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El paciente diabético debe aprender a convivir con su enfermedad
y con frecuencia ha de modificar sus estilos de vida y hábitos.
Por ello, la Educación Diabetológica es un elemento fundamental
en el control de su diabetes, siendo imprescindible para el seguimiento
adecuado del tratamiento (alimentación, ejercicio físico, medicación).
Hay estudios que avalan que un programa educativo estructurado
consigue disminuir los ingresos hospitalarios por descompensaciones
agudas y, también, que los pacientes identifiquen los signos de
alarma de descompensación más precozmente.
Un buen control metabólico se relaciona con una disminución y/o
retraso de las complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía)
y de las macrovasculares.
Para disminuir el riesgo cardiovascular es necesario el control
de los otros factores de riesgo (HTA, tabaco, dislipemia), de la
obesidad, del sedentarismo y del consumo de alcohol.
Esta educación dado el carácter crónico de la DM deberá:
- Ser continua y estructurada.
- Ampliar progresivamente los conocimientos atendiendo a las características
individuales.
- Motivar para los cambios de conductas.
- Fomentar el autocuidado.
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