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Gobierno de Canarias  
Documento 1 - Líneas estratégicas: programas insulares de rehabilitación psico-social

El abordaje de la cronicidad de los trastornos mentales, desde una perspectiva rehabilitadora, constituye la piedra de toque de toda transformación de la asistencia psiquiátrica. El desarrollo de programas insulares de rehabilitación psicosocial (PIRP) permitirá dar una respuesta alternativa a la institucionalización de los pacientes crónicos de nuestra Comunidad, integrando en los mismos a todos los virtuales agentes de salud de ámbito comunitario, por encima de planteamientos más o menos parcelares o sectoriales. Corresponde a las Administraciones implicadas, Servicio Canario de Salud, Cabildos Insulares y Ayuntamientos, el asumir el proyecto en su globalidad y asegurar su cumplimiento.


 Objetivos 

  • Detectar todas las necesidades de rehabilitación psiquiátrica, tanto en su sentido sincrónico como en el diacrónico, desde las primeras limitaciones funcionales hasta las más residuales y/o incapacitantes.

  • Organizar las respuestas rehabilitadoras por niveles, de modo que en ningún caso ni en ningún momento se violenten las condiciones naturales de vida del paciente, sino que, por el contrario, sean mejoradas en lo posible.

  • Favorecer la autonomía personal, logrando en cada caso el máximo desempeño de las facultades cognitivas, instrumentales y ocupacionales, de acuerdo con el grado de limitación de las mismas.

  • Promover en los pacientes y en sus familiares los correspondientes hábitos de salud, que contribuyan a evitar o superar los factores de riesgo y los circuitos de la patogénesis.

  • Mejorar, en definitiva, la calidad de vida de los pacientes, particularmente en lo que se refiere a sus relaciones con el entorno.


 Organización 

Dicho programa contará con un Consejo Insular de Rehabilitación Psicosocial y Apoyo Comunitario (CIRPAC), integrado por las instancias sociales y sanitarias que intervienen en la rehabilitación del paciente psiquiátrico (representantes del Servicio de Salud Mental del SCS, coordinadores de Salud Mental de Área o Sector, representantes de asociaciones familiares, técnicos de los Servicios Sociales del Cabildo Insular y de la Dirección General de Servicios Sociales del Gobierno Autónomo, representantes de los Ayuntamientos, representantes de otras ONGs, etc.). Dicho Consejo asesoraría al Comité de Seguimiento del Convenio Insular de Salud Mental y Atención Psiquiátrica en lo concerniente a la planificación, ejecución y evaluación del Programa Insular de Rehabilitación Psicosocial (PIRP). En aquellas islas en las que no existiese todavía convenio con los Cabildos, el CIRPAC se vincularía a las instituciones con recursos sociosanitarios rehabilitadores. Entre las funciones del CIRPAC estarían las siguientes:

  • Elaborar, a partir de los datos disponibles en las Unidades de Salud Mental, un censo de los pacientes crónicos, ordenándolo según niveles de necesidades.

  • Contribuir en el diseño del PIRP, asegurándose de que sus distintos subprogramas sean los más adecuados para los correspondientes niveles de necesidades.

  • Poner a disposición de los responsables del PIRP un inventario de recursos y prestaciones, tanto públicos como privados, que contribuyan a la rehabilitación psicosocial.

  • Asesorar a los Coordinadores de Área sobre la correcta utilización de tales recursos y prestaciones, así como sobre los distintos procedimientos para acceder a ellos.

  • Supervisar las memorias y planes anuales de dicho Programa, proponiendo los medios para su evaluación.

  • Proponer criterios y procedimientos de control de calidad para los diferentes subprogramas, promoviendo la sustitución de aquellos que no beneficien a los pacientes.


 Líneas programáticas 


a) Línea de seguimiento en la comunidad.

Serían los equipos de las USMC los responsables directos de su desarrollo. La ejecución de estos subprogramas debe descansar primordialmente en el personal de enfermería y en los trabajadores sociales de dichos equipos.

Los objetivos específicos de esta línea programática conciernen a la resolución de problemas de vida cotidiana por parte de los pacientes psiquiátricos (adquisición, recuperación y mantenimiento de habilidades sociales, manejo de la medicación, evitación de las recaídas, de la conflictividad, del deterioro, etc.). El subprograma de seguimiento en la comunidad integrará en su realización a los familiares y fomentará la participación de los mismos en el PIRP, a través de las organizaciones de familiares y de autoayuda implicadas en su funcionamiento.


b) Línea de dispositivos rehabilitadores específicos.

Su desarrollo consiste en dotar a cada una de las áreas con unidades funcionales independientes de contenido rehabilitador (Centros de Día, talleres ocupacionales, Unidades de Rehabilitación de Área, etc.), suficientemente diversificadas para responder a necesidades muy concretas que la línea de seguimiento en la comunidad no alcanza a cubrir. Sus objetivos específicos conciernen a muy diversos aspectos de los que depende la integración social del paciente crónico: promoción del autocuidado, estimulación de las funciones cognitivas, reaprendizaje y conservación de hábitos sociales, adquisición de hábitos laborales básicos, educación intensiva para la salud (tanto del paciente como de sus familiares), entrenamiento en la resolución de problemas concretos.

Además de contar con recursos propios y específicos en este nivel, la red de Salud Mental habrá de promover el uso de recursos normalizados, a través de las gestiones de cada USMC y con la coordinación del CIRPAC, en los casos en que ello sea posible.


c) Línea de apoyo social y comunitario.

Orientada a promover y crear un entramado de iniciativas capaces de asegurar la permanencia del paciente psiquiátrico en la comunidad.

Sus objetivos específicos son de dos tipos:

  1. Adaptar en lo posible los recursos sociales normalizados a las necesidades del enfermo psíquico.

  2. Generar y coordinar iniciativas comunitarias encaminadas expresamente a sostener al paciente psiquiátrico en la comunidad.


Los subprogramas más importantes serían los de empleo, de alojamiento alternativo, de apoyo coyuntural y de tiempo libre.

  • Subprogramas de empleo.En el Programa de Atención a Discapacitados, se incluye la participación del Servicio Canario de Empleo en los programas de inserción laboral de los enfermos mentales graves.

  • Subprogramas de alojamiento alternativo. Dirigidos a proporcionar alojamiento a personas discapacitadas y sin cobertura familiar. Se podrían llevar a cabo en una doble vía: desarrollando un programa de alternativas a la reinserción familiar y reacondicionando en lo posible las instalaciones destinadas a los pacientes crónicos en el propio hospital. Estas dos líneas de actuación prefiguran dos tipos de subprogramas cuya continuidad depende muy especialmente de los sectores de la administración responsable de los servicios sociales. Estos subprogramas son:

    • El de pisos, hogares y pensiones protegidos.

    • El de residencias asistidas.

    Su objetivo sería alojar alternativamente a los pacientes crónicos más discapacitados, "en el entorno apropiado y con una programación que impida su estancamiento o deterioro"

  • Subprogramas de apoyo coyuntural. Concebidos como un complemento de los subprogramas de seguimiento comunitario y de los de alojamiento alternativo. Es, sobre todo, en estos subprogramas y en los de tiempo libre donde cobra importancia la aportación del voluntariado. Su carácter es muy funcional, pues lo que persiguen es intervenir en aquellas áreas de la vida cotidiana donde el paciente pueda precisar de su intervención:aspectos muy concretos del autocuidado, tareas, trámites o desplazamientos inusuales, asuntos urgentes o que sobrepasen sus posibilidades individuales, etc.

  • Subprogramas de tiempo libre. Constituyen otra puerta abierta al voluntariado y a las organizaciones de autoayuda. Un ejemplo de este tipo de iniciativas lo encontramos en la asociación "El Cribo", de Lanzarote.

Como conclusión, el PIRP y el CIRPAC, frente a cualquier otro tipo de iniciativa o proyecto aislado, constituirían el único vehículo de integración de los recursos sociales con los sanitarios en la Red de Salud Mental, evitando con ello dispersiones en el abordaje de problemáticas que requieren una perspectiva interdisciplinar.

Así pues, el acceso del paciente psiquiátrico al PIRP se produce virtualmente en el momento mismo en que toma contacto con el Equipo de Salud Mental Comunitaria de referencia. A partir de ahí, la oferta de opciones rehabilitadoras se iría abriendo en abanico, a medida que las posibilidades de funcionamiento autónomo del paciente se fueran estrechando. La evaluación de sus necesidades correspondería en todo caso al personal de la USMC.

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