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Educación y Universidades
16 de noviembre del 2018 - 15:03

El proyecto de Educación Social de Canarias, pionero en el Estado

Soledad Monzón inauguró hoy las jornadas ‘Educación Social y Escuela’, en las que se presentó el informe de evaluación del Plan de Intervención Socioeducativa Experimenta
Soledad Monzón, durante la inauguración de las jornadas.

La Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias ha presentado esta mañana la evaluación del proyecto pionero en el Estado para introducir la figura de los educadores y educadoras sociales en los centros educativos. Sólo cuatro comunidades autónomas cuentan con esta figura y ninguna al nivel con el que ha realizado el pilotaje del proyecto la Consejería canaria, con 36 profesionales y 78 centros educativos implicados.

Para dar a conocer el análisis del primer curso de implantación de la medida, el departamento autonómico ha organizado las jornadas 'Educación Social y Escuela', en las que ha reunido a todos los agentes socioeducativos implicados en la experiencia piloto, puesta en marcha desde el pasado curso escolar, para incorporar al sistema educativo la figura de los educadores sociales. El objetivo es analizar el trabajo realizado, compartir experiencias entre los centros participantes y evaluar el primer año de implantación del proyecto.

El informe de evaluación de este Plan de Intervención Socioeducativa Experimental ha sido elaborado por el Departamento de Didáctica e Investigación Educativa del Área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de La Laguna (ULL).

Así, el documento concluye que la experiencia piloto ha marcado un hito, tanto en la acción educativa, como para los profesionales de la educación social. De hecho, apunta que las intervenciones desarrolladas contribuyen a atender a la diversidad del alumnado y a promover su inclusión desde su desarrollo global, principios que recoge la propia Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias en su Plan Integral de Atención a la Diversidad.

El encuentro, que fue inaugurado esta mañana en Tenerife por la consejera del Área, Soledad Monzón, congregó a equipos directivos de los centros educativos, a educadores sociales, a directores de los centros del profesorado (CEP), a representantes de la federaciones de AMPAS, del Consejo Escolar de Canarias (CEC), de las concejalías de Educación y a técnicos de participación de la Federación Canaria de Municipios (FECAM).

La iniciativa ha consistido, por un lado, en dar a conocer todo el trabajo realizado durante el curso 2017-2018 en los centros educativos que pilotaron la implantación de la figura de los educadores y educadoras sociales, escuchando las voces de los propios protagonistas con mesas de experiencias y de buenas prácticas, en torno a núcleos temáticos como la convivencia, el absentismo, las familias o la dinamización comunitaria y, por otro lado, en dar a conocer los resultados del primer informe de evaluación del proyecto piloto.

Monzón, que estuvo acompañada en el acto de inauguración de las jornadas por la decana de la Facultad de Educación, María Dolores Baena, y por el presidente del Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales, Francisco Rodríguez, destacó que el informe de evaluación de este proyecto piloto establece un amplio consenso entre los distintos profesionales consultados que "determina que la escuela necesita de la presencia de los profesionales de la educación social para abordar asuntos que trascienden el ámbito de las aulas, ya que cada vez existe una mayor concienciación y preocupación por atender a la heterogeneidad de nuestro alumnado y las situaciones de vulnerabilidad familiar y social con las que se puede encontrar, respetando siempre los principios de individualización, globalización y socialización".

De ahí, añadió, "la importancia de contar en los centros educativos con profesionales que tienen formación específica en esta materia, y que además liberan al profesorado de parte de la funciones que habían tenido que seumir". Se trata, explicó, de realizar "un trabajo de detección, prevención y seguimiento de casos específicos, de contactar, mediar e implicar a sus familias, de conectar al centro con los recursos comunitarios, fomentar la participación de la comunidad y, a su vez, propiciar la intervención de los centros en las comunidades y las familias".

Por tanto, aseveró Monzón, fruto de un convenio de colaboración con el Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales de Canarias (CEESCAN), cuyo presidente señaló en la inauguración "que todos los colegios de Educación Social de todas las comunidades autónomas están pendientes de estas conclusiones, de este proyecto y del modelo de éxito con el que hemos introducido nuestro perfil profesional en los centros escolares, y nos empiezan a mirar como un ejemplo a seguir".

Las jornadas, celebradas en la Facultad de Educación de la ULL, comenzaron con una ponencia acerca de la experiencia piloto del Plan de Intervención Socioeducativa Experimental, por parte del Área de Convivencia de la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa de la Consejería de Educación y Universidades y del Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de Canarias (CEESCAN).

A continuación, el Departamento de Didáctica e Investigación Educativa del Área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la ULL expuso los resultados de la evaluación externa de la experiencia piloto y, posteriormente, se celebraron sendas mesas redondas, sobre "Otras miradas educativas", con la participación de representantes de la inspección, de los equipos directivos, de los docentes y de la orientación educativa, y acerca de la "Educación Social y la Escuela", en las que participaron educadores y educadoras de las distintas islas, así como un grupo de alumnos del IES Adeje, que pudo intercambiar sus conocimientos y experiencias.

Conclusiones del informe evaluador

El informe evaluador del primer año de la puesta en marcha del proyecto piloto que incorpora la figura de los educadores y educadoras sociales a los centros educativos públicos no universitarios concluye que la experiencia canaria, por su amplitud en las finalidades y número de centros participantes, ha dado un impulso significativo y decisivo que está despertando el interés en la comunidad educativa autonómica y estatal.

El documento establece que la acción educativa de la escuela tiene que atender a las personas de un modo integral, extendiendo la acción al contexto familiar y comunitario al que pertenece y respondiendo a la diversidad, no sólo de aptitudes y capacidades, sino de necesidades, expectativas y oportunidades de todos sus estudiantes.

En este sentido, los educadores y educadoras sociales son los profesionales con competencias y funciones profesionales específicas para formar y fomentar competencias ciudadanas, para crear vínculos entre la escuela y la sociedad y ser referentes de las comunidades locales, creando redes y sinergias entre las organizaciones e instituciones existentes. También son profesionales formados en competencias específicas de "ser y estar", para el acercamiento, la empatía, la sensibilización e implicación con el otro.

Por ello, en la experiencia piloto de la Consejería de Educación y Universidades con el CEESCAN, estos profesionales se han ganado la confianza de los estudiantes, al tiempo que se han convertido en referentes de apoyo al profesorado, no sólo en la acción directa con el alumnado en el acompañamiento individual, en la gestión de conflictos y en la toma de decisiones, sino en el complemento de ciertas acciones desarrolladas por los equipos docentes, añadiendo a las mismas la perspectiva social.

En consecuencia, tal y como establece el informe evaluador del proyecto, la acción de los educadores y educadoras sociales no puede restringirse al centro educativo sino que una de sus actuaciones principales será la de identificar y colaborar con otras administraciones y asociaciones con fines educativos, para un trabajo colaborativo con los menores y sus familias, creando redes de colaboración con finalidades conjuntas.

En este sentido, el documento concluye que la acción de las educadoras y educadores sociales desde una perspectiva socioeducativa contribuye a que la escuela cumpla la función educadora en el ámbito social comunitario hacia una educación integral y que, además, fomente y dinamice la vida asociativa y asamblearia del alumnado y sus familias, a través de escuelas más democráticas y participativas y comunidades más cohesionadas y competentes en ciudadanía.

Los logros obtenidos hablan a su vez de la eficacia del programa. Se han obtenido evidencias de alta satisfacción de los participantes. De esta forma, todas las partes implicadas, coordinadores, profesorado, educadores y educadoras y alumnado, han informado sobre evidencias de cambios, logros y mejoras que permiten constatar los beneficios del programa, al tiempo que coinciden en dar continuidad a la iniciativa.

Atendiendo a los objetivos generales de la experiencia piloto de mejorar la convivencia y el rendimiento, así como de reducir el absentismo, los estudiantes manifiestan mejoras en la convivencia, así como cambios de actitud hacia el aprendizaje en chicos y chicas con expedientes de expulsión o casos de absentismo. Asimismo, en las acciones realizadas dentro y fuera de las aulas con todo el grupo, se han observado comportamientos de mayor atención y más interés que el usual en otras asignaturas.

 
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