La OMS, definió la SEXUALIDAD SANA como “La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, de culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reactividad sexual o perturben las relaciones sexuales”.
Supone la integración de elementos corporales, emocionales, intelectuales y sociales del individuo, por medios que le sean enriquecedores y que potencien su personalidad, su comunicación con los otros y el amor.
Se trata de un conjunto de manifestaciones psíquicas y físicas del ser humano, entendido como un ser indivisible BIO-PSICO-SOCIAL, en constante transformación, y en estrecha relación con la madurez orgánica y las condiciones socioculturales en las que se desenvuelve.
La valoración positiva y aceptación del propio cuerpo, lo que contribuye a mejorar nuestra autoestima y nuestras relaciones interpersonales.
Una concepción desinhibida, afectuosa y lúdica de la sexualidad, sabiendo que todos somos diferentes, y siendo capaces de expresar nuestros deseos y respetar los de los demás.
Un conocimiento completo de uso de la sexualidad, en su parte tanto reproductiva como de dar y recibir placer.
En consonancia con lo expuesto es importante no caer en el reduccionismo de identificar sexualidad con reproducción, estimulación sensual con genitalidad o comportamiento sexual con penetración. Por el contrario, la sexualidad puede ser entendida como un ámbito de la experiencia individual, no determinado de antemano, que evoluciona y se modifica a lo largo de la vida adquiriendo diversos modos de expresión no preestablecidos.
Para ayudar a la sexualidad, su desarrollo y una vivencia de la misma, más placentera, consciente, segura y lúdica, se desarrollan, a continuación, unos conocimientos básicos de la anatomía corporal, zonas erógenas, métodos anticonceptivos y preventivos de las infecciones de transmisión sexual.
La anatomía genital masculina, a diferencia de la femenina, es básicamente externa.
En el interior de la pelvis del hombre están las vesículas seminales. Estas,
durante la salida de los espermatozoides, aportan un líquido que, junto
a los espermatozoides y el liquido de la próstata, forman el semen. Las
vías espermáticas,
son las vías de excreción de los espermatozoides que conectan
los testículos con el pene. Estos conductos son, conductos eferentes, epidídimo
y conductos deferentes que desembocan dentro de la pelvis en el conducto
eyaculador que desemboca en la uretra antes de que pase por la próstata.
También son importantes, en todo el proceso, las glándulas de Cowper o de Mery-Cowper. Excretan un líquido que sirve para limpiar la uretra antes de la eyaculación ya que el ph de la orina es perjudicial para los espermatozoides.
La principal hormona masculina es la testosterona.
En la anatomía genital femenina se diferencian los genitales externos y los internos.
Las principales hormonas femeninas son los estrógenos y la progesterona.
Existen partes, zonas, de nuestro cuerpo cuya estimulación produce bienestar, placer y excitación sexual: son las zonas erógenas. La respuesta de estas zonas corporales a la estimulación se debe a que contienen una alta concentración de terminaciones nerviosas por lo que su excitabilidad es mayor.
Considerando como zonas erógenas primarias las genitales, por la alta capacidad que su estimulación tiene, para producir una respuesta de excitación sexual, existirían otras, denominadas secundarias, capaces de producir la misma respuesta aunque en menor medida o más lentamente.
Generalmente la respuesta de excitación sexual es más rápida mediante la estimulación de los órganos sexuales, como el clítoris, el pene o los pezones. No obstante, las llamadas zonas erógenas secundarias encierran un alto potencial erótico que hay que explorar y aprender a disfrutar. Entre las más comunes se encuentran las orejas, particularmente los lóbulos, el centro de la espalda, labios, garganta, parte interna de los muslos, el cuello, el ano, las sienes, etc.
Es importante tener en cuenta que la estimulación de cualquier parte del cuerpo puede desencadenar una respuesta sexual más o menos intensa, en un individuo concreto. A través de la exploración y experimentación es como se va conociendo y estableciendo la particular forma de disfrutar y vivir la sexualidad de cada persona. Cada cual tenemos nuestras propias zonas erógenas preferentes y siempre cabe la posibilidad de descubrir otras nuevas o aprender a estimular de forma diferente las ya conocidas. La exploración y conocimiento de los lugares más excitantes puede comenzar por cualquier punto para ir encadenando con otros a lo largo de toda la superficie corporal, desde los pies hasta el pelo pasando por piernas, muslos, torso y nuca.
La vivencia y disfrute de la sexualidad es algo que se va aprendiendo mediante la experiencia. Este aprendizaje, en muchas ocasiones, se ve dificultado por prejuicios de tipo social y cultural que identifican la sexualidad con un asunto puramente genital o reproductivo.
Son aquellos que evitan que las relaciones sexuales vayan ligadas a la reproducción, impidiendo que un óvulo sea fecundado por un espermatozoide. Es importante saber que no existe ningún método perfecto que vaya bien a todas las mujeres u hombres a todas las edades y en todas las situaciones.
Si bien la finalidad de los métodos anticonceptivos es evitar el embarazo,
actualmente es importante fomentar, sobre todo entre los jóvenes, aquellos
métodos que además del embarazo evitan infecciones de transmisión sexual
(los preservativos).
Existen muchos y variados métodos anticonceptivos, siendo el mejor aquel
que es aceptado por la pareja, tolerado y bien utilizado. Excepto el preservativo,
masculino y femenino, los demás requieren consulta previa y asesoramiento
médico. Los distintos métodos se pueden clasificar, basándose en su seguridad
y eficacia, en:
Son métodos ineficaces basados en creencias erróneas muy extendidas. Además su utilización expone a posibles ITS:
La Lactancia prolongada, lavados vaginales y el coito interrumpido, no son métodos anticonceptivos y no protegen de las ITS y SIDA
Requieren un gran conocimiento de la fisiología femenina. Se debe estar bien informado/a y abstenerse de tener relaciones sexuales en los días fértiles.
Se inicia al 1º día
del inicio de la menstruación y se prosigue durante 21 días. Luego se hace
un descanso de una semana, durante la cual aparece la menstruación, generalmente
menos intensa y más corta de lo normal. Son recetadas por el médico de
forma que el tratamiento sea adecuado para cada mujer, recomendándose revisiones
periódicas. Desde que comenzó su uso se ha ido reduciendo la cantidad de
hormonas que contiene cada “píldora”, para reducir los efectos indeseables.
La presentación más conocida es en comprimidos (“píldora”), pero existen
también anticonceptivos hormonales en forma de: inyectables; de aplicación
local como el anillo vaginal e implantes. Los dos últimos de reciente aparición.
la
vagina y que libera progestágeno y estrógeno dentro del cuerpo
para evitar el embarazo. La mujer se lo inserta ella misma, lo deja en
la vagina durante 3 semanas y luego lo retira por una semana para tener
el período. Al igual que otros métodos hormonales, se requiere
prescripción por parte del médico.
Tanto el preservativo masculino como el femenino son los únicos que protegen de las ITS y VIH/SIDA
Es un método hormonal, también llamado: “píldora del día después o píldora post coital”, que debe ser utilizado como método de emergencia y no como un método anticonceptivo rutinario, debido a que supone la ingesta de una cantidad alta de estrógenos para provocar la descamación del endometrio. Debe ser utilizado como un recurso excepcional, siguiendo las indicaciones y plazos establecidos para que sea eficaz. Su uso continuado supone un peligro para la salud debido a los efectos secundarios de los estrógenos a altas dosis.
El método anticonceptivo más aconsejable es aquel que es aceptado por la pareja, tolerado, bien utilizado y que proteja de ITS y SIDA. La FIGO (Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras) clasifica los métodos anticonceptivos para adolescentes en:
| Preferentes | Aceptables | Menos aceptables | De emergencia |
|---|---|---|---|
| Preservativo. | Diafragma, | DIU | Contracepción postcoital |
| Contracepción hormonal oral | Esponja | Abstinencia periódica | |
| Espermicidas | Contracepción quirúrgica | ||
| Inyectables |
Puedes descargar las Actividades del Bloque 1. Documento PDF ![]()