3. MANTENER EL EXITO  
Defiende tus derechos de no fumador

Hay algo en lo que todos los ex-fumadores que no lo lograron al primer intento están de acuerdo: recayeron al pensar erróneamente que podía fumar un cigarro más, tan solo uno más. Y aprendieron una gran lección que aplicaron en su siguiente intento con éxito: no se puede caer en la tentación de fumar un "último cigarro" después de haberlo dejado. Recuerda "el último ya te lo fumaste", y fue la víspera del Día D.

Así que estate prevenido. Tras pasar tu primer entusiasmo por el éxito, permanece vigilante. No te dejes ir. ¡No fumes ningún cigarrillo de ninguna manera!. ¡No cedas nunca! Ni siquiera un sólo cigarro. Dílo a los cuatro vientos. Que todos se enteren de que has dejado de fumar. Ensaya ante el espejo la frase "¡No gracias. No fumo!", y automatízala totalmente, para que no te sorprendas a ti mismo diciendo sí a un cigarrillo que te ofrezcan.

Empieza a disfrutar de tu éxito. Ahorre el dinero que gastaba en cigarros en una hucha y mire como crece. Recuerda constantemente los beneficios que te está reportando dejar de fumar; hueles mejor, tu aliento ya no da problemas, respiras aire fresco, ya no te cansas tanto subiendo las escaleras, tu piel (especialmente la de la cara) rejuvenece, y lo más importante de todo, los fantasmas de las terribles enfermedades producidas por el tabaco se van alejando (Ver el apéndice IX).

Procúrate muchas cosas para hacer. Limpia la casa, decora algo, sal más. Vete a sitios donde no pensarías en fumar. Haz algo activo. Juega a algún deporte. Vete a caminar o correr. Júntate con otras personas y comparte el placer. En una palabra, evita el aburrimiento, pues es un poderoso amigo del tabaco.

Ahora eres un no fumador. Comienza a defender tus derechos. Recuerda que los fumadores pasivos corren riesgos similares a los de los fumadores.