| SIDA |
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Presentación. Desde su aparición, el S.I.D.A. ha sido uno de los fenómenos que más impacto ha tenido en la sociedad mundial no sólo desde un punto de vista sanitario, sino tamibén social y cultural. La expresión "ríos de tinta" se queda pequeña para describir el volumen de informaciones puestas en circulación en torno a esta enfermedad y, aunque parezca una paradoja, una de las consecuencias de todas esas informaciones ha sido la "desinformación": se han dicho muchas cosas que no siempre están fundadas, se han difundido datos que más tarde resultaron ser erróneos, inexactos, medias verdades, o falsedades completas, y en todos ellos sirvieron para construir y alimentar, sobre la base del desconcierto inicial, miedos, sospechas, recelos y conductas desproporcionadas. En estos momentos la infección por V.I.H.-S.I.D.A. es una de las mayores amenazas para la salud y la calidad de vida mundial, pero emociones como el miedo, el pánico, y las conductas que generan, son uno de los principales aspectos a erradicar si realmente queremos combatir el V.I.H.-S.I.D.A. de forma eficaz. Afortunadamente, y aunque todavía queda mucho camino por andar, ya estamos lejos de aquellos momentos de confusión inicial y disponemos de recursos suficientes para actuar contra el V.I.H.-S.I.D.A. de la única forma posible: con serenidad y realismo. El SIDA en el mundo.
S.I.D.A.: La última etapa de un largo viaje. Como ya sabrás, las iniciales S.I.D.A. significan:
"Infección por V.I.H.", mejor que "S.I.D.A.": El S.I.D.A. es una enfermedad infecciosa producida por el Virus de la Inmunodeficiencia Humama (V.I.H.). Este virus se identificó como el agente causal de la enfermedad en Francia, en 1983, todavía no se conoce cuál es su origen pero está confirmado que no ha sido producido por ninguna acción humana. El poder del V.I.H. se encuentra en su capacidad para atacar al sistema inmunitario, que de una forma natural defiente a nuestro organismo de los agentes externos que causan las enfermedades (gérmenes, virus, bacteris, hongos...). A partir de su entrada en el organismo, el V.I.H. produce una infección de desarrollo lento. Esta infección tiene diferentes etapas o estadíos que no son de obligado cumplimiento es decir, estar en uno de estos estadíos no significa que necesariamente se vaya a psar al siguiente:
Muy importante. Una persona que ha contraído el V.I.H. no tiene, obligatoriamente, que desarrollar el S.I.D.A. Cada persona que ha contraído el V.I.H. tiene su propia evolución. Ningún caso es igual a otro. ¿Cómo se contrae el V.I.H.? Sólo existen dos vías a través de las cuales una persona seropositiva puede transmitir el V.I.H.: la sangre y los fluidos sexuales (semen y flujo vaginal). Y, además, existe un umbral de transmisión: un determinado nivel de virus por encima del cual se produce la transmisión y por debajo del cual el organismo consigue impedir que el V.I.H. invada los linfocitos. ¿Cómo se detecta el V.I.H.? Para saber si una persona tiene anticuerpos V.I.H. se toma una muestra de su sangre y se realiza lo que se conoce como "test serológicos". La decisión de someterse a la prueba de detección del V.I.H. no es fácil y ha de ser la persona interesada quien lo decida, con la ayuda y asesoría de quien estime oportuno. En cualquier caso debes de tener presente que estas pruebas son: confidenciales, voluntarias y gratuitas. Basta con acudir con tu tarjeta sanitaria a tu médico o médica habitual y solicitar el "volante" con el cual puedes acudir a hacerte las pruebas. Prevención, la mejor estrategia. Si hay algo que no necesita explicación es la importancia que tiene la prevención para frenar la propagación del S.I.D.A.; aún en el caso, todavía muy remoto, de que la ciencia encontrata tratamientos curativos, la prevención seguiría siendo una estrategia fundamental frente a esta enfermedad. Lo que tenemos que prevenir, y podemos hacerlo, no es el S.I.D.A. sino la infección por V.I.H., éste es el único medio para frenar la propagación de la enfermedad y su doloroso coste personal y social. Para ello las estrategias han de ser:
Evitar la infecciónpor V.I.H.:
Recuerda que... El S.I.D.A. no es patrimonio de ningún grupo social. Cualquier persona puede contraer el virus que causa el S.I.D.A. si no practica las medidas preventivas y tiene comportamientos de riesgos. El S.I.D.A. es una enfermedad transmisible pero poco contagiosa. El V.I.H. sólo se transmite en dos situaciones muy concretas. Fuera de ellas, el riesgo es nulo. No hay ningún motivo para alejarnos de las personas seropositivas o enfermas del S.I.D.A. La discriminación y el rechazo que sufren estas personas son producto de nuestro propio miedo. La discriminación no previene nada. Este miedo sólo está justificado si no practicamos las conductas que previenen la infección por V.I.H. Una forma de hacer frente al S.I.D.A.: LA SOLIDARIDAD. El S.I.D.A. no es un problema sólo de las personas enfermas o seropositivas, es un problema de nuestra sociedad. Y en la solución de este problema, todas y todos jugamos un papel muy importante. Ser solidarios y solidarias en nuestra vida cotidiana, con las personas enfermas, es uno de los mejores medios para ir dejando al S.I.D.A. "contra las cuerdas". Cerca de nosotros y nosotras, en nuestra vida cotidiana, tenemos un montón de formas para ser solidarios con las personas seropositivas y/o enfermas de S.I.D.A. El primer paso: no juzgarlas antes de conocerlas. Para refrescar la memoria. Los primeros casos identificados con el S.I.D.A. fueron detectados en los años ochenta. En un principio se pensó que se trataba de una enfermedad circunscrita a Estados Unidos y África, pero rápidamente se diagnosticaron casos en todos los continentes. La elevada presencia de personas homosexuales y dependientes de la heorína entre los grupos más afectados tuvo, an ivel social dos consecuencias fundamentales. Por un lado, dirigió y concentró en estos colectivos la noción de riesgo, de peligro y esto, a su vez, proporcionó al resto de la población que no pertenecía a esos grupos, la vía para distanciarse, para escaparse del problema, agarrándose a la idea de "esto no va conmigo, a mí no me puede suceder algo así". Por otro lado, proporcionó una justificación para reforzar la discriminación y la marginación de las que, en mayor o menor medida según los países, ya eran objeto estos colectivos; poco a poco, el tiempo se encargó de enfrentarnos con la realidad; el S.I.D.A. no es una cuestión de este o aquel grupo. Todas las personas tenemos la posibilidad de contraer esta enfermedad y sólo existe un grupo de riesgo; el de las personas que se empeñan en meter, como el avestruz, la cabeza en el agujero para evadirse del tema.
Este material ha sido extraído del Material Didáctico de Educación para la Salud elaborado por: Carmen Cárdenas de EQUIPO CLAVES. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Por solidaridad. Otros fines de interés social.
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