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Acuerdos de Gobierno
05 de diciembre del 2016 - 13:10

El Gobierno de Canarias declara BIC el parque García Sanabria, uno de los espacios emblemáticos de la capital tinerfeña

El Consejo aprueba esta declaración con categoría de Jardín Histórico por sus valores ambientales, botánicos, artísticos e históricos, que se imbrican en un conjunto armonioso

El Gobierno de Canarias aprobó la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Jardín Histórico del parque García Sanabria, situado en Santa Cruz de Tenerife. El Ejecutivo dio luz verde al expediente elevado por el Consejo de Patrimonio Histórico, dependiente de la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes, sobre este espacio verde situado en el corazón de la ciudad, con una superficie de setenta mil metros cuadrados, que constituyó uno de los anhelos de la burguesía santacrucera para el área de residencia, respondiendo a su necesidad de zonas ajardinadas, combinadas con fuentes y esculturas, para trasladar una naturaleza domesticada a su mundo urbano.

El parque García Sanabria es uno de los espacios urbanos emblemáticos de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, no sólo por sus valores históricos -relacionados con los fundamentos para su construcción y por el papel desempeñado como lugar de ocio para la población-, sino también por sus valores ambientales, botánicos y artísticos, que se imbrican en un conjunto armonioso.

Su declaración BIC incorpora el establecimiento de un entorno de protección, cuyo límite se ajusta a las fachadas orientadas al parque, por la necesidad de ejercer una labor de control respecto a las obras y transformaciones que puedan sufrir dichos inmuebles y que podrían generar impactos visuales o generar afecciones de tipo estético que pueden distorsionar la imagen del parque.

La primera iniciativa para la creación de un parque municipal correspondió a Patricio Estévanez en 1881, contando con el apoyo del arquitecto Manuel de Cámara como responsable del trazado urbano del Barrio de los Hoteles en el que se insertaría el futuro recinto público. Más tarde, el doctor Diego Guigou solicitó a través de la prensa la construcción de un parque público inspirado en el Buen Retiro madrileño.

El primer proyecto fue elaborado en 1910 por el arquitecto Antonio Pintor y Ocete sobre el mismo terreno que ocupa el parque actualmente, proponiendo una entrada monumental clasicista, una "charca", así como un teatro; todo ello embebido en jardines y en una plantación de pinos. El recinto aparecía cerrado por una verja de dos metros de altura, configurando un proyecto que nunca se llegó a ejecutar.

Este espacio verde se configura como un parque urbano de planta trapezoidal, articulado en torno a dos paseos diagonales, que convergen en un espacio central, donde se ubica el monumento a García Sanabria, obra de Marrero Regalado. Otros paseos de menor anchura se disponen radialmente respecto a esta plazoleta central, destacando el paseo de La Rosaleda o de la Buganvilla, dotado de pérgola y ornado con esculturas que representan a las estaciones. Existe un camino en espiral que parte del punto central y recorre los distintos ámbitos con vegetación. Por último, existen paseos perimetrales que cierran el parque, entre los que destaca el paseo del Tamarindo o de los Filósofos, hacia la calle Numancia.

Cabe destacar el importante patrimonio vegetal que caracteriza al recinto, en el que conviven especies autóctonas y exóticas, configurando un ambiente exuberante y de elevada calidad ambiental en el centro del casco urbano.

Por iniciativa del alcalde Santiago García Sanabria, en 1926 se promovió su construcción, ajustándose a los planos diseñados por la Casa Leyva y Cía. de Granada, a la vez que se renunciaba al proyecto original de Pintor por su elevado coste. Se abandonaba así la idea de un recinto decimonónico por otro de líneas abiertas, más acorde con el gusto por los espacios libres y rico en elementos vegetales.

En 1950, por iniciativa de Adalberto Benítez se construyó la pérgola del Paseo de la Rosaleda, con diferentes especies vegetales y con cuatro figuras escultóricas que representan las estaciones. En la zona meridional, el Estanque tiene su origen en un trazado de 1938, modificándose en 1957 al colocar seis bustos del escultor italiano A. Cherubini que representaban a personajes de la mitología clásica. Este espacio también ha sufrido una importante transformación en la actualidad.

En 1973, con motivo de la I Exposición de Esculturas en la Calle, se integraron en el parque trece esculturas, bien adaptando rincones o bien reorganizando espacios. Un ejemplo es el viejo basurero, en el que se instalaron las esculturas de Serrano, Domínguez y Mendiburu, en un entorno diseñado por los arquitectos Saavedra y Hernández.

En 1974 se procedió a adaptar la antigua Casa del Guarda para oficinas del Servicio Municipal de Parques y Jardines. Con fechas posteriores se introdujeron nuevas instalaciones -como el Orquidiario- y se transformó el Estanque de los Nenúfares, completándose desde la década de los 60 con la ubicación de monumentos conmemorativos y bustos a figuras destacadas de la historia local.

El proyecto de remodelación del parque, acometido en la segunda mitad de la década del 2000, transformó de manera importante algunos sectores del parque García Sanabria, si bien conservó su trazado original y esencia.