Revista de Medio Ambiente



Leopoldo Moro Abad
Mateo Garrido Sanahuja
Rogelio Herrera Pérez

Licenciado en Biología. CEPLAM de La Laguna.
Licenciado en Ciencias del Mar. Departamento de Biología de la ULPGC.
Doctor en Ciencias del Mar. CEPLAM de Tafira




Revista 17 / Año 2000




¿Pierde biodiversidad el medio marino canario? Los blanquizales y el erizo Diadema antillarum (Parte I)

La sobreexplotación de los recursos pesqueros puede provocar desequilibrios en los ecosistemas favoreciendo la expansión de esta especie



Este es el primero de una serie de artículos para intentar identificar algunos de los factores que repercuten en la pérdida de biodiversidad del medio litoral y marino de Canarias


Al hablar de los fondos marinos de Canarias, es inevitable hacer referencia al macroinvertebrado más común de los fondos submareales rocosos: el erizo de mar Diadema antillarum, conocido también con el nombre común de "eriza", "erizo de Lima", "erizo negro de púas largas" o, simplemente, "Diadema". Este equinodermo es el responsable de la formación de la mayor parte de los blanquizales de Canarias, que es como se denomina a los fondos rocosos que han perdido su cobertura vegetal y animal por la acción raspadora de altas densidades de erizos. El aspecto blanquecino que le dan a las rocas los organismos calcáreos que sobreviven adheridos a ella, confiere el nombre de blanquizal a esta comunidad.

Esta especie de distribución anfiatlántica, que habita a ambos lados del Océano Atlántico, se encuentra de forma común en todo el infralitoral de Canarias, desde la zona de mareas hasta los 40 m de profundidad, pudiendo ser observado incluso a más de 70 m. En el Atlántico oriental se distribuye entre el archipiélago de Madeira y las Islas de Ascensión y Santa Helena, formando blanquizales sólo en Madeira, Salvajes y Canarias. En este último archipiélago está presente en todo tipo de fondos rocosos en cada una de sus islas.

La densidad de erizos varía según las islas, los fondos y su exposición al oleaje y a las corrientes, pues toleran mal los fondos con fuerte hidrodinamismo. Por este motivo, en las costas batidas por el oleaje, las costas expuestas al norte, pueden observarse a partir de los 6-10 m de profundidad, mientras que en las costas resguardadas, son visibles a partir de 1 m, incluso hasta en la zona intermareal. También en los fondos con fuertes corrientes se mantienen en densidades muy bajas o no están presentes, según el tipo de fondo y la disponibilidad de refugios (grietas, cuevas o grandes piedras). En general, en Canarias, los blanquizales presentan densidades en torno a los 4-25 individuos/m2.

Este hecho da una idea de su fuerte presencia, la cual condiciona de sobremanera el desarrollo de otras poblaciones de invertebrados e impide el crecimiento de las algas o productores primarios, base de la cadena alimenticia. Los fondos de blanquizal se caracterizan, en relación con otros fondos rocosos, por una serie de especies de macroinvertebrados asociados, una menor diversidad y riqueza específica y la carencia casi total de vegetación así como por una baja densidad de peces.

Incluso en la isla del Hierro, cuyos fondos son los que en mejor estado de conservación se mantienen, existen amplios blanquizales en todo el contorno de la isla, exceptuando los fondos del Mar de las Calmas (costa occidental), una parte de los cuales son actualmente reserva marina. Este hecho muestra que existe una relación directa entre el estado de la comunidad de peces y el número de erizos. Posiblemente, el control que realizan los predadores sobre sus poblaciones no recae sólo en unas pocas especies sino que lo realiza el conjunto de la comunidad. Cuando el diámetro del caparazón de los erizos es pequeño, estos pueden servir de alimento a multitud de especies de peces, como el gallo verde, el tamboril azul, el pejeverde, los sargos, etc.; sin embargo, cuando los erizos alcanzan una talla mayor, tan sólo pueden ser atacados por algunas especies de peces de gran talla y fuertes mandíbulas como el tamboril espinoso, el pejeperro, la sama roquera, el bocinegro, los sargos, etc., y algunos macroinvertebrados, como son algunas especies de estrellas de mar (Marthasterias glacialis y Coscinasterias tenuispina) y grandes caracolas como el busio (Charongia variegata). Por lo tanto, el control de este herbívoro depende del buen estado de conservación de la comunidad bentónica y, en especial, del de la comunidad de peces.


Blanquizal en los fondos marinos de La Isleta (Gran Canaria)
Rogelio Herrera
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Baja del Cochino (Lanzarote)
Rogelio Herrera
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Expansión de blanquizales


Estos voraces herbívoros tiene una "estudiada" estrategia para defenderse de sus predadores, principalmente de los peces. Los erizos se alimentan de noche y durante el día se refugian en grietas o cuevas, o se agrupan apiñados junto a rocas, conformando auténticas fortalezas defendidas por sus enormes púas, las cuales pueden alcanzar los 15 cm de longitud. Son gregarios y conocen su territorio pues la gran mayoría regresa a la misma cueva con las primeras luces de la mañana. Este comportamiento variará según la presión de sus predadores; en zonas con baja densidad de peces, no tienden a agruparse ni a buscar refugios.

Su reproducción se produce a lo largo de todo el año y la fecundación es externa, es decir, expulsan los gametos al exterior de forma que la fecundación se realiza en el agua. Una vez fertilizado el gameto femenino se sucede una etapa larvaria y planctónica que dura unos 50 días, tiempo durante el cual la larva, a la deriva, recorre con la corriente una distancia lo suficientemente extensa como para no competir con la población parental y alcanzar un territorio posiblemente sin colonizar. Tras esta etapa, la larva se desplaza al fondo, buscando zonas oscuras, donde tiende a refugiarse en pequeñas grietas hasta alcanzar su morfología final y aumentar de tamaño. Es en esta fase, de pequeño erizo con púas cortas y débiles, cuando la mortalidad por predación debe ser la más intensa, pues su reducido tamaño lo convierte en presa fácil de todos los peces que se alimenten de larvas y pequeños crustáceos. En este momento es cuando la falta de predadores por sobrexplotación pesquera del medio puede ocasionar un reclutamiento desmesurado de pequeños erizos, lo que produce como resultado final un blanquizal con baja riqueza biológica.

En la actualidad, los blanquizales continúan en expansión, como ocurre en Los Islotes del norte de Lanzarote, donde los fondos vegetados del norte de la Graciosa se han reducido desde los 30 m de profundidad hasta menos de 15 m en algunas zonas.

Algunos estudios científicos, como los realizados en los arrecifes artificiales de Gran Canaria y Lanzarote, permitieron comprobar la gran capacidad de colonización de esta especie y sus repercusiones sobre el resto de la comunidad. Tras un año de la instalación de los módulos del arrecife artificial de Gran Canaria, se alcanzó una densidad media de tan solo algo más de 8 individuos/módulo. Posteriormente, tras año y medio de la instalación de los módulos, en tan sólo 4 meses, la densidad de erizos ascendió de 80 indiv./módulo a más de 1.000 indiv./módulo. Este hecho coincidió con un semestre de fuerte presión pesquera con nasa, trasmallo y traíña, época en la que las poblaciones de varias especies de peces descendieron rápidamente (sargo blanco, gallo verde, chopa, gallo moruno, etc.). Este rápido aumento de densidad muestra la gran disponibilidad de larvas que existía en el medio en esa época y la gran capacidad de colonización y rápido crecimiento que tiene esta especie de erizo, que desplazó totalmente al resto de las especies de erizos. Tal densidad de erizos arrasó con la cobertura vegetal y animal de los módulos (incluso con las especies incrustantes) en tan sólo 5 meses.

La pérdida de recursos alimenticios y de hábitat (pérdida del refugio que crean la vegetación y los invertebrados sésiles) influyó en el resto de la comunidad, especialmente en las especies que requieren del manto vegetal, como son muchos crustáceos, moluscos, etc. En el caso de los peces, algunas especies no volvieron a observarse más en los módulos, como ocurrió con la doncella, la vaqueta, etc.; otras perdieron la abundancia de sus poblaciones y desaparecieron o dejaron de reproducirse, como la vieja o el sargo blanco. Algunas, como el rascacio o el pejeverde, continúan reproduciéndose en la zona, pero sin el refugio que proporciona la vegetación sus juveniles son fácilmente atacados por otros peces, con lo que la supervivencia de su descendencia es muy reducida. Tan sólo unas pocas especies como la fula blanca o el alfonsito, incrementaron notablemente sus poblaciones ante la falta de otras especies competidoras.

Tras eliminar totalmente la vegetación, comenzó un periodo de competencia entre los propios erizos, que o morían por falta de alimento o eran presa de los peces o migraron a través del fondo arenoso. Tras cinco años de la aparición del blanquizal, la densidad continúa disminuyendo lentamente, censándose actualmente unos 200 indiv./módulo. Sin embargo, en los arrecifes artificiales de Lanzarote los erizos se mantienen en bajas densidades, lo que indica que el blanquizal no es el destino final de cualquier fondo rocoso en Canarias, sino que depende del estado de la comunidad bentónica que, a su vez, depende de la presión pesquera y de la contaminación del litoral. Este último factor influye afectando al conjunto de la comunidad y degradando el medio, lo que provoca la reducción de las poblaciones de peces y la pérdida de muchas especies, momento que aprovecha el erizo Diadema para colonizar nuevos substratos.

Sobreexplotación y desequilibrios


Este ejemplo muestra como la sobrexplotación de los recursos pesqueros puede provocar desequilibrios en los ecosistemas favoreciendo la expansión de esta especie de erizo que elimina el manto vegetal y animal del substrato lo que, a su vez, provoca la pérdida de zonas de alimentación, refugio y reproducción de muchas especies de invertebrados y peces. Esta pérdida de biodiversidad y biomasa se traduce en una reducción de los recursos pesqueros explotables. Esta cadena de factores que provocan el empobrecimiento del medio marino no puede frenarse sin la concienciación por parte de la sociedad de la escasez de los recursos pesqueros del litoral canario y la implicación de los pescadores profesionales y recreativos al respecto, además del establecimiento de medidas de regulación pesquera adecuadas.

Aunque no existe en Canarias ningún estudio especialmente enfocado a demostrar la relación entre la presión pesquera de la pesca profesional y recreativa en la generación de blanquizales, el estudio anteriormente expuesto relacionó este hecho, así como lo han hecho algunos investigadores en otras zonas del mundo (Mar Caribe, Mar Mediterráneo, Océano Índico, etc.), con esta y otras especies de erizos.

Se debería realizar el seguimiento exhaustivo de las áreas sin blanquizales y la creación y puesta en funcionamiento de un adecuado sistema de ordenación del medio marino canario (planes de ordenación el litoral, sistemas de gestión integrada, reservas marinas, regulación y vigilancia pesquera) que permita impedir la degradación de las áreas de especial interés para los procesos ecológicos litorales y, en especial, la de los fondos vegetados (sebadales, praderas de Caulerpa, praderas de algas fotófilas, praderas de Cystoseira, etc.). Es necesario una decidida voluntad de la sociedad para que, conscientes de la sobrexplotación de los recursos marinos, respete la legislación vigente y solicite la creación de espacios realmente protegidos, en los que la creación de recursos pesqueros no sea el objetivo principal, debiendo primar la conservación de los ecosistemas.

Una importante incógnita es que aún consiguiendo restablecer el estado adecuado de las comunidades de peces, desconocemos si estas por sí mismas podrían reducir la extensión de los blanquizales. Tras la deforestación que han sufrido las islas en los últimos 500 años, posiblemente éste sea el mayor desastre ambiental de los ecosistemas canarios: la pérdida de biodiversidad y productividad de los fondos rocosos litorales por la expansión del erizo Diadema antillarum.


Arrecife artificial en Gran Canaria
Rogelio Herrera
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Figura 1. Evolución de la densidad del erizo Diadema antillarum, de la cobertura vegetal y de la diversidad de macroinvertebrados en los módulos del arrecife artificial de Arguineguín, en Gran Canaria
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