La prevención tiene como objetivo evitar o reducir la incidencia y prevalencia de una determinada enfermedad. Todos somos responsables del cuidado de nuestra salud, entendiendo por ésta, no sólo el bienestar físico sino también el psicológico y social.
Se han identificado factores que pueden perjudicar y aumentar la vulnerabilidad ante las enfermedades pero también se han identificado otros que ayudan a proteger la salud y a prevenirlas. Entre los factores de protección y prevención se incluye el "apoyo social". Podemos caracterizar el apoyo social como la interacción entre las personas con la finalidad de dar y recibir ayuda de diversa índole, básicamente apoyo espiritual, emocional, instrumental e informativo. A través de las relaciones sociales de apoyo, las personas pueden ser fortalecidas e incluso protegidas ante circunstancias adversas.
Sin embargo, el rechazo social y la exclusión social son frecuentes. En nuestro entorno sociocultural es por todos conocida la estigmatización y actitudes de rechazo que afecta a colectivos como los homosexuales, mujeres solteras embarazadas, enfermos de SIDA, prostitutas, drogodependientes, inmigrantes, etc. De una u otra forma, las personas que pertenecen a estos grupos, corren el riesgo de ser desvalorizados por tener alguna característica a partir de la cual se les identifica. Entre otras consecuencias, el rechazo hace que esas personas sean evitadas en la interacción social por los otros y que ellas tiendan a ocultar la característica por la que son estigmatizadas (homosexualidad, seropositividad, etc.). Hay estudios que evidencian una asociación entre el ocultamiento de la identidad homosexual y una mayor vulnerabilidad ante enfermedades infecciosas, ante el VIH y la progresión más rápida del SIDA. Esto supone condiciones de desigualdad y un mayor número de dificultades para desarrollar un proyecto personal de vida normalizado e integrado en la comunidad.
Los prejuicios y tabúes acerca de la sexualidad, y más en concreto de la sexualidad de los jóvenes, pueden favorecer situaciones que perjudican la salud de los mismos, si no existen recursos donde puedan ser atendidas las necesidades de información, asesoramiento y apoyo que puedan tener relativas a su sexualidad o salud sexual. Esto genera angustia y sufrimiento ante situaciones que son afrontadas desde la soledad o con información incorrecta y apoyo insuficiente.
Disponer de apoyo social es un factor protector de la salud y necesario para la prevención de ITS.
El establecimiento y consolidación de una red social de apoyo a los diferentes colectivos actualmente marginados, tanto los que son fácilmente identificados como tales, como los que pudieran estar en riesgo de serlo en el futuro, pasa por la socialización y educación en valores como tolerancia, solidaridad y convivencia, entendidos como la base para el desarrollo del apoyo social.
La tolerancia se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, cuando son diferentes o contrarias a las propias (definición DRAE).
Todos practicamos la tolerancia con las personas o grupos más cercanos: familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, pero ¿por qué no hacerlo extensivo a los demás grupos?
Existen comportamientos, actitudes y creencias que pueden favorecer el desarrollo y puesta en práctica de la tolerancia, como son: la escucha activa, el diálogo, la convicción de que los otros tienen “su” verdad frente a “nuestra” verdad, anteponer el juicio al prejuicio, valorar las opiniones y experiencias de los otros, fomentar la interacción y participación en los asuntos de nuestra comunidad.
La tolerancia, como recurso positivo que posibilita la convivencia, supone mantener una actitud activa de aceptación y valoración ante lo que en los demás se muestra como diferente, sea su preferencia sexual, su nivel socioeconómico, su estado de salud, su origen o su raza. No equivale a la neutralidad indiferente y pasiva ante la diferencia. Quien discrimina a otro por ser seropositivo ante el VIH, ¿se ha planteado alguna vez escuchar, dialogar, intentar entender, sin juicios previos, a una persona que tiene el VIH?. Hay quien piensa que las personas seropositivas merecen su infección como castigo por haber hecho algo malo desde “su” perspectiva moral. Muchas de estas "malas acciones" se refieren al ámbito de la sexualidad y son calificadas como tales debido al tipo de pareja sexual elegido, las prácticas que se prefieren o a la resistencia a aceptar que los jóvenes viven activamente su sexualidad.
De lo anterior se derivan prejuicios y atribuciones como considerar que
un varón seropositivo lo es por ser "drogadicto", homosexual o, si es heterosexual,
por utilizar los servicios de prostitutas. Si se trata de una mujer seropositiva
ante el VIH se corre el riesgo de ser considerada promiscua o prostituta.
A partir de ese momento la persona deja de ser tenida en cuenta como tal,
es sepultada tras la etiqueta que se le asigna y objeto de la estigmatización
que dicha etiqueta conlleva. A su vez, en muchas ocasiones, el descubrimiento
por parte de los padres de que sus hijos, en edad juvenil, mantienen relaciones
sexuales, supone la reprobación y condena o castigos, que van a provocar
que los jóvenes vivan su sexualidad en condiciones inadecuadas, con ocultamiento
y temor, aumentando la probabilidad de mantener comportamientos de riesgo
y sufrir ITS. 
Otro soporte básico para la convivencia es lo que generalmente se denomina solidaridad, entendida como participación activa en el reconocimiento de ayuda al otro. Actualmente la solidaridad está más ligada a un sentimiento de cercanía que a una actitud de apertura personal frente a un mundo plural que parte de la aceptación de la diversidad y reconoce la necesidad de ayuda mutua, y ayuda a los otros, con los que se comparten valores y forma de entender el mundo. Suele ocurrir que se confunde solidaridad con un sentimiento de compasión para los males y sufrimientos de los demás, pero no se trata de eso sino más bien (como recoge el DRAE) se trata de la adhesión a la causa de otros. Estudiosos del tema como V. Camps (1994) resaltan como integrantes de la noción de solidaridad aspectos como tener sentimiento de comunidad ( todos somos responsables de todos), de afecto al necesitado, de obligaciones compartidas, de necesidades comunes.
El pluralismo es una consecuencia lógica y real de la manifestación libre y responsable de diferentes maneras de entender el mundo y la vida (ideologías) o de comportarse (conductas); es ineludible y pone a prueba nuestra capacidad de convivir y trabajar juntos.
La diversidad ayuda a descubrir nuevas posibilidades, otras alternativas, evita el estancamiento. Sin embargo si la socialización se basa en la uniformidad, en la reproducción mimetizada de los comportamientos, la constatación de la diferencia suscita inquietud porque altera lo que es esperable desde la cultura interiorizada en el proceso de socialización y porque supone un posible cuestionamiento de nuestros valores y por tanto, puede hacernos revisar aspiraciones y formas de vida, que no siempre estamos dispuestos a realizar.
Un ejemplo claro de la diversidad
son la bisexualidad, homosexualidad y heterosexualidad como diferentes formas
de vivir y expresar la sexualidad y, al mismo tiempo, un ejemplo de las dificultades
que surgen para convivir en una sociedad plural son los discursos que, desde
el rechazo, presentan alguna de esas formas como desviadas frente a la que
se considera como “normal”. 
De forma general, se pueden identificar diferentes respuestas ante la diferencia y cada una de ellas tiene unas consecuencias:
La interculturalidad conserva la identidad cultural y las costumbres tanto de las minorías como de las mayorías.
Generalmente, se acepta que hallarse integrado en una estructura social es esencial para que el individuo pueda sentirse bien con respecto a sí mismo y a su vida. En cualquier lugar del mundo se ha comprobado que la creación de un clima social de apoyo es esencial para cualquier planteamiento preventivo, de ahí la importancia de lo que se denomina apoyo social.
Según Thois (1982) el apoyo social es el grado en el cual las necesidades sociales básicas de las personas (afecto, estima, aprobación, pertenencia, identidad, seguridad) son satisfechas mediante interacciones sociales que proveen ayuda emocional o instrumental. Esto incluye facilitar información sobre comportamientos seguros, animar a la asunción de las propias responsabilidades en lo referente a la salud e implementar recursos accesibles de atención a los problemas que puedan presentarse.
La relación del apoyo social con la salud se explica a través de su influencia sobre los comportamientos de riesgo para la salud, sobre aspectos psicológicos (autoestima, percepción de autoeficacia) y sobre mecanismos fisiológicos relacionados con el sistema inmunológico. Esta influencia positiva, cuando existe apoyo social, se manifiesta en:
Algunas investigaciones que han estudiado la relación entre la exclusión social de los homosexuales y sus efectos sobre la salud y el VIH han identificado algunos mecanismos de influencia negativa, como son que:
En definitiva, el clima social de intolerancia tiene como consecuencia
una mayor vulnerabilidad de las personas, que son objeto de exclusión o
rechazo, tanto en aspectos sociales y laborales como en el plano psicosocial,
provocando una mayor vulnerabilidad a las infecciones y un peor curso de
las enfermedades.
Como actitud general para actuar preventivamente, es preciso identificar aquellos colectivos, grupos o individuos que viven en condiciones de aislamiento o marginación o están en riesgo de ello, para establecer e implementar medidas preventivas que lo eviten y fomentar los vínculos de apoyo social que favorezcan su salud, sus condiciones de vida y en definitiva su bienestar.
El Apoyo Social favorece la condición física, el funcionamiento social y el funcionamiento emocional
Cuando hablamos de aislamiento y marginación no nos estamos refiriendo en exclusiva a aquellos procesos de exclusión de grupos por razones culturales o religiosas que reflejan los medios de comunicación, sino también a la situación de la persona que, perteneciendo a nuestro mismo contexto cultural y compartiendo nuestras creencias religiosas, sufre esas situaciones por el hecho de vivir su sexualidad de una forma diferente (por ejemplo la homosexualidad), encontrarse ante una situación reprobada socialmente (embarazo en la adolescencia) o padecer una enfermedad estigmatizada por la sociedad (VIH/SIDA).
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Actividad 1: ¿ Cómo pensamos?
“¿Cómo pienso?”
Fecha: ___/___/___/ Edad: |____| Sexo: Hombre Mujer CODIGO |__|__|__|__|
(últimos 4 números del DNI)
Por favor, contesta sinceramente a estas pregunta. Señala con una X la opción de respuesta con la que te sientes más identificado. Procura no dejar ninguna cuestión en blanco.
1 Si asistieras a una clase en la cual tu profesor fuera en silla de ruedas
A.- Pensarías que no está capacitado para desarrollar la función de profesor.
B.- Crees que el conocimiento de la materia no tiene que ver con las condiciones físicas.
C.- Lo aceptarías aunque preferirías tener otro profesor.
2 Si tu mejor amigo se ha sentido discriminado por su color de piel ¿Qué pensarías?
A.- Piensas que la gente que no quiere problemas no los tiene.
B.- Mi amigo es una buena persona, no todos los de otras razas son iguales.
C.- La discriminación de cualquier tipo no tiene sentido.
3 ¿Tú crees que hay más paro porque vienen extranjeros?
A.- Tienen derecho a trabajar pero debe regularse para que no se produzca una invasión.
B.- El trabajo es un derecho de todos.
C.- Sí, si no hubiera tantos extranjeros habría más trabajo para nosotros.
4 Los homosexuales son personas que tienen que.
A.- Aceptar que no pueden tener los mismos derechos que las personas normales.
B.- Hay que aceptarlos tal y como son; sólo hace falta no relacionarse con ellos.
C.- Son personas con los mismos derechos y no deben ser discriminados por su elección sexual.
5 Las mujeres tienen los mismos derechos laborales que los hombres
A.- Las mujeres tienen los mismos derechos laborales que los hombres. A igual trabajo igual sueldo.
B.- Las mujeres no deberían quitar el puesto de trabajo a los hombres que son los cabeza de familia.
C.- Las mujeres deben participar en el mercado laboral con un puesto adecuado a sus posibilidades.
6 Una amiga tuya te comenta que en su barrio hay una familia gitana
A.- Tienen los mismos derechos pero no me gustaría tenerlos como vecinos.
B.- El que sean o no gitanos no es un aspecto relevante en los vecinos.
C.- Piensas que no debe ser un barrio muy bueno para vivir.
7 Piensas que los discapacitados psíquicos no tendrían que ocupar puestos de trabajo
A.- No están capacitados para trabajar.
B.- Todos tenemos nuestras limitaciones. Todo está en función de su discapacidad y el trabajo a desempeñar.
C.- Los trabajos serían más un beneficio para el discapacitado/a que un beneficio para la empresa.
8 Los transexuales, los gays y las lesbianas son gente que no tiene claro lo que quiere
A.- Totalmente de acuerdo.
B.- Saben lo que quieren como cualquier otra persona.
C.- Son gente divertida y simpática.
9 Si en una clase hubiera niños de diferentes culturas
A.- Sería muy interesante, se podrían aprender otras costumbres.
B.- Si se adaptan a nuestras costumbres y nuestra cultura no hay problema.
C.- Entorpecerían el desarrollo de la clase. No sería enriquecedor.
10 Los refugiados en 1998 fueron más de 20 millones
A.- Se pueden acoger siempre que no supongan una amenaza para el país acogerte.
B.- El problema no son los refugiados sino las causas que los generan.
C.- Los refugiados suponen un problema para los países ricos.