalas espaciales y temporales muy diferentes; el tiempo se refiere al estado real de la atmósfera en un momento concreto, mientras que el clima refleja las condiciones normales para una región durante largos periodos.

El clima se describe a partir de las observaciones sobre el tiempo recogidas durante años. Los climatólogos consideran necesario contar con datos de al menos 30 años para poder caracterizar el clima de un lugar.

El sistema climático recibe influencias de factores muy diversos: la radiación solar, erupciones volcánicas o las actividades humanas. Estas últimas pueden afectar a los grandes elementos o sistemas que definen el clima, como los océanos, los casquetes glaciares y masas de hielo o a la circulación general atmosférica, alterando sus patrones de comportamiento y haciéndolo imprevisibles.

 

Factores que influyen en el sistema climático

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las predicciones sobre el tiempo que tendremos mañana son relativamente fáciles de hacer; sin embargo resulta mucho más difícil predecir el clima que tendremos en el futuro.

Independientemente de que hoy nieve o haga calor, cuando analizamos la evolución del clima en el planeta constatamos que se está produciendo un calentamiento de la superficie terrestre y de los océanos. 

El clima ha sufrido cambios importantes a lo largo de la historia de la Tierra, debido a causas naturales. Por ejemplo, en el último periodo glaciar, que finalizó hace unos 10.000 años, el clima terrestre era más frío que el actual y los glaciares ocuparon amplias extensiones de la superficie terrestre. Sin embargo, el actual cambio del clima es muy diferente de otros anteriores, esencialmente por dos motivos:

La emisión de los denominados “gases de efecto invernadero”, resultado de la actividad humana,. Estos gases, incrementan la capacidad de la atmósfera terrestre para retener calor, dando lugar al fenómeno del calentamiento global.

La velocidad con la que el actual cambio climático está ocurriendo, lo que hace muy difícil, tanto para la naturaleza como para las sociedades humanas, adaptarse a las nuevas condiciones.