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Gobierno de Canarias  
PROGRAMAS DE PREVENCIÓN: ITES

Presentación

Es un Programa de intervención diseñado específicamente para cada una de las edades de los alumnos de enseñanza secundaria, con una estructura de cohorte de intervención (desde 1º de ESO hasta 4º de ESO), adecuado al grado de conocimientos y a las actitudes del alumnado con respecto al tabaco. Según los resultados de la primera cohorte de alumnos, en 4º de la ESO se ha conseguido una reducción del consumo de hasta un 35%, con mayor incidencia en la población femenina. El programa se comenzó a desarrollar en el año 2000 con la encuesta basal. En mayo de 2006 ha sido evaluada la segunda cohorte de intervención obteniendo en los alumnos una reducción total del consumo de tabaco del 58%.

El programa se compone de 16 talleres repartidos en los cuatro años de la Enseñanza Secundaria Obligatoria y es impartido por los propios docentes de los centros, que participan todos los años en una jornada de formación de formadores. La evaluación y seguimiento se realiza a través de reuniones con los responsables de cada centro y con los profesores que han realizado los talleres con los chicos. Al final de cada año se evalúan los resultados a través de una encuesta autocumplimentada.


Documento teórico y antecedentes

El tabaquismo es en la actualidad la primera causa de muerte evitable en el mundo desarrollado, y pronto lo será también en los países en desarrollo. El consumo de tabaco está extendido por todas las regiones del planeta. Se calcula que hay 1.150 millones (1.150.000.000) de fumadores. Las cifras de fallecidos a causa del consumo de tabaco rozan los cinco millones (5.000.000) anuales, de los cuales un millón se han producido en países de nuestro entorno.

Para disminuir el número de fumadores, las actuaciones deben ir encaminadas, por un lado, a reducir el número de personas que comienzan a fumar y, por otro lado, a ayudar a los fumadores a dejar el tabaco.

Numerosos estudios demuestran que la prevalencia de tabaquismo entre los escolares españoles es muy elevada. Por otro lado, la mayoría de los fumadores han comenzado a fumar durante el periodo de tiempo que abarca la enseñanza secundaria.

La evidencia científica aconseja que la intervención en los centros escolares debe ser planteada como una labor continuada, incluida en el currículo con un carácter transversal. La efectividad de cualquier programa de intervención está condicionada por el seguimiento que se realiza del mismo, tanto por parte del profesorado, como por parte del equipo promotor del proyecto. También es imprescindible adecuar la intervención al grado de conocimientos y a las actitudes del alumnado con respecto al tabaco. Un aspecto decisivo es si los alumnos ya están consumiendo habitualmente tabaco.

La situación deseable se produce cuando es el profesorado habitual el que imparte y desarrolla las actividades, junto con el apoyo mantenido de las instituciones promotoras del programa. En el diseño de estas intervenciones es de suma importancia considerar que el trabajo a realizar sea fácilmente asimilable con el resto de las actividades, tanto del centro docente como del profesorado implicado en su aplicación.

Este programa pretende cambiar unos comportamientos de riesgo por otros más saludables. Muchas veces surge la pregunta ¿por qué realizamos comportamientos poco saludables a pesar de tener información suficiente sobre sus riesgos?. Tal vez la respuesta sea que no sólo con la información se consigue cambiar los comportamientos y que hay otras variables que influyen como son las actitudes, presión del grupo, habilidades, etc...

La mayoría de los comportamientos de riesgo, por ejemplo fumar o tener relaciones sexuales sin protección una característica común: Que producen placer, tal y como recoge el profesor Bayés en el análisis funcional de la conducta. Estos comportamientos cuando se ejecutan producen unas consecuencias placenteras o de alivio de la tensión que son inmediatas y, en cambio, las consecuencias negativas (cáncer de pulmón, enfermedades de Transmisión Sexual, embarazo no deseado) son tan sólo probables y a largo plazo.

Además, sabemos que el ser humano tiende a actuar y justificar sus comportamientos con interpretaciones que infravaloran el riesgo personal ( Fumar no hace daño si no te tragas el humo)

El estilo de vida es uno de los principales determinantes de nuestra salud. Sin embargo, sabemos que resulta muy difícil modificar hábitos y comportamientos previamente adquiridos. Es muy fácil decirle a alguien que actúe de manera saludable, pero llevarlo a la práctica exige de la confluencia de muchos factores, ya que el comportamiento humano está mediatizado por numerosos aspectos y circunstancias.

Uno de los principales modelos de intervención que ha sabido valorar y operativizar este conjunto de factores es el denominado modelo "PRECEDE"* (L.W. Green). Este paradigma divide dichos factores en tres grandes grupos: Factores Predisponentes, Factores Facilitadores y Factores Reforzantes.

*PRECEDE es el acrónimo de Predisposing (predisponentes); Reinforcing (reforzadores); Enabling (facilitadores); Causes (causas); Educational (educacional); Diagnosis (diagnóstico); Evaluation (evaluación).

1.- Factores predisponentes:

  • La Información, es decir, disponer de los conocimientos relacionados con los cuidados de la salud y las medidas preventivas.

  • Las Actitudes. Se refiere a la percepción que cada persona tiene sobre el riesgo que cree poder estar corriendo. Así, muchos jóvenes que fuman piensan que no tienen riesgo de padecer enfermedades graves causadas por el tabaco porque conocen a otros fumadores mayores que no han tenido problemas de salud; en otros casos hay jóvenes fumadores que creen que el tabaco no genera dependencia y que en cualquier momento lo pueden dejar. También incluye la sensación de autoeficacia percibida que tiene cada individuo, es decir, si se siente capaz de realizar cambios en su comportamiento tal y como queda reflejado en frases como esta "si no fumo los chicos no me tomaran en serio, aunque quiera nunca seré capaz de dejar de fumar".

  • Los Valores que existen en el entorno, tanto respecto a los comportamientos que se quieren modificar o eliminar, como sobre los que se quieren promover.

2.- Factores facilitadores:

  • Las Habilidades: poseer las destrezas requeridas para la realización de las conductas saludables, tanto las de tipo instrumental (cocinar los platos referidos a una dieta, practicar deporte) como las sociales (saber decir no ante la presión del grupo para fumar).

  • La existencia y accesibilidad de los recursos e instrumentos que permiten llevar a la práctica los comportamientos saludables (existencia y facilidad de acceso a actividades como deportes que favorecen estilos de vida saludables, programas para dejar de fumar,...).

3. - Factores reforzantes:

Se refieren a la respuesta que el medio proporciona tras la realización de la conducta saludable. Si esta reacción es positiva decimos que refuerza el comportamiento, por lo que aumenta la probabilidad de que se repita favoreciendo la consolidación del mismo; mientras que si la respuesta es negativa (o, incluso, neutra) se fomenta que no se vuelva a repetir y, por tanto, que no se instaure como patrón de acción.

Antes de aplicar este modelo en la intervención es conveniente evaluar el nivel de conocimientos, actitudes y conductas de la población sobre la que se va a intervenir. Una vez que se tienen los resultados de la evaluación, el siguiente paso consiste en determinar la línea base de cada uno de los factores que contempla el modelo PRECEDE. Esto permitirá realizar el diagnóstico de la población diana para, posteriormente, diseñar el programa de intervención haciendo mayor hincapié en aquellos factores que sean modificables y desechando los que no lo sean (Ej. : se puede intervenir desarrollando habilidades asertivas para resistir la presión del grupo, pero probablemente no podremos influir para que el precio del tabaco sea más caro). Una vez hecho esto sólo resta aplicar en la población a intervenir el modelo tal y como se ha diseñado. El último paso siempre debe ser la evaluación, imprescindible para analizar y poder discernir si ha habido cambios respecto a la línea base inicial.


Protocolo de actuación

OBJETIVOS GENERALES

  • Implementar un programa de formación sobre tabaquismo en el alumnado de enseñanza secundaria obligatoria adaptado a sus conocimientos previos y a su estatus de fumador o no, con seguimiento durante los cuatro años de dicha etapa educativa.

  • Aportar información específica sobre tabaquismo a lo largo de la formación de enseñanza secundaria.

  • Disminuir la prevalencia de fumadores entre la población escolar de enseñanza secundaria.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Determinación de los puntos de variación de la experimentación y consumo de tabaco y sus variables relacionadas

  • Aumento de la percepción de riesgo en los alumnos por el consumo de Tabaco.

  • Aumento de la percepción de autoeficacia de la población intervenida.

  • Completar el grado de conocimientos del profesorado de enseñanza secundaria en aspectos relacionados con el tabaquismo y la adolescencia.

TIPO DE PROYECTO

Es un proyecto de intervención por cohortes, definidas éstas por los cursos académicos de la enseñanza secundaria obligatoria.

POBLACIÓN

La población diana actual la constituyen los estudiantes inscritos en siete centros de educación secundaria, con un rango de edades comprendido entre los 12 y los 18 años.

Se trata de una cohorte de intervención que comienza con el inicio de la enseñanza secundaria en 1º de ESO y se mantiene hasta 4º de ESO. Cada año se incorpora una nueva cohorte que corresponde a los alumnos que empiezan en 1º ESO.

MATERIAL

Para averiguar el grado de conocimientos, la actitud frente al tabaco y la prevalencia de fumadores del alumnado se emplea un cuestionario previamente validado. Las variables que se incluyen en el estudio son edad, sexo, curso académico, consumo de tabaco, edad de inicio de experimentación y consumo, motivos por los que se inicia o mantiene en el consumo y situación familiar y social respecto al tabaco (padres, hermanos, amigos). Se investigan conocimientos acerca de las consecuencias sanitarias y sociales de fumar.

Las encuestas se realizan antes y después de la intervención.

El material se ha diseñado específicamente para el proyecto . Se compone imágenes acompañadas con un contenido teórico para el docente, juegos interactivos con los alumnos y puestas en común, debates y juegos de roles que tienen que desarrollar los propios alumnos. En cada actividad hay un guión de actuación y sugerencias para el docente. Se incluyen los guiones de situación de los juegos de roles.

MÉTODO

La intervención es diseñada por un equipo multidisciplinar y consta de material audiovisual específicamente diseñado adaptado a la edad de los alumnos y a los datos sobre conocimientos y prevalencia de tabaquismo detectados en la última encuesta realizada el año anterior. La intervención va aumentando en intensidad a medida que se avanza en el Proyecto.

Se trata de un mínimo de cuatro sesiones que se desarrollan a lo largo del segundo y tercer trimestre del curso escolar. La realización de las sesiones se decide conjuntamente con los responsables de cada centro en la jornada de formación de formadores. Esta jornada se realiza como paso previo a la intervención en el aula y se presenta el material a los profesores encargados de impartir el proyecto, se realizan las actividades, se resuelven las posibles dudas que puedan surgir y se atienden sugerencias.

Cada uno de los talleres tiene una duración estimada de 40 minutos. En ellos se ha primado la participación de los alumnos, quedando el docente como un moderador de la actividad. Las áreas que se tratan son:

  • Conocimientos. Tanto de los riesgos que representa fumar como de las ventajas que supone una vida libre de tabaco. Se ha huido de imágenes y conceptos catastrofistas, intentando en todo momento acercar los riesgos del consumo a la realidad de los jóvenes (estética, autoimagen, relaciones sociales)

  • Actitudes. Se consideran aspectos relacionados con la imagen social del tabaco y el papel de los grupos de influencia (familia, grupo de amigos).

  • Habilidades. Se trabajan a través de debates entre los propios alumnos y juegos de roles. El objetivo principal es el desarrollo de la capacidad argumentada de oponerse al consumo de tabaco con asertividad, respetando en todo momento el comportamiento ajeno.

La evaluación del proyecto consta de dos fases:

  • Evaluación cualitativa, en la que un miembro del equipo del proyecto realiza una entrevista estructurada al profesorado después de cada taller.

  • Evaluación cuantitativa. Cada año se realizan las encuestas a todos los cursos participantes. Las comparaciones se hacen entre los cursos que han sido intervenidos y los de años anteriores de ese mismo centro. Para evitar un efecto de contaminación, se comparan también con cursos equivalentes de otros centros en los que no se realiza ningún tipo de intervención.


Resultados

Este programa se ha presentado y ha recibido premios en diferentes eventos:

  • Congreso autonómico canario de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Fuerteventura, 2005)

  • Congreso nacional de prevención del tabaquismo (Salamanca, 2005)

  • Congreso autonómico canario de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (La Palma, 2006)

  • Tercer premio de I Premio a Experiencias Innovadoras en Educación y Promoción de la Salud en la III Feria de la Salud de La Matanza de Acentejo.

  • Tercer premio de I Premio a Experiencias Innovadoras en Educación y Promoción de la Salud en la III Feria de la Salud de La Matanza de Acentejo, 2007

  • Premio de investigación Pfizer. Congreso canario de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. Maspalomas 2007

  • El programa ha sido seleccionados por el Ministerio de Sanidad Y Consumo para ser financiado dentro del programa de evaluación de tecnologías sanitarias.

 

  Resumen de actividades los seis primeros años de intervención  

 
Año 0
(00-01)
Año 1
(01-02)
Año 2
(02-03)
Año 3
(03-04)
Año 4
(04-05)
Año 5
(05-06)
Año 6
(06-07)
Centros participantes
6
6
7
7
7
6
15
Alumnos en el grupo de intervención
 
145
363
539
1.355
(1º- 4º ESO)
1.305
(1º- 4º ESO)
2.041
(1º- 4º ESO)
Alumnos en el grupo de control
2.831
1.966
1.989
2.075
1.332
(sólo 4º ESO)
1.962
 
Profesores participantes
 
10
21
28
18
51
84
Talleres realizados
 
45
85
135
249
256
343
Reuniones de evaluación y seguimiento
 
4
13
39
49
58
75