|
La finalidad de este control y seguimiento es:
- Valorar el control glucémico y necesidad de modificaciones del
tratamiento para obtener los objetivos deseados.
- Control y seguimiento de los otros factores de riesgo cardiovasculares
asociados.
- Detección precoz y seguimiento de las complicaciones macrovasculares.
- Detección precoz y seguimiento de las complicaciones microvasculares.
- Derivación a niveles especializados.
Los objetivos que definen el Consenso Europeo (1999) y ADA (1999)
para el control glucémico se exponen en la tabla 6.
El grado de exigencia en el control de los niveles glucémicos será
mayor cuando:
- Menor es la edad del paciente.
- Coexisten otros factores de riesgo cardiovasculares.
- Presenta complicaciones microvasculares.
Tabla 6. Objetivos de control glucémico
(Consenso Europeo 1999. ADA 1999)
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<
7 |
>
8 |
|
|
80
- 110 |
>
140 |
|
80
- 145 |
>
200 |
|
100
- 120 |
>
180 |
- Hemoglobina glicosilada (Hb A1 y Hb A1c).
Sus valores se relacionan con los glucemia de los 2-4 meses previos.
La Hb A1c es más estable y con mejor correlación con el desarrollo
de complicaciones. Se debe evaluar cada 6 meses, debiendo ser
más frecuente (cada 3-4 meses) si hay cambios terapéuticos importantes
o los controles glucémicos no son estables.
- Perfil glucémico en sangre capilar
Permite conocer las oscilaciones a lo largo del día de los niveles
de glucemia. Imprescindible en pacientes tratados/as con insulina
y deseable en todos/as los/as diabeticos/as.
Es una herramienta para sensibilizar, educar y motivar al paciente
en el control de su enfermedad.
- En pacientes tratados/as con insulina se recomienda realizar
perfiles de seis puntos, al menos una vez en semana. Tres preprandiales
(antes del desayuno, almuerzo y cena) y tres postprandiales (dos
horas después de las comidas principales).
- Si existen hiperglucemias basales habituales, se recomienda
realizar perfiles de siete puntos, haciendo este último de madrugada.
Esto permite comprobar la presencia del fenómeno Somogy. Si hay
mal control o modificaciones de la terapia insulínica aumentar
la frecuencia de los perfiles que serán diarios al inicio de la
insulinización.
- En pacientes tratados/as con dieta o antidiabéticos orales con:
- Mal control glucémico (HB A1c > 8):
Perfiles glucémicos de cuatro puntos (antes del desayuno y
dos horas después de las comidas principales), al menos una
vez en semana.
- Buen control glucémico (HB Alc < 7) y estable:
Tratamiento con ADO: perfil glucémico de tres puntos preprandial
una vez en semana.
Tratamiento dieta: glucemia basal un día a la semana.
- Glucosuria:
Como método de autoanálisis se reservará para los pacientes
que no aceptan o no pueden hacerse los controles en sangre
capilar. No detecta hipoglucemias, ni hiperglucemias moderadas
(< 200 mg/dl).
La realización requiere la técnica del doble vaciado vesical:
se le indica que orine 20-30 minutos antes de hacer la
determinación, se desecha esa orina y tras la ingesta
de un vaso de agua, en la segunda orina se analiza la
glucosuria de forma semicuantitativa.
- Cetonuria:
Se utilizan tiras semicuantitativas y se aconseja realizarla
cuando las glucemias son >360 mg/dl.
Su presencia indica descompensación cetósica e implica
un control más estricto, precisando con frecuencia insulina.
Puede haber cetonuria sin hiperglucemia en caso de fiebre o ayuno
prolongado.
Los objetivos son los indicados para cada grupo de riesgo.
La macroangiopatía es la afectación ateroesclerótica de los vasos
de mediano y gran calibre. En el diabético/a tienen un inicio más
precoz y una evolución más agresiva, afectando por igual a ambos
sexos, siendo la causa más frecuente de su muerte.
Esta macroangiopatía se puede presentar como:
- Cardiopatía isquémica: en el diabético/a se caracteriza por
una elevada frecuencia de enfermedad atípica y/o silente.
- Enfermedad cerebrovascular: Ictus isquémicos, infartos lacunares.
No olvidar la elevada prevalencia de estenosis carotideas en los
diabéticos.
- Vasculopatías de las extremidades inferiores. Presente hasta
en el 50% de los diabéticos/as.
- Estenosis de la arteria renal y aneurisma de aorta abdominal:
son especialmente prevalentes entre los diabéticos/as y se han
de buscar. Se sospechará estenosis de arteria renal ante una HTA
grave, de rápida evolución o aparición de insuficiencia renal
durante el tratamiento con IECAS.
Los métodos para detectar estas complicaciones ya han sido descritos
en los protocolos.
- Retinopatía
- Nefropatía
- Neuropatía
- Pie diabético
Es la causa más frecuente de ceguera en los países desarrollados.
Su presencia está relacionada con la duración de la enfermedad y
el control glucémico. Influye en su evolución la HTA y el tabaquismo.
Prácticamente, el 100% de los diabéticos/as tipo 1 a los 20 años
de su enfermedad presentan retinopatía y en los tipo 2 el 60%. En
el 25% de los diabéticos/as tipo 2 la retinopatía está presente
en el momento del diagnóstico.
En los pacientes diabéticos/as son más frecuentes las cataratas
y el glaucoma.
Tabla 7. Clasificación de las Retinopatías
Diabéticas.
|
|
|
| Microhemorragias |
Microhemorragias
abundantes |
Neovascularización |
| Microaneurismas |
Microaneurismas
abundantes |
¯ |
| Exudados
duros |
Exudados
algodonosos |
Hemorragia
vítrea |
| Disminución
del calibre arterial |
Desprendimiento
Retina |
| Anormalidades
vasculares intrarretinianas |
Glaucoma
neovascular |
| La maculopatía
puede aparecer en cualquier período de la retinopatía |
Detección y Seguimiento
Mediante valoración del fondo de ojo con dilatación pupilar. Es
conveniente que lo realice el oftalmólogo/a.
- En el diabético/a tipo 1, la primera valoración del fondo de
ojo se aconseja a los 3-5 años del debut de la enfermedad o antes
de la pubertad. Seguimiento anual.
- En el diabético/a tipo 2, en el momento del diagnóstico. Seguimiento
anual.
- Si hay retinopatía se realizarán más frecuentemente los controles,
según gravedad y consejo especializado.
- Se debe valorar tensión ocular y agudeza visual.
Tratamiento
- Optimizar el control glucémico.
- Control de TA.
- Abandono del hábito tabáquico.
- Fotocoagulación con láser. Indicada si edema macular, retinopatía
preproliferativa o proliferativa.
La probabilidad de desarrollar una insuficiencia renal crónica
terminal en los diabéticos/as tipo 1 es del 35% y en los tipo 2
del 5-10%.
La historia natural de la nefropatía diabética se entiende como
una evolución progresiva desde las alteraciones funcionales renales
hasta la insuficiencia renal terminal, atravesando estadios intermedios
marcados por la presencia de microalbuminuria y proteinuria.
Aunque la nefropatía no puede ser curada, hay evidencias de que
se puede alterar su curso evolutivo y el resultado será más exitoso
cuanto más precoz sea el diagnóstico y el momento de su intervención.
La microalbuminuria se considera un marcador pronóstico de enfermedad
cardiovascular y de progresión del daño renal en los diabéticos/as
tipo 1 y tipo 2.
Criterios diagnósticos del estadio de
Nefropatía
|
|
|
|
|
|
|
- |
+ |
+ |
|
<
30 mg/g |
30-300
mg/g |
>
300 mg/g |
|
|
<
20 mg/mt |
20-200
mg/mt |
>
200 mg/mt |
|
|
<
30 mg/día |
30-300
mg/día |
>
300 mg/día |
|
- |
- |
>
500 mg/día |
*TEA: Tasa de excreción de albúmina en orina nocturna.
Detección y Seguimiento
- La afectación renal en la DM se diagnosticará mediante la cuantificación
de la excreción de albúmina en orina y valoración de la función
renal (creatinina, aclaramiento creatina).
- El despistaje de microalbuminuria se realizará en la primera
orina de la mañana, mediante el cociente albúmina/creatinina o
con tiras semicuantitativas.
- El diagnóstico de microalbuminuria o proteinuria se realizará
mediante TEA o determinación en orina de 24 horas.
- Se realizará el despistaje de microalbuminuria, en los diabéticos/as
tipo 1 a partir de los 12 años y hasta los 70 años. En los tipo
2 en el momento del diagnóstico y hasta los 70 años.
- Si es negativo este cribado se repetirá anualmente.
- Si es positivo y se diagnóstica de nefropatía en fase de microalbuminuria
se repetirá la determinación tres veces al año.
- Si se diagnostica de nefropatía en fase de proteinuria, el paciente
debe ser valorado/a con una periodicidad mínima de tres veces
al año. En esta fase se considera necesaria la remisión del paciente
al nefrólogo/a.
- Si nefropatía con insuficiencia renal, se considera tributario
de control preferentemente por endocrino/a y nefrólogo/a.
Tratamiento
- Optimizar el control glucémico. En fase de insuficiencia renal
están contraindicadas las sulfonilureas y las biguanidas, por
el riesgo de producir hipoglucemias incontrolables o inducir a
la acidosis láctica.
- Control de la Tensión Arterial inferior a 130/85 mm Hg. Siendo
de elección los IECAS, si está en fase de microalbuminuria o proteinuria.
- Si el paciente tiene una insuficiencia renal, tener presente
que los IECAS pueden inducir hiperpotasemia e insuficiencia renal
por nefropatía isquémica.
- En fase de microalbuminuria con normotensión, se iniciará tratamiento
con IECAS a dosis bajas que se incrementarán progresivamente hasta
conseguir una reducción de la excreción de albúmina en orina del
50%. Evitar la sintomatología de hipotensión arterial. El IECA
más estudiado con esta finalidad es el Captopril.
- Abstinencia de tabaco. Su consumo empeora la progresión de la
microalbuminuria.
- Evitar medicamentos nefrotóxicos (AINES, Aminoglucósidos …),
especialmente si hay insuficiencia renal establecida.
- Restricción proteica. Menos de 0,8 g/Kg/día si fase de microalbuminuria
y de 0,6 g/Kg/día si proteinuria y/o insuficiencia renal establecida.
- Tratamiento de las infecciones urinarias y de las bacteriurias
asintomáticas.
Es la complicación más frecuente de la diabetes, su etiología es
multifactorial: isquémica, hipoxica y metabólica.
Son factores de riesgo para su presencia: la duración de la diabetes,
edad avanzada, macroangiopatía, tabaco y alcohol.
Se puede presentar de las siguientes formas clínicas:
- Polineuritis. Es la más frecuente, aparece en el 40-62%
de los diabéticos/as. Suele ser de predominio distal y simétrico,
se manifiesta con parestesias y dolor en reposo. Hay afectación
de reflejos osteotendinosos e hipoestesias en guante o calcetín.
- Mononeuritis. Afecta a pares craneales (III par es el
más frecuente). Radiculopatías periféricas (ciático popliteo externo,
femorocutaneo…)
- Neuropatía Autónoma. Afectación gastrointestinal (atonía,
alteración del ritmo intestinal con fases de diarreas / estreñimiento).
- Sintomatología genitourinaria (vejiga neurógena).
- Signos de afectación cardiovascular: taquicardia en reposo,
arritmia sinusal, hipotensión ortostática, infarto agudo de miocardio
silente.
Detección y Seguimiento
En el momento del diagnóstico y posteriormente de forma anual mediante:
- Anamnesis detallada de síntomas que nos permite sospechar neuropatía.
- Exploración física: sensibilidad dolorosa y vibratoria. Reflejos
osteotendinosos aquileos y rotulianos. Despistaje de hipotensión
ortostática (diferencia de TA sistólica en decúbito y bipedestación
> 10 a 15 mm Hg).
Tratamiento
- Optimizar control glucémico.
- Suprimir tabaco y alcohol.
- Sintomático del dolor:
- Dolor muscular: analgésicos (Paracetamol, codeína).
- Parestesias: amitriptilina 25-150 mg/día. Carbamacepina
200-400 mg/día.
Es la causa más frecuente de amputación no traumática. Es el resultado
de la presencia de neuropatía y/o vasculopatía. Pudiendo predominar
el componente neuropático (pie caliente, hiposensible con pulsos
presentes) o vascular (pie frío, pálido, doloroso al levantarlo
con pulsos débiles o ausentes).
Según Wagner la afectación del pie puede clasificarse en los siguientes
estadios:
- Grado 0: presencia de hiperqueratosis, fisuras, ampollas.
- Grado 1: úlcera superficial. Localización más frecuente,
la cabeza del primer metatarsiano.
- Grado 2: úlcera profunda con afectación de tendones y
ligamentos, no hay abscesos ni osteítis.
- Grado 3: úlcera profunda con abscesos y osteítis.
- Grado 4: gangrena localizada generalmente en dedos o
talón.
Detección y Seguimiento
- Revisión anual de los pies en todos los diabéticos/as.
- Revisión semestral si es un pie de riesgo. Neuropatía y/o vasculopatía
periférica.
- Promover el autocuidado. Medidas educativas sobre higiene, uso
de calzado adecuado y revisión semanal de pies.
Tratamiento
Depende del grado de afectación.
- Grado 0:
- Hiperqueratosis. Crema hidratante de lanolina, vaselina
salicílica.
- Callosidades: escisión por podólogo.
- Fisuras: antisépticos suaves y rodetes de protección.
- Grado 1:
- Reposo absoluto del pie.
- Limpieza diaria con suero fisiológico y posterior aplicación
de antisépticos suaves que no coloreen la piel.
- Grado 2 - 3:
- Requiere valoración por cirugía, precisa tratamiento quirúrgico
(desbridamiento). Posteriormente, curas tópicas diarias bajo
supervisión especializada. Suelen precisar antibioterapia
oral.
Es la complicación aguda más frecuente del tratamiento con sulfonilureas
o insulina.
Criterio diagnóstico
Glucemia en sangre venosa < 60 mg/dl y en sangre capilar <
50 mg/dl.
Sospecha clínica: sudación, temblor, ansiedad, palpitaciones.
En casos severos: convulsiones, coma.
Confirmación analítica siempre que no retrase el tratamiento.
Tratamiento
El objetivo es la normalización de los niveles de glucosa rápidamente.
El tratamiento (figura 1) tendrá en cuenta el nivel de conciencia
del paciente.
El glucagón es ineficaz en las hipoglucemias inducidas por alcohol.
Se ha de evitar en pacientes con cardiopatía isquémica. Es menor
su eficacia en hipoglucemias por sulfonilureas.
Si el paciente está medicado/a con acarbosa asociada a las sulfonilureas
y/o insulina, se usará glucosa pura oral o solución glucosada I.V.
( la acarbosa dificulta la absorción de disacáridos ).
Criterio diagnóstico
Glucemia > 250 mg/dl, acompañado de cetonuria y/o cetonemia
positiva y ph arterial menor de 7.3 o bicarbonato sérico menor de
15 meq / 1.
Detección
Sospecha clínica en pacientes tipo 1 o tipo 2 (frecuentemente forma
de debut de los tipos 1), que presentan síntomas compatibles con
hiperglucemia y cetosis: poliuria, polidipsia, anorexia, nauseas,
vómitos, dolor abdominal. Si grave, se detectarán signos de deshidratación
con alteración del nivel de conciencia (confusión, coma). Respiración
acidótica.
Determinación de glucemia en sangre capilar (>250 mg/dl), glucosuria
y cetonuria positiva.
Tratamiento
La presencia de cetoacidosis es criterio de ingreso hospitalario.
Iniciar tratamiento urgente de rehidratación vía endovenosa con
suero salino fisiológico (NaCl 0,9%).
El ritmo de infusión dependerá del estado de hidratación previo,
edad y función ventricular. De forma orientativa se aconseja: primer
litro en dos horas, segundo litro en cuatro horas, tercero en seis
horas y cada litro posterior en ocho horas.
Habitualmente es en el hospital donde se continuará con otros pasos
necesarios en el tratamiento:
- Corrección de trastornos electrolíticos.
- Corrección del trastorno metabólico, mediante insulina.
- Tratar los factores precipitantes.
Criterio diagnóstico
Glucemia >600 mg/dl acompañado de hiperosmolaridad (> 320
mosm/l) y deshidratación en ausencia de cetosis.
Detección
Sospecha clínica en pacientes diabéticos/as tipo 2 (puede ser el
debut), frecuentemente son personas mayores, que presentan síntomas
sugestivos de hiperglucemias (poliuria, polidipsia) con signos de
deshidratación. Suele haber trastornos de conciencia (estupor, coma).
En ocasiones, focalidad neurológica como hemiparesias, afasias,
hemianopsias o convulsiones que remiten al tratar la hiperosmolaridad.
Determinación de glucemia capilar (>600 mg/dl), glucosuria positiva
y cetonuria negativa
Tratamiento
Es criterio de ingreso hospitalario urgente.
Iniciar tratamiento de rehidratación vía endovenosa con suero salino
(hay discrepancia si debe ser isotónico o hipotónico). Si la depleción
de volumen es severa o existe marcada hipotensión comenzar con hipotónico
al 0,45%. El ritmo de infusión que se aconseja es: primer litro
en una hora, segundo litro en dos horas, tercero en cuatro…
En personas mayores y/o mala función ventricular vigilar signos
de insuficiencia cardiaca.
Habitualmente en el hospital se continuará con otros pasos necesarios
en el tratamiento:
- Corrección de trastornos electrolíticos.
- Corrección del trastorno metabólico, mediante insulina.
- Tratar los factores precipitantes.
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