| LLagas por contacto |
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Las llagas por contacto, también conocidas como úlceras por presión o úlceras por decúbito, son el resultado de una presión constante que daña la piel y los tejidos debajo de la misma, debido a posturas inadecuadas y prolongadas de personas que no son capaces de moverse por sí mismas. Las llagas por contacto varían en gravedad desde las llagas leves (cuando la piel se enrojece un poco), hasta las llagas severas (úlceras profundas que llegan hasta el músculo y el hueso). La presión constante en la piel oprime pequeños vasos sanguíneos (venas y arterias) que proveen a ésta de nutrientes y de oxígeno. Cuando la piel no recibe nutrientes y oxígeno por un tiempo, los tejidos se mueren y se forma una llaga por contacto o presión. El enrojecimiento de la piel que desaparece en cuanto se quita la presión, es normal y no es una llaga o úlcera por contacto. También existen otros factores que producen este tipo de úlceras. Si una persona se desliza en la cama o en una silla, los vasos sanguíneos se estiran y esto puede causar úlceras por contacto. Incluso una breve fricción puede causar úlceras leves.
El propósito de este folleto informativo Las úlceras o llagas por contacto son problemas serios que pueden causar dolor, una prolongación de la estancia en el hospital o en el asilo de ancianos, o una recuperación más lenta. Cualquier persona que deba permanecer en cama, en una silla, o en una silla de ruedas debido a una enfermedad o lesión puede desarrollar úlceras por presión o contacto. Afortunadamente, la mayoría de estas úlceras por contacto se pueden prevenir y, cuando se llegan a formar, existen maneras de evitar que empeoren. Este folleto describe las partes del cuerpo en las que se forman, más frecuentemente, las úlceras por contacto y las personas que tienen mayor probabilidad o riesgo de desarrollarlas. También se presentan las precauciones que se pueden tomar para prevenir su aparición o evitar que, una vez aparecidas, empeoren. También se dan sugerencias para que el paciente y sus cuidadores familiares cooperen más eficazmente con sus médicos y enfermeras.
¿En dónde se forman las úlceras por contacto? Las úlceras por presión o contacto se forman en las áreas del cuerpo en donde el hueso presiona fuertemente la piel y el tejido contra una superficie exterior. Esto puede suceder cuando las partes huesudas (en donde los huesos sobresalen del cuerpo) están en contacto con otras partes del cuerpo, con un colchón o con una silla. Las personas que deben guardar cama presentan úlceras por contacto en la parte baja de la espalda debajo de la cintura (el sacro), en los huesos de las caderas (trocánter) y en los talones. Las personas en sillas o sillas de ruedas presentan llagas dependiendo de la posición en que se sientan. Las llagas o úlceras por contacto también se pueden presentar en las rodillas, los tobillos, los omoplatos (parte de atrás del hombro), la parte de atrás de la cabeza y a lo largo de la espina vertebral. Por lo general, los nervios nos "informan", de modo poco consciente la mayor parte de las veces, en que momento debemos hacer un cambio de posición para aliviar la presión contra la piel. Pero las personas que están en cama y que no se pueden mover por sí mismas pueden desarrollar pequeñas llagas por contacto en tan sólo 1 ó 2 horas. Las que deben permanecer en sillas y que no se pueden mover, pueden desarrollar llagas en menos tiempo, debido a que la presión contra la piel es aún mayor.
Su riesgo Los factores que contribuyen al desarrollo de estas llagas son el que la movilidad de las personas quede reducida a la cama o a una silla, el no poderse mover, la falta de control de la orina o del excremento (que aumenta la irritación e infección de la piel), una mala nutrición, o la falta de lucidez mental. El riesgo de sufrir de llagas o úlceras depende del número y de la gravedad de los factores antes citados que estén presentes en cada persona y que contribuyen a su formación.
Afortunadamente, si usted, sus médicos y enfermeras siguen las recomendaciones que se presentan en este folleto, pueden reducir su riesgo de padecer de llagas o úlceras por contacto.
Recomendaciones Las siguientes recomendaciones para prevenir la formación de llagas y evitar que éstas empeoren están basadas en la investigación, el conocimiento de profesionales y en la experiencia. Algunas recomendaciones son útiles para la prevención y otras se refieren a ciertas condiciones específicas. Su médico o enfermera pueden darle las recomendaciones apropiadas para su caso en particular.
El cuidado de la piel Se debe revisar la piel por lo menos una vez al día. Preste especial atención a cualquier área que permanezca enrojecida después de cambiar de posición. Esta revisión la puede realizar usted mismo o la persona encargada de su cuidado. Un espejo le puede ayudar a ver las áreas difíciles de revisar. Fíjese especialmente en los puntos de presión que se indican en la ilustración. Debe limpiarse la piel tan pronto se ensucie. Limpiar la piel con un trapo o esponja suave reduce la posibilidad de lastimarla. Báñese cuando sea necesario por razones de higiene o para ayudarlo a sentirse más cómodo. Si prefiere o necesita un baño o ducha diario, debe tomar más precauciones para reducir la irritación y resequedad de la piel que se puede producir por jabones o geles agresivos. Use agua tibia (no caliente) y un jabón suave. Para prevenir la resequedad de la piel: Use cremas o aceites. Evite el aire frío o seco. Evite que la humedad de la orina, el excremento, el sudor o la supuración (pus) de una herida estén en contacto con la piel. Frecuentemente se puede dar tratamiento para la incontinencia urinaria. Para obtener más información puede ver La incontinencia urinaria, guía para el paciente. Cuando la humedad no se puede controlar: Se deben usar toallas sanitarias o prendas interiores que absorban la orina y cuya superficie se seque rápidamente para que la humedad no esté en contacto directo con la piel del paciente. También puede ser útil usar un ungüento o crema que proteja la piel, de la orina, el excremento o la supuración (pus) de una lesión. ¿Cómo proteger la piel de las lesiones? Evite masajes de la piel en las partes huesudas de su cuerpo (en donde sobresalgan los huesos). El masaje puede hacer que se formen llagas por contacto. Limite la presión en las partes del cuerpo en donde sobresalgan los huesos. Esto lo puede lograr cambiando de posición, o pidiéndole a la persona encargada de su cuidado que lo cambie de postura. Si está en cama, debe cambiar de posición por lo menos cada 2 horas. Si está en una silla, debe cambiar de posición por lo menos cada hora. (Si usted mismo puede cambiar su posición, hágalo cada 15 minutos). Reduzca la fricción asegurándose de que cuando lo cambien de posición, lo levanten, en vez de que lo arrastren. La fricción puede desprender la capa exterior de la piel y dañar los vasos sanguíneos debajo de ésta. Existen aparatos especiales que se pueden colocar encima de la cama de hospital para hacer más fácil el cambiarlo de posición (vea la portada de este folleto). Las enfermeras u otras personas que le ayudan a cambiar de posición, pueden usar sábanas o aparatos especiales para levantarlo. Para evitar el daño en la piel causado por el roce, también pueden cubrir su piel con maizena. Evite sentarse en cojines en forma de anillo. Estos cojines pueden aumentar su riesgo de desarrollar llagas porque reducen el flujo de la sangre y pueden hacer que se inflamen los tejidos.
Para las personas que deben guardar cama: Existen colchones (camas) especiales rellenos de espuma, aire, gelatina o agua que ayudan a prevenir las llagas por contacto. El costo y la eficacia de estos productos varía, así es que es importante que hable con su doctor o enfermera para que le recomienden el colchón más apropriado para usted. La cabecera de la cama debe elevarse muy poco (vea la ilustración) y por corto tiempo, si lo exige su enfermedad. Cuando la cabecera de la cama se eleva más de 30 grados, usted se puede deslizar hacia abajo, dañando la piel y los pequeños vasos sanguíneos; con lo que aumenta el riesgo de aparición de llagas o úlceras. Es conveniente usar almohadas o cojines en forma de cuña para evitar que se rocen sus rodillas y tobillos. Cuando se acueste de lado, evite apoyarse directamente sobre el hueso de la cadera. También debe tratar de acostarse en una posición en la que el peso y la presión se distribuyan en todo el cuerpo. Las almohadas pueden facilitar esto (vea la ilustración). Si está totalmente inmóvil, le pueden colocar almohadas bajo sus piernas, de la mitad de la pantorrilla hasta el tobillo. Esto ayuda a evitar que los talones toquen la cama. No deje que nunca le coloquen almohadas detrás de las rodillas, porque esto aumentará la presión sobre las nalgas y los talones. Para las personas en sillas o sillas de ruedas: A fin de aliviar la presión, deben usar cojines rellenos de espuma, gelatina o aire. Pregúntele a su médico o enfermera cuáles son los apropriados para usted. Evite sentarse en cojines en forma de anillo. No permanezca sentado sin cambiar, o que le cambien, de posición, antes de que se cumpla cada hora. Es importante que se sienta cómodo y que mantenga una buena postura.
Una buena alimentación Las proteínas y calorías son muy importantes para mantener una buena alimentación y reducir la probabilidad de que desarrolle llagas por contacto. Si no puede llevar una dieta normal, hable con su médico sobre suplementos nutritivos que pudieran ser indicados en su caso.
Mejorar la capacidad de movimiento Un programa de rehabilitación puede ayudar a ciertas personas a volver a moverse y a ser más independientes.
Tome parte activa en el cuidado de su salud El mejor programa para prevenir las llagas por contacto debe de tener en cuenta sus deseos y la condición de su salud. No todas las recomendaciones son apropiadas para todas las personas. Asegúrese de: Hacer preguntas Explicar sus necesidades, deseos y preocupaciones. Entender lo que se va a hacer y el porqué se va a hacer. Saber lo que es mejor para usted. Hable con su médico sobre lo que puede hacer para prevenir las llagas por contacto ya sea en casa, en el hospital o en el asilo de ancianos.
Usted puede ayudar a prevenir la mayoría de las llagas por contacto.
Para más información Si ya sufre este problema le recomendamos la lectura de la guía para el tratamiento de las úlceras o llagas por contacto. La información de este folleto se tomó de la Clinical Practice Guideline on Pressure Ulcers in Adults: Prediction and Prevention. La Guía fue escrita por un panel de médicos, enfermeras, otros profesionales de la salud y un representante de los consumidores, patrocinados por la Agency for Health Care Policy and Research. En el futuro, la Agencia publicará guías sobre otros problemas de la salud.
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