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López J, Roselló X, Chimenos E, Mundet N,
Blanco A, Jané E.
Consideraciones en el tratamiento odontoestomatológico de la mujer
embarazada.
Oper Dent Endod 1998; 2(3): 11
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- Dr. José López (*)
- Dr. Xavier Roselló (*)
- Dr. Eduardo Chimenos (**)
- Lcda. Nuria Mundet (***)
- Dr. Andrés Blanco (****)
- Dr. Enric Jané (*)
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(*) Profesor asociado de Medicina Bucal.
Facultad de Odontología. Universidad
de Barcelona.
(**) Profesor titular de Medicina Bucal.
Facultad de Odontología.
Universidad de Barcelona.
(***) Estudiante de Posgrado de la Facultad de odontología.
Universidad de Barcelona.
(****) Profesor asociado de Medicina Oral.
Facultad de Medicina y Odontología de Santiago de Compostela.
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José López López
C/ Cartagena, 187; 6º 3ª
08013 Barcelona
Tel. 93-245.13.80
Fax. 93-385.93.46
e-mail: joselopez@mx2.redestb.es
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En el presente artículo se revisan algunos aspectos de la fisiología
del embarazo y su implicación en la consulta odontoestomatológica.
También se respasan aquellas actuaciones más indicadas en cada momento
e igualmente se revisan las posibles complicaciones de los medicamentos
más usuales.
Embarazo / Clínica dental / Tratamiento dental
In this article we review some aspects of the pregnancy physiology
and their implication in the odontoestomatologic treatment. We also
review the most appropriate actions at each moment, as well as the
possible complications due to the use of the most common medication.
Pregnancy / Dental clinic / Dental treatment
El embarazo no se debe considerar una enfermedad y no debería ser
tratada como tal, aunque existen algunas consideraciones especiales
para el tratamiento dental de las gestantes(1).
Debe reconocerse que las diferentes manipulaciones dentales presentan
elementos potencialmente dañinos, como puedan ser las radiaciones
ionizantes, la administración de fármacos, el dolor o el estrés.
Por ello, el odontólogo debe reducir al mínimo la exposición a estos
elementos potencialmente dañinos o evitarlos. También deben efectuarse
unas consideraciones adicionales en el período postparto, en caso
de que la mujer escoja la lactancia natural para alimentar a su
hijo(2).
La noción popular de que el embarazo provoca una pérdida de dientes
("un diente en cada embarazo") y que el calcio es extraído
en cantidades apreciables de la dentición materna para cubrir los
requerimientos fetales no tiene ninguna prueba histológica, química
ni radiológica en su apoyo. Por lo contrario, el calcio es fácilmente
movilizado del hueso para cubrir estas demandas, de lo que puede
resultar una desmineralización de los procesos alveolares.
Durante la gestación se producen una serie de cambios a nivel de
la cavidad oral. La manifestación oral más frecuente es la enfermedad
periodontal (35-100 %). Influye en su aparición la mala higiene,
así como modificaciones hormonales y vasculares que exageran la
respuesta a los irritantes locales, como el aumento de los niveles
de progesterona, hormona con un efecto directo sobre la microvascularización
de la encía(3).
Por otro lado, durante todo el embarazo hemos de utilizar con la
máxima prudencia cualquier medicamento, sobretodo en el primer trimestre,
que es cuando pueden aparecer los efectos teratógenos sobre el feto.
Se aconseja realizar el tratamiento dental durante el segundo trimestre,
cuando ya se ha completado la organogénesis fetal, y los riesgos
de malformación disminuyen. Una notable excepción de esta regla
la constituye la tinción de las piezas dentarias producida por la
administración de tetraciclinas durante el embarazo(2).
En el presente trabajo repasamos algunos aspectos del embarazo
y su implicación en lo que se refiere al tratamiento odontoestomatológico.
Durante la gestación se producen una serie de cambios fisiológicos
a nivel de diferentes sistemas. Éstos deben ser tenidos en cuenta
por el odontólogo, ya que pueden modificar de alguna forma ciertos
protocolos de actuación en la clínica.
Gasto cardíaco
Podemos observar un aumento del gasto cardíaco que alcanza su punto
máximo a las 28-32 semanas. Durante el primer trimestre es debido
al aumento de volumen de eyección y posteriormente a la taquicardia.
Frecuencia cardíaca
Aumenta progresivamente hasta la semana 30, momento en que empieza
a descender.
Volumen sanguíneo
Va aumentando hasta el segundo trimestre, para mantenerse hasta
el final del embarazo. Esto es debido al aumento de la red vascular
en el útero gestante, a la creación de la circulación placentaria
y, sobretodo, a factores hormonales.
Tensión arterial
Se observa una disminución de la resistencia periférica que provoca
una disminución de la tensión arterial. Después de la 21-24 semana
va aumentando hasta alcanzar, al final de la gestación, valores
normales.
Presión venosa
Se observa un aumento en piernas y pelvis, por compresión de la
vena cava inferior, básicamente al final del embarazo, y, si la
gestante se coloca en decúbito supino, puede provocar la aparición
de edemas maleolares y una tendencia a la aparición de varices(4).
Clínica
Todos estos cambios dan lugar a una disminución de la tolerancia
al ejercicio, al síndrome de hipotensión supina (debido a la obstrucción
de la vena cava inferior), a una taquicardia relativa y a la aparición
de soplos cardíacos. Este soplo sistólico se observa en un 90 %
de las mujeres embarazadas, y desaparece inmediatamente después
del parto. Se considera un soplo funcional o fisiológico, y no se
debe confundir con un soplo debido a un prolapso de la válvula mitral,
que requerirá profilaxis antibiótica previa al tratamiento dental(5).
En una embarazada en circustancias normales las modificaciones
circulatorias que se observan son poco importantes, pero las tendremos
que tener en cuenta cuando la paciente presente problemas cardiológicos
previos al embarazo(4).
El valor del hematocrito disminuye, y debido al aumento de volumen
sanguíneo, existe una gran necesidad de hierro. No resulta sorprendente
que el 20 % de las mujeres embarazadas presenten algun grado de
deficiencia férrica(2).
Hay que destacar el aumento de los niveles de fibrinógeno, plaquetas,
plasminógeno, tromoplastina y de los facotres VIII, IX i X, con
lo cual se observa una hipercoagulabilidad de la sangre(1).
Se observa un aumento del volumen urinario y una disminución de
su densidad, con aumento del filtrado glomerular y del flujo plasmático
renal(4).
Debido al crecimiento uterino progresivo, a los cambios hormonales
y al aumento del volumen sanguíneo y del gasto cardíaco, se observa,
a nivel respiratorio, una edematización de mucosas con ronquera,
edema laríngeo o congestión de la mucosa nasal, ensanchamiento del
tórax y respiración de tipo costal superior y aumento de la ventilación
pulmonar(4).
Para aliviar estos cambios respiratorios evitaremos la posición
supina, desplazando la paciente a una posición lateral(5).
Ya sea debido al cambio hormonal como a la acción del crecimiento
del útero se observa una modificación del apetito, aparición de
náuseas y vómitos (principalmente durante el primer trimestre),
estreñimiento-diarrea, pirosis (al final del embarazo), dolores
abdominales leves, sialorrea y disminución de la lisozima salival(4).
En el último trimestre, pueden producirse problemas de vómitos,
pirosis y regurguitaciones debido a la compresión ejercida sobre
el estómago, por el desplazamiento de las vísceras abdominales(1).
Los cambios que se producen a lo largo de la gestación en la mujer
dan lugar a una serie de alteraciones a nivel psicológico. Entre
estos cambios se observa la aparición de estrías del embarazo, varices,
manchas marrones en la cara y un aumento de peso, acompañado de
una "desfiguración" del cuerpo de la mujer(5).
Al final del embarazo se puede observar una tendencia a la ansiedad
y a la labilidad afectiva, así como sensaciones de frustración.
Investigaciones sobre las causas de ansiedad en las embarazadas
revelan que el miedo es un factor primario en la aparición de esta.
Dentro de los miedos más frecuentes se observa el miedo al dolor,
a la incapacidad y muerte, así como miedo por la salud del bebé(5).
El miedo al tratamiento dental puede intensificar más el estrés
de la paciente, situación psicológica que puede influir negativamente
en el desarrollo del embarazo(4,5).
Los cambios neurológicos más frecuentes durante el primer trimestre
incluyen fatiga y hiperemesis (náuseas y vómitos). Existe también
una tendencia al síncope y a la hipotensión postural. Durante el
segundo trimestre se da una sensación de bienestar con relativamente
pocos síntomas. El último trimestre sa caracteriza por un aumento
de la fatiga, pudiendose observar una ligera depresión(2).
Para acomodar el crecimiento fetal, el útero debe aumentar de peso
hasta 1000 gr. (partiendo de los 70 gr. que tenía antes del embarazo).
El volumen del útero de una mujer es aproximadamente de 10 ml. Al
final del parto el útero incrementa una media de 5000 ml. Con este
incremento de peso y volumen la posición supina a partir de la segunda
mitad del embarazo provoca la obstrucción parcial de la vena cava
y de la arteria aorta. Esto da lugar a una insuficiencia circulatoria
en un 10-15 % de las embarazadas, debido a una disminución del retorno
venoso. Esta disminución puede ocasionar una baja perfusión utero-placental,
provocando un peligro para el feto, aunque no existan síntomas en
la madre. Este fenómeno, el síndrome supino hipotérmico, puede ser
prevenido o tratado desplazando la paciente en una posición decúbito
lateral a la izquierda o elevando la cadera derecha de 10 a 12 cm
con una toalla(5).
En la mujer se pueden observar diferentes lesiones orales, como
por ejemplo un edema difuso o una estomatitis hemorrágica, condiciones
más evidentes cuando nos encontramos con una higiene oral deficiente(4).
Los cambios que dan lugar a estas lesiones son:
Se observa un aumento de los niveles plasmáticos de estrógenos
y progestágenos (estriol y progesterona). Además, la placenta actua
como órgano endocrino produciendo gonadotropina coriónica, somatomamotropina
o lactógeno placentario (HPL), estrógenos y progesterona, así como
andrógenos y hormonas corticales. La relación entre alteración gingival
y aumento hormonal resulta polémica, para algunos autores como Willerhausen
(6), Samant (7) o Cohen (8), la relación parece clara, pero otros
como O´Neil (9) la ponen en duda.
La gonadotropina coriónica es una hormona
específica de la placenta, que tiene la función de mantener activo
el cuerpo amarillo ovárico y estimular la producción de progesterona
de la propia placenta.
El lactógeno placentario es una hormona
placentaria con actividad lactogénica y con un importante papel
en el metabolismo de los lípidos y glúcidos.
Se puede observar un aumento de los niveles de progesterona
gracias a la placenta, y en menor proporción, del cuerpo lúteo ovárico.
Este aumento produce dilatación de los capilares gingivales, aumento
de la permeabilidad y exudación gingival.
Los estrógenos más abundantes en la mujer embarazada son
el estriol, la estrona y el estradiol. Parece ser que modifican
la queratinización del epitelio gingival, hiperplasian el estrato
germinativo, alteran las elongaciones del tejido conectivo, provocan
degeneración nuclear en las células epiteliales y discreta inflamación
de la lámina propia; todo lo anterior, unido a los cambios vasculares,
predisponen a una respuesta más florida frente a los efectos irritantes
de la placa (4,7,8,10).
Se observa una mayor apetencia por los alimentos dulces, que, junto
con la alteración de los hábitos de higiene oral, dan lugar a un
aumento de la incidencia de caries(4).
Se ha observado en estudios un aumento de la relación de bacterias
anaerobias/aerobias en el surco gingival. Las alteraciones metabólicas
del tejido que produce la progesterona podrían favorecer la colonización
del surco gingival por bacterias anaerobias. Este aspecto parece
estar plenamente demostrado en el caso de la p. intermedius
(11-13), en estudios in-vitro se ha comprobado que el estradiol
y la progesterona pueden sustituir a la naftaquinona como factor
de crecimiento esencial de este microorganismo (14).
Por otro lado, en el segundo trimestre se observa una disminución
de la respuesta antigénica frente a s. sanguis, actinomyces
viscosus, p.intermedius, bacteroides, etc.
Así podemos cocluir que la coexistencia de una inhibición de la
función de las células inflamatorias y un aumento de los niveles
de progesterona dan lugar a una disminución de la reacción inflamatoria
contra la placa y, como resultado, una exacerbación de la gingivitis(4).
En diferentes estudios se han observado alteraciones significativas
de los linfocitos CD4 en el epitelio oral
y sulcular durante la gestación (15-18). Se piensa que la concentración
de progesterona en la circulación materna es, probablemente, suficiente
para que disminuya la respuesta inmune.Además, se supone que esta
hormona actúa como inmunosupresor en la placenta y otros organos
durante la gestación(4). No entraremos a detallar los diferentes
estudios al respecto pero parece ser que esta hormanoa bloquea el
proceso inicial de activación de los linfocitos mediante la inhibición
de la captación de timidina (19).
En algunas gestantes se observa la presencia de cálculo, de bolsas
moderadas y de hemorragia al sondaje. Esta situación empeora con
el tiempo de gestación, edad de la paciente y número de embarazos
previos. El tratamiento y prevención de esta patología debe ser
realizado para evitar así complicaciones posteriores que dificulten
el tratamiento(4).
Los cambios gingivales iniciales (edema, hiperemia y tendencia
al sangrado) fueron ya descritos en la segunda mitad del siglo pasado
por Coles. Esta alteración gingival, denominada gingivitis del
embarazo, aparece durante el segundo mes y alcanza su punto
máximo en el octavo mes, momento en que va disminuyendo hasta el
final del embarazo (5,20). Clásicamente se le acepta una prevalencia
del 35 %, pero algunos autores hablan de hasta el 100% (21). Se
observa una afectación mayor en la zona anterior, sobretodo a nivel
interproximal(4,22-24).
Como ya hemos comentado en el apartado anterior, diferentes estudios
sugieren que esta gingivitis es el resultado del aumento de la progesterona
y de su efecto sobre la microvascularización, o también debido a
cambios hormonales que alteran el metabolismo tisular, acompañado
de alteraciones locales como la mala higiene, modificaciones del
pH salivar y disminución de las IgA(4).
También hemos hablado de las modificaciones microbiológicas, debido
a este aumento hormonal, se ha observado un incremento de las proporciones
subgingivales de Prevotella intermedia (o Bacteroides
intermedius) durante el segundo trimestre, contribuyendo al
aumento de la inflamación.
En otros estudios in vitro se demostró que durante el embarazo,
gracias a la influencia hormonal, se produce una alteración del
equilibrio del sistema fibrinolítico, influyendo en la aparición
de la gingivitis del embarazo. El sistema fibrinolítico regula la
proteolisis pericelular, jugando un papel importante en las reacciones
inflamatorias. Esto puede facilitar el fracaso del tejido conectivo
y propagar las lesiones inflamatorias.
Kinnby y col. compararon los niveles de PAI-2, PAI-1 y t-PA, elementos
del sistema fibrinolítico, junto con los niveles de progesterona,
en mujeres embarazadas y meses después del parto, a través del análisis
del fluido gingival crevicular. Se observó una alteración de estos
parelela a la de los niveles de progesterona y a la aparición de
gingivitis del embarazo, demostrando in vivo lo que se había
afirmado in vitro(25).
A medida que los cambios iniciales aumetan, la gingivitis gestacional
se presenta con un incremento del volumen de la encía y tumefación
a nivel papilar, aumento de la gingivorragias, que en casos avanzados
puede dar lugar a un dolor ligero acompañado de halitosis y sensación
de boca sucia(4).
Raber-Durlacher y col. realizaron un estudio para valorar la severidad
de una gingivitis provocada en pacientes embarazadas y en éstas
mismas seis meses después del parto, así como los niveles de anaerobios
gram-negativos en el tejido subgingival y las concentraciones plasmáticas
de estrógenos y progesterona. Los resultados de este estudio demostraron
que la gingivitis del embarazo no puede ser atribuida sólo al aumento
de placa dental durante la gestación, sino que se sugiere que el
edema que se observa durante el embarazo es inducido por un aumento
de los niveles de estradiol y progesterona en plasma, ya que estas
hormonas aumentan la síntesis de glicosaminoglican in vitro,
y esto puede afectar las capas profundas de tejido conectivo. Esto
podría dar lugar a un aumento de la fluidez de esos tejidos, presentandose
clínicamente en forma de hinchazón gingival (24). Datos parecidos
son presentados por otros autores como Hugoson (26, 27).
El granuloma de la embarazada (tumor del embarazo o épulis
gravidatum) aparece en un 0-5 % de las mujeres embarazadas, básicamente
a nivel anterior de la zona vestibular superior(1,4). Aunque se
ha relacionado clásicamente con los tejidos orales, también ha sido
descrito en otras localizaciones, como la mucosa nasal. Es asintomático,
y suele aparecer en zonas afectadas por gingivitis inflamatoria
y presencia de placa. La base de implantación puede ser pediculada
o sésil, siendo característica su aparición en las papilas interdentarias(1).
El término granuloma se refiere al parecido histológico que tiene
con el granuloma piógeno o telangectásico.
Aparece durante el segundo trimestre, y va creciendo pudiendo llegar
a un tamaño máximo de 2 cm. Tras el parto el granuloma disminuye
espontániamente y hasta puede desaparecer.
Clínicamente se presenta como una tumoración blanda, pedunculada,
de origen interdental. El color varía de rojo púrpura a azul oscuro,
según la vascualridad de la lesión y el grado de éstasis venosa(3).
Con frecuencia sangran al tocarlos y tienden a redicivar(4). Igualmente
puede presentar ulceraciones en la superficie recubiertas por un
exudado amarillento(1). Raramente se observa destrucción ósea alrededor
de los granulomas del embarazo(3).
Parece ser que en su aparición interviene el aumento de estrógenos
y progesterona, así, sigue un curso paralelo al aumento o disminución
de estas(4).
Durante el embarazo se tienen que adoptar medidas preventivas tendentes
a mejorar la higiene oral sin eliminar los granulomas, puesto que
presentan un alto grado de recidiva. Sólo los casos que presentan
una excesiva hemorragia, ulceración o impedimento importante de
las funciones orales deben ser abordados quirúrgicamente, preferentemente
durante el segundo trimestre(1).
Las aftas orales se ha visto que en algunas mujeres desaparecen
durante la gestación, mentras que en otras presentan, en esta etapa,
una clínica más florida(4).
La relación entre el embarazo y la caries no es bien conocida,
aunque todas las investigaciones permiten sospechar que el aumento
de las lesiones careosas en las embarazadas se debe a un incremento
de los factores cariogénicos locales, entre los que se encuentran
cambios de la composición de la saliva y la flora oral, vómitos
por reflujo, higiene defectuosa y cambio de los hábitos dietéticos
y horarios.
Uno de los conceptos erróneos más extendidos es la posibilidad
de descalcificación de los dientes debido a las mayores exigencias
de calcio que comporta el embarazo. El calcio de los dientes, sin
embargo, está en forma cristalina estable y por tanto no disponible
para las necesidades maternas(1).
De todas formas, en estudios hechos a nuestro país, se observa
un aumento del índice CAOD, que se ve incrementado en zonas con
niveles socio-culturales más desfavorecidos y en pacientes con embarazos
previos(4).
No se observan otras patologías asociadas directamente al embarazo,
aunque diferentes estudios afirman un aumento de la patologia de
la ATM, posiblemente debido a pérdidas dentarias y presencia de
maloclusiones o de obturaciones mal terminadas(4).
Nuestro tratamiento odontoestomatológico debe ser tan seguro para
el feto como para la madre, así, tendremos limitados determinados
tratamientos.
El segundo trimestre es el período más seguro para proporcionar
cuidados dentales habituales. Incluso así, es aconsejable limitar
los tratamientos al mínimo, como actos operatorios simples. Lo más
importante es controlar la enfermedad activa y eliminar problemas
potenciales que podrían surgir al final del embarazo. Las operaciones
de reconstrucción extensas y la cirugía oral y periodontal mayor
deben posponerse hasta después del parto(3).
Evitaremos los tratamientos dentales prolongados, como prevención
en la aparición del síndrome supino hipotérmico. Además, hemos de
tener en cuenta el aumento de la filtración glomerular, que obliga
a la paciente a orinar más frecuentemente(5).
Son pacientes en principio muy receptivas hacia cualquier medida
que implique una mejora de su salud y la del propio hijo. Así, es
un buen momento para insistir en la importancia de la higiene oral,
enseñar una buena técnica de cepillado y de instruir también en
la necesidad de llevar a cabo un buen control de placa para disminuir
el efecto que los cambios hormonales producen en la encía(4).
La calidad de la dieta afecta la formación de caries, la gingivitis
del embarazo y las infecciones orales. La dieta es también importante
para el desarrollo de la dentición durante la gestación fetal porque
influye en la composición química en el momento de la erupción,
en las maloclusiones y en la susceptibilidad de caries del niño(3).
Los fármacos administrados a una mujer gestante pueden pasar la
placenta y ser tóxicos para el feto o tener un efecto teratógeno.
La mayoría de los laboratorios de productos farmacéuticos previenen
contra el uso de muchos, e incluso de todos, sus productos durante
el embarazo, por falta de investigación bien controlada en los seres
humanos(28).
El primer trimestre es la etapa del embarazo más susceptible para
el embrión de padecer efectos teratógenos debidos a los medicamentos,
ya que se produce la diferenciación de los órganos. La malformación
dependerá del tiempo de exposición. A partir de la octava semana
los organos ya están formados, y la susceptivilidad es inferior.
El efecto teratógeno en este período puede dar lugar a una disminución
del tamaño y número celular, que se puede manifestar con un retardo
del crecimiento, una disminución del tamaño del órgano y alteraciones
funcionales de los diferentes sistemas(5).
Hemos de tener en cuenta, también, que el feto presenta una capacidad
de metabolización de fármacos limitada, debido a la inmadurez hepática
y de su sistema enzimático(2).
Por otro lado, en el embarazo se producen cambios a nivel de diferentes
sistemas: cardiovascular, hepático, renal o gastrointestinal, que
pueden alterar la respuesta terapéutica esperada de los medicamentos
prescritos y puede ser necesario una alteración del plan de tratamiento:
Alteración de proteínas sanguíneas: el
embarazo puede alterar las propiedades intrínsecas de la proteína,
disminuyendo su capacidad de adherirse a drogas.
Alteraciones hepáticas: los cambios hepáticos
son difíciles de cuantificar debido a que la progesterona aumenta
la activación del sistema microsomal de oxidación. Así, se supone
que en el embarazo está incrementada la proporción de biotransformación
de la droga, y disminuye el efecto terapéutico de ésta.
La motilidad gástrica disminuye, enlenteciendose
la evacuación gástrica. Este aumento del tiempo de evacuación provoca
un aumento de la absorción de dorgas hidrofílicas como la codeína
o la morfina.
Todos estos cambios en cada órgano requieren en las embarazadas
una alteración de las dosis de los antibióticos y de los analgésicos.
El aumento del volumen sanguíneo, el aumento de la filtración glomerular
y de la actividad metabólica hepática disminuye la concentración
en suero de los agentes antimicrobianos en un 10-50 % durante el
embarazo. Por ejemplo, la ampicilina es eliminada en más proporción
en las embarazadas, así, para conseguir el efecto terapéutico, tenemos
que aumentar la dosis. Otros medicamentos con niveles en suero disminuidos
durante la gestación son las cefalosporinas, la eritromicina base
y las penicilinas. Si una dosis no produce la respuesta terapéutica
esperada, será necesario aumentarla(28,29).
Según cita Bagán(1), la FDA (Food and Drug Administration) ha clasificado
los fármacos con respecto al riesgo fetal que presentan en las siguientes
categorías:
Categoría A: los estudios controlados
realizados en la mujer gestante no han demostrado riesgo para el
feto en el primer trimestre (y no hay evidencia de riesgo en posteriores
trimestres). Pueden prescribirse en cualquier momento del embarazo,
ya que la posibilidad de lesión fetal parece remota.
Categoría B: los estudios realizados en
animales en reproducción no han demostrado riesgo fetal, pero no
hay estudios controlados en mujeres embarazadas. Se incluyen aquí
también aquellos fármacos que han demostrado riesgo fetal en los
animales, pero no en los estudios clínicos sobre embarazadas. Estos
fármacos se consideran seguros utilizados durante cualquier trimestre
del embarazo.
Categoría C: los estudios realizados en
animales han demostrado efectos adversos en el feto, aunque no hay
estudios controlados en la mujer; también se incluyen los fármacos
sobre los cuales no existen estudios en animales ni en mujeres.
Estos medicamentos deben ser administrados sólo si el posible beneficio
justifica el riesgo potencial para el feto.
Categoría D: hay evidencia positiva de
riesgo fetal humano, pero en determinados casos el beneficio obtenido
por la mujer gestante justifica su utilización. Los defectos congénitos
son frecuentes cuando son utilizados durante culaquier período de
la gestación.
Categoría X: hay evidencia positiva de
un riesgo definido de anormalidad fetal. El riesgo de utilización
del medicamento en la mujer embarazada sobrepasa cualquier posible
beneficio. El medicamento está contraindicado en la mujer que está
o puede quedar embarazada.
Si bien detallaremos algunas consideraciones sobre los fármacos
más empleados en nuestra especialidad, en la tabla
1 se incluye la categoría asignada a diversos fármacos utilizados
habitualmente en odontoestomatología:
Anestésicos locales
Se pueden usar siempre, salvo alergias específicas. En ciertos
casos utilizaremos mepivacaína sin VC para evitar problemas circulatorios
placentarios(4).
Analgésicos
El paracetamol es uno de los analgésicos más usados en el
embarazo, con efecto analgésico, antipirético y una baja actividad
anti-inflamatoria. No existen estudios que demuestren reacciones
adversas tanto para la madre como para el feto con la administración
de este medicamento, así será el analgésico de elección en la consulta(28).
No hemos de olvidar, no obstante que pasa la barrera placentaria,
y que su uso prolongado puede ocasionar anemia materna y nefropatia
fetal. También se ha relacionado en algún raro caso con dislocación
congénita de cadera (30).
La asociación paracetamol-codeína se encuentra en la categoría
C de la clasificación de la FDA, ya que pasa la placenta y produce
depresión respiratoria fetal, defectos cardíacos, respiratorios
y hernias inguinales.
La meperidina es un analgésico narcótico con acción parecida
a la morfina. Antes de prescribirlo en una mujer embarazada consultaremos
con su médico.
Evitaremos la aspirina, sobretodo en el segundo y tercer
trimestre, para evitar ciertas malformaciones cardíacas fetales(4).
También se ha asociado, a dosis altas, a la tetralogía de Fallot
y a alteraciones de la función plaquetaria. Cuando se administra
los últimos dias del embarazo puede ocasionar problemas hemorrágicos
durante el parto y el postparto.
El ibuprofeno inhibe la síntesis de prostaglandinas, provocando
variados y profundos efectos de la circulación fetal y neonatal.
Está contraindicado durante el embarazo(28). Si bien los estudios
en animales no demuestran alteración fetal, la ausencia de estudios
controlados en embarazadas y la posibilidad de ocasionar, como todos
los antinflamatorios no esteroideos, un cierre prematuro del conducto
arterioso fetal, lo contraindica durante el embarazo (30).
Antibióticos
Las penicilinas y derivados (como amoxicilina) son
los antibióticos de elección para el tratamiento de infecciones
odontogénicas ligeras-moderadas, y sólo estan contraindicadas en
casos de hipersensibilidad. No hemos de olvidar, no obstante, que
no existen estudios bien controlados en mujeres embarazadas, por
lo que su utilización será solo en caso de ser claramente necesaria
(30).
La eritromicina es el tratamiento alternativo a pacientes
alérgicos a la penicilina. La eritromicina base se considera segura,
siempre que este realmente indicada, durante el embarazo, pero la
forma esterato está contraindicada.
Las cefalosporinas orales son buenas para el tratamiento
de infecciones leves-moderadas en odontología. En mujeres embarazadas
parece una alternativa segura.
La asociación de amoxicilina y ácido clavulánico se encuentra
en la categoría B de la clasificación de la FDA. Sólo se debe utilizar
cuando sea claramente necesario, y cuando alternativas más seguras
estén contraindicadas.
La clindamicina se encuentra en la categoría B de la clasificación
de la FDA, y la reservaremos para el tratamiento de infecciones
severas después de consultar con el ginecólogo. Parece ser que no
existen efectos tóxicos en mujeres embarazadas(28).
Las tetraciclinas están contraindicadas durante el embarazo
debido a los efectos adversos que producen. Dentro de éstos se observa
tinción de los dientes, inhibición del crecimiento del hueso y alteraciones
hepáticas en el feto. Su utilización solo podría estar justificada
si otros medicamentos están contraindicados o no resultan eficaces.
No se recomienda el uso del metronidazol en mujeres embarazadas,
ya que se le ha atribuido un efecto carcinógeno.
El efecto adverso más grave del cloranfenicol es la depresión
de la medula ósea, pudiendo dar lugar a anemia aplásica irreversible
o agranulocitosis. Se encuentra en la categoría C y se contraindica
en embarazadas.
La vancomicina es una alterantiva a las penicilinas y cefalosporinas.
Se encuentra en la categoría C y es un antibiótico usado en la terapéutica
profiláctica contra la endocarditis bacteriana. Se desconoce el
potencial tóxico de la vancomicina en mujeres gestantes, aunque
se ha relacionado con alteraciones renales y ototoxicidad fetal(28).
Las manifestaciones sistémicas de una infección oral (taquicardia,
temperatura elevada) son indicaciones correctas para la terapia
parenteral. En general, el efecto sobre el feto de una infección
no tratada en una embarazada es peor que no un tratamiento bien
seleccionado(5).
Sedantes e hipnóticos
No se recomienda el uso de barbitúricos o benzodiacepinas(4).
El óxido nitroso está contraindicado durante el primer trimestre.
Si se utiliza durante el resto del embarazo, debe subministrarse
oxígeno en proporciones superiores al 50 % para asegurar una adecuada
oxigenación durante todo el tratamiento y evitar la hipoxia maternofetal(1,2).
La relación entre la exposición a gases anestésicos como el óxido
nitroso y el aborto espontáneo es poco clara. Rowland y col. analizaron
a 1465 asistentes dentales que trabajaban en clínicas donde se utilizaba
el óxido nitroso. Un 7 % de los embarazos acabaron en aborto. Se
vio que el riesgo aumentaba, multiplicandose por dos, cuando estas
mujeres trabajaban con este gas tres horas o más a la semana, y
la clínica no presentaba sistemas de protección contra el óxido
nitroso. Determinar las causas de aborto espontáneo es difícil,
ya que en él intervienen múltiples factores ambientales, como por
ejemplo una edad superior a 30 años, mujeres fumadoras o mujeres
que preparan más de 50 amalgamas en la semana(30).
Se desconoce el mecanismo de acción del óxido nitroso sobre el
organismo, aunque existen múltiples hipotesis que explican el aumento
de abortos espontáneos. El óxido nitroso interfiere en la síntesis
de un enzima dependiente de la vit B12 e
importante en la síntesis de DNA. También se ha demostrado, en embriones
de rata tratados con óxido nitroso al 50 % durante 24 horas, una
síntesis dañada de DNA. Sin embargo, la hipótesis más aceptada es
que el óxido nitroso interfiere en el metabolismo del folate. Los
pacientes que reciben óxido nitroso tienen incrementados los niveles
en plasma y orina de folate y homocisteína, debido a la interrupción
del metabolismo intracelular de estos(5).
Corticosteroides
Están prohibidos en el primer trimestre del embarazo por la posiblidad
de que produzcan efectos teratógenos a dosis elevadas y tiempo prolongado.
Se relacionan con la aparición de fisura palatina. Su uso durante
el segundo y tercer trimestre parece ser que no comporta graves
riesgos, aunque se aconseja adminsitrarlos sólo en casos de absoluta
necesidad(1).
En resumen, respecto a la medicación, se recomienda:
-Intentar no prescribir nada durante el primer trimestre.
-Si se tiene que recetar fármacos, usaremos aquellos que se tenga
la certeza fiable de inocuidad (por ejemplo antibióticos como la
penicilina).
-Administrar sólo medicamentos necesarios y con pautas que permitan
la menor dosis eficaz durante el tiempo más corto posible.
-Consultar con el ginecólogo que sigue el embarazo(4).
Con frecuencia se ha cuestionado los beneficios de la administración
de flúor prenatal para la prevención de caries en dientes temporales.
No existen dudas de que el flúor pasa la placenta y de que el feto
es capaz de absorverlo, pero la eficacia verdadera de que estos
suplementos a través de la madre, ya sea mediante el agua fluorada
o mediante tabletas, pueda influir en la no aparición de caries
es controvertido. Los diferentes estudios no se ponen de acuerdo
sobre si existe una evidencia clara que apoye su utilización.
Aunque durante la vida fetal se forma una parte mínima de esmalte,
es posible que el flúor prenatal penetre en los huesos del feto
y sea capaz, en concentraciones suficientes, de tener algún efecto
en el desarrollo del esmalte(24).
En un estudio efectuado en EUA se administró a 492 mujeres una
dosis de 2,2 mg. de fluoruro de calcio diaria, en combinación con
agua fluorada, durante el segundo y tercer trimestre del embarazo.
Se observó que los hijos quedaron libres de caries por un período
de 10 años. Además de la eliminación de la caries, tambén se redujo
el porcentaje de prematuridad, y se apreció un ligero incremento
del peso y la talla al nacer. No se observó ninguna evidencia de
alteraciones médicas o dentales (incluyendo fluorosis) en ninguno
de los niños(2).
Leverett y col. analizaron en un estudio el efecto del flúor prenatal
sobre la incidencia de caries en dientes temporales, así como en
la aparición de fluorosis. Se administró 1 mg. de flúor diario a
un grupo de mujeres embarazadas durante los últimos 6 meses de gestación
mediante tabletas, mientras que el grupo control recibió un placebo.
Los dos grupos fueron aconsejados de recibir suplementos de flúor
en la dieta postnatal. Se analizó la incidencia de caries a los
3 y 5 años, así como la existencia o no de fluorosis a los 5 años.
Los niveles de caries eran muy bajos en los dos grupos (91 % de
niños libres en el primer grupo y 92 % en el grupo control). Se
observó fluorosis leve en un porcentaje muy bajo de sujetos. Estos
resultados no confirman la hipótesis de que el flúor prenatal tiene
un fuerte efecto preventivo de las caries. Tampoco se demuestra
una fuerte relación entre la aparición de fluorosis y la adminsitración
de flúor prenatal. Hemos de tener en cuenta de que, por motivos
éticos, se animó a los dos grupos para que tomasen flúor postnatal.
Esto pudo contribuir a la disminución de los niveles de caries en
los dos grupos(32).
La eficacia de una dieta postnatal con suplementos de flúor en
la prevención de la caries en dientes permanentes ha estado demostrada.
En comunidades con deficiencias de flúor estos suplementos adquieren
una gran importancia(33).
En principio las radiografías dentales estan contraindicadas, especialmente
durante el primer trimestre, cuando el feto en desarollo es particularmente
susceptible a los efectos de la radiación(3). Sin embargo, en caso
que se requiera tratamiento odontoestomatológico, será imprescindible
su uso para realizar un buen diagnóstico. Una de las principales
ayudas en el caso de la mujer embarazada es el delantal de protección,
ya que se ha demostrado que su uso disminuye casi a la nulidad la
radiación gonadal(2).
Brent ha indicado que la dosis umbral en la inducción de lesiones
genéticas es de 10 rads., cuando la radiación ambiental diaria es
de 0.0004 rads. y la de una ortopantomografía es de 0.00001 rads.(2).
Los expertos no se ponen de acuerdo respecto al efecto del mercurio
de uso dental sobre el feto. Se detectó el caso de una dentista
embarazada cuyos límites de mercurio sobepasaban el umbral permitido.
La paciente tubo un niño con severas alteraciones cerebrales atribuibles
al efecto del mercurio. Warfvinge presenta el caso de una dentista
expuesta a vapor de mercurio durante un año sin efectos tóxicos
detectables. Al quedar embarazada, se observó que a las 20 semanas
el feto presentaba una ligera hidronefrosis bilateral, que se resolvió
a las 32 semanas. El niño nació sano. La dentista dejó de trabajar
durante el embarazo, y los niveles de mercurio disminuyeron, aunque
la concentración de éste en organos críticos era aún alta debido
a la facilidad de acumularse, por ejemplo, a nivel de cerebro y
riñón. El vapor de mercurio pasa la placenta y entra en el feto,
acumulandose al tejido fetal después de oxidarse. Finalmente hemos
de tener en cuenta que el mercurio puede localizarse en la leche
materna(34).
Santana y col. en un trabajo al respecto reciminedan (35):
Primer trimestre
- Tratamientos dentales de emergencia
- Enseñanza de higiene oral, control de placa
- Tratamiento periodontal conservador
- No utilitzar el óxido nitroso
Segundo trimestre
- Tratamientos de emergencia y electivos
- Radiografías con protección
- Enseñanza de higiene oral, control de placa
- Tratamiento periodontal conservador
- Momento ideal para el tratamiento dental
Tercer trimestre
- Tratamientos de emergencia
- Evitar la posición supina durante tiempo prolongado. Visitas
cortas. Se aconseja una posición semi-incorporada y con cambios
de posición frecuentes.
- Radiografías con protección
- Enseñanza de higiene oral, control de placa
- Tratamiento periodontal conservador
- Evitaremos al máximo cualquier tratamiento en las últimas semanas
debido a la posibilidad de que presente un parto prematuro en
el gabinete dental.
Durante todo el embarazo
- Programas de control de placa
- Evitar la anestesia general y sedación intravenosa. Usar anestesia
local
- Evitar al máximo la administración de fármacos no necesarios
- Si bien no esta justificado pora todos los autores (11), la
ingestión oral de 1mg/día de fluor a partir del cuarto mes de
gestación que es cuando empieza la calcificación de los dientes
temporales, podría estar justificada en función de ciertos estudios
(4).
Si bien durante todo el embarazo se pueden presentar urgencias
médicas, son las derivadas del segundo y tercer trimestre las que
más implicación tienen a la hora de planificar nuestros tratamientos.
O síndrome compresivo de la cava. Aparece en una postura próxima
a la posición supina. El útero, aumentado de tamaño, comprime la
vena cava inferior de paredes blandas a nivel abdominal. Esto origina
una reducción en el retorno venoso al corazón derecho disminuyendo
el gasto cardíaco y la tensión arterial, y provoca los síntomas
clásicos del desmayo: sudoración, náuseas, vómitos, palidez, y,
a menudo, bradicardia.
El tratamiento consiste exclusivamente en colocar la paciente sobre
su lado izquierdo, para eliminar la presión sobre la cámara inferior
y permitir a la sangre retornar desde las extremidades inferiores
y el área pélvica(3).
Es la complicación mas frecuente en mujeres embarzadas durante
todo el período. Sus causas son hipotensión, hipoglucemia, anemia,
deshidratación y desórdenes neurogénicos. Desplazaremos la paciente
a la izquierda con la cabeza a nivel del corazón y las piernas elevadas.
Administraremos oxígeno, así como líquidos con azúcar. Mediremos
los signos vitales. Si la paciente no responde a este tratamiento,
será necesaria una intervención médica de urgencia.
Se caracterizan por templor, irritablilidad, sudoración fría, pérdida
progresiva de la conciencia e incluso coma. Las trataremos administrando
glucosa hipertónica.
Se produce por un aumento de la actividad parasimpática debido
a la obstrucción de la vena cava inferior y la consiguiente caída
del gasto cardíaco. Se caracteriza por episodios de repetición de
síncopes, aprehensión e hipotensión con bradicardia(4).
Para realizar la reanimación cardiopulmonar desplazaremos manualmente
el útero y colocaremos una toalla en la cadera para elevar el lado
derecho.
Se puede producir debido al aumento de la presión intragástrica.
El peligro viene cuando se asocia al desmayo. Se tratará aspirando
el contenido en decúbito lateral izquierdo. En casos graves será
necesario una sonda nasogástrica. La mejor posición en la consulta
es la reclinada, más que la supina o la de Trendelenburg, para que
la paciente controle sus reflujos gástricos.
Pacientes con ruptura de las membranas del corion y amnion, sangrado
vaginal activo o contracciones dolorosas, deberan ser desplazadas,
recibirán oxígeno y serán transportadas a un servicio obstetrico
de urgencias. Las contracciones no dolorosas no indican emergencia
y colocaremos a la pacientnte inclinada al lado izquierdo(5).
El momento crítico para el feto es el primer trimestre, ya que
es cuando se lleva a cabo la organogénesis fetal y puede dañarse
por múltiples factores externos (radiaciones, fármacos, situación
estresante para la madre). Además, durante las primeras semanas,
es frecuente que la madre desconozca su estado, pudiendose ocasionar
graves complicaciones.
Las malformaciones fetales pueden tener origen desconocido o pueden
ser debidas a factores hereditarios, al tabaco, al alcohol y otras
drogas o medicamentos. Como odontólogos debemos controlar la infección
y no emplear ninguno de les elementos de nuestra consulta potencialmente
teratógenos.
En el segundo y tercer trimestre disminuye el riesgo de teratogenicidad,
aunque ciertos medicamentos para el tratamiento de infecciones,
como por ejemplo el uso de tetraciclinas, pueden jugar un papel
muy importante en este momento(4).
El aborto espontáneo es la terminación natural de la gestación
antes de la 20ava semana. Se produce en el 10-20 % de
todos los embarazos. Dentro de los factores que podrían provocarlo
se encuentran las radiaciones ionizantes, ciertos fármacos y productos
químicos, así como el estrés. Además, es conocido que las enfermedades
febriles y la sepsis pueden precipitar el aborto. Por ello, es aconsejable
un rápido tratamiento de la infección(2).
El principal problema es la secreción de fármacos que tome la madre
a través de la leche. Así, el lactante puede tomar indirectamente
medicamentos nocivos para él, así como otros medicamentos pueden
interferir en la actividad secretora normal de la glándula mamaria,
interrumpiendo la lactancia o modificando la composición de la leche
materna(4).
Todos los fármacos de bajo peso molecular pueden pasar a la leche,
si bien se sabe que la proporción de éstos no excede el 2-3 % de
la dosis en sangre materna. Por eso se piensa que es altamente improbable
que se ocasionen efectos adversos con la administración de la mayoría
de los fármacos. Sin embargo tomaremos una serie de precauciones,
similares a las que se observan para las mujeres gestantes(1).
A nivel de analgésicos evitaremos la aspirina o derivados a altas
dosis. Se recomienda el uso del paracetamol. Respecto a los antibióticos,
se pueden prescribir las penicilinas y derivados, y en casos de
alergias, cefalosporinas o eritromicina.
Quedan totalmente proscritos medicamentos como tetraciclinas, ketoconazol
(antimicótico), litio, fármacos anticancerosos, agentes radiactivos,
fenindiona, cloramfenicol e isionacida(3).
Utilizaremos benzodiacepinas a bajas dosis, siempre consultando
con el médico de la paciente. Evitar los colutorios con etanol,
sobretodo los que se ingieran, ya que el alcohol se secreta por
la leche(4).
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Tabla 1. Categoría asignada
a diversos fármacos utilizados habitualmente en odontoestomatológía.
Tomado de Sanchís JM (1). Pag. 667.
| Fármaco |
Categoria |
|
Antibióticos
Penicilina G
Penicilina V
Penicilina G benzatina
Penicilina G procaina
Amoxicilina
Ampicilina
Cefalosporinas de primera generación
Cefalosporinas de segunda y tercera generación
Eritromicina/espiramicina
Tetraciclina
Clortetraciclina
Doxiciclina
Minociclina
Clindamicina
Lincomicina
Tobramicina
Gentamicina
Amikacina
Cloranfenicol
Metronidazol
Cloxaciclina
Dicloxaciclina
Ácido nalidíxico
Bleomicina
Etambutol
Isoniacida
Neomicina
Polimixina B
|
B
B
B
B
B
B
B
C
B
D
D
D
D
B
B
D
C
C
C
B
B
B
B
D
B
C
C
B
|
|
Antifúngicos
Nistatina
Griseofulvina
Miconazol
Anfotericina B
Ketoconazo
|
B
C
C
B
C
|
|
Ansiolíticos
Diacepan
Clordiacepóxido
Oxacepam
Loracepam
Clonacepam
Flunitracepam
|
D
D
D
D
C
D
|
|
Barbitúricos
Amobarbital
Fenobarbital
Fentobarbital
Secobarbital
|
D/B
D
D
D
|
|
Analgésicos y antinflmatorios no esteroideos
Ácido acetilsalicílico
Paracetamol
Indometacina
Naproxeno
Ibuprofeno
|
C/D
B
B/D
B/D
B/D
|
|
Fármacos esteroideos
Prednisona
Prednisolona
Betametasona
Cortisona
Estradiol
Etilenestradiol
|
B
B
C
D
X
X
|
|
Anestésicos locales
Lidocaina
Mepivacaina
Bupivacaina
|
B
C
C
|
|
Vasoconstrictores
Adrenalina
|
C
|
|