En coherencia con lo establecido en el Plan de Salud de Canarias,
aprobado por Decreto 3/1997 de 21 de enero, se encomienda al Servicio
Canario de la Salud establezca un sistema de información
dirigido a la población general, sobre el estado del ambiente
atmosférico en los núcleos poblacionales de mayor
riesgo.
El desarrollo experimentado en los países occidentales a
lo largo de este siglo, ha sido paralelo al deterioro de la calidad
del aire. La contaminación atmosférica se ha convertido
en un problema de primer orden, que ha suscitado el interés
de los investigadores, los profesionales de la salud y los políticos,
que para intentar resolverlo han creado los instrumentos administrativos,
técnicos y jurídicos necesarios.
La contaminación atmosférica es uno de los problemas
que se presentan en las grandes ciudades y procede principalmente
de las emisiones a la atmósfera originadas por el parque
de vehículos y las industrias.
La degradación del aire como consecuencia de las emisiones
de contaminantes a la atmósfera, está ocasionando
serias alteraciones sobre el ecosistema natural, contribuyendo al
deterioro del medio biológico, físico, químico
y por tanto a la salud humana.
Los efectos adversos que produce la inhalación de contaminantes
atmosféricos han preocupado y preocupan actualmente a la
Salud Pública. Durante los últimos 50 años,
los esfuerzos en la investigación no solo han ido encaminados
a comprender los mecanismos en la producción de la enfermedad,
si no en:
- Aportar evidencia directa de que la contaminación puede
suponer un riesgo para las poblaciones.
- Evidenciar la necesidad de la existencia de programas de control
para proteger la salud. Gracias a la investigación epidemiológica,
cuyo fin en este campo es la regulación de medidas encaminadas
a proteger la salud pública, se han desarrolado los distintos
estandares de los niveles de inmisión en el ámbito
internacional.
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