La contaminación del aire se inicia a partir de las sustancias
emitidas por los diferentes focos contaminantes. Los contaminantes
emitidos llegan a un medio dinámico que es la atmósfera
y según sean las condiciones meteorológicas pueden
favorecer o no la dispersión y el transporte de los contaminantes.
Estas sustancias transportadas y transformadas, afectan finalmente
a las personas, animales, al medio natural y a los materiales; sin
embargo, la relación entre la calidad del aire en un momento
determinado y la cantidad de contaminante emitido, no es una relación
proporcional, sino que requiere un complejo sistema de análisis.
Este análisis de la calidad del aire se realiza de forma
continua en las redes de vigilancia.
La vigilancia de la calidad del aire se realiza midiendo los niveles
de inmisión. Es decir, la concentración media de los
diferentes contaminantes atmosféricos presentes en el aire
ambiente durante un tiempo determinado, y reflejan la calidad del
aire que respira la población.
En esta Comunidad Autónoma los niveles de inmisión
son controlados por la Red de Vigilancia y Control de la Contaminación
Atmosférica en Canarias (RVCCAC). Esta red está constituida
por todas las estaciones de medida que determinan las concentraciones
de los principales contaminantes de cada zona. Las estaciones se
distribuyen en función de los diferentes factores que influyen
en las concentraciones de los contaminantes que recibe la población.
En Canarias, la contaminación atmosférica deriva
de la combustión de elementos fósiles, tanto la originada
por los vehículos como por los procesos industriales de obtención
de energía, potabilización de agua de mar y fraccionamiento
y separación de productos derivados del petróleo.
Esta contaminación la podemos calificar como baja, sin embargo
en las dos capitales es moderada-baja, siendo más elevada
en las zonas de mayor presión de tráfico o industria,
aunque sin llegar a superar los valores límite. |