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La Diabetes Mellitus (DM), la define la Asociación Americana de
Diabetes (ADA), en el informe del comité de expertos/as de 1997,
como un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por
hiperglucemia, como resultado de un defecto de la secreción de insulina,
acción de la insulina o ambos. La hiperglucemia crónica de la
DM está asociada a largo plazo con daño, disfunción y fallo de varios
órganos especialmente ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.
La prevalencia de la DM es del 2-6% de la población general, se
incrementa con la edad y llega a duplicarse en los mayores de 65
años. En Canarias se estima que la prevalencia es del 6,5% , en
la población de 30 - 64 años. Estos datos son los obtenidos utilizando
como criterio diagnóstico glucemias basales > 140 mg/dl
La Diabetes Tipo 2 constituye más del 90% de todos los casos. La
DM Tipo 1 representa el 5-10% . Los otros tipos de diabetes son
poco frecuentes.
La DM constituye una de las enfermedades crónicas que genera mayor
consumo de recursos sanitarios, suponiendo tanto un problema individual
como de salud pública.
La importancia de la DM como problema de salud viene determinada
por el desarrollo y progresión de las complicaciones crónicas micro
y macrovasculares que afectan a la calidad de vida del diabético/a
y provocan unas elevadas tasas de invalidez prematura y muerte.
Las complicaciones macrovasculares son las que ocasionan las altas
tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) en la población
diabética; siendo el riesgo anual de muerte por las mismas de 2
a 3 veces superior al de la población general. Aproximadamente el
75-80% de los diabéticos/as adultos mueren por enfermedad cardiovascular.
El riesgo de enfermedad cardiovascular se incrementa considerablemente
en el diabético/a cuando concurren otros factores de riesgo, fundamentalmente
hábito tabáquico, HTA y dislipemia. Por tanto, para disminuir este
riesgo de ECV se requiere una acción conjunta sobre todos los factores
y no únicamente sobre el control glucémico. Además, la HTA y la
dislipemia son más frecuentes en la población diabética.
La presencia y severidad de las complicaciones microvasculares
(nefropatía, retinopatía) tiene relación directa con el control
metabólico y tiempo de evolución de la DM.
La asociación con HTA y tabaquismo influyen en la evolución de
la microangiopatía.
La accesibilidad, continuidad e integración de sus cuidados hace
que los EAP tengan un papel estratégico esencial en el diagnóstico,
tratamiento y control del paciente diabético/a. Es igualmente importante
su participación en la prevención de la Diabetes Tipo 2 promoviendo
estilos de vida saludable.
La eficacia y eficiencia del control de la población diabética
requiere que atendamos a los siguientes criterios:
- Diagnóstico precoz mediante cribado oportunista a la población
de alto riesgo de DM y mujeres gestantes.
- Formular objetivos de control atendiendo al abordaje global
de los factores de riesgo.
- Instaurar procedimientos terapéuticos adecuados a las características
del paciente, su enfermedad y factores de riesgo asociados.
- Conseguir un buen control metabólico.
- Detección precoz, control y seguimiento de las complicaciones
macrovasculares.
- Detección precoz, control y seguimiento de las complicaciones
microvasculares.
- Promover el autocuidado, poniendo especial énfasis en la educación
diabetológica, con la finalidad de proporcionar al paciente los
elementos y motivación necesarios para participar activamente
en el cuidado de su enfermedad.
- Actuación coordinada con el nivel asistencial especializado.
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