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En el momento actual de desarrollo de los dispositivos asistenciales
es fundamental la introducción de indicadores de calidad
que permitan garantizar que la actividad relacionada con la atención
a la Salud Mental responde a unos principios técnicamente
actualizados y apropiados a nuestro marco jurídico y normativo,
que estén extendidos en todo el territorio y que respondan
a las necesidades de usuarios, familiares y profesionales. El desarrollo,
coordinación y evaluación de estas actuaciones constituyen
la razón de ser del Servicio de Salud Mental de la Dirección
General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de Salud.
En este sentido, podríamos agrupar estos indicadores de
calidad en dos niveles:
- Los relacionados con el funcionamiento interno de los dispositivos
asistenciales que deberán:
- Tener definidos de forma explícita las funciones
de los miembros integrantes de los distintos dispositivos
asistenciales;
- Disponer de protocolos, por escrito, sobre las indicaciones
y usos de las diferentes terapias que se practican en el centro;
- Disponer de planes, por escrito, que expongan con claridad
los objetivos y funciones de las actividades de rehabilitación
y terapia ocupacional;
- Disponer de procedimientos, por escrito, para el manejo
de situaciones violentas;
- Disponer de procedimientos escritos para asegurar la confidencialidad
de los registros de los pacientes y del equipo.
- Asegurar que cada paciente tenga un plan de tratamiento
individualizado que quede reflejado por escrito;
- Asegurar que cuando el paciente sea derivado a otro servicio,
se envie, de forma rutinaria, un informe sobre el mismo;
- Asegurar que los planes de alta sean discutidos por el equipo
responsable y con la familia y los pacientes cuando corresponda.
- Los relacionados con las relaciones entre el personal de los
dispositivos, los usuarios y sus familias, que deberán:
- Asegurar que, antes de iniciar un tratamiento, se obtenga
el consentimiento informado del paciente o de su representante;
- Asegurar que los pacientes tengan información completa
sobre la existencia y uso de servicios sociales y otras prestaciones
de atención en salud en su área;
- Disponer de documentos y programas que tengan por finalidad
que los pacientes y sus familias sean instruidos sobre las
medidas a tomar en caso de recaídas o de reaparición
de síntomas;
- Asegurar que el paciente tenga acceso a los informes que
sobre él se remitan a otros servicios;
- Disponer de procedimientos específicos por escrito
para atender las quejas de los pacientes y familiares.
Es evidente que muchos de los actuales dispositivos públicos
de atención a los enfermos mentales disponen, en mayor o
menor medida, de algunos de los requisitos citados. Sin embargo,
parece fundamental que éstos tiendan a ser comunes, al menos
en los dispositivos que dependan de la red pública y además
estén sometidos a un proceso de evaluación continuada,
de forma que podamos asegurar que cualquier ciudadano que sufra
una enfermedad mental reciba el mismo tipo de atención, sea
cual sea el punto de nuestro archipiélago en el que resida.
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