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Acuerdos de Gobierno
16 de abril del 2018 - 12:43

El Gobierno declara Bien de Interés Cultural la calle Perojo de Las Palmas de Gran Canaria y sus inmediaciones

La declaración, con categoría de conjunto histórico, incluye también las edificaciones a ambos lados de la calle Perojo y a las intersecciones entre la calle Bravo Murillo y Plazoleta del Padre Hidalgo

El Gobierno de Canarias ha declarado hoy Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Histórico a la calle Perojo de las Palmas de Gran Canaria y sus inmediaciones, donde se incluyen las edificaciones a ambos lados de la calle Perojo y sus intersecciones entre la calle Bravo Murillo y la Plazoleta del Padre Hidalgo.

La declaración de BIC tiene por objeto prevenir, reducir, proteger, evitar o, en su caso, controlar el impacto que puedan causar las obras, actividades o usos que se establecieran a efecto de su contemplación, apreciación de sus valores y mejor entendimiento del contexto paisajístico, urbano e histórico.

La calle Perojo e inmediaciones se corresponde con la primera área del ensanche urbano fuera de la muralla que, hasta mediados del S. XIX, cerraba por el norte la ciudad.

El planteamiento del ensanche inicial, fuera de la Portada, vendría condicionado por la necesidad de establecer una política urbanizadora que albergara a la nueva burguesía y dotara de viviendas de alquiler a la clase media trabajadora. Hasta el Decreto Municipal de 1908, en que el Ayuntamiento prohíbe su edificación, el primer tipo de vivienda en el ensanche era el de la casa terrera que será sustituido por viviendas de dos o tres plantas, ya comunes en el resto de la ciudad interior.

Esta decisión coincidió con el inicio de la construcción de la calle Perojo, por lo que sus arquitecturas, y las del entorno inmediato, reflejan también una situación nueva en la ciudad; se trata de un suelo libre de antecedentes edificatorios que se parcela y construye, fijando las tipologías de una sola vez.

Así pues, la calle Perojo se convierte en un modelo de parcelación y construcción del ensanche, con arquitecturas de gran calidad que van del academicismo de la primera década al romanticismo de los años treinta, pasando por toda la variedad ecléctica. Todo ello con una unidad aparente tan difícil de encontrar en la ciudad nueva, sobre todo después de la sustitución de la década 1960 – 1970 de la que ni siquiera la calle Perojo consiguió evadirse.

El conjunto está situado entre las calles Bravo Murillo y la Plazoleta Padre Hilario y está conformado por edificios de dos o tres plantas de viviendas que siguen dos variantes tipológicas en planta. El primer tipo está constituido por una vivienda por planta, dos zaguanes independientes, corredor con el eje de simetría y disposición de estancias en profundidad según el orden: salón-gabinete-alcoba, dormitorios, comedor-cocina-servicios. El segundo tipo sigue un esquema circulatorio en torno al patio. En planta alta, el corredor-galería cumple el mismo papel que en el primer tipo pero con un lateral abierto al patio.

Si las edificaciones poseen alzados académicos con revestimientos eclécticos de gran homogeneidad en el conjunto, también cabe destacar en la calle Perojo algunos almacenes y talleres de indudable interés arquitectónico. La importancia de estos almacenes de las plantas bajas permitía que se construyeran sin menoscabo de la calidad arquitectónica de los edificios; así los proyectos de Navarro para naves de este tipo, o del ingeniero Manuel González, muestran fachadas de composición académica.

La calle debe su nombre al periodista y diputado José Perojo y Figueras que nos representó en el Congreso de los Diputados entre 1905 a 1907. Conocido por su defensa a los intereses canarios, su repentina muerte en el escaño causó un gran impacto en la ciudadanía de entonces. Al cumplirse el primer aniversario de su muerte se decidió dedicar una de las calles de la capital a su memoria.

 
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