La depresión es una enfermedad muy frecuente. Cerca del
20% de las mujeres y del 10% de los varones sufrirán un trastorno
depresivo en algún momento de su vida. Se estima que, en
cualquier momento dado, uno de cada 20 adultos se encuentra afecto
de una depresión. Naturalmente, los problemas presentes en
la población general también afectan al colectivo
de los trabajadores. Diversos estudios han estimado que entre el
15% y el 30% de los trabajadores experimentará algún
tipo de problema de salud mental durante su vida laboral. Del mismo
modo que puede causar gran malestar y sufrimiento, la depresión
se asocia a un bajo rendimiento y a altas tasas de baja laboral,
accidentes, así como a continuas sustituciones en el personal.
Aquellos que no han sufrido una depresión no saben realmente
en que consiste esta enfermedad. Todos podemos sentirnos hartos,
abatidos o tristes en algún momento de nuestras vidas, especialmente
tras acontecimientos muy estresantes como el fallecimiento de un
ser querido. Generalmente, este tipo de tristeza suele ser pasajera
aunque, en ocasiones, puede persistir o ser desproporcionada en
relación con el suceso que la desencadena. Otras veces, la
infelicidad surge sin causa aparente. La depresión que persiste
en el tiempo, que es grave, o que empieza a dominar todos los aspectos
de la vida diaria es una enfermedad, y aquellas personas afectadas
por la misma pueden beneficiarse de la ayuda de profesionales capacitados.
La
presencia de ciertos síntomas característicos puede
alertarnos de que alguien cercano a nosotros está sufriendo
una depresión que requiere de ayuda extra. Dichos síntomas
son:
- La presencia de tristeza que no cambia según las circunstacias.
- El llanto sin razón aparente.
- La presencia de ansiedad, preocupación, irritabilidad
o tensión.
- Una pérdida de apetito con pérdida de peso.
- El cansancio y la pérdida de motivación.
- Lapérdida de interés en la actividades normales
de la vida diaria.
- La incapacidad para concentrarse y los olvidos frecuentes.
- La presencia de pensamientos de autodesprecio y desesperanza.
Aquellas personas que sufren una depresión se comportan
de una forma no habitual en muchos aspectos de su vida, tanto en
casa como en el trabajo. Algunos cambios que pueden llegar a ser
particularmente evidentes para los compañeros de trabajo
o para sus jefes son
- La lentitud y los errores frecuentes en el trabajo.
- Dificultades en la concentración con olvidos frecuentes.
- Un inadecuado cumplimiento horario.
- Una mayor frecuencia de ausencias injustificadas o de abandono
del puesto de trabajo por enfermad.
- Frecuentes discusiones y enfrentamientos con los compañeros
de trabajo.
La depresión puede por tanto tener importantes consecuencias
sobre la capacidad del trabajador para desempeñar su actividad
laboral de forma efectiva. Algunas personas con depresión
tienen incluso que dejar de trabajar por completo durante cierto
tiempo a causa de la gravedad de sus síntomas. Muchos, sin
embargo, intentarán continuar luchando conscientes de que
su rendimiento es peor del habitual. La identificación de
una persona que sufre una depresión, posibilitará
una ayuda efectiva, acelerará su retorno a un nivel de funcionamiento
mejor, y reducirá mucho sufrimiento innecesario.
Los compañeros de trabajo se encuentran en una situación
óptima para darse cuenta de la presencia de cambios en su
compañero que pueden sugerir que sufre una depresión
y deben animarle a buscar ayuda. Cuanto antes se consulte, más
precoz y eficaz será el tratamiento. El empresario o el jefe
que es consciente de que un empleado suyo tiene dificultades puede
ayudar permitiendo que el paciente se ausente del trabajo o facilitando
la baja laboral si la depresión es grave, así como
animándolo a reincorporarse una vez que la situación
haya mejorado. Ya que muchos trabajadores pueden temer que el revelar
este tipo de problemas pueda afectar a su seguridad laboral, estos
temas deberán ser tratados de la forma más efectiva
y confidencial posible por parte del trabajador social o del médico
de cabecera del paciente. La mayor parte de las personas afectas
de depresión será capaz de reincorporarse a su trabajo
en el plazo de unas pocas semanas.
El hecho de hablar sobre los propios sentimientos es útil
en sí mismo. Muchas personas con depresión comienzan
a sentirse mejor en cuanto empiezan a hablar sobre sus problemas.
La mayoría de las personas con depresión puede beneficiarse
de una serie de tratamientos suministrados por médicos o
profesionales entrenados para tal fin. La elección del tratamiento
más adecuado dependerá en gran parte del paciente
así como de la naturaleza de la depresión. La mayoría
de los tratamientos disponibles se pueden incluir dentro de dos
categorías principales: los tratamientos hablados, como la
psicoterapia de apoyo, y los fármacos antidepresivos. Ambas
alternativas terapéuticas deben ser suministradas durante
un período de tiempo que suele abarcar varios meses, pueden
ser empleados de forma independiente o conjuntamente, y acelerarán
la recuperación de un episodio depresivo. Aunque es frecuente
la preocupación acerca de la posibilidad de que los fármacos
antidepresivos sean adictivos, lo cierto es que no existe evidencia
alguna al respecto. Como en otras muchas enfermedades, la mayoría
de las personas afectadas por una depresión se recuperará
completamente y será capaz, en su momento, de regresar a
su trabajo y desarrollarlo sin mayor problema.
De gran importancia a la hora de afrontar el tratamiento de un
trabajador afecto de una depresión es el hecho de que el
terapéuta que asuma al paciente sea consciente de las demandas
y condiciones del trabajo del mismo.
Para la mayoría de las personas el trabajo les aporta una
estructura en su vida diaria y la oportunidad para hacer amigos,
así como una forma de aumentar su autoestima y su sentido
de competencia. Para la inmensa mayoría de la gente un trabajo
fijo y bien pagado puede ser de gran beneficio reduciendo el riesgo
de depresión y generandoles felicidad. No resulta por tanto
sorprendente que aquellos que se han quedado parados recientemente
o que llevan muchos meses sin trabajo presenten un mayor riesgo
de desarrollar una depresión que los que continuan empleados.
Trabajar, por tanto, tiene un gran impacto beneficioso sobre la
salud mental, aunque existen algunas circunstancias en las que la
situación no es exactamente así. Aunque no está
claro que unas condiciones laborales adversas puedan directamente
causar una enfermedad depresiva, lo que si parece cierto es que
una presión y un estrés excesivos en el trabajo pueden
combinarse con otros problemas del paciente, tales como la presencia
de dificultades en casa o de acontecimientos vitales adversos recientes,
y contribuir al desarrollo de una depresión.
La información disponible nos permite afirmar que cierto
tipo de trabajos se asocia con un aumento del riesgo de insatisfacción
laboral y de estrés. Unas condiciones laborales inadecuadas,
tales como oficinas con un espacio físico reducido y un ambiente
congestionado, las fábricas ruidosas, y las tiendas calurosas
y mal ventiladas pueden contribuir a la aparición de estrés
y tensión.
Algunos aspectos del propio trabajo pueden ser importantes. Aquellos
trabajos en los que un empleado se siente con pocas oportunidades
para utilizar sus conocimientos, habilidades o destrezas, o los
trabajos que son repetitivos o rutinarios, parecen particularmente
propensos para dar lugar a insatisfacción laboral y baja
autoestima. La incertidumbre sobre si se desarrolla adecuadamente
el trabajo, o sobre cambios futuros en el empleo, puede dar lugar
a sentimientos de preocupación y tensión. Los jefes
difíciles que intimidan y critican continuamente a sus empleados
empeorarán cualquier sentimiento de inseguridad existente
en los mismos.
Los empleados que consideran que no pueden opinar sobre la forma
en que su trabajo está organizado o que piensan que las decisiones
son impuestas desde arriba estarán predispuestos a la frustración.
La introducción de sistemas informáticos tiene efectos
beneficiosos en la eficiencia de las empresas al ahorrar considerable
cantidad de tiempo, pero, al mismo tiempo,conlleva más presión
para la realización de los trabajos y demanda decisiones
más rápidas, que pueden dar lugar a estrés
entre los empleados. La informatización de las empresas también
tiene consecuencias de gran alcance en la forma en que éstas
han sido estructuradas, lo cual puede en sí mismo afectar
a la gente que trabaja en las mismas.
Cada empresa o compañía debería considerar
el desarrollo de una política específica de "salud
mental". Tal política debería tener como objetivo
el lograr un ambiente laboral dirigido a la prevención de
la depresión y otras enfermedades mentales, así como
a su tratamiento precoz y efectivo. Este tipo de política
se espera que mejore el rendimiento global de la organización
y de los empleados en particular y que reduzca los costes generados
por las ausencias y bajas laborales secundarias a muchas enfermedades
físicas, además de las causadas por la depresión.
Existen cuatro áreas principales sobre las que concentrar
dichas políticas:
- Aumento de la concienciación.
Cada miembro de la empresa, desde el gerente hasta el último
empleado, debe ser consciente de la importancia que tiene la identificación
y la ayuda de aquellos compañeros que puedan estar sufriendo
una depresión. Es también fundamental que todo el
mundo comprenda que una acción positiva puede dar lugar
a grandes beneficios tanto individuales como para la empresa en
general.
- Educación sanitaria de los empleados.
Los empleados se beneficiarán de conocer temas de salud
mental y de aprender técnicas para la reducción
del estrés. La instrucción en la gestión
del tiempo y el entrenamiento asertivo pueden beneficiar a todos
los empleados protegiéndolos de la depresión y de
otras alteraciones mentales. La identificación de aquellos
empleados que precisan asistencia puede mejorarse educando al
colectivo de trabajadores en el reconocimiento precoz de la depresión,
y sobre qué circunstancias hacen a la gente más
vulnerable para desarrollar dicha enfermedad. Es particularmente
importante enfatizar el hecho de que lo más probable es
que la depresión no afecte de forma permanente la capacidad
de la persona para trabajar.
- Reorganización de la empresa.
La forma en que una empresa está organizada y funciona
es probable que tenga un efecto sobre la salud mental de sus trabajadores.
Areas importantes a considerar son: el ambiente físico
del trabajo, las responsabilidades inherentes al empleo desempeñado
y el nivel de supervisión del mismo, la selección
y el entrenamiento de los trabajadores, así como la preparación
del personal para un trabajo en particular. Un cuidadoso análisis
de este aspecto mejorará la satisfacción laboral
de cada empleado en particular y el rendimiento de la empresa
en general.
- Servicios de salud laboral.
Los departamentos de salud laboral necesitan estar íntimamente
involucrados con la gerencia de las empresas para el desarrollo
de programas educativos, para el colectivo de trabajadores, incluyendo
directivos, en la prevención y detección precoz
de la depresión. Los servicios de salud laboral de las
empresas también tienen un papel claro en la identificación,
apoyo y tratamiento de los empleados deprimidos y en la facilitación
de su retorno a su puesto de trabajo, una vez superado el trastorno
afectivo. Además, el personal de salud laboral tiene experiencia
en temas sensibles como la confidencialidad en el lugar de trabajo,
las condiciones de seguridad laboral, y sobre cuando es el momento
adecuado para regresar de forma parcial o total al trabajo. También
están familiarizados con los estreses y presiones particulares
del ambiente laboral específico de la empresa. La forma
exacta de desarrollo de un programa dependerá de la naturaleza
de la empresa así como del tamaño de la organización.
Cualquier organización puede, sin embargo, mejorar la gestión
de sus recursos humanos de esta forma, con beneficios realmente
importantes tanto para la empresa como para los empleados.
|