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Gobierno de Canarias  
Publicación del nuevo calendario vacunal de Canarias

El Calendario Vacunal de Canarias se modifica para ajustarlo a los cambios de algunas enfermedades en el comportamiento epidemiológico.

Las vacunas se han configurado como una de las herramientas más eficaces, efectivas y eficientes con las que cuenta el sistema sanitario. Así, junto a las mejores condiciones de vida; la aparición de los antibióticos, de las medidas de desinfección, desinsectación y desratización, las vacunas han contribuido decisivamente al cambio del patrón epidemiológico de presentación de enfermedades en los países desarrollados.

Pocas actividades de la medicina han conseguido tantos resultados en la prevención de las enfermedades como la aplicación sistemática y masiva de las vacunas a la población general y, probablemente, ninguna otra actividad biomédica haya salvado más vidas.

  Programas de vacunación y calendarios vacunales

Los programas de vacunación se articulan fundamentalmente a través de los calendarios vacunales, que consisten en el establecimiento de un orden cronológico en el número de dosis, tras la definición de la población diana, y a los que se llega tras un análisis de la situación epidemiológica, de las características de la población y de los recursos disponibles.

Los cambios epidemiológicos de las enfermedades, y la disponibilidad de nuevas y mejores vacunas, hacen que se produzcan nuevas recomendaciones en los calendarios vacunales de cada país, siempre teniendo en cuenta las circunstancias epidemiológicas que existen en cada uno de ellos. Las evidencias científicas aconsejan modificar las pautas de algunas vacunas con el fin de disminuir en lo posible los fallos vacunales primarios y garantizar la máxima protección de la población diana.

  Políticas vacunales y vigilancia epidemiológica

Los requisitos fundamentales para conseguir que una vacuna disminuya la incidencia y mortalidad de una enfermedad en la población son, por una parte, que sea eficaz, segura y estable, y, por otra, que el país disponga de políticas vacunales que permitan conseguir y mantener altas coberturas en la población diana.

La necesidad de establecer una estrategia de vacunación adecuada, así como detectar los cambios en la epidemiología de las enfermedades prevenibles por vacunas tras su instauración, convierten a la vigilancia epidemiológica en un instrumento valiosísimo de las políticas de vacunación, junto al análisis detallado de las coberturas alcanzadas y los estudios de seroprevalencia. Los sistemas de vigilancia epidemiológica con el apoyo de los laboratorios, son fundamentales para hacer un seguimiento cercano de las enfermedades sometidas a programas de vacunación o incluso a planes de eliminación (como es el caso del sarampión), y para definir los tipos más frecuentes de algunos gérmenes causantes de enfermedades vacunables.

El acceso individual a la vacuna, aunque sea bueno a título personal, va a tener poco impacto sobre la salud de la comunidad. Sin embargo, si logramos interrumpir la cadena de transmisión con las vacunas, podemos disminuir la incidencia de determinadas enfermedades, controlarlas y, en la medida de lo posible, contribuir a su eliminación y erradicación.

Esto supone una clara responsabilidad pública a la hora de ofertar vacunas a la población, ya que con estos productos podemos mejorar globalmente el nivel de salud de nuestra comunidad. Esta responsabilidad pública se manifiesta en el desarrollo de políticas vacunales con la consolidación de programas de vacunación; es decir, con actuaciones presupuestadas y planificadas.

Ello nos diferencia de otros países de nuestro mismo contexto socioeconómico, en los que dicha responsabilidad se traduce exclusivamente en el desarrollo de recomendaciones vacunales no ajustadas a presupuesto ni planificadas, siendo los/as ciudadanos/as los que pagan las vacunas, por lo que las coberturas alcanzadas no son las ideales.

  Vacunación en Canarias

Antes de las transferencias de las competencias sanitarias, las actividades vacunadoras en Canarias venían determinadas por el Ministerio de Sanidad y el calendario vacunal de 1981, que englobaba la aplicación sistemática de vacunas frente a las siguientes enfermedades: polio, difteria, tétanos, tosferina, sarampión parotiditis y rubeola.

Las modificaciones verificadas desde entonces han sido enormes, especialmente en los últimos años. Estas modificaciones supusieron la eliminación de algunas dosis, el adelanto de otras, cambios a componentes menos reactogénicos, la aplicación de nuevos refuerzos, y, sobre todo, la incorporación de nuevas vacunas. Así, en la actualidad, el calendario vacunal de nuestra Comunidad Autónoma, además de las ya citadas, engloba la aplicación sistemática de vacunas frente a la enfermedad invasiva por haemophilus influenzae tipo B, enfermedad meningocócica por serogrupo C y hepatitis B.

Uno de los grandes retos que presenta la oferta vacunal que se realiza actualmente en nuestro calendario, estriba en el elevado número de antígenos y de dosis que se administran sobre todo en el primer año de vida. Desde esta perspectiva, es evidente que, tanto entre los padres como entre algunos profesionales sanitarios, puede existir la percepción de que en los dos primeros años de vida se reciben demasiadas vacunas. Esta percepción se traduce en cierto temor a que el sistema inmunitario esté poco desarrollado para recibir y responder adecuadamente, sin efectos secundarios, a tantos productos, o bien que estos puedan agotar el sistema defensivo.

Sin embargo, son varios los estudios realizados, como los de Gellin et al. (Pediatrics 2000; 106: 1097-102), y Offit et al. (Pediatrics 2002; 109: 124-9), que ponen de manifiesto que el sistema inmunitario del lactante es capaz de responder a un gran número de antígenos que son capaces de producir respuestas protectoras a varias vacunas administradas simultaneamente, que las vacunas no debilitan el sistema inmunitario, y que, por tanto, no incrementan el riesgo a padecer estas infecciones.

  Vacuna hexavalente

Actualmente, se están administrando en el primer año de vida tres pinchazos en cada acto vacunal. Esto nos lleva a plantear necesariamente el empleo de nuevas vacunas combinadas que permitan reducir este número de pinchazos. En estos momentos existe en el mercado una vacuna combinada hexavalente que incluye, además de las que se administran hoy en el formato pentavalente, la hepatitis B, y que protegen, por tanto, frente a seis enfermedades incluidas todas en las pautas de primovacunación de nuestro calendario.

Con el uso de las vacunas hexavalentes no sólo se reduce el número de actos vacunales, sino que, además, se facilita el acceso a la actividad vacunadora y se garantiza un mejor cumplimiento y seguimiento de las coberturas vacunales.

A partir de la llegada de esta vacuna -año 2005- a los puntos de vacunación, a cualquier niño que acuda a recibir cualquiera de las tres primeras dosis de polio, DTP, Hib y hepatitis B, se le administrará la hexavalente, en vez de la pentavalente y hepatitis B. Las dosis de pentavalente se utilizarán únicamente como dosis de recuerdo a los 18 meses. Asimismo, las dosis de hepatitis B sola se reservarán para los niños que lleguen a los 11 años sin haberse vacunado frente a esta enfermedad.

  Nuevo calendario vacunal

Las evidencias científicas actuales, así como los criterios definidos en las fichas técnicas de las vacunas conjugadas frente a la enfermedad meningocócica por serogrupo C, determinan la necesidad de introducir una tercera dosis de refuerzo frente a esta enfermedad en el calendario vacunal, a los 18 meses de edad. Al mismo tiempo, la conveniencia de aproximar al máximo en el tiempo la primera y la segunda dosis de triple vírica para disminuir en lo posible los fallos vacunales primarios y acercarnos más al objetivo de la eliminación del sarampión, hacen conveniente situar la administración de la segunda dosis de esta vacuna a los 3 años de edad.

En Canarias, el calendario vacunal consta, a partir de ahora, de las siguientes aplicaciones y periodos:

2 meses 4 meses 6 meses 15 meses 18 meses 3 años 6 años 11 años 14 años
VPI1 VPI2 VPI3   VPI4        

DTP1
acelulares

DTP2
acelulares
DTP3
acelulares
  DTP4
acelulares
  DTP5
acelulares
   
Hib1 Hib2 Hib3   Hib4        
H-B H-B H-B        

H-B
(3 dosis)*

 
      SaRuPa   SaRuPa   SaRuPa**  
Mening C Mening C     Mening C        
                Td
  • VPI => Vacuna de polio inactivada
  • DTP => Difteria Tétanos Pertusis acelular
  • Hib => Enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae serotipo b
  • SaRuPa => Sarampión, rubeola, parotiditis
    **Se mantendrá la vacuna frente a la rubeola, sarampión y parotiditis de los 11 años, para los/as niños/as que sólo hubieran recibido una o ninguna dosis de SaRuPa hasta ese momento
  • AntmengC => Antimeningitis C
  • H-B => Hepatitis B
    *Se mantendrán las tres dosis de los 11 años, hasta que la cohorte de los/as niños/as nacidos en el año 2001 alcancen esta edad.
  • Td => Tétanos, difteria de adultos DESDE 7 AÑOS EN ADELANTE

  Coberturas vacunales en Canarias durante 2005

VACUNA
POBLACIÓN OBJETO
VACUNACIÓN
Fuente
Número
Nº dosis
%
Primovacunación: niños vacunados de 0 a 1 año (3 dosis)
Poliomelitis Proyecciones Istac
20.957
19.770
94
DTPc/a id
20.957
19.770
94
Hib id
20.957
19.770
94
Hepatitis B id
20.957
19.730
94
Meningitis C id
20.957
19.208
92
Vacunación de refuerzo: Niños vacunados de 1 a 2 años
Poliomelitis id
19.703
18.489
94
DTPa id
19.703
18.489
94
Hib id
19.703
18.489
94
Vacunación de refuerzo: Niños vacunados de 4 a 6 años
DTPa / DT id
17.944
16.214
90
Vacunación de refuerzo: Adolescentes vacunados de 14 a 16 años
Td id
18.500
13.813
75

 

VACUNA
POBLACIÓN OBJETO
VACUNACIÓN
Fuente
Número
Nº dosis
%
Cobertura de vacunación de triple vírica
1ª dosis: niños
de 12 -15 meses
Proyecciones Istac
19.703
18.585
94
2ª dosis: niños
de 3-6 años
id
17.944
16.453
92
Cobertura de vacunación de hepatitis B en adolescentes (Curso 2004-5)
VHB, 3 dosis id
16.982
8.519
50