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BOC Nº 088. Viernes 9 de Mayo de 2003 - 1870

IV. ANUNCIOS - Administración Local - Cabildo Insular de Tenerife

1870 - ANUNCIO de 31 de marzo de 2003, por el que se hace pública la Resolución de 14 de marzo de 2003, que incoa expediente de declaración de Zona Arqueológica, a favor del Barranco del Muerto, término municipal de Santa Cruz de Tenerife.

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Con fecha 14 de marzo de 2003, la Sra. Consejera Insular del Área de Cultura, Educación, Empleo y Juventud de este Excmo. Cabildo Insular dictó, entre otras, la siguiente Resolución:

"Visto el expediente de declaración de Zona Arqueológica, a favor del Barranco del Muerto, sito en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, Bien de Interés Cultural por ministerio de la Ley y,

Resultando que con fecha 26 de febrero de 2003, la Comisión Insular de Patrimonio Histórico tiene conocimiento del informe emitido por la Sección Técnica de la Unidad de Patrimonio Histórico, cuyo tenor literal es el siguiente:

"En virtud de lo establecido en el artº. 19 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, donde se señala que "corresponde a cada Cabildo Insular, de oficio o a instancia de parte, incoar los expedientes para declarar de interés cultural los bienes de patrimonio histórico que se encuentren dentro de su respectivo ámbito insular", es por lo que se eleva al dictamen de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico la propuesta de incoación de expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, a favor del Barranco del Muerto (término municipal de Santa Cruz de Tenerife).

En este sentido ha de indicarse que el referido inmueble contaba con expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, incoado por Resolución de la Consejera Delegada de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, de fecha 6 de junio de 1996; cuya caducidad fue declarada por el Gobierno de Canarias, con efectos del 6 de febrero de 1998; por lo que, habiendo transcurrido el plazo de tres años que establecen, tanto la Ley 4/1999 como la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, se propone nuevamente su incoación.

El ámbito de protección propuesto está integrado por dos áreas, separadas por la Autopista TF-1, en el tramo medio del Barranco del Muerto. La primera de ellas corresponde a una estación de grabados rupestres, documentada desde principios de la década de los 80 del pasado siglo, emplazada a unos 140 m.s.n.m. en la margen derecha del cauce. Consta de una treintena de paneles con diversidad de motivos y técnicas (naviformes, geométricos variados y grafittis), en buen estado de conservación. El área superior corresponde a una cavidad natural, ubicada en la margen derecha del cauce, que cuenta en su interior con un conjunto de cazoletas y canales, circunstancia singular en el repertorio rupestre de la isla de Tenerife. A escasa distancia aguas arriba se localiza una cueva de grandes dimensiones, reutilizada en la actualidad, que debió tener una funcionalidad habitacional. Frente a ella, una gran hoya o eres, al pie de un salto de agua, conforma un elemento de captación de reservas hídricas en torno al que debió girar el asentamiento aborigen en la zona.

La delimitación propuesta se corresponde con la siguiente descripción:

El área inferior se localiza en la margen derecha del Barranco del Muerto -a cota inferior de la Autopista TF-1-, sobre un afloramiento rocoso de naturaleza basáltica, que forma parte del interfluvio del citado cauce, con una clara orientación hacia el SE. Se trata de un terreno muy transformado por acciones antrópicas pretéritas -roturación para labores agrícolas y aterrazamiento de los terrenos, así como actuales: construcción de la Autopista, vertido de escombros, conducciones de agua, proyectos urbanísticos.

La zona de protección abarca una superficie de unos 2.600 m2, localizada en la margen derecha del Barranco del Muerto, entre las cotas 135 y 145 m.s.n.m. El límite oriental del espacio arranca del punto, a cota 135 m.s.n.m. y coordenadas U.T.M. (373.061; 3.145.597), discurriendo en dirección NO-SE sobre el borde superior de la margen derecha del barranco y manteniendo la cota indicada, hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (373.086; 3.145.550). Desde este punto, el límite meridional mantiene la cota 135 m.s.n.m. en dirección oeste, hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (373.041; 3.145.531). A partir de aquí, el límite occidental asciende en dirección SE-NO, con un trazado rectilíneo, hasta alcanzar el punto, a cota 145 m.s.n.m. y coordenadas U.T.M. (373.009; 3.145.574). Desde este punto, el límite septentrional de la zona conecta, en dirección ESE-ONO, con el punto inicial.

El área superior se localiza en el tramo intermedio del barranco, en un sector con cierto grado de encajamiento y muy degradado por vertido de escombros y basuras. La delimitación tiene como punto origen el más septentrional, situado en el cauce, a 200 m.s.n.m. y con coordenadas U.T.M. (372.814; 3.146.106). Desde aquí, asciende en dirección SO hasta la cota 210 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.798; 3.146.077). Prosigue por dicha curva de nivel en dirección sur hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (372.839; 3.146.017), desde donde desciende hasta la isohipsa 205 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.865; 3.145.996). El límite cruza en línea recta el cauce del barranco en dirección este hasta conectar con la isohipsa 200 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.909; 3.146.004), prosiguiendo por dicha curva de nivel en dirección norte hasta conectar con el punto origen.

Los justificantes de la delimitación propuesta para esta Zona Arqueológica obedecen a las siguientes motivaciones:

1.- Por tratarse de un conjunto rupestre con una adscripción cronológica que arranca desde el período prehistórico hasta fechas posteriores a la conquista de la isla, resulta esencial mantener intacto el entorno natural inmediato en el que se localiza el yacimiento, no sólo para lograr una percepción visual más idónea del mismo, sino para conservar el ambiente físico-natural en cuyo contexto fueron ejecutadas estas manifestaciones culturales.

2.- Como conjunto de manifestaciones rupestres con una elevada fragilidad y muy vulnerables a la acción antrópica, se intenta establecer una zona de seguridad en torno al afloramiento rocoso y a la cueva que sirven de unidades de acogida en cada una de las dos áreas respectivamente, que, además de asegurar la percepción plena del yacimiento, permita su protección frente a los procesos de expansión urbanística que se vienen desarrollando en el área circundante y que, previsiblemente, se incrementarán en el futuro.

3.- Dado el carácter arqueológico del bien que se pretende conservar y proteger, y a tenor de la propia naturaleza de los restos arqueológicos, que suelen encontrarse sepultados y no ser perceptibles en superficie, se hace indispensable fijar un sector de terreno circundante a ambas estaciones rupestres que pudiera albergar vestigios materiales esenciales para el correcto conocimiento e interpretación de las mismas."

En consecuencia con lo anterior, la Comisión Insular dictamina favorablemente la incoación del citado expediente.

Considerando que según el artículo 18.1.e) de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, los bienes inmuebles declarados de interés cultural, lo serán con arreglo a alguna de las categorías establecidas en dicha Ley, siendo una de ellas la de Zona Arqueológica, que es aquel lugar o paraje natural donde existen bienes muebles o inmuebles representativos de antiguas culturas.

Considerando que la Disposición Adicional Primera h) de la Ley 14/1990, de 26 de julio, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas de Canarias, dispone que queda transferida a los Cabildos Insulares, en el ámbito de su respectiva isla, la competencia administrativa de conservación y administración del patrimonio histórico-artístico insular.

Considerando que según el artículo 8.3.d) de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, del Patrimonio Histórico de Canarias, corresponde a los Cabildos Insulares la competencia de incoar y tramitar los expedientes de declaración de bienes de interés cultural, elevándolos al Gobierno de Canarias para su aprobación, así como las modificaciones de dichos expedientes.

Considerando que esta Consejería Insular ostenta las competencias en materia de Patrimonio Histórico en virtud de la atribución conferida mediante acuerdo plenario de fecha 20 de julio de 1999.

Es por lo que,

R E S U E L V O:

Primero.- Incoar expediente de declaración de Zona Arqueológica, a favor del Barranco del Muerto, sito en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, Bien de Interés Cultural por ministerio de la Ley, según la delimitación gráfica y escrita, justificación de la delimitación y descripción del Bien, que figuran en los anexos I y II que acompañan a esta Resolución.

Segundo.- Continuar la tramitación del expediente, de acuerdo con las disposiciones vigentes.

Tercero.- Hacer saber al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife que, según lo dispuesto en el artº. 20 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, la incoación de un expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural determinará en relación al bien afectado, la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de Interés Cultural, y que dicha incoación determinará la suspensión del otorgamiento de licencias municipales de intervención en los inmuebles y sus respectivos entornos, así como los efectos de las ya otorgadas; permitiéndose únicamente en el bien objeto de protección, las obras que por razón de fuerza mayor hubieran de realizarse y aquellas de conservación y consolidación a que se refieren los apartados a) y c) del artículo 46 de la precitada Ley, que contribuyan a la preservación de sus valores históricos y que precisarán autorización del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife [artº. 8.3.b)].

Cuarto.- Ordenar la notificación de esta Resolución a la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, a fin de promover su anotación preventiva en el Registro General y Regional de Bienes de Interés Cultural y al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a los efectos oportunos.

Quinto.- Publicar la presente Resolución en el Boletín Oficial de Canarias y abrir un período de información pública, a fin de que cuantos tengan interés, puedan aducir lo que estimen procedente, durante un plazo de veinte (20) días, a partir del siguiente al de su publicación en el citado Boletín, a cuyo fin el expediente podrá ser examinado en la Unidad de Patrimonio Histórico, calle Candelaria, 23, 3ª planta, en Santa Cruz de Tenerife, de lunes a viernes, de 9,00 a 13,00 horas."

Santa Cruz de Tenerife, a 31 de marzo de 2003.- El Secretario, José Antonio Duque Díaz.- Vº.Bº.: la Consejera Insular del Área de Cultura, Educación, Empleo y Juventud, Dulce Xerach Pérez López.

A N E X O I

BIEN DE INTERÉS CULTURAL.

CATEGORÍA: Zona Arqueológica.

A FAVOR DE: Barranco del Muerto.

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.

DELIMITACIÓN.

La delimitación del ámbito de protección propuesto se justifica en la necesidad de preservar uno de los primeros conjuntos de grabados rupestres conocidos en la isla de Tenerife, caracterizado por una variada representación de motivos esquemáticos y figurativos, ejecutados mediante técnicas de incisión y piqueteado, con o sin abrasión, así como un tramo de barranco que cuenta con una estación de cazoletas y canales ubicada en el interior de una oquedad natural.

La Zona Arqueológica se distribuye en dos sectores. El primero se localiza en la margen derecha del Barranco del Muerto -por debajo de la Autopista TF-1- sobre un afloramiento rocoso de naturaleza basáltica, que forma parte del interfluvio del citado cauce, con una clara orientación hacia el SE. Se trata de un terreno muy transformado por acciones antrópicas pretéritas -roturación para labores agrícolas y aterrazamiento de los terrenos-, así como actuales: construcción de la Autopista, vertido de escombros, conducciones de agua, proyectos urbanísticos. El segundo sector se corresponde con un tramo del cauce medio del barranco -por encima de la Autopista- y en las proximidades del barrio de El Draguillo.

El primer sector cuenta con un perímetro que abarca una superficie de unos 2.600 m2, localizada en la margen derecha del Barranco del Muerto, entre las cotas 135 y 145 m.s.n.m. El límite oriental del espacio arranca del punto, a cota 135 m.s.n.m. y coordenadas U.T.M. (373.061; 3.145.597), discurriendo en dirección NO-SE sobre el borde superior de la margen derecha del barranco y manteniendo la cota indicada, hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (373.086; 3.145.550). Desde este punto, el límite meridional mantiene la cota 135 m.s.n.m. en dirección oeste, hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (373.041; 3.145.531). A partir de aquí, el límite occidental asciende en dirección SE-NO, con un trazado rectilíneo, hasta alcanzar el punto, a cota 145 m.s.n.m. y coordenadas U.T.M. (373.009; 3.145.574). Desde este punto, el límite septentrional de la zona conecta, en dirección ESE-ONO, con el punto inicial.

El área superior se localiza en el tramo intermedio del barranco, en un sector con cierto grado de encajamiento y muy degradado por vertido de escombros y basuras. La delimitación tiene como punto origen el más septentrional, situado en el cauce, a 200 m.s.n.m. y con coordenadas U.T.M. (372.814; 3.146.106). Desde aquí, asciende en dirección SO hasta la cota 210 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.798; 3.146.077). Prosigue por dicha curva de nivel en dirección sur hasta alcanzar el punto con coordenadas U.T.M. (372.839; 3.146.017), desde donde desciende hasta la isohipsa 205 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.865; 3.145.996). El límite cruza en línea recta el cauce del barranco en dirección este hasta conectar con la isohipsa 200 m.s.n.m. en el punto con coordenadas U.T.M. (372.909; 3.146.004), prosiguiendo por dicha curva de nivel en dirección norte hasta conectar con el punto origen.

JUSTIFICACIÓN DE LA DELIMITACIÓN.

Los justificantes de la delimitación propuesta para esta Zona Arqueológica obedecen a las siguientes motivaciones:

1.- Por tratarse de un conjunto rupestre con una adscripción cronológica que arranca desde el período prehistórico hasta fechas posteriores a la conquista de la isla, resulta esencial mantener intacto el entorno natural inmediato en el que se localiza el yacimiento, no sólo para lograr una percepción visual más idónea del mismo, sino para conservar el ambiente físico-natural en cuyo contexto fueron ejecutadas estas manifestaciones culturales.

2.- Como conjunto de manifestaciones rupestres con una elevada fragilidad y muy vulnerables a la acción antrópica, se intenta establecer una zona de seguridad en torno al afloramiento rocoso y a la cueva que sirven de unidades de acogida en cada una de las dos áreas respectivamente, que, además de asegurar la percepción plena del yacimiento, permita su protección frente a los procesos de expansión urbanística que se vienen desarrollando en el área circundante y que, previsiblemente, se incrementarán en el futuro.

3.- Dado el carácter arqueológico del bien que se pretende conservar y proteger, y a tenor de la propia naturaleza de los restos arqueológicos, que suelen encontrarse sepultados y no ser perceptibles en superficie, se hace indispensable fijar un sector de terreno circundante a ambas estaciones rupestres que pudiera albergar vestigios materiales esenciales para el correcto conocimiento e interpretación de las mismas.

DESCRIPCIÓN.

El sector inferior del ámbito propuesto como Zona Arqueológica está constituido por una estación de grabados rupestres que tiene como soporte un pequeño afloramiento basáltico, integrado en coladas pleistocénicas de composición petrológica augítico-olivínica y sometido a un proceso de disyunción prismática que determina la existencia de superficies más o menos planas en los bloques pétreos que integran el conjunto. Como se ha señalado con anterioridad, el yacimiento se localiza en el borde superior de la margen derecha del Barranco del Muerto, a unos 100 m al sur de la Autopista TF-1, mientras que por el este se extiende una suave rampa, que desciende hacia el mar y hacia el cauce de Barranco Grande, ocupada por antiguas terrazas de cultivo cubiertas, en la actualidad, por un magnífico ejemplo de tabaibal dulce.

La estación arqueológica consta de una treintena de paneles con inscripciones rupestres, entre las que predominan la técnica de la incisión -gruesa con abrasión y fina-, así como escasos ejemplos de piqueteado. Su temática se clasifica en tres grupos de motivos:

- Geométricos: incluyendo motivos cuadrangulares, cruciformes, ovaloides, reticulares, triangulares, rectilíneos y otros.

- Figurativos: representaciones de barcos, con detalles del casco y del velamen.

- Grafittis: inscripciones modernas realizadas por clandestinos y expoliadores.

El sector superior se corresponde con un tramo del curso medio del Barranco del Muerto, que ha socavado la misma formación geológica, mostrando un cierto grado de encajamiento, con paredes verticales de 10-15 m de altura y en la que los procesos de disyunción columnar han propiciado numerosos derrumbes, cuyos derrubios forman auténticos taludes en la base de los escarpes. En la margen derecha del cauce se abre una oquedad de cierta magnitud resultado de la actuación de procesos de erosión diferencial sobre materiales de naturaleza tobácea de alta erosionabilidad. En el suelo de la misma se documentan cuatro cazoletas de grandes dimensiones y otras dos más pequeñas, conectadas mediante canales. Una de las cazoletas presenta una orla exterior concéntrica, que genera una superficie rebajada en cuyo centro se localiza el hueco.

A escasos metros en dirección norte y en la misma margen del barranco se localiza una gran cavidad -con varios divertículos-, que debió tener un uso habitacional en la etapa prehispánica; detectándose la existencia de algo de material arqueológico en superficie (cerámica, obsidiana). No obstante, la intensa reutilización que ha sufrido ha hecho desaparecer la casi totalidad del relleno sedimentario. En el fondo del cauce aguas arriba existe un salto de agua a cuyos pies se configuró una gran hoya o eres, que permitiría la acumulación de agua durante un largo período de tiempo y que debió constituir un elemento esencial en el aprovisionamiento hídrico del grupo asentado en el barranco.

Ver anexos - página 7530

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