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BOC Nº 132. Lunes 10 de Julio de 2006 - 2451

IV. ANUNCIOS - Administración Local - Cabildo Insular de Gran Canaria

2451 - ANUNCIO de 22 de junio de 2006, por el que se hace público el Decreto PH 90/2006, de 18 de mayo, del Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico, que incoa el procedimiento para la declaración como Bien de Interés Cultural, Bienes Muebles, a favor de las tallas flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago El Mayor, localizadas, actualmente, en la Sala de Exposición Permanente de la Biblioteca Municipal de Valsequillo, sita en la Plaza de San Miguel de dicho término municipal, así como su anexo.

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"En uso de las facultades que me confiere la vigente Ley de Régimen Local y Disposiciones Complementarias, y el Decreto de Delegación de Competencias del Excmo. Sr. Presidente de esta Corporación Insular nº 11, de 18 de marzo de 2004, y a la vista de los siguientes

ANTECEDENTES

Primero.- Con fecha 11 de julio de 2005, mediante Orden del Excmo. Sr. Consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, se declara la caducidad y archivo del expediente incoado para la declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Bienes Muebles, a favor de las tallas flamencas localizadas entonces en el Oratorio de Nuestra Señora de la Salud, en el pago de Era de Mota, en el término municipal de Valsequillo, en Gran Canaria, con efectos de 30 de noviembre de 1998.

Segundo.- Contra dicha Orden se interpuso requerimiento mediante Decreto de la Consejería de Presidencia del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, de fecha 1 de septiembre de 2005, el cual fue desestimado mediante Orden del Excmo. Sr. Consejero del Gobierno de Canarias, de fecha 27 de octubre de 2005.

Tercero.- Con fecha 20 de septiembre de 2005, el Iltre. Ayuntamiento de Valsequillo solicita que se incoe el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural para las tallas flamencas del Oratorio de Nuestra Salud.

Cuarto.- Con fecha 19 de mayo de 2006, el Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico de esta Corporación Insular, emite informe en sentido favorable a la incoación del expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Bienes Muebles, a favor de las referidas tallas flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago El Mayor, localizadas, actualmente, en la Sala de Exposición Permanente de la Biblioteca Municipal de Valsequillo, sita en la Plaza de San Miguel, de dicho término municipal, en Gran Canaria.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero.- El artículo 17, en sus apartados 1 y 2, de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, determina que se declararán bienes de interés cultural del patrimonio histórico canario aquellos bienes que ostenten notorios valores históricos, arquitectónicos, artísticos, arqueológicos, etnográficos o paleontológicos o que constituyan testimonios singulares de la cultura canaria.

La declaración de Bien de Interés Cultural conlleva el establecimiento de un régimen singular de protección y tutela.

Segundo.- El artículo 18.2, letra c), de la mencionada Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, dispone que los bienes muebles podrán ser declarados con arreglo a la categoría de Bien Mueble, que define para aquellos que, de forma individual, reúnen los valores históricos para su declaración.

Tercero.- Este Cabildo Insular de Gran Canaria es competente para incoar y tramitar este expediente en virtud de lo dispuesto en el artículo 19.1 de la citada Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias y 3.1 del Reglamento de Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, aprobado mediante Decreto 111/2004, de 29 de julio.

Cuarto.- El artículo 20.1 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, dispone que la incoación del expediente de declaración determinará la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno, en su caso.

D I S P O N G O:

Primero.- Incoar expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Bienes Muebles, a favor de las tallas flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago El Mayor, localizadas, actualmente, en la Sala de Exposición Permanente de la Biblioteca Municipal de Valsequillo, sita en la Plaza de San Miguel, de dicho término municipal, en Gran Canaria, que se describen en el anexo al presente Decreto.

Segundo.- Comunicar esta incoación a la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, solicitando que inste la anotación preventiva del bien de referencia en el Registro General y Regional de Bienes de Interés Cultural.

Tercero.- Notificar el presente Decreto al Iltre. Ayuntamiento de Valsequillo, así como instar su publicación en el Boletín Oficial de Canarias.

Dado por el Excmo. Sr. Presidente en la Casa-Palacio Insular, a 19 de mayo de 2006, de todo lo cual como órgano de apoyo al Consejo de Gobierno Insular, y en ejecución de lo previsto en la Disposición Adicional Octava.d) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, modificada por la Ley 53/2003, de 16 de diciembre y Decreto nº 9, de 15 de marzo de 2004, doy fe."

"Anexo al Decreto PH 90/2006, del Sr. Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria por el que se incoa el procedimiento para la declaración como Bien de Interés Cultural, en la Categoría de Bienes Muebles, a favor de las cinco tallas flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago El Mayor.

Escultura en madera policromada representando a Santa Lucía.

Con unas dimensiones de 60 x 22 x 14 centímetros, esta imagen presenta una mutilación de su brazo izquierdo y la consiguiente pérdida de uno de los atributos originales, quizás el del plato con dos ojos asignado a Santa Lucía. Adopta la elegante actitud de las esculturas de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y principios del XVI, caracterizadas por el gótico quiebro del talle y el ladeamiento de la cabeza para contrarrestar el ligero avance de una de las piernas, flexionada mientras sujeta con la mano derecha un libro abierto encima del forro de piel, con el que solían protegerse por entonces las lujosas encuadernaciones de los devocionarios nórdicos, aprovechando la tradición de la escuela pictórica flamenca en tales representaciones.

La misma procedencia y cronología revelan las diversas prendas superpuestas que conforman su indumentaria: una faldilla sólo visible a través del bajo remangado de la saya, de cuerpo ajustado con largas mangas algo ensanchadas en los puños y escote cuadrado, por el cual asoma el borde semicircular de la camisa interior y una fina gorguera cruzándolo en pico, y el manto envolvente cuyos extremos laterales se recogen en torno a los antebrazos.

A la moda imperante allí, en esa época, corresponderían también los demás accesorios del referido atuendo: la falda perlada que ciñe el vestido, cayendo en sesgo desde la cintura hasta la cadera contraria, la cinta a juego dispuesta alrededor del cuello, de la cual pende un colgante rombal de orfebrería con una especie de punta de diamante inserta en el centro y tres esquinas achaflanadas por remates esféricos (acaso perlas).

La propia conformación de los ropajes descritos y su gruesa textura determinan ese plegado predominantemente angular en sucesivos encajes descendentes por la parte delantera y los flancos de la pieza, cuya base alcanzan ya desdibujados al expandirse los paños por el suelo en abanico.

El sereno semblante de la santa, de enorme frente abombada, cejas apenas arqueadas, ojos velados por los espesos contornos fusiformes de los párpados que le dan una expresión melancólica y, a la vez, ensimismada, nariz roma, boca menuda con sus carnosos labios contraídos en una tímida sonrisa, mentón atenuado por la plenitud de los carrillos e incipiente papada, unida a un cuello demasiado corto, el minucioso rizado de la rubia cabellera, distribuida, por una raya al medio, en compactos mechones monótonamente surcados por acanaladuras serpeantes que le cubren la espalda y los costados, enmarcando el óvalo de la cara. El detalle de la ancha diadema metálica adornada con engastes alternos de gemas triangulares y circulares, son rasgos distintivos de la plástica bruselense del momento.

Escultura en madera policromada representando a Santa Catalina de Alejandría.

Con unas dimensiones de 63 x 24 x 13 centímetros, esta imagen adopta una postura similar a la de la imagen de Santa Lucía -antes descrita- portando, en su mano izquierda un libro, símbolo de su sabiduría, encontrándose amputada su mano diestra que podría portar una espada o la palma, símbolos que componen la iconografía habitual de la mártir en la escultura de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI.

Su indumentaria consta de una faldilla, cuyo bajo asoma a través del borde remangado de la saya, de manga larga y escote en cuadro combinado con una fina gorguera triangular a la que se superpone el surcot -prenda típica de la moda de borgoñona de finales del Medievo- ajustado al torso y provisto de amplias aberturas en los costados con remates lobulados con realces de pedrería a juego con las guarniciones longitudinales de la pechera, donde se marca el talle alto acentuando la anchura de las caderas y el abultamiento del vientre.

Se atendrían a la moda nórdica vigente en esa época, no sólo el sistema de sujeción delantero del manto, con el que se completa su atuendo, consistente en dos cintas abrochadas mediante sendos rombos de orfebrería, con orlas de cuentas en su interior y un florón en el centro de cada lado, sino el tipo de calzado: unos alcorques de cuero con suelo de corcho, sin punta ni talón, acoplándose a los zapatos.

Coincide con la imagen de Santa Lucía en la distribución de su cabellera que se ciñe, en cambio, con una sencilla corona de orfebrería, con picos alternos de diferente tamaño.

Sigue la estética brabanzona del momento, la parcial representación escultórica del ilustre perseguidor cuyo tronco se yergue a los pies de la mártir.

Escultura en madera policromada representando a Santa Clara de Asís.

Con unas dimensiones de 60 x 22 x 14 centímetros, esta imagen portaría en su mano izquierda -hoy mutilada- un libro abierto o acaso el báculo de la abadesa y, en la mano derecha, el ostentorio eucarístico esgrimido para reprimir a los sarracenos, que fueron característicos de su iconografía en la escultura de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y principios del siglo XVI.

La fundadora de las clarisas, llevaría también la indumentaria propia de dicha orden, es decir, el hábito franciscano de color pardo, ceñido en el talle con el simbólico cordón y la toca negra combinada con lienzo blanco en su mitad inferior delantera que, después de enmarcarle el rostro se superpone al amplio manto.

A pesar de que su rostro se encuentra deteriorado, se pueden reconocer afinidades con las esculturas referidas anteriormente, como en la estrecha abertura fusiforme de los ojos, con anchos párpados, en el abultamiento carnoso de su boca contraída en una forzada sonrisa o en la redondez del mentón y las mejillas.

Escultura en madera policromada representando a San Bernardo.

Con unas dimensiones de 60 x 25 x 16 centímetros, esta imagen porta, en su mano izquierda, como único atributo el libro abierto de la Regla hacia el cual inclina su cabeza.

Su indumentaria consiste en un hábito de color blanco -ceñido al talle con un cinturón de cuero, de donde pende el estuche para guardar los utensilios empleados en la escritura- escapulario negro y esclavina con capuchón superpuesta a una capa, ambas antaño doradas.

El apergaminado rostro imberbe del monje borgoñón, de frente recta, ceño marcado, grandes ojos rasgados con cierta melancolía en su mirada, las señales de las patas de gallo, la prominencia de sus pómulos y el arranque de su aguileña nariz, algo roma en la punta, metón casi cuadrado y boca carnosa con los labios contraídos, cuya leve sonrisa dulcifica la dureza de sus envejecidas facciones, así como la simétrica distribución de sus cortos cabellos, enlaza con la tendencia realista del gótico tardío brabanzón.

Escultura en madera policromada representando a Santiago El Mayor.

Con unas dimensiones de 35 x 15 x 10 centímetros, esta pequeña imagen recuerda a las anteriormente descritas en su gótico desplome sobre una sola pierna para adelantar la opuesta con una ligera flexión, mientras alza la cabeza volviéndola hacia la izquierda.

Conforme a su iconografía habitual en la escultura brabanzona de fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI, la figura barbada del santo viste una holgada ropa talar o túnica rojiza de manga larga con Valona superpuesta y un amplio manto oblicuamente tendido sobre el pecho para recogerse por delante a nivel del vientre, cuyo extremo le sirve de tocado.

Porta el característico bordón en su mano derecha, en ausencia del libro abierto de Los Evangelios, suprimido de la mano izquierda.

Las maduras facciones del expresivo semblante del discípulo, encuadrado por una melena semiondulada con rizos frontales y de color oscuro a tono con el bigote y la barba partida, la cortedad de su firme cuello, responden al estilo de las cuatro imágenes anteriormente descritas, con las diferencias derivadas de su menor tamaño."

Las Palmas de Gran Canaria, a 22 de junio de 2006.- El Vicesecretario General, Sergio Ramírez Rivero.

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