Los problemas alérgicos y respiratorios
tienen cura si se tratan de forma adecuada con vacunas, no teniendo
por qué afectar a la calidad de vida del paciente
Los ácaros del polvo son el neumoalergeno más importante
desde el punto de vista clínico, causante del mayor número
de consultas en las unidades de alergología de los hospitales
canarios, estimadas en un 80% de sensibilizaciones.
La Sociedad Española de Alergología coincide con
los especialistas en que en esta primavera se producen las condiciones
climatológicas para que se acentúen los síntomas
de los alérgicos al polen, ya que el nivel de gramíneas
en el ambiente supera los límites normales por metro cúbico.
Aunque en Canarias, la incidencia de la alergia al polen es menor
que en la Península, la Consejería de Sanidad del
Gobierno de Canarias recomienda a los afectados tomar medidas profilácticas
para controlar su dolencia durante los próximos meses.
Recuerda también este Departamento que en la actualidad
es posible una curación real y definitiva de los problemas
alérgicos y respiratorios si son tratados de forma adecuada
con vacunas, siempre por un alergólogo y administradas bajo
supervisión médica, no teniendo por qué afectar
a la calidad de vida del paciente.
Las principales plantas responsables de alergia al polen en la
Comunidad Autónoma Canaria son fundamentalmente la artemisa
(crisantemos, margaritas y manzanilla), el olivo, las gramíneas
(céspedes) y paritaria (ratonera). Según explica la
Unidad de Alergología del Hospital Universitario Insular
de Gran Canaria, como referencia, durante 2003, el número
de consultas registradas en esta Unidad se situó en 3.520,
de las cuales 2.120 eran alérgicos a neumoalergenos (los
neumoalergenos más relevantes son los ácaros del polvo
doméstico, los pólenes, epitelios de animales, hongos).
De éstas 2.120 consultas, 128, esto es, el 6%, eran de alergias
al polen, distribuyéndose en un 65% para la artemisa, un
32% para el olivo y un 39% para las gramíneas.
En el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria,
la Unidad de Alergología atiende cada año una media
de 2.400 enfermos nuevos y realiza unas 3.000 revisiones. De estos
enfermos nuevos, unos 300 son alérgicos al polen. El resto,
casi en un 80% son alérgicos a los ácaros del polvo.
Las perennes condiciones climáticas de esta Comunidad Autónoma,
caracterizadas por una temperatura estable de entre 15 y 28 ºC,
así como la humedad relativa entre el 60 y el 80%, facilitan
el hábitat de los ácaros del polvo de casa, por lo
que es éste el neumoalergeno más importante desde
el punto de vista clínico, causante del mayor número
de consultas en las unidades de alergología de los hospitales
canarios, estimadas en un 80% de sensibilizaciones. La sintomatología
clínica que presentan estos pacientes se mantiene durante
todo el año, al contrario de los picos que se registran en
la Península, ya que aquí la polinización es
contínua.
En general, las encuestas poblacionales de salud en Canarias revelan
que las alergias afectan al 30% de la población del Archipiélago.
El asma bronquial en solitario o asociada a rinitis alérgica
constituye aproximadamente el 50% de los procesos alérgicos
en la Comunidad.
A nivel nacional, son 6 millones de españoles los afectados
por alergias, aunque sólo 400 mil consultan regularmente
al médico, se medican y siguen sus recomendaciones. Además,
los expertos reconocen que la enfermedad va en aumento y su impacto
socioeconómico tiene cada vez más incidencia estadística
en los países avanzados. En España, sólo por
concepto de absentismo laboral, el coste de la alergia es del orden
de los 197 millones de euros y entre niños menores de 7 años
implica, anualmente, la pérdida de 20 días de escolarización
por afectado.
La Sección de Alergología del Hospital Insular de
Gran Canaria explica que los síntomas de los alérgicos
al polen son picor de ojos, oídos, de paladar o garganta,
estornudos acompañados de taponamiento de nariz, lágrimas
y moqueo, conjuntivitis, tos y saludo alérgico (que es el
frotamiento hacia arriba de la nariz, que produce con frecuencia
un surco horizontal en la nariz), así como pitos en el pecho,
dificultad respiratoria, opresión.
Diagnóstico de alergia al polen
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Los especialistas canarios aconsejan consultar al médico
de familia o pediatra en el caso de advertir en su hijo síntomas
sospechosos de alergias. Este realizará una historia clínica
detallada para determinar si hay razones fundadas y, en su caso,
remitirle a un alergólogo de las unidades asistenciales hospitalarias
para realizar las pruebas oportunas que permitan confirmar el diagnóstico.
El mejor tratamiento es siempre la prevención. En este caso,
aunque es muy difícil evitar el contacto con los pólenes,
se puede minimizar su efecto siguiendo algunos consejos como conocer
el polen al que se es alérgico para su identificación;
mantener las ventanas cerradas durante las horas de sol y por las
noches; utilizar si es posible, el aire acondicionado en la casa
porque sus filtros evitan la entrada del polen en la vivienda; pasar
el aspirador una vez por semana como mínimo y con sistemas
de filtro de aire; evitar viajar en moto o en bicicleta; al hacer
ejercicio físico, realizar un periodo de calentamiento progresivo
de mayor duración de lo normal la natación es
el más adecuado para los alérgicos-; evitar el cambio
brusco de temperatura, las salidas al campo en las épocas
en que la concentración de polen es más alta, y los
jardines y céspedes cuando se estén podando.
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