Además de su singular paisaje, geología y flora, el Parque Nacional del Teide alberga una fauna, especialmente la invertebrada, de gran interés científico por su exclusividad y características biológicas y ecológicas. La fauna vertebrada, a pesar de no ser muy rica, tiene representantes de mamíferos, aves y reptiles que han logrado adaptarse a los rigores climáticos de la alta montaña.

 

 

 

 

 

INVERTEBRADOS

Debido a las cambiantes condiciones ambientales del parque (grandes oscilaciones de temperaturas, irregularidad en las precipitaciones, altos grados de aridez y de insolación durante gran parte del año y vientos fuertes), el ciclo vital de la mayor parte de los invertebrados es marcadamente estacional. Es durante la primavera e inicios del verano cuando se produce una eclosión en sus poblaciones.

Según estudios recientes, la fauna invertebrada del parque se compone de más de un millar de especies de las que un 45% son endémicas de Canarias, de ellas un 9,2 % son exclusivas de Tenerife y un 6,8 % del parque nacional. La floración primaveral atrae a una parte importante de la entomofauna del parque. En muchos casos se trata de moscas y afines, que a veces se asemejan a abejas y avispas para confundir a sus depredadores. Sin embargo, entre los insectos libadores de néctar son quizás las mariposas diurnas del parque las más llamativas para el visitante, siendo el endemismo Cyclyrius webbianus una de las más comunes. La espectacular floración de Las Cañadas y especialmente la retama, atrae entre otros insectos a la abeja de la miel (Apis mellifera), de éstas se obtiene la apreciada miel de retama. La apicultura es unode los usos tradicionales más importantes del parque.

La flora de Las Cañadas aporta también otros tipos de alimento: chinches y pulgones (hemípteros) se alimentan de la savia de las plantas, mientras que escarabajos como el gorgojo de las margaritas (Cyphocleonus armitagei) lo hacen de los tallos. Bajo la vegetación, la  Pimelia ascendens, escarabajo emblemático del parque, se alimenta de materia orgánica en descomposición.

Una mención especial merece la fauna aeroliana ligada a condiciones extremas y donde el viento es el principal suministrador de materia orgánica. Muchas de estas especies son cazadoras y carroñeras. Es el caso de la tijereta endémica Anataelia canariensis y de algunos habitantes del cono del Teide: el opilión Bunochelis spinifera y el escarabajo Hegeter lateralis.

Las cuevas representan un hábitat muy particular por su falta de luz, elevada humedad y estabilidad térmica; su fauna ha adquirido adaptaciones especiales para vivir en ese entorno. Tan sólo en la Cueva de los Roques de García se localizan una veintena de especies troglobias (animales que necesitan vivir permanentemente en el interior de cuevas). Una de ellas, es la araña Dysdera gollumi, exclusiva de ese enclave. 

 

VERTEBRADOS

Entre los reptiles, el más común, y fácilmente observable por el visitante, se encuentra el lagarto tizón (Gallotia galloti galloti), especie endémica más fácil de ver durante la primavera y el verano. Se encuentra ampliamente distribuido, llegando incluso a vivir en el cráter del Teide. Más desapercibido pasa el perenquén (Tarentola delalandii), que es de hábitos nocturnos e insectívoro. De forma aun más escasa ha sido localizada la escurridiza lisa (Chalcides viridanus), de dorso cobrizo sobre negro.

La avifauna del parque se compone de una veintena de especies, pero de ellas aproximadamente la mitad se reproducen en él de forma habitual. Una de las aves más frecuentes y de fácil observación en Las Cañadas es el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus canariensis), una pequeña rapaz muy abundante en Canarias y perfectamente adaptada a la alta montaña, donde se alimenta principalmente de lagartos e insectos. Mucho más escaso es el halcón tagarote (Falco pelegrinoides), que se alimenta exclusivamente de aves; una de sus presas principales es la paloma bravía (Columba livia), que nidifica en los roquedos de Las Cañadas.

El alcaudón real (Lanius meridionalis koenigi) caza insectos, reptiles e incluso otras aves que a menudo ensarta en matorrales espinosos a modo de despensa. El resto de paseriformes son el mosquitero canario (Phylloscopus canariensis), la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el herrerillo africano (Cyanistes teneriffae) y el canario (Serinus canarius), ligados en general a los matorrales. Como ave más emblemática del parque está el pinzón azul (Fringilla teydea), otro endemismo que, si bien prefiere los bosques, acude con frecuencia a lugares abiertos donde existan manantiales o bebederos.

Completan el listado el vencejo unicolor (Apus unicolor), que surca el cielo del parque mientras se alimentan en el aire, y el bisbita caminero (Anthus berthelotii), que suele corretear por parajes abiertos. Ambas especies son endemismos macaronésicos compartidos con el vecino archipiélago de Madeira.

Los murciélagos son, por ser los únicos autóctonos de este territorio, las criaturas más interesantes del reducido grupo de los mamíferos del parque. El murciélago rabudo (Tadarida tenionitis), el nóctulo pequeño (Nyctalus leisleri), el murciélago montañero (Pipistrellus savii) y los endémicos murciélago de Madeira (Pipistrellus maderensis) y orejudo canario (Plecotus teneriffae) pueden ser vistos en las noches del parque.

El resto de especies han sido introducidas, siendo algunas de ellas problemáticas para la conservación de la flora como el conejo (Oryctolagus cuniculus) y el muflón (Ovis musimon). Se realizan controles cinegéticos de ambos en el parque por motivos de conservación. La fauna de mamíferos se completa con el ratón doméstico (Mus musculus), la rata de campo (Rattus rattus) y el ocasional erizo moruno (Aetechinus algirus).