RSS
Inicio
Intervenciones
07 de septiembre del 2015 - 08:21
06/09/2015

Acto institucional de la LV edición de las “Jornadas Colombinas”

Intervención del presidente del Gobierno de Canarias
Momento de la intervención del presidente del Gobierno de Canarias.
Momento de la intervención del presidente del Gobierno de Canarias.

Que un puñado de hombres sin más medios que tres barcos de madera que hoy nos producirían escalofrío se atrevieran a embarcarse rumbo a lo desconocido, desafiando todos los dogmas y conocimientos geográficos de su época demuestra dos cosas: que no existe meta que el tesón, el esfuerzo y el afán de superación no pueda alcanzar, y que haciendo cosas diferentes se logran resultados diferentes.

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Vecinos y vecinas de La Gomera

Señoras y señores...

Buenas noches a todos

Hoy conmemoramos -y son ya cincuenta y cinco ediciones- el momento en el que La Gomera, última escala en el Viaje del Descubrimiento, entró a formar parte por derecho propio de un periplo que determinaría el curso de la historia. Tal día como hoy hace 523 años, Colón cambió no sólo la orientación de sus velas; también, de paso, le dio un giro a las creencias establecidas y rompió los límites del mundo conocido.

Colón demostró que el inconformismo bien entendido contribuye al desarrollo de los pueblos y amplía los horizontes del ser humano. Y demostró, de paso, la importancia de llegar a acuerdos para avanzar. Porque sin ellos, sin acuerdos, el almirante no habría contado con tripulación, ni la aventura hubiera sido financiada, ni esa epopeya existido. La historia siempre deja sus enseñanzas.

En ese viaje, la Isla de La Gomera tuvo su propio protagonismo. En tres de los cuatro viajes que realizó Colón a América, sus navíos partieron de esta Isla. En La Gomera aprovisionó de agua y comida las carabelas y la nao con las que llegaría a América y en esta Isla permaneció casi un mes antes de partir.

Ese pasado colombino de La Gomera está presente en todos los rincones de esta capital y alguno de sus monumentos más importantes guardan una relación directa con aquel momento histórico: la Casa de Colón, la Torre del Conde, el Pozo de la Aguada o la Iglesia de la Asunción, por ejemplo .

Colón inauguró el papel de Canarias como puente entre continentes. Y desde aquella primera travesía transoceánica, la corriente que une las costas de África y América pasando por nuestro Archipiélago ha sido una autopista marina miles de veces transitada.

Hoy hemos rendido homenaje a los hombres y mujeres que lo dejaron todo para no acabar perdiendo también la esperanza. Emigrantes que con tanta valentía como la demostrada por Colón y su tripulación -y sin duda mucha más necesidad-, atravesaron el océano en busca de futuro, unas veces en aquélla, y otras en esta orilla, pero siempre dejando una parte de sí mismos detrás.

Viajes que en ocasiones fueron solo de ida, en ocasiones de ida y vuelta, o también, en épocas recientes, solo de vuelta. Flujos migratorios que son el espejo en el que se han visto reflejadas las circunstancias económicas y sociales de un lado y otro del Atlántico.

Desde entonces, Canarias, y también La Gomera, han sido un puente entre continentes, una posada en el mar, una escala en el Océano. Una cualidad que es, sin duda, también una oportunidad.

Porque ese es nuestro reto. Lograr convertir los elementos que definen nuestra identidad en una oportunidad. Y el hecho insular, lo es. Como lo es también nuestra ubicación geográfica. Somos islas que conforman un Archipiélago. Esa es nuestra realidad. Una realidad que ha marcado nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro carácter. Hemos crecido como Archipiélago porque hemos sido capaces de crecer como islas. Avanzando todas juntas, sin dejar ninguna atrás. Hay en el mundo cientos de ejemplos de archipiélagos que han preferido concentrar su población y abandonar parte de sus territorios. Nosotros no. Nosotros, los canarios, entendimos siempre que la insularidad se vence si nos empeñamos en vencerla.

No se entiende Canarias sin todas y cada una de sus islas. Ese es el empeño que nos marcamos hace décadas como sociedad y hemos trabajado para lograrlo. Nos hemos dotado de las herramientas que lo han permitido, y debemos seguir luchando no solo para mantenerlas sino para redoblarlas. La doble insularidad sigue siendo un hándicap que limita nuestro crecimiento como pueblo y digo que nos limita porque éste no es un problema de las islas no capitalinas, es un problema de las ocho. Por ello, nuestra lucha para lograr que en materia de transporte esa doble insularidad sea convenientemente compensada se intensificará.

Garantizar el tránsito de mercancías y pasajeros nos ayudará a fortalecernos como sociedad, a hacer más competitivas a nuestras empresas, a generar economía, riqueza y empleo y, sobre todo, avanza en el fortalecimiento de todo el Archipiélago.

Pero no solo la doble insularidad debe ser combatida en materia de transportes. Debe seguir siendo atendida en el plano de representación institucional. La triple paridad: ese delicado equilibrio que logramos articular en la Ley electoral debe estar garantizada. Soy partidario, y así lo he expresado públicamente y me comprometí en mi discurso de investidura, a revisar la Ley. Seguramente, no lo dudo, podremos encontrar propuestas y soluciones que permitan un mejor reflejo de la voluntad popular expresada en las urnas. Pero también he dicho, y así también lo manifesté ante el Parlamento, que la triple paridad debe seguir siendo respetada. De lo contrario, estaremos traicionando ese principio del que antes les hablaba y que nos ha marcado como pueblo y que hoy nos permite decir que Canarias es la suma de todas y cada una de sus islas.

Si las islas no capitalinas pierden representación institucional fallaremos como pueblo. No me cabe la menor duda. No podemos permitirnos islas de primera e islas de segunda. Eso no es Canarias o, por lo menos, no es la Canarias que todos queremos.

Les decía antes que, desde esos viajes colombinos, La Gomera y de su mano el resto de Canarias, han sido un puente entre continentes y una oportunidad para nuestra economía. Ese ha sido un reto en el que hemos avanzado pero no hemos terminado de concretar. Estamos obligados a seguir avanzando en ese camino iniciado por Colón en estas tierras, para que nuestro territorio desarrolle un papel determinante como centro de transbordo marítimo, de intercambios comerciales y tecnológicos con África y América o como sede de experiencias relacionadas con el conocimiento, la sostenibilidad o la cooperación internacional.

No es la primera vez que nos marcamos ese objetivo como sociedad, pero en esta ocasión, la coyuntura económica impulsará las velas de este reto que nos presenta a África como un gran mercado de oportunidad para nuestras empresas y nuestros productos.

Y es, precisamente, por la materia prima que nosotros producimos; lo que nace y crece en nuestro campo y nuestro mar, por donde vamos a empezar a cambiar las cosas. El paisaje agrícola de La Gomera es muestra del sudor, esfuerzo y tesón que conlleva el trabajo de la tierra. Quien no es de aquí no puede entender cómo ha sido posible cultivar en las agrestes laderas de sus barrancos. Porque quien no lo ha visto no puede llegar a alcanzar el enorme y sacrificado trabajo realizado en esos bancales. Y el producto de ese trabajo debe ser también reclamo para el turismo. Debe serlo el plátano que se produce aquí o el vino que se obtiene en La Geria, en Lanzarote, el queso majorero o el tomate de Gran Canaria. En todas las islas tenemos ejemplos de productos únicos y excepcionales que, de la misma forma que lo es nuestro clima, nuestro patrimonio histórico cultural o nuestro paisaje, deben ser reclamo turístico.

Esta tierra nuestra que hemos sabido trabajar para obtener de ella productos únicos por su calidad debe ser ofrecida no solo como paisaje a quienes nos visitan. La conexión del sector primario con el sector turístico es vital y tiene especial relevancia en las islas no capitalinas. Ya estamos avanzando en ese camino y esperamos, pronto, empezar a cosechar resultados y que poco a poco nuestro mar y nuestra tierra alimente también a los millones de turistas que nos visitan.

Señoras, señores...

En este tradicional acto se inicia un nuevo curso político. Iniciamos una nueva legislatura y un tiempo nuevo. Todos los indicadores apuntan a un cambio de ciclo económico que debemos aprovechar para optimizar nuestros recursos y potencialidades y dar respuesta y soluciones a las demandas de los ciudadanos.

Estamos ante un tiempo nuevo lleno de enormes oportunidades. Retos que debemos afrontar conjuntamente. Decía al principio, que Colón supo, y nos dio una lección con ello, llegar a acuerdos que hicieron su viaje posible, demostrando que del diálogo nacen frutos que no son posibles en el enfrentamiento.

Y con ese espíritu comienza esta IX Legislatura. Con el deseo de tender puentes; de buscar siempre lo que nos une en vez de centrarnos en lo que nos separa. Convencidos de que solo en un marco de entendimiento lograremos sacar el mayor partido a las oportunidades que este cambio de ciclo económico nos ofrece.

Con esa idea, hemos retomado las relaciones de normalidad institucional con el Estado. Debemos hacer ver al resto de este país que lo que Canarias reclama no son ayudas; son compensaciones. Que las demandas históricas que planteamos son justas. Y eso hay que explicarlo, no gritarlo. Sin perder ni un ápice de firmeza ni intensidad en nuestras demandas pero evitando cualquier distracción partidista o de interés personal nos desvíe del objetivo final que no es otro que lograr lo mejor para esta tierra.

Solo así se lograrán resultados permanentes.

Se nos presenta un curso político muy interesante. Este es un tiempo nuevo que nos obliga, tal y como hizo Colón, en buscar nuevas formas de hacer las cosas para lograr resultados diferentes.

La nueva composición del arco parlamentario nos obliga, más que nunca, a hacer esfuerzos en pos de la búsqueda de consensos. El diálogo, por tanto, será la seña de identidad de este mandato pero no solo en el marco de la acción política. Esa es la voluntad de este nuevo Gobierno. Y lo será no solo en el marco de las relaciones políticas. También de las institucionales. Y hoy aquí, desde La Gomera, quiero insistir en ello.

Este gobierno estará marcado por el respeto a las instituciones; a los cabildos y a los ayuntamientos. Las administraciones debemos apoyarnos para, entre todas, lograr resolver los problemas de los ciudadanos. Ese es el objetivo final, el que no podemos perder de vista. Y con esa voluntad, trabajaremos.

Señoras, señores,

Estamos frente a un inmenso mar de oportunidades y queremos afrontarlo desde el convencimiento de que los ciudadanos de las ocho islas aspiramos a una Canarias más justa, solidaria y equilibrada.

Una Canarias que crezca en consonancia y en armonía con su medio ambiente, en la que se pueda estudiar, trabajar o recibir asistencia sanitaria de calidad, una Canarias más innovadora y competitiva, en la que nadie se quede atrás. Una Canarias en la que todas las islas vayan de la mano.

Un tiempo nuevo. Un mar enorme de oportunidades que no podemos permitirnos perder. Es el futuro de esta tierra la que está en juego y este Gobierno no tiene intención de fallar.

Muchas gracias a todos