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La Atención
Primaria de Salud (APS) en Canarias tiene su base legal en
la Ley de Ordenación Sanitaria
de Canarias (Ley 11/1994 de 26 de julio, BOC de 5 de agosto),
recogida en su artículo 30: "La
atención primaria de la salud constituye la base del
Sistema Canario de la Salud. Comprende el conjunto de actividades
médico-asistenciales y de salud pública, desarrolladas
de manera individual, familiar y comunitaria por el conjunto
de profesionales sanitarios y no sanitarios del Servicio Canario
de la Salud en la Zona Básica de Salud".
Esta misma ley define,
en su artículo 75, el equipo
de atención primaria como "el
conjunto de profesionales sanitarios y no sanitarios del Servicio
Canario de la Salud que desarrolla en el ámbito de
la Zona Básica de Salud de manera integrada, mediante
el trabajo en equipo y bajo la dirección del Director
de la Zona, actividades relativas a la promoción y
protección de la salud"
Asimismo, en su introducción,
el Reglamento de Organización
y Funcionamiento de las Zonas Básicas de Salud
(Decreto 117/1997 de 26 de junio, BOC de 25 de julio) define
entre sus objetivos "organizar
el funcionamiento de las Zonas Básicas de Salud y de
los Equipos de Atención Primaria, atendiendo igualmente
a sus necesidades diferenciales, así como promover
un tipo de ordenación que responda a las necesidades
de la población y de los profesionales, y a la eficiencia
y calidad asistencial prestada, a la coordinación entre
los diversos niveles asistenciales y entre los distintos grupos
de personal sanitario, así como en materia de salud
pública, elementos todos ellos que revelan la oportunidad
y justificación del presente Decreto en orden a garantizar
el derecho constitucional a la protección de la salud
a través de una concepción integral de los servicios
sanitarios en la que la atención primaria constituye
un eslabón fundamental".
En el mismo apartado
el Decreto recoge que "el
modelo de asistencia primaria que se pretende ha de estar
basado en criterios de accesibilidad y continuidad de los
servicios y de coordinación con los demás niveles
de atención, integrando el conjunto de actividades
médico - asistenciales y de salud pública dirigidas
tanto al individuo como a la comunidad. Este modelo de Atención
Primaria de la salud se fundamenta en la consideración
del primer nivel asistencial como la base del Sistema Canario
de la Salud, pasando de una relación individual entre
médico y usuarios a una consideración del trabajo
en equipo multidisciplinar, el Equipo de Atención Primaria
que asume la responsabilidad de la atención en la Zona
Básica de Salud".
La eficiencia de
los sistemas de salud y la de la APS como primer nivel de
atención, se basa en que cada persona sea atendida
en el nivel de asistencia adecuado, en la continuidad y longitudinalidad
de la atención, en el papel distribuidor hacia la atención
especializada y en la visión global del paciente. Es
importante que los ciudadanos sepan que para la mayor parte
de sus problemas de salud el nivel adecuado para su resolución
es el de la APS.
En Canarias, con las transferencias
sanitarias (1994), comenzó una fase de consolidación
de la APS, produciéndose durante estos años
diferentes hechos que han originado un aumento de la demanda
de consultas por parte de la población, que como consecuencia
ha dado lugar a una mayor presión asistencial sobre
los profesionales. Entre otros hechos cabe destacar los siguientes:
1. Incremento de la población
en Canarias por encima de la media nacional
2. Envejecimiento progresivo de la población
3. Incremento de los servicios ofertados a la población
con el consiguiente desarrollo de los programas que los
sustentan. El incremento de esta oferta se ha realizado
de forma progresiva
4. Mejora de la accesibilidad horaria e incremento
de las prestaciones (cita previa, tarjeta sanitaria individual,
visado de recetas, transporte sanitario, etc.), que han
ocasionado un aumento de la carga burocrática de
los profesionales
Probablemente, la
APS en su papel de "puerta de entrada" al sistema
sanitario, ha promovido actuaciones para identificar las necesidades
de salud de los ciudadanos y favorecer la captación
y el diagnóstico precoz de enfermedades crónicas,
produciéndose una excesiva dependencia de los ciudadanos
a los servicios sanitarios tanto de APS como de atención
especializada. Esta excesiva medicalización conlleva
un aumento de la presión asistencial en ambos niveles.
La suma de todos
los factores señalados -aumento y envejecimiento de
la población, mayor oferta de servicios y prestaciones
a los pacientes- sin la adecuada reorganización de
recursos humanos ni la actualización de los ratios
de profesionales por población, ha ido creando un creciente
clima de insatisfacción en todos los sectores implicados
en la APS: usuarios, profesionales y directivos / gestores
sanitarios.
Por otro lado, con
el proceso que iniciamos queremos recuperar la satisfacción
de los profesionales por su trabajo, por lo que será
preciso analizar y resolver las causas de su desmotivación.
Un hecho importante es recuperar el prestigio y la imagen
social de los profesionales de APS, para lo cual deberá
mejorar la capacidad resolutiva de los equipos y la coordinación
con la atención especializada, estableciendo relaciones
de igualdad y apoyo entre ambos niveles.
Se debe reflexionar
si la APS ha dado la respuesta que la sociedad esperaba, o
si a veces se han confundido las necesidades de los propios
profesionales con las de los ciudadanos y viceversa, hablando
los unos en nombre de los otros según la situación.
En la sociedad actual, donde el tiempo es un recurso valioso
y escaso, tal vez el ciudadano no se identifique con una filosofía,
sino que busca respuestas satisfactorias en un tiempo aceptable,
en un entorno de una mayor relación médico/a-enfermero/a
y el paciente y entre los profesionales de APS y especializada.
En concordancia con
lo expuesto, parece evidente la necesidad de una revisión
de la situación de la APS y la formulación de
un plan estratégico consensuado que reoriente las actuaciones
futuras en el nivel de la APS, de acuerdo con las propias
capacidades del sistema y como respuesta a las necesidades
de la población.
El documento resultante
debe recoger los legítimos intereses de usuarios, profesionales
y administración sanitaria, orientando las actuaciones
para la consecución de centros de salud de excelencia,
conforme a metas previamente establecidas.
Contar con un plan estratégico
nos permitirá desarrollar un modelo de APS que se adapte
a un entorno social y científico tan cambiante como
el del siglo XXI, ya que permitirá la identificación
de los principales problemas y oportunidades del sector.
OBJETIVOS DEL PLAN ESTRATÉGICO
DE ATENCIÓN PRIMARIA
El Plan Estratégico
de APS es un programa de trabajo que recogerá sus principales
problemas y oportunidades, así como las relaciones
de ésta con su entorno. Así pues, el verdadero
objetivo es establecer el proceso de cambio que debe efectuar
la APS para alcanzar una situación de excelencia en
el futuro.
Fundamentalmente,
se pueden definir los siguientes objetivos:
1.- Definir la misión
de la APS en la sociedad actual
2.- Analizar las distintas alternativas de evolución
de la APS
3.- Definir las metas a alcanzar
4.- Enunciar los objetivos estratégicos
5.- Sistematizar la medición de resultados
6.- Definir las reglas de adaptación que permitan
cambiar de estrategias a lo largo del proceso
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