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BOC Nº 28. Lunes 11 de febrero de 2019 - 608

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V. ANUNCIOS - Cabildo Insular de Gran Canaria

608 ANUNCIO de 28 de enero de 2019, por el que se hace público el Decreto CPH 201/2018, de 5 de septiembre de 2018, que dispone la incoación del expediente de Bien de Interés Cultural BIC 01/2018 "Ranchos de Ánimas de Gran Canaria: Rancho de Ánimas de La Aldea de San Nicolás, Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror y Rancho de Ánimas de Valsequillo".

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BOC-A-2019-028-608. Firma electrónica - Descargar

"En uso de las facultades que me confiere la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, en su redacción dada por la Ley 57/2003, de 16 de diciembre, de Medidas para la modernización del Gobierno Local, visto el Decreto nº 37/15, de fecha 23 de junio de 2015, sobre delegación de competencias del Excmo. Sr. Presiente de esta Corporación Insular en los Consejeros titulares de cada una de las Consejerías de Gobierno o de Área.

Vista la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, y demás normativa concordante y aplicable en esta materia, así como la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

ANTECEDENTES

Primero.- Con fecha 23 de junio de 2017 (nº RE 46135), se registra en esta Corporación escrito formulado por D. Francisco Manuel Atta Pérez, en calidad de Alcalde-Presidente del Ilustre Ayuntamiento de Valsequillo, con el objeto de solicitar la incoación de expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural a favor del bien Rancho de Ánimas en el municipio de Valsequillo, isla de Gran Canaria, con la categoría de conocimiento y actividades tradicionales de ámbito regional, al ostentar los notorios valores que se contemplan en el artículo 17 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias. A dicha instancia se adjunta certificación emitida por la Secretaria General del citado Ayuntamiento, en la que deja constancia que en Sesión Ordinaria Plenaria celebrada el 1 de junio de 2017, se adoptaron entre otros acuerdos y una vez valorada la propuesta de dictamen adoptada por la Comisión Informativa de Desarrollo Socio Cultural en Sesión Ordinaria celebrada el día 25 de mayo de 2017, solicitar al Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, el inicio de expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural a favor del bien Rancho de Ánimas, en el municipio de Valsequillo.

Segundo.- Con fecha 4 de mayo de 2018 (ORVE O00009846-18-0000676), se registra de entrada en esta Corporación escrito formulado por D. Tomás Pérez Jiménez, en calidad de Alcalde-Presidente del Ilustre Ayuntamiento de la Aldea de San Nicolás, con el objeto de solicitar la incoación de expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural a favor del bien Rancho de Ánimas en municipio de La Aldea de San Nicolás, isla de Gran Canaria, con la categoría de ámbito insular "manifestaciones de la cultura popular, arraigadas o en peligro de extinción", por ostentar los notorios valores que se contemplan en el artículo 17 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias. A dicha petición se adjunta certificación emitida por la Secretaria General del Ilustre Ayuntamiento de la Aldea de San Nicolás, en la que deja constancia que en Sesión Ordinaria Plenaria celebrada el 27 de marzo de 2018, se adopta por unanimidad de los presentes, aprobar la propuesta para la declaración como Bien de Interés Cultural a favor del bien "Rancho de Ánimas de la Aldea", una vez vista y valorada la propuesta de incoación formulada por la Concejalía de Cultura, Patrimonio Histórico y Etnográfico del ya citado Ayuntamiento de fecha 1 de marzo de 2018.

Tercero.- Con fecha 28 de junio de 2018 (nº ORVE O00006588-18-0000863), se registra de entrada en esta Corporación Insular, escrito formulado por D. Henoc Acosta Santana, en calidad de Concejal de Cultura y Festejos del Ilustre Ayuntamiento de Teror, con el fin de solicitar la incoación de expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural a favor del bien Rancho de Ánimas en municipio de Teror, isla de Gran Canaria, por ostentar los notorios valores que se reflejan en los artículos 18 y 73 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias. A dicha petición se adjunta certificación emitida por el Secretario General del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror, en la que deja constancia que, el Pleno de la Corporación, en sesión de fecha 21 de junio de 2018, adopta por unanimidad de los presentes, solicitar del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria la incoación de expediente para la Declaración de Bien de Interés Cultural a favor del bien "Rancho de Ánimas de Teror".

Cuarto.- No obstante y en aras de una mayor motivación y fundamentación técnica, en el mes febrero de 2018, los diversos Ayuntamientos interesados (La Aldea de San Nicolás, Teror y Valsequillo), proceden a contratar los servicios de D. Roberto Suárez Ojeda, con la finalidad de que emita el oportuno informe técnico que avale la propuesta de denominación de Bien de Interés Cultural Inmaterial a los Ranchos de Ánimas de La Aldea, Arbejales-Teror y Valsequillo, ya que, los Ranchos de Ánimas de Canarias conforman una manifestación etnográfica que ha desarrollado y continúa desarrollando una función social y religiosa de forma ininterrumpida desde el siglo XVII. Tal informe fue elaborado el 1 de mayo de 2018.

Quinto.- Con fecha 8 de agosto de 2018, el Técnico del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico, emite informe en el que expone que, dada la antigüedad, singularidad, relación con la cultura funeraria tradicional popular y ritual, contenido y expresión musical, religiosidad, espiritualidad y creencias, los tres Ranchos de Ánimas gozan de los notorios valores que exige la ley para ser considerados Bien de Interés Cultural, y por tanto concluye que, al encontrarse presente en más de una localidad, en este caso, en tres municipios de la isla de Gran Canaria, y teniendo presente que sus aspectos formales, simbólicos, musicales, espirituales y sociales responden a un tronco cultural común, estima considerar que nos encontramos ante una expresión inmaterial de las más antiguas de la isla, a la que podemos atribuir múltiples significados que dan un carácter polisémico a la actividad, reconociéndolos entre los activos más importantes del legado cultural de Gran Canaria. Por ende, y de conformidad con lo anteriormente expuesto estima informar de manera favorable a la incoación de expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural y Patrimonio Inmaterial de ámbito insular, para los Ranchos de Ánimas de Gran Canaria: Rancho de Ánimas La Aldea de San Nicolás, Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror y Rancho de Ánimas de Valsequillo.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero.- El artículo 1.3 de la Ley 4/1999, del Patrimonio Histórico de Canarias, en el sentido de que es finalidad de la presente Ley la protección, conservación, restauración, acrecentamiento, investigación, difusión, fomento y transmisión en las mejores condiciones posibles a las generaciones futuras del patrimonio histórico de Canarias, así como su disfrute por los ciudadanos como objeto cultural y educativo y de su aprovechamiento como recurso económico, en tanto tales usos armonicen con la referida finalidad.

Segundo.- El artículo 2 de la Ley 4/1999, establece que el patrimonio histórico de Canarias está constituido por los bienes muebles e inmuebles que tengan interés histórico, arquitectónico, artístico, arqueológico, etnográfico, paleontológico, científico o técnico. También forman parte del patrimonio histórico canario los bienes inmateriales de la cultura popular y tradicional y las particularidades lingüísticas del español hablado en Canarias.

Tercero.- Este Cabildo Insular de Gran Canaria es competente para incoar y tramitar este expediente en virtud de los dispuesto en los artículos 8.3, letra d), y 19.1 de la Ley 4/1999, de Patrimonio Histórico de Canarias y en el artículo 3.1 del Reglamento sobre Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, aprobado mediante Decreto 111/2004, de 29 de julio.

Cuarto.- El artículo 17, apartados 1 y 2 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, establece que se declararán bienes de interés cultural del patrimonio histórico canario aquellos bienes que ostenten notorios valores históricos, arquitectónicos, artísticos, arqueológicos, etnográficos o paleontológicos o que constituyan testimonios singulares de la cultura canaria, conllevando tal declaración el establecimiento de un régimen singular de protección y tutela.

Quinto.- Respecto a la categoría de clasificación para la incoación se considera su inclusión en el artículo 18.3.b), cuyo contenido reproducimos literalmente: "Los conocimientos y actividades tradicionales declarados de interés cultural lo serán con arreglo a alguna de las categorías siguientes (...), de ámbito insular: manifestaciones de cultura popular, arraigadas o en peligro de extinción, que contengan valores presentes en una isla".

Sexto.- El artículo 73 de la Ley 4/1999, en cuanto que el patrimonio etnográfico de Canarias está compuesto por todos los bienes muebles e inmuebles, los conocimientos, técnicas y actividades y sus formas de expresión y transmisión, que son testimonio y expresión relevante de la cultura tradicional del pueblo canario. En este sentido, integran el patrimonio etnográfico de Canarias, entre otros, los elementos que se mencionan en el apartado g): "Las manifestaciones relativas a juegos, fiestas, bailes y diversiones tradicionales".

Séptimo.- El artículo 5.1 del Reglamento sobre Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, aprobado mediante Decreto 111/2004, de 29 de julio, que dispone: "en el acuerdo por el que se inicie el procedimiento de declaración deberá describirse, para su identificación, el bien objeto de expediente, indicándose la categoría del mismo con arreglo a lo previsto en la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias".

A la vista de todo ello,

D I S P O N G O:

Primero.- Incoar expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, para los Ranchos de Ánimas de Gran Canaria: Rancho de Ánimas de La Aldea de San Nicolás, Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror y Rancho de Ánimas de Valsequillo, en la categoría de bien inmaterial de la cultura popular y tradicional de ámbito insular.

Segundo.- Publicar este Decreto y su anexo en el Boletín Oficial de Canarias.

Tercero.- Notificar el presente Decreto a los Ayuntamientos de Valsequillo, La Aldea de San Nicolás y Teror, en calidad de solicitantes de la incoación.

Cuarto.- Proseguir con la tramitación del procedimiento administrativo conforme a la legislación de aplicación.

Dado en Las Palmas de Gran Canaria, en la fecha arriba indicada, de todo lo cual como Órgano de Apoyo al Consejo de Gobierno Insular, y en ejecución de lo previsto en la Disposición adicional octava d) de la Ley 7/1985 de 2 de abril, reguladora de las bases de Régimen Local, modificada por Ley 57/2003, de 16 de diciembre, doy fe.

ANEXO AL DECRETO CPH 201/2018

DESCRIPCIÓN:

Habiendo efectuado un exhaustivo estudio de la memoria elaborada por diversos especialistas de reconocida dedicación en materia de Patrimonio Inmaterial, citamos, Roberto Suárez Ojeda, Oscar Vizcaíno Déniz, Francisco Suárez Moreno, Juan José Monzón Gil, Lidia Sánchez González y José Pedro Suárez Espino, se concluye que entre los aspectos troncales se destaca la función social y de religiosidad popular constatada en las Islas desde el siglo XVII. No obstante, en el siglo XVIII casi todas las parroquias tenían Cofradías con vínculos con los Ranchos de cantadores que recaudaban fondos para las misas o bien para las Cofradías de Ánimas. Estas Cofradías disponían de propiedades agrarias, además de capillas y altares con cuadros de significado religioso, que en el caso de Gran Canaria se calculan unos 33, con fines de adoctrinamiento bajo las proclamas en favor de la existencia del purgatorio que emanan del Concilio de Trento.

Se plantea la posibilidad que en un principio Cofradías y Ranchos fueran una misma entidad con carácter recaudatorio, aunque evolucionan de forma distinta, incluso en conflicto. Su origen se remonta al siglo XVI y XVII, aunque en muchos casos se desconoce el momento exacto de su fundación o creación. En el caso de los tres Ranchos objeto de incoación, han mantenido la función original para la que fueron creados: cantar por los difuntos, y entregar el dinero obtenido a las parroquias de las comunidades donde se canta, para que se ofrezcan misas por la salvación de las ánimas. Las referencias documentales de estos se sitúan a partir del S. XIX, aunque como se ha señalado no se conoce el momento real de su inicio, existiendo noticias a partir del S. XVI y XVII para Ranchos y Cofradías.

La dinámica del resto de los Ranchos en la Isla a lo largo de los pasados siglos XIX y XX, fue la progresiva desaparición de los mismos, quedando testimonios de su presencia en: Tejeda, La Pardil la (Telde), Tasarte (La Aldea), Ingenio, Juncalillo/Barranco Hondo en Gáldar, y Lomo Magullo/Arenales en Telde. Un dato importante que aporta la Memoria es que en la actualidad esta expresión de religiosidad y cultura popular solo se mantiene activa en Gran Canaria, vinculada al universo de las creencias antiguas del cristianismo y de tradiciones paganas mediterráneas e incluso se supuestas reminiscencias aborígenes, dedicado al culto a las ánimas. Es de destacar el papel que estas entidades han mantenido en las localidades, hasta hace unos años aisladas, donde permanecen en activo: los ranchos cimentan ideológicamente un sistema de relaciones sociales de enorme trascendencia cultural y socioeconómica, desaparecido en algunos casos y latente o redefinido en otros (pág 27).

En su expresión como fenómeno que combina varias tradiciones que se refuerzan en Canarias por su cultura de frontera y mestiza, siendo los Ranchos de Ánimas una manifestación ecléctica del significado de la muerte y los espacios de transición como el Purgatorio del imaginario religioso cristiano. Su antigüedad y en especial la pervivencia a lo largo de los siglos de una Isla con una transformación cultural profunda en la segunda mitad del siglo XX, los convierte en una expresión singular del denominado tiempo tradicional y rural, que ha sabido superar los cambios en todos los planos, incluidos el de la espiritualidad y religiosidad popular.

Ha persistido no solo su expresión musical y comunitaria, sino que ha conseguido mantener el carácter funcional de cantar a las Ánimas que están en el Purgatorio, además de otras figuras como santos o patronos de los lugares que se visitan, familiares vivos, novios, cosechas, animales, etc. A cambio de limosna que sirva, además, para sufragar misas por las Ánimas (...). Una definición antropológica de los Ranchos de Ánimas pasa por la reconstrucción del tratamiento de la muerte en las comunidades donde ha sobrevivido, observándose que los ranchos responden a la necesidad emocional y religiosa de establecer vínculos, estabilidad, inmediatez, continuidad y comunicación entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos (pág. 28). Esta última definición, extraída de la Memoria, es quizás un buen resumen de la naturaleza de los Ranchos, que mantienen vivo un universo de comunicación entre los dos mundos que nos acerca a otra cosmovisión de relación entre la vida en la tierra, la memoria emocional y la gestión del recuerdo a partir de la muerte, sus expresiones simbólicas y cargas religiosas. La recogida de dinero y el recorrido musical que se adentra en las casas de la comunidad funciona como mecanismo de cohesión grupal, de refuerzo de los vínculos de parentesco, vecindad y de creencias que se da entre quienes protagonizan los rituales del Rancho y quienes lo hacen como contribuyentes económicos y espirituales para la que la tradición permanezca.

En cuanto a la Liturgia de los Ranchos la Memoria describe que se trata de relatos que contienen y representan aspectos emocionales de la comunidad. Sus coplas y deshechas hablan en nombre de las Ánimas y los cantadores, sus portavoces, son Oficiantes que se transforman en la Voz de las Ánimas. Las Ánimas se manifiestan, están allí, y se insiste en todo momento en su presencia, su participación en el ritual (pág. 30). La propia letanía sonora y musical parece proceder del ultramundo que se asoma a través de la escenificación ritual del Rancho. El recorrido por la comunidad de vecinos, se produce normalmente entre la noche y la madrugada y busca la empatía y solidaridad de los que participan en recibir y escuchar al Rancho, como señal de unión actual y de futuro para los que puedan encontrarse tras la muerte en el Purgatorio. Las fechas donde se concentran las salidas son, las de la Navidad cristiana como espacio de celebración de renacimiento.

Con la aportación económica a través de la limosna se está sufragando el beneficio para financiar las misas a favor de las Ánimas, reportando una reconciliación psicológica con el donante y de éste con el ultramundo. En una aportación para los que están y para los que podrán llegar, entre los que se incluyen todos los vivos, produciendo un acto de reciprocidad material y espiritual.

En el recorrido del Rancho, la música del camino tiene un punto donde el ritual y la liturgia se despliega con la carga simbólica que contiene. Esto se desarrolla en la casa del vecino que elabora y ofrece la cena al Rancho, convirtiéndose por esa noche en el centro de la celebración y de sacralización de la actividad. La organización del espacio dentro de la vivienda y su representación está estructurada en el mismo ritual, que son expresión del orden que adquiere cada componente y donde el infierno no existe porque el paso siguiente que se promueve después de superar el Purgatorio es un recorrido hacia la vida en el Cielo. A este espacio de comunión con la comida y su organización circular, donde el ritual de la Copla y Deshecha de Cena, le sigue otro momento de Representación de las Doncellas Doblando el Paño, donde las mujeres jóvenes de la reunión recogen el paño donde se ha cenado, y su pureza cobra significado como parte de la ofrenda y sacrificio, agradeciendo el alimento que permite la resurrección. En el Rito de las Cuatro Doncellas doblando el paño el círculo cósmico representado por los que cantan se abre para recrear en las cuatro puntas del paño el espacio del Rancho, los cuatro puntos cardinales, el tiempo cíclico de la Tradición, las cuatro estaciones, que se suceden al mismo ritmo lento pero preciso de sus coplas (pág 35). También de desgrana de esta escenificación, el componente androcéntrico donde las mujeres jóvenes aportan significados relacionados con la cultura patriarcal campesina que estructura la misma tradición. De hecho la presencia de mujeres se produce recientemente a finales del pasado siglo XX como tocadoras y respondedoras. En la actualidad ya se han incorporado incluso como cantadoras de alante.

Las salidas se concentran entre las festividades de Santa Lucía, hasta pasada la Candelaria, durante unos doce sábados, que representan un tiempo donde el ritual conecta con la cosmovisión del campesino tradicional y su relación con el ciclo del año, en un bucle que marca un tiempo de trabajo determinado por las estaciones del tiempo de la vida y de la cosecha, que conforma ciclos vitales.

El Rancho está compuesto por: el Ranchero o Ranchero Mayor, los cantadores principales, denominados cabeceras o cantadores de alante, los del coro o respondedores, los tocadores y el mochiller. Suelen estar conformados por grupos en torno a 15 personas. Entre estas personas, la trasmisión oral de la práctica y de los cantares tiene lugar a través de un proceso de endoculturación donde los más viejos traspasan la costumbre en todo su significado y expresión, aunque algunos cantos o versos respondan a la capacidad de improvisación de los autores. Esto se vio reforzado por la falta de dominio de la escritura y lectura de muchos de sus protagonistas que fue sustituida por la palabra, el gesto, la acción, la música y el compromiso de los siglos por mantener viva la institución.

Los géneros musicales que interpretan los Ranchos son la Copla de 8 sílabas y en la Deshecha de 12, siendo la primera más lenta y siendo variable según la aportación de cada cantador. En el camino de un sitio a otro musicaban un reclamo para llamar la atención y como aviso a los vecinos. Esta estructura presenta variaciones de unas localidades a otras y a lo largo del tiempo. Los instrumentos que acompañan y portan los ranchos son: espadas, panderos, tamborcillo, flauta de caña (este último en el Rancho de La Aldea), el triángulo, las castañuelas, e instrumentos de cuerdas como la guitarra y el timple; siendo la espada el más representativo de los que llevan en el Rancho, junto con el pandero de sonido metálico.

En cuanto a las letras, estas forman parte del mismo proceso de endoculturación siendo transmitidas en el tiempo por las distintas generaciones de participantes en los Ranchos donde se presentan alusiones principalmente a las Ánimas, aunque también a Santos, episodios bíblicos, Vírgenes, textos de la Biblia o de la vida, muerte o enfermedad de personas de la comunidad.

Respecto a las peculiaridades de cada uno de los tres Ranchos, objeto de incoación, y empezando por el de La Aldea se apunta en la Memoria, que el antiguo Rancho dejó de salir entorno al año 1945. La actividad de este Rancho se recuperó en la Navidad de 1991 con la participación de personas de la localidad, entre los que figuran descendientes de los últimos Rancheros, que en algunos casos habían conservado los viejos instrumentos. En el orden de representación destacan los que echan alante que son los improvisadores, colocados en el centro de un semicírculo del que formaban parte unas 14 personas. Este Ranchos se les conocía también como Los Panderos y sus salidas iban del 8 de diciembre (La Inmaculada Concepción) al de 2 febrero (La Candelaria). En este Rancho participaban algunas mujeres y el punto de encuentro para el inicio era el núcleo de Los Espinos, y a lo largo del camino y delante del Rancho se bailaba al son de los Panderos.

El Rancho de Ánimas de Arbejales de Teror, también conocido como Los Cantadores, ha mantenido intacta su vocación de recaudar limosnas para entregarlas a la parroquia y destinarlas a las misas para salvar las Ánimas, cuya referencias documentales conocidas se extienden a lo largo del siglo XIX y XX. También sus salidas (12) se concentran entre mediados de diciembre y finales de febrero, donde visitan viviendas, sedes de las asociaciones de vecinos, iglesias y ermitas de la zona.

El Rancho de Valsequillo, además de dedicar la limosna a misas por la salvación de las ánimas benditas también destina el dinero recaudado a obras de caridad: personas necesitadas, instituciones benéficas. Según la Memoria, este Rancho mantuvo una larga tradición en el tiempo y nunca desapareció, y cuenta en la actualidad con unos 20 activos, entre los que figura una mujer y cabe destacar la labor de promoción llevada a cabo por el Ranchero Mayor. Sus salidas se concentran en cuatro fechas que empiezan en la Nochebuena, teniendo fuera de la temporada una actividad destacada denominada Ranchos de Levantisco para el pago de una promesa, en el que algún vecino devoto ofrecía una cena al grupo. También desde hace unos 50 años se junta con el Rancho de Arbejales en San Isidro (Teror) y Madrelagua (Valleseco). Útil izan instrumentos como espadas, tambores, panderos de sonajas. También se han incorporado guitarra, timple, laúd y violín.

El capítulo 10 de la Memoria recoge las experiencias didácticas en materia de difusión, tanto en centros de Primaria como en los de Secundaria, con experiencias consolidadas como el Aula de Etnografía de La Aldea, vinculado al Proyecto de Desarrollo Comunitario de este municipio, y la labor didáctica realizada en el CEO Rey Juan Carlos I de Valleseco. También se han utilizado Páginas Web y Redes Sociales con la intención de dar a conocer los valores históricos y culturales de los Ranchos.

En el último apartado de la Memoria, titulado: Situación actual y Peligro de Extinción; se resume el estado actual de estos colectivos, resaltándose que en las tres localidades en las que los Ranchos se ha mantenido, estos gozan de respeto y consideración, pero no así en el resto de la Isla y en la mayoría de la población donde el desconocimiento por esta expresión cultural es muy amplio. La dedicación y el esfuerzo por dar a conocer esta centenaria tradición a través de múltiples eventos, publicaciones, premios, redes sociales, conferencias, exposiciones, películas, documentales, han permitido un cierto reconocimiento del valor como patrimonio inmaterial donde destacan la carga espiritual, emocional, solidaria, social, cultural de religiosidad popular entorno al culto a las Ánimas. Pese a ello los cambios en torno a la cultura de la muerte, la ausencia de relevo generacional, coloca a estos grupos en una situación de incertidumbre en relación con la continuidad de la tradición que representan, tan arraigada en las localidades donde se han mantenido.

JUSTIFICACIÓN:

La Justificación de la propuesta de incoación viene determinada por la relación motivada entre los fundamentos jurídicos de aplicación y los contenidos históricos que configuran los atributos patrimoniales de valor notorio, demostrados en rigor por la Memoria y sintetizados en este informe.

De esta manera la Ley 4/1999 del PHC contempla en su artículo 17.1 que se declararán bienes de interés cultural del patrimonio histórico canario, aquellos bienes que ostenten notorios valores históricos, arquitectónicos, artísticos, arqueológicos, etnográficos o paleontológicos, o que constituyan testimonios singulares de la cultura canaria. Entendemos que por su antigüedad, singularidad, relación con la cultura funeraria tradicional popular y ritual, contenido y expresión musical, religiosidad, espiritualidad y creencias, los tres Ranchos de Ánimas gozan de los notorios valores que exige la ley para su incoación.

Por su parte el desarrollo reglamentario para el Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, está fijado en el decreto 111/2004, de 29 de julio, en cuyo artículo 4.1.f) relativo a las solicitudes promovidas a instancia de parte, para conocimientos y actividades tradicionales, el promotor deberá aportar: memoria descriptiva de la manifestación cultural de que se trate, especificando si está arraigada o en peligro de extinción así como el ámbito local, insular o regional de la misma, en los medios de reproducción técnica más apropiados para cada caso.

La Memoria aportada y de la que se ha servido para la elaboración del presente informe justifica de forma rigurosa y detallada todo lo que se exige en la norma, y por tanto cumple con este precepto legal.

Con respecto a la categoría de clasificación para la incoación se considera su inclusión y ajuste jurídico en el marco de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, del Patrimonio Histórico de Canarias, en el artículo 18.3.c) que lo define de la siguiente forma: los conocimientos y actividades tradicionales declarados de interés cultural los serán con arreglo a alguna de las categorías siguientes: de ámbito insular: manifestaciones de la cultura popular, arraigadas o en peligro de extinción, que contenga valores presentes en una Isla. Entendemos que al estar presente en más de una localidad, en este caso en tres municipios de la Isla de Gran Canaria, y que sus aspectos formales, simbólicos, musicales, espirituales y sociales responden a un tronco cultural común que nos lleva a considerar que estamos ante una expresión inmaterial de las más antiguas de la Isla. Expresión a la que podemos atribuir múltiples significados que dan un carácter polisémico a la actividad, que tiene en las generaciones de personas que la han mantenido y en las comunidades que la reciben, respetan y consideran a los auténticos responsables de que este Patrimonio Inmaterial llegue hasta nosotros en el siglo XXI en condiciones de reconocerlo entre los activos más importantes del legado cultural de Gran Canaria.

Respecto a la primera condición, si se considera arraigada en la cultura popular: en primer lugar porque nace de los sectores populares asociados a la cultura tradicional. Se ha demostrado con fundamento y rigor histórico en la Memoria que la actividad nace y se mantiene desde los habitantes y comunidades de cada una de las localidades, donde se ha venido ejerciendo y no pertenecen ni son parte de instituciones formales que las regulen. La iniciativa y la organización está enraizada con los sectores populares rurales de estos municipios, con economías históricas dedicadas al sector primario, y en este caso a segmentos humildes de agricultores o pastores, que han mantenido vivo este legado cultural, que está arraigado en la profundas creencias populares.

En conclusión se considera motivada y justificada desde el punto de vista histórico y técnico para proceder a la incoación solicitada."

Las Palmas de Gran Canaria, a 28 de enero de 2019.- El Presidente, p.d. (Decreto nº 37, de 23.6.15), el Consejero de Gobierno de Cultura, Carlos Matías Ruiz Moreno.

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