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Beneficios de la actividad física
Los beneficios que una actividad física regular aporta
a la salud son numerosos. Muchos de ellos pueden lograrse con un mínimo
de 30 minutos de actividad física moderada como, por ejemplo, caminar
con vigor. No obstante, el aumento del nivel de actividad entrañará un
aumento de los beneficios obtenidos.
La actividad física regular:
- Reduce el riesgo de muerte prematura
- Reduce el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular,
que representan un tercio del total de mortalidad
- Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer
de colon hasta en un 50%
- Reduce el riesgo de padecer diabetes de tipo II en un 50%
- contribuye a prevenir y a reducir la hipertensión, que afecta a un
quinto de la población adulta del mundo
- Contribuye a prevenir y a reducir la osteoporosis, reduciendo así
el riesgo de fractura de cadera en la mujer hasta en un 50%
- Reduce el riesgo de padecer dolores lumbares
- Contribuye al bienestar psicológico, reduce el estrés, la ansiedad
y los sentimientos de depresión y soledad
- Ayuda a prevenir o a controlar, especialmente entre los niños y los
jóvenes, los comportamientos de riesgo como el consumo de tabaco, alcohol
u otras sustancias, los regímenes alimenticios poco saludables o la
violencia
- Ayuda controlar el peso y disminuye el riesgo de obesidad en un 50%
en comparación con las personas con modos de vida sedentarios
- Ayuda a desarrollar y mantener huesos, músculos y articulaciones sanos
y a mejorar la resistencia de las personas que sufren enfermedades crónicas
o discapacidades
- Puede contribuir a que disminuyan los dolores de espalda o de rodilla.
Todo el mundo sabe que cualquier actividad física, como
andar, montar en bicicleta, bailar o jugar, aumenta el sentimiento de
bienestar. Pero la actividad física regular proporciona muchos otros beneficios.
No sólo puede mejorar la salud y ayudar a mantenerla, sino que además
presenta importantes ventajas sociales y económicas.
La actividad física regular proporciona a las comunidades
y a las economías los beneficios derivados de la reducción de los costos
de atención sanitaria, el aumento de la producción, el mejor rendimiento
escolar, la disminución del absentismo laboral, el incremento de los beneficios
comerciales y el aumento de la participación en actividades deportivas
y recreativas.
En muchos países, un gran porcentaje de los gastos de
salud es generado por la falta de actividad física y la obesidad. La promoción
de la actividad física puede ser una medida de salud pública altamente
costoeficaz y sostenible.
Mitos acerca de la actividad física
La actividad física resulta demasiada cara. Requiere
equipo, zapatos y ropa especiales… y algunas veces incluso hay que pagar
para utilizar las instalaciones deportivas.
La actividad física se puede realizar prácticamente en
cualquier lugar y no exige ningún equipo. Cargar alimentos, madera, libros
o niños constituye una buena actividad física complementaria, al igual
que subir las escaleras. Andar, quizá la actividad física más practicada
y más recomendable, es completamente gratis. La mayoría de las zonas urbanas
disponen de algunos parques, puertos u otras zonas peatonales que resultan
ideales para andar, correr o jugar. No es necesario ir al gimnasio, la
piscina u otras instalaciones deportivas especiales para mantenerse físicamente
activo.
Estoy muy ocupado. La actividad física requiere
mucho tiempo.
Se recomienda un mínimo de 30 minutos de actividad física
moderada cada día para mejorar y mantener su salud. Ello no quiere decir,
sin embargo, que tenga usted que dejar lo que esté haciendo para realizar
una actividad física durante media hora. La mayoría de las actividades
pueden integrarse en su actividad diaria habitual, en el trabajo, en la
escuela, en el hogar o durante el tiempo de ocio. Además, la actividad
física puede ir acumulándose a lo largo del día: 10 minutos de caminata
rápida tres veces al día, o 20 minutos al comienzo de la mañana y 10 minutos
en otro momento de la jornada. Aunque esté muy ocupado, siempre podrá
arreglárselas para dedicar 30 minutos a la actividad física en su rutina
diaria.
Los niños tienen una energía desbordante por
naturaleza. Prácticamente no pueden estarse quietos. No es necesario perder
tiempo y energía enseñándoles una actividad física. Ya son muy activos.
Según algunos estudios recientes, los niños de todo el
mundo son cada vez más sedentarios, especialmente en las zonas urbanas
pobres. Se están reduciendo los recursos y el tiempo dedicados a la educación
física, además los juegos informáticos y la televisión están sustituyendo
a los pasatiempos físicamente activos. Se estima que en muchos países,
tanto desarrollados como en desarrollo, más de dos tercios de los jóvenes
no son suficientemente activos. Una actividad física inadecuada en la
infancia puede tener consecuencias de por vida en la salud.
La actividad física regular es muy beneficiosa para la
salud física y mental y la integración social de los jóvenes. Puede ayudar
a los niños y los jóvenes a desarrollar la coordinación, a desarrollar
y mantener huesos, músculos y articulaciones sanos, a controlar el peso
corporal y a reducir la grasa así como a asegurar el buen funcionamiento
del corazón y los pulmones. Los juegos, el deporte y otras actividades
físicas permiten a los jóvenes expresarse, adquirir confianza en sí mismos,
experimentar sentimientos de éxito, relacionarse e integrarse socialmente.
También contribuyen a prevenir y a controlar los sentimientos de ansiedad
y de depresión.
La participación en actividades físicas y deportes adecuadamente
orientados también puede fomentar la adopción de otros comportamientos
saludables, en particular a evitar el tabaquismo, el alcohol y las drogas,
así como de los comportamientos violentos. Los hábitos de actividad física
adquiridos durante la niñez y la adolescencia tienen más probabilidades
de mantenerse a lo largo de toda la vida, y de constituir así la base
de una vida activa y saludable. Por otra parte, los estilos de vida poco
sanos, como el estilo de vida sedentario, las dietas desequilibradas y
el abuso de ciertas sustancias, adquiridos durante los primeros años tienden
a persistir en la vida adulta.
La actividad física es para quien está en «la
flor de la vida». A mi edad ya no tengo que preocuparme de esas cosas.
La actividad física puede mejorar la calidad de vida
de las personas de todas las edades en muchos aspectos. Los estilos de
vida activos proporcionan a las personas de edad continuas oportunidades
de hacer nuevos amigos, mantener los vínculos sociales y relacionarse
con personas de todas las edades. La mejora de la flexibilidad, el equilibrio
y el tono muscular pueden contribuir a prevenir las caídas, que son una
causa importante de discapacidad entre las personas de edad. Se ha observado
que los niveles de enfermedad mental son más bajos entre las personas
físicamente activas. La actividad física también puede contribuir en gran
medida al tratamiento de algunos problemas mentales, como la depresión.
Las sesiones de ejercicio organizadas, adaptadas a la
condición física de cada uno, o los simples paseos pueden brindar oportunidades
para hacer nuevos amigos y para mantener los vínculos con la comunidad,
paliando así los sentimientos de soledad y de exclusión social. La actividad
física también puede ayudar a mejorar los niveles de confianza en uno
mismo y la autonomía, cualidades que constituyen la base del bienestar
psicológico.
Los beneficios de la actividad física pueden disfrutarse
incluso si la práctica regular comienza en una etapa tardía de la vida.
Si bien mantenerse activos desde la juventud puede ayudar a prevenir muchas
enfermedades, el movimiento y la actividad regulares también ayudan a
aliviar la discapacidad y el dolor asociados con enfermedades comunes
entre las personas de edad, como la artritis, la osteoporosis y la hipertensión.
La actividad física sólo es necesaria en los
países industrializados. Los países en desarrollo tienen otros problemas.
La falta de actividad física es una causa importante
de mortalidad, morbilidad y discapacidad. Los datos preliminares de un
estudio de la OMS sobre factores de riesgo indican que la inactividad,
o la vida sedentaria, constituye una de las 10 causas principales de mortalidad
y discapacidad a nivel mundial. Más de dos millones de muertes anuales
pueden atribuirse a la inactividad física. Entre el 60% y el 85% de los
adultos de los países de todo el mundo no hacen ejercicio en la medida
necesaria para que su salud se beneficie. Los estilos de vida sedentarios
intensifican las causas de mortalidad, duplican el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, diabetes y obesidad, y aumentan sustancialmente el riesgo
de cáncer de colon, hipertensión, osteoporosis, depresión y ansiedad.
En las ciudades de rápido crecimiento del mundo en desarrollo,
las aglomeraciones, la pobreza, la delincuencia, el tráfico, la mala calidad
del aire y la falta de parques, paseos, instalaciones deportivas y recreativas
y otras zonas seguras hacen de la actividad física una alternativa difícil.
Por ejemplo, en São Paulo (Brasil), el 70% de la población es inactiva.
Incluso en las zonas rurales de los países en desarrollo, los pasatiempos
sedentarios, como la televisión, son cada vez más populares. Las consecuencias
de ello, sumadas a las de otros cambios del estilo de vida, son el aumento
de los niveles de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Los países de ingresos medios y bajos sufren las mayores
repercusiones de éstas y otras enfermedades no transmisibles (el 77% del
número total de muertes causadas por enfermedades no transmisibles se
produce en los países en desarrollo). Estas enfermedades están aumentando.
Sus repercusiones en los sistemas de atención sanitaria, así como en los
recursos de las economías de los países de todo el mundo, serán cada vez
más graves.
Estos países están luchando por controlar las repercusiones
de las enfermedades infecciosas y, simultáneamente, la carga cada vez
mayor que suponen para la sociedad y para los sistemas de salud las enfermedades
no transmisibles. La actividad física, unida a una dieta saludable y a
evitar el tabaquismo, constituye un medio eficiente, costoeficaz y sostenible
de promover la salud pública en los países de ingresos medios y bajos.
Estilos de vida sedentarios: un problema mundial de
salud pública
Los estilos de vida sedentarios son una importante causa
de mortalidad, morbilidad y discapacidad. Aproximadamente dos millones
de muertes anuales pueden atribuirse a la inactividad física; a ello se
añade que, según las conclusiones preliminares de un estudio de la OMS
sobre factores de riesgo, los modos de vida sedentarios son una de las
10 causas fundamentales de mortalidad y discapacidad en el mundo. La inactividad
física aumenta las causas de mortalidad, duplica el riesgo de enfermedad
cardiovascular, de diabetes de tipo II y de obesidad. Además, aumenta
el riesgo de padecer cáncer de colon y de pecho, hipertensión arterial,
problemas de peso, osteoporosis, depresión y ansiedad.
Los niveles de inactividad física son altos en prácticamente
todos los países desarrollados y en desarrollo. En los primeros, más de
la mitad de los adultos no son suficientemente activos. En las grandes
ciudades en rápido crecimiento del mundo en desarrollo, la inactividad
física es un problema cada vez mayor. Las aglomeraciones, la pobreza,
la delincuencia, el tráfico, la mala calidad del aire y la falta de parques,
de instalaciones deportivas y recreativas y de lugares para pasear hacen
de la actividad física una opción difícil. En São Paulo, por ejemplo,
aproximadamente el 70% de la población es insuficientemente activa.
Incluso en las zonas rurales de los países en desarrollo
los pasatiempos sedentarios, como la televisión, son cada vez más populares.
Inevitablemente, ello se ha traducido en un aumento de la obesidad, la
diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Las enfermedades crónicas
son ahora la principal causa de mortalidad en todo el mundo, a excepción
del África subsahariana. Los regímenes alimenticios insanos, el exceso
de calorías, la inactividad, la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas
son el mayor problema de salud pública de la mayoría de los países del
mundo.
Los datos obtenidos con las encuestas sobre salud realizadas
en todo el mundo son notablemente similares. El porcentaje de adultos
sedentarios o casi sedentarios se sitúa entre el 60% y el 85%.
La OMS está actualmente evaluando el porcentaje mundial
de enfermedades causadas por 22 factores de riesgo relativos a la salud,
entre los que se encuentra la inactividad física. Los resultados de esta
investigación se publicarán en el Informe sobre la salud en el mundo 2002.
Es evidente que la inactividad física es un problema importante de salud
pública que afecta a un ingente número de personas en todas las regiones
del mundo. Se necesitan urgentemente medidas de salud pública eficaces
para promover la actividad física y mejorar la salud pública en todo el
mundo.
La actividad física y los jóvenes
La actividad física regular es altamente beneficiosa
para la salud física y mental y la integración social de los jóvenes.
La práctica regular de actividad física ayuda a los niños y a los jóvenes
a desarrollar y a mantener en buena salud los huesos, los músculos y las
articulaciones, a controlar el peso corporal, a reducir las grasas y al
buen funcionamiento del corazón y de los pulmones. Contribuye asimismo
al desarrollo del movimiento y de la coordinación y ayuda a prevenir y
a controlar los sentimientos de ansiedad y la depresión.
Los juegos, los deportes y otras actividades físicas
ofrecen a los jóvenes la posibilidad de expresarse, de adquirir confianza
en sí mismos y de desarrollar sentimientos de éxito, también favorecen
las relaciones y la integración social. Estos efectos positivos sirven
por otro lado para contrarrestar los riesgos y daños causados por el modo
de vida exigente, competitivo, estresante y sedentario tan común entre
los jóvenes de hoy. La participación en actividades físicas y deportes
adecuadamente orientados también puede fomentar la adopción de otros comportamientos
saludables que excluyen el consumo de tabaco, alcohol, drogas y los comportamientos
violentos. Puede además propiciar una dieta sana, un descanso adecuado
y estilos de vida más seguros.
Algunos estudios demuestran que, entre los adolescentes,
cuanto más frecuente es la actividad física, menos probabilidades hay
de que consuman tabaco. También se ha observado que los niños más activos
físicamente suelen tener mejores resultados académicos. Los juegos y deportes
de equipo promueven la integración social positiva y facilitan el desarrollo
de habilidades sociales en los niños.
Los hábitos de actividad física adquiridos durante la
niñez y la adolescencia tienen más probabilidades de mantenerse a lo largo
de toda la vida, proporcionando así la base de una vida activa y saludable.
Por otra parte, los modos de vida poco sanos, como el estilo de vida sedentario,
los regímenes alimenticios mal equilibrados y el abuso de ciertas sustancias,
adoptados durante las primeras etapas de la vida tienen tendencia a persistir
en la vida adulta.
Los niveles de actividad física están disminuyendo entre
los jóvenes de los países de todo el mundo, especialmente en las zonas
urbanas pobres. Se estima que menos de un tercio de los jóvenes son suficientemente
activos para que su salud y bienestar presente y futuro se beneficien
de ello. La educación física y otras actividades físicas escolares también
están disminuyendo. Sólo algunos países ofrecen un mínimo de dos horas
semanales de educación física tanto en las escuelas primarias como las
secundarias. Es probable que esta tendencia negativa se mantenga, e incluso
empeore y se extienda a un número mayor de países.
El declive en la actividad física se debe en gran medida
a la adopción cada vez mayor de modos de vida sedentarios. Por ejemplo,
cada vez son menos los niños que van a la escuela andando o en bicicleta,
y se dedica demasiado tiempo a mirar la televisión, jugar con juegos informáticos
y utilizar computadoras, con mucha frecuencia a expensas del tiempo y
de las ocasiones dedicadas a la actividad física y a los deportes.
Muchos factores impiden a los jóvenes la práctica regular
de actividad física: la falta de tiempo y de motivación, un apoyo y una
orientación insuficientes por parte de los adultos, los sentimientos de
vergüenza o incompetencia, la falta de instalaciones y locales seguros
para la actividad física y la simple ignorancia de las ventajas que proporciona.
Las escuelas ofrecen posibilidades únicas para dar a
los jóvenes tiempo, instalaciones y orientación para la actividad física.
Es función y responsabilidad de las escuelas impulsar todos los aspectos
del crecimiento y el desarrollo de los niños y los jóvenes. En la mayoría
de los países, por medio de los programas de educación física, las escuelas
ofrecen la única posibilidad sistemática que se proporciona a los jóvenes
de participar en actividades físicas y aprender de ellas.
La amplia participación en juegos, deportes y otras actividades
físicas, tanto en la escuela como durante el tiempo libre, es esencial
para el desarrollo sano de todos los jóvenes. Para garantizar que los
niños y los jóvenes se muevan por su salud, es necesario que dispongan
de lugares seguros, oportunidades y tiempo, así como del buen ejemplo
de sus profesores, padres y amigos.
La mujer y la actividad física
La actividad física regular y los buenos hábitos alimenticios
pueden mejorar la salud de las mujeres y contribuir a prevenir muchas
de las enfermedades que constituyen las principales causas de muerte y
discapacidad que les afectan en todo el mundo.
La actividad física regular ayuda a prevenir las enfermedades
cardiovasculares. Estas dolencias, que comprenden las enfermedades cardiacas,
la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares, representan un tercio
de la mortalidad femenina de todo el mundo. Las enfermedades cardiovasculares
son responsables del 50% de las muertes de las mujeres de más de 50 años
en los países en desarrollo.
La actividad física regular, unida a una dieta adecuada,
ha demostrado ser uno de los medios más eficaces para controlar la obesidad
leve y moderada y mantener el peso ideal en las mujeres.
La diabetes afecta a más de 70 millones de mujeres de
todo el mundo. Según las estimaciones, esta cifra se duplicará en el año
2025. La diabetes, junto con las enfermedades cardiovasculares, puede
provocar ceguera, daños del sistema nervioso, insuficiencia renal y úlceras
y amputación de los pies. Según un estudio reciente, incluso una actividad
física moderada y unos cambios dietéticos discretos pueden prevenir más
de la mitad de los casos de diabetes no insulinodependiente.
La actividad física puede asimismo contribuir enormemente
a prevenir y controlar la osteoporosis. Es ésta una enfermedad en la que
los huesos se debilitan y tienen mayor tendencia a romperse. Las mujeres,
particularmente después de la menopausia, corren un mayor riesgo de padecer
osteoporosis que los hombres.
Las actividades que requieren la carga del propio peso,
como andar, bailar o correr, son esenciales para un desarrollo óseo normal
en la infancia y la adolescencia, y pueden ayudar a disminuir la pérdida
ósea. Además mejoran la fuerza muscular y el equilibrio y reducen el riesgo
de caídas, contribuyendo de esa forma a prevenir las fracturas.
La actividad física regular ayuda a reducir el estrés,
la ansiedad, la depresión y el sentimiento de soledad, lo cual es particularmente
importante para las mujeres, ya que su índice de depresión duplica al
de los hombres tanto en los países desarrollados como en los países en
desarrollo. La actividad física ayuda también a desarrollar la autoestima
y la confianza y promueve el bienestar psicológico y la integración social.
Aunque los beneficios sociales y sanitarios de las actividades
físicas deberían alentar en principio la participación de las mujeres
en las mismas, no debe olvidarse que en las zonas rurales y las zonas
suburbanas de bajos ingresos de los países en desarrollo las mujeres pueden
estar ya físicamente agotadas por otras formas de actividad física «ocupacional»
desarrollada durante toda la jornada dentro y fuera del hogar. Estos grupos
de mujeres pueden necesitar un programa de medidas de apoyo más equilibrado
que incluya una nutrición adecuada, iniciativas de generación de ingresos,
asesoramiento sobre actividades físicas más adecuadas para sus problemas
específicos y, posiblemente, objetivos recreativos más adaptados.
La artritis es una causa importante de limitación de
la actividad entre los adultos y las personas de edad. La actividad física
es un medio de controlar la inflamación y el dolor articulares provocados
por la artritis, reduciendo así las repercusiones de la enfermedad en
el bienestar diario.
La actividad física y las personas de edad
La actividad física mejora la calidad de vida de las
personas de todas las edades en muchos aspectos. Entre los beneficios
físicos cabe citar la mejora y el aumento del equilibrio, la fuerza, la
coordinación, la flexibilidad y la resistencia. Se ha demostrado asimismo
que la actividad física contribuye a mejorar la salud mental, la coordinación
motora y la función cognitiva.
Los estilos de vida activos proporcionan a las personas
de edad constantes oportunidades de hacer nuevos amigos, mantener los
vínculos sociales y relacionarse con otras personas de todas las edades.
La mejora de la flexibilidad, el equilibrio y el tono muscular puede contribuir
a reducir el riesgo de las caídas, que son una causa importante de discapacidad
entre las personas de edad. Se ha observado que los niveles de enfermedad
mental son inferiores entre las personas físicamente activas.
Los beneficios de la actividad física pueden disfrutarse
incluso si la práctica regular comienza en una etapa tardía de la vida.
Algunas enfermedades comunes entre las personas de edad avanzada son las
cardiovasculares, la artritis y la osteoporosis. Si bien mantenerse activos
desde la juventud puede ayudar a prevenir muchas enfermedades, el movimiento
y la actividad regulares también pueden contribuir a aliviar la discapacidad
y el dolor asociados a estas enfermedades.
La actividad física también puede contribuir enormemente
al tratamiento de algunos trastornos mentales como la depresión y la enfermedad
de Alzheimer. Las sesiones de ejercicio organizadas, adaptadas a la condición
física de cada uno, o los simples paseos pueden proporcionar la oportunidad
de hacer nuevos amigos y mantener vínculos con la comunidad, reduciendo
así el sentimiento de soledad y de exclusión social. La actividad física
aumenta la confianza en uno mismo y la autonomía, cualidades que constituyen
la base del bienestar psicológico.
Al igual que las personas de todas las edades, las personas
mayores deberían participar en las actividades físicas que más les agraden.
Quienes sufran de una enfermedad o discapacidad específicas que pudieran
afectar a su capacidad de mantenerse físicamente activos deberán consultar
a un médico antes de participar en una rutina o programa de actividad
física. Los paseos, la natación, los ejercicios de estiramiento, la danza,
la jardinería, el excursionismo y la bicicleta son actividades excelentes
para las personas de edad.
Según las previsiones, el número de personas mayores
de 60 años se duplicará en los próximos 20 años. La mayoría de estas personas
vivirá en los países en desarrollo. Reducir y retrasar la discapacidad
derivada de la edad es una medida de salud pública esencial, y la actividad
física puede ser un factor importante para crear y mantener el bienestar
en todas las edades.
Políticas en materia de actividad física
Uno de los desafíos importantes que plantea la prevención
de las enfermedades no transmisibles y la promoción de la actividad física
y de otros modos de vida saludables es comunicar la importancia de que
se actúe en el presente para obtener beneficios en el futuro. A pesar
de que la prevención ha sido el factor que en mayor medida contribuyó
el siglo pasado a la mejora de la salud, en particular los 30 años agregados
a la esperanza de vida, la mayoría de los estudios sobre gastos de salud
indica que sólo se dedica a la prevención una cifra inferior al 5% de
los recursos.
Las actividades de prevención y de promoción de la salud
rara vez son prioritarias para quienes formulan las políticas. Sin embargo,
la mayoría de las decisiones relativas a la prevención se toman a nivel
político, y no en el ámbito de la atención de salud. Por consiguiente,
es importante que el trabajo de promoción se dirija no sólo a los individuos,
sino también a los formuladores de políticas.
La inactividad física no es sólo una cuestión de comportamiento
individual. Las aglomeraciones, la delincuencia, el tráfico, la mala calidad
del aire y la falta de parques, de instalaciones deportivas y recreativas
y de lugares para pasear hacen de la actividad física una opción difícil
para muchas personas. Por ello, el desafío de la prevención es tanto responsabilidad
de los gobiernos como de las personas.
El sector de la salud debería tomar la iniciativa
en la adopción de decisiones políticas. Puede encabezar el camino de la
forma siguiente:
· Con campañas de promoción nacionales basadas en pruebas
científicas sobre los beneficios sociales y económicos de la actividad
física.
· Desarrollando redes orientadas a la acción, con otros
sectores y agentes con interés en la actividad física.
· Promoviendo una política estatal integrada y multisectorial.
· Elaborando legislación al respecto.
· Formando profesionales de la salud, especialmente en
asesoría y desarrollo de programas para la actividad física.
· Organizando programas específicos de actividad física
dentro de los servicios de salud.
· Promoviendo programas de actividad física a nivel comunitario
y familiar.
· Asegurando la inversión inicial y movilizando recursos
para la actividad física.
· Participando en acciones mundiales para promover la
actividad física.
El sector de los deportes podría contribuir a
esta labor de la forma siguiente:
· Intensificando los programas de actividad física y
Deporte para todos, un movimiento apoyado por el Comité Olímpico Internacional
que promueve el ideal olímpico de que el deporte es un derecho humano
del que han de disfrutar todas las personas independientemente de su raza,
posición social y sexo.
· Facilitando el uso comunitario de instalaciones deportivas
locales adecuadas.
· Destinando una parte de los fondos del deporte a promover
la actividad física.
· Divulgando las ventajas de la actividad física en los
programas de formación destinados al sector de los deportes.
· Promoviendo la actividad física y el Deporte para todos
en los eventos deportivos profesionales, de aficionados y escolares.
· Organizando actos de actividad física para la comunidad.
Los formuladores de políticas culturales y educativas
podrían centrarse en los aspectos siguientes:
· Intensificar las políticas nacionales en materia de
educación física, actividad física y Deporte para todos en las escuelas.
· Poner en práctica suficientes programas de educación
física dirigidos por profesores capacitados para ello, en los planes de
estudio escolares.
· Proporcionar suficientes terrenos de juego e instalaciones
deportivas dentro de las escuelas.
· Permitir el uso público de las instalaciones deportivas
de las escuelas.
· Aumentar la actividad física en los programas y acontecimientos
culturales y recreativos.
Las decisiones relativas a los medios de comunicación
y a la información que contribuirían a promover la actividad física podrían
consistir en lo siguiente:
· Difundir mensajes de información atractivos sobre los
beneficios de la actividad física.
· Organizar programas y campañas sistemáticas en los
medios de comunicación para promover la actividad física.
· Preparar periodistas (por ejemplo deportivos o especializados
en salud o en ciencias) para la promoción de la actividad física.
Las opciones de política de planificación urbana
deberían incluir:
· La planificación de gran cantidad de carriles y vías
para bicicletas de utilización segura.
· La inclusión de espacios abiertos, parques e instalaciones
para la actividad física.
· El apoyo a las autoridades municipales o locales para
hacer realidad esas opciones.
El sector de los transportes puede:
· Intensificar los esfuerzos para reducir la velocidad
del tráfico en las ciudades
· Actuar en favor de los automóviles limpios y, por consiguiente,
del aire limpio
La labor de los gobiernos locales y las municipalidades
debería concentrarse en los aspectos siguientes:
· Formular leyes y políticas locales en favor de la actividad
física.
· Dedicar espacios interiores y exteriores seguros a
la actividad física, ya sea para juegos o deportes.
· Organizar programas comunitarios.
· Apoyar las iniciativas de los diferentes sectores y
agentes en favor de la actividad física.
· Contribuir por medio de actividades locales a la política
nacional de promoción de la actividad física.
Las decisiones relativas a la planificación financiera
y económica deberían:
· Tener verdaderamente en cuenta los beneficios para
la salud, sociales y económicos de la actividad física.
· Incluir las medidas necesarias para que se asignen
recursos a los sectores pertinentes.
· Alentar a los sectores público y privado a que inviertan
en la actividad física.
· Apoyar programas de actividad física.
· Obtener fondos por medio de determinados impuestos
(por ejemplo, al tabaco, al alcohol, a los refrescos, etc.) para destinarlos
a la actividad física y a otros programas de promoción de la salud
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