Breve historia de la acuicultura en Canarias

La acuicultura en Canarias comienza en la década de los 80 del siglo XX en Tenerife, pero no es hasta finales de de noventa cuando se establece este sistema productivo como industria, empezando a implantarse instalaciones no solo en Tenerife y Gran Canaria, sino también posteriormente, en Lanzarote y La Palma.

En el Archipiélago, se realiza la última fase del cultivo, que es el engorde de las especies en el medio marino, importándose los alevines, generalmente con un peso de entre 5-15 gr de Península o de otros países europeos. Sólo hay una empresa que tiene instalación en tierra y que lleva a cabo todo el ciclo vital de las especies que produce, aunque su producción es prácticamente de autoconsumo. 

El sistema de cultivo más utilizado para el engorde de peces en Canarias son las jaulas marinas flotantes. 

Construcción de una jaula marina flotante

Hasta julio de 2016, las especies autorizadas para el engorde en estas instalaciones acuícolas en el mar son tres, la dorada (Sparus autara), la lubina (Dicentrarchus labrax) y el atún (Thunnus obesus y Thunnus albacares) en Lanzarote. A diferencia de las especies cultivadas en el resto de Europa hay que destacar que gracias a la calidad y temperatura de nuestras aguas las especies pueden alcanzar la talla comercial en un tiempo inferior permitiendo a las empresas ofrecer sus productos durante todo el año y disponer de una gran variedad de tallas en función de la demanda del mercado.

Desde hace años se están llevando a cabo por diferentes instituciones científicas, como el Centro Oceanográfico de Canarias (C.O.C. - I.E.O), varios estudios a nivel experimental para diversificar las especies de cultivo, tanto de peces como de moluscos pero aún sin los resultados deseados. Algunas de estas especies son el bocinegro (Pagrus pagrus), el medregal (Seriola dumerili) o el pulpo (Octopus vulgaris).