| Problemas de espalda |
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Como puede ver en el Dibujo 1, la columna vertebral (espina dorsal) está compuesta de pequeños huesos llamados vértebras. Las vértebras se encuentran colocadas una sobre otra formando la columna y entre cada par de ellas, existe un disco que funciona como un cojín (amortiguador). Se mantienen unidas con los ligamentos y los músculos se ligan a las vértebras con unas tiras de tejido conocidas como tendones. La parte central de cada vértebra es hueca y está en línea con las demás vértebras constituyendo a modo de un largo canal en el cual se encuentra la médula espinal. La médula espinal va desde la base del cerebro hasta la parte baja de la espalda. Los nervios de ésta se ramifican y salen de la columna a través de los espacios entre las vértebras. La parte baja de la espalda sostiene la mayor parte del peso del cuerpo, de tal manera que incluso un problema menor en los huesos, músculos, ligamentos o tendones de esta zona, puede causar dolor cuando la persona está de pie, se inclina, o se mueve. Menos frecuentemente, un problema de disco puede pellizcar o irritar un nervio de la médula espinal y causar dolor de ciática; que se siente en la pierna hasta debajo de la rodilla.
Esta publicación trata sobre los problemas agudos de la parte baja de la espalda en los adultos. Si usted padece de estos problemas, puede ser que sus síntomas incluyan:
Los problemas de la parte baja de la espalda le pueden impedir realizar sus actividades laborales diarias e incluso aquellas actividades con las que usted disfruta en su tiempo libre. Estos dolores de la parte baja de la espalda se puede presentar de súbito o gradualmente. El dolor se define como agudo si dura un período corto de tiempo, comprendido normalmente entre unos días a unas semanas. Un problema de la espalda que dura más de 3 meses ya no se define como agudo sino como crónico. Debe conocer que el dolor en la parte baja de la espalda (lumbalgia) es un padecimiento frecuente que padece un numero importante de la población. A pesar de que saber que usted no es el único que padece este problema no le sirva de consuelo, pero puede tranquilizarle. Ocho de cada 10 adultos presentarán uno de estos problemas en algún momento de sus vidas y la mayoría de ellos tendrá más de un episodio de lumbalgia. Entre episodios, las personas vuelven a su rutina normal de vida con pocos o ningún síntoma. Esta publicación le dará más información sobre los problemas agudos de la parte baja de la espalda (lumbalgia aguda) acerca de lo que puede hacer y de lo que puede esperar, si visita a un médico u otro especialista de la salud.
En muy pocos casos los expertos pueden encontrar la causa exacta de los problemas de la parte baja de la espalda. En la mayoría de ellos, los síntomas se atribuyen a tono muscular deficiente en la espalda, tensión o espasmo muscular, torceduras de la espalda, desgarramientos de los músculos o de los ligamentos, o problemas de las articulaciones. A veces los nervios de la médula espinal se irritan debido a un disco "desviado" y esto causa dolor en la nalga o en la pierna. También puede causar adormecimiento, hormigueo (picazón), o debilidad en las piernas. Las personas que tienen una mala condición física y trabajan en áreas que requieren esfuerzo físico pesado, o pasan períodos prolongados de tiempo sentados o de pie, tienen mayor riesgo de padecer de problemas de la parte baja de la espalda (lumbalgia aguda). La tensión emocional o los largos períodos de inactividad física hacen que los problemas de la espalda sean aún peores. Los problemas de la parte baja de la espalda frecuentemente son dolorosos. Sin embargo, los pacientes raramente tienen una condición médica grave o problemas serios en los huesos o en las articulaciones.
Antes que nada visite al médico o al especialista de salud de su confianza. Muchas personas que presentan una molestia menor en la parte baja de la espalda no visitan al médico de inmediato. Frecuentemente los problemas desaparecen dentro de unos días, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, visite al médico:
Llame al médico de inmediato si también tiene problemas con el control de su orina o excremento, si siente adormecimiento en la ingle (entrepierna) o en el recto, o si tiene una debilidad severa en la pierna. Su médico le examinará para ver si la causa de su problema de la espalda es una condición médica (lo más probable es que este no sea el caso). El médico le ayudará a obtener alivio de los síntomas. El hará lo siguiente:
Hable sobre sus síntomas. El médico hablará con usted sobre su problema de la parte baja de la espalda. Las siguientes preguntas son ejemplos de lo que probablemente le preguntará. Puede escribir las respuestas aquí para estar preparado.
Hable sobre sus antecedentes de salud. Asegúrese de informarle al médico sobre su estado general de salud y sobre las enfermedades que ha tenido en el pasado. Las siguientes son algunas preguntas que probablemente le hará el médico sobre sus antecedentes de salud. Puede escribir las respuestas aquí para estar preparado.
También dígale al médico sobre lo que ha hecho para tratar de aliviar sus síntomas o molestias: los medicamentos que ha tomado, cremas o ungüentos que ha usado, o cualquier otro remedio casero. El examen físico. Su médico le examinará la espalda. Incluso un examen médico cuidadoso, probablemente no indicará la causa exacta de su problema. Sin embargo, se podrá determinar que su problema no es el resultado de una condición médica grave. Esto sólo sucede en 1 de cada 200 pacientes. Si su problema de la espalda lo ha padecido por sólo unas semanas, es probable que no necesite de otros exámenes médicos especiales (más información).
El médico le ayudará a obtener alivio del dolor, de las molestias u otros síntomas. Existen muchos medicamentos y otros tantos tratamientos que le pueden ayudar a aliviar los síntomas de la parte baja de la espalda. Las buenas nuevas son que la mayoría de los pacientes sienten una pronta mejoría. Tratamientos de efectividad comprobada. Los medicamentos ayudan a aliviar los síntomas. El tipo de medicamento que le recomendarán dependerá de sus síntomas y de los niveles de molestia que le causen.
En la mayoría de los casos los medicamentos ayudan a controlar el dolor y las molestias, pero todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Por ejemplo, algunos pacientes no pueden tomar aspirina o ibuprofén porque les causan irritación estomacal e incluso úlceras con la posibilidad de hemorragia. Muchos medicamentos de receta para el dolor de la espalda le pueden hacer sentirse somnoliento (con sueño). No se deben de tomar si usted tiene que conducir su coche o maquinaria pesada. Hable con el médico sobre los beneficios y las desventajas de cualquier medicamento que le recomienden. Llame al médico de inmediato si siente efectos secundarios (como náuseas, vómitos, irritación en la piel o mareos) causados por el medicamento. Si éste es el caso, suspenda el uso del mismo y llame a su médico de inmediato. Existen otros tratamientos que por sí mismos o en combinación con medicamentos, podrían ayudarle a aliviar sus síntomas. El médico probablemente le recomendará uno o más de los siguientes:
Recuerde que cada paciente es diferente y que usted mismo tendrá que encontrar los tratamientos que funcionen mejor en su caso y los más adecuados a sus síntomas. Otros tratamientos. También se usan muchos otros tratamientos para esta condición. A pesar de que probablemente proporcionan alivio temporal, ninguno de ellos se ha comprobado que sea más eficaz en la curación, ni que la haga más rápida, ni que impida que se repitan los síntomas. Además, pueden ser costosos. Estos incluyen:
El médico le preguntará sobre sus actividades físicas diarias (en su trabajo y/o en casa). Mientras usted se recupera, probablemente le recomendará algunos cambios en sus actividades. Hable con él sobre su situación específica. En general, cuando el dolor es severo, le recomendará que evite:
Lo más importante es que pueda regresar a su vida normal lo más pronto posible y cuando ya no hayan riesgos. Usted, el médico y su jefe (si trabaja) deben decidir lo que debe y lo que no debe de hacer para no correr riesgos y cuando podrá regresar al trabajo. Su dedicación al trabajo podrá ir aumentando gradualmente conforme mejore su espalda.
Si sus síntomas son severos, su médico probablemente le recomendará que se quede en cama. Sin embargo, el reposo en cama se debe de limitar a 2 ó 3 días. Quedarse acostado por períodos más largos puede debilitar los músculos y los huesos y hacer más lenta su recuperación. Si nota que tiene que permanecer en cama, asegúrese de levantarse unas horas y caminar, incluso aunque le duela. Sentir algunas molestias conforme vuelve a su vida normal no quiere decir que se esté causando daño.
Los problemas de la espalda tardan en mejorar. Si su trabajo y sus actividades de la vida diaria hacen que sus síntomas empeoren, es importante que se lo informe así a sus familiares, supervisores o compañeros de trabajo. Concentre su energía en realizar las tareas que no le causen molestias tanto en casa como en el trabajo. Sea productivo, pero también debe de ser firme y hablar sobre las actividades que no puede realizar.
Mientras espera mejoría, puede tratar de estar más cómodo:
Se recomienda que usted se incorpore a las actividades normales de su vida, incluyendo el ejercicio, de forma gradual. El ejercicio es importante para su salud general y puede ayudarle a bajar de peso (si fuere necesario). Incluso si sus síntomas son de moderados a leves, puede realizar las siguientes actividades físicas sin lastimar o tensionar su espalda:
Es importante que empiece cualquier tipo de programa de ejercicios, lentamente y que, poco a poco, aumente la velocidad y el período de tiempo en que los lleva a cabo. En un principio probablemente notará que sus síntomas empeoran un poco cuando hace el ejercicio o realiza más actividades. Normalmente, esto no es para preocuparse. Sin embargo, si el dolor se hace severo, llame al médico. Una vez que se sienta a gusto con sus actividades normales, el médico probablemente le recomendará más ejercicio de tipo aeróbico y ejercicios especiales para la espalda.
La mayoría de los problemas de la parte baja de la espalda se mejoran rápido, normalmente en un período de 4 semanas. Si sus síntomas no mejoran en este tiempo, debe de volver a llamar al médico. Exámenes especiales. El médico le volverá a examinar y le hablará sobre algunos exámenes médicos especiales. Estos pueden incluir rayos-x, análisis de sangre y otros exámenes especiales como las imágenes por resonancia magnética, o una tomografía computada. Este tipo de exploraciones probablemente le ayudarán al médico a determinar la razón por la cual usted no mejora. Es posible que a raíz de esto decida darle una referencia para que visite a un médico especialista en problemas de la espalda. Ciertas situaciones como la tensión emocional en el trabajo o en el hogar, los problemas personales o emocionales, la depresión, o los problemas con el alcohol o con las drogas, pueden hacer más lenta su recuperación, o que los síntomas le resulten peores. Si tiene cualquiera de estos problemas, hable con su médico.
Incluso el hecho de tener mucho dolor de espalda no quiere decir que necesita de una operación. Se ha comprobado que la cirugía de la parte baja de la espalda sólo ayuda a 1 de cada 100 pacientes. En algunas personas, la cirugía puede incluso causar más problemas. Esto es especialmente cierto en las personas cuyo único síntoma es el dolor. La mayoría de los pacientes que requieren de la cirugía, son aquellos que tienen ciertos problemas con los nervios o que han sufrido fracturas o dislocaciones. En la mayoría de los casos, sin embargo, la decisión de operar no se tiene que tomar de inmediato, ya que la condición no empeora, si se espera durante unas semanas. Si el médico le recomienda la operación, asegúrese de preguntarle la razón por la cual se la recomienda y pídale que le explique los beneficios y las posibles desventajas. Probablemente también le convenga pedir una segunda opinión a otro médico.
La mejor manera de prevenir los problemas, es mantenerse en buena condición física. Si tiene que levantar pesos, incluso después de que se haya recuperado de la dolencia, debe de:
Debe de seguir haciendo ejercicio incluso después de que hayan desaparecido los síntomas. Existen muchos ejercicios que ayudan a mejorar la condición de los músculos del cuerpo y de la espalda. Debe de hablar con su médico sobre los ejercicios que más le beneficiarían.
Más de la mitad de las personas que se recuperan de un episodio de síntomas agudos de la parte baja de la espalda, volverán a sufrir otro episodio dentro de los siguientes años. A menos que los síntomas sean muy diferentes a los que presentó la primera vez, o si presenta alguna otra condición de salud, es probable que también se recupere completamente de éste y de cada nuevo episodio.
Es importante que recuerde que incluso si tiene un problema con su espalda en este momento, lo más probable es que mejorará pronto. Recuerde que usted mismo es la persona más importante en el cuidado de su espalda y en lograr recuperarse y volver a realizar sus actividades normales. También le ayudará el recordar que:
La información de esta publicación se obtuvo de "Clinical Practice Guideline, Acute Low Back Problems in Adults." La guía fue escrita por un panel de expertos del sector no gubernamental patrocinado por la Agency for Health Care Policy and Research (EE.UU.). Existen y se están desarrollando otras guías en inglés y en español sobre diversos temas de salud de interés para el público por parte de esta Agencia. Las guías fueron adaptadas para InfoSalud por el equipo del Servicio del Plan de Salud e Investigación del Servicio Canario de Salud. Para más información sobre las guías y para obtener copias gratuitas de ésta, llame al: 800-358-9295, O escriba a: Publications Clearinghouse P.O. Box 8547 Silver Spring, MD 20907 Nota: La ilustración del Dibujo 1 se tomó de otra publicación patrocinada por AHCPR titulada, Back in Action. Puede consultar el original de esta guía en http://text.nlm.nih.gov/ahcpr/lbp/www/lbpstxt.html.
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