Revista de Medio Ambiente



Fernando Espino Rodríguez

Biólogo Marino. GESPLAN, S.A.




Revista 5 / Año 1997




La Playa de "El Cabrón" y sus alrededores albergan un patrimonio genético a proteger


Desde el punto de vista ecológico se encuentran representados casi todos los hábitats bentónicos de los fondos marinos de Canarias.


Con el nombre de El Cabrón se conoce una pequeña playa situada en Agüimes (Gran Canaria). Aunque popularmente ya se utiliza para referirse a una zona mucho más amplia que la propia playa. Esta zona se encuentra al norte de la localidad de Arinaga, concretamente entre Punta de La Sal y Punta de La Monja. Desde siempre, han sido numerosas las personas que observaron unas características muy peculiares en este tramo del litoral grancanario.

Confluyen aquí una serie de valores geomorfológicos, biológicos, ecológicos y paisajísticos, que merecen sin duda un análisis. Desde el punto de vista geomorfológico hay que destacar las coladas que hicieron avanzar la línea costera de la isla hacia el este, la Montaña de Arinaga y el Edificio volcánico del Faro, que se encuentra parcialmente derruido, ambos incluidos en el Monumento Natural de Arinaga, espacio natural que protege parte de esta zona costera. Por otro lado, como elemento geomorfológico singular aparece el Roque de Arinaga.

En lo que respecta al medio marino, hay que destacar también la existencia de numerosos elementos naturales. En los charcos de la zona mesolitoral se localiza una colonia del cnidario Isaurus tuberculatus, sólo conocida en Canarias de este punto y en Punta del Hidalgo en Tenerife. Otras especies que aparecen en esta franja son el cangrejo rojo Grapsus grapsus, el tomate de mar Actinia equina, etc. Aquí encuentran su alimento algunas especies de aves marinas y otras en migración, como la garza real Ardea cinerea, la garza común Egretta garzetta, chorlitejos de las especies Charadrius alexandrinus y Charadrius dubius, cinco especies de correlimos del género Calidris spp. y el zarapito trinador Numenius phaeopus.


Rascacio (Scorpaena spp.)
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Más de un centenar de especies de peces


En el medio marino propiamente dicho y dentro de éste en la zona infralitoral, se pueden localizar alrededor de 153 especies de algas y 2 de fanerógamas marinas, lo que nos da una idea de la riqueza florística de este área. En lo que respecta a los invertebrados marinos se han identificado más de 200 especies, con elementos singulares como las gorgonias roja y amarilla Lophogorgia ruberrima y Lophogorgia viminalis, el antozoo zoantario Gerardia savaglia que presenta aquí colonias muy espectaculares, la langosta canaria Scyllarides latus, el centollo Maja squinado muy abundante en determinadas épocas, la oreja de mar canaria Haliotis canariensis, los busios Charonia spp., el abanico Pinna rudis, el ostrón Spondylus senegalensis y la estrella capitán Asterina gibbosa. Todas ellas especies catalogadas según normas de la IUCN. Pero son las distintas especies de peces, las que sin duda llaman la atención de aficionados y naturalistas. Son más de 100 las especies citadas en la zona de las cuales al menos 76 se consideran estables en el lugar, y 30 son ocasionales o raras. Destacan como elementos singulares la presencia del caboso Didogobius kochi, conocido sólo de Canarias hasta el momento, el caballito de mar Hippocampus ramulosos, el pargo de gorea Lutjanus goreensis, el tamboril espinoso Chilomycterus atringa, especies también catalogadas. Otros peces más comunes, pero que forman ya parte del paisaje submarino del Cabrón son los roncadores Pomadasys incisus que constituyen una gran roncadera en este lugar, las barracudas Sphyraena viridensis, los sargos de diversas especies Diplodus spp., meros Epinephelus marginatus, abades Mycteroperca fusca, y las morenas de varias especies Gymnothorax sp., Muraena sp. y Enchelycore sp.


Abade (Mycteroperca fusca).
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Hábitats representados


Desde el punto de vista ecológico se encuentran representados casi todos los tipos de hábitats bentónicos de los fondos marinos de Canarias, como son la franja intermareal, la banda de algas pardas fotófilas dominada por la especie Cystoseira abies-marina, el blanquizal cuya especie representativa es el erizo de lima Diadema sp. que raspa el sustrato impidiendo el crecimiento de las macroalgas bentónicas. También están representados los ambientes esciáfilos, que corresponden a cuevas, grietas y oquedades, con toda la fauna que llevan asociada, así como los pedregales y fondos mixtos (arena-piedra), los sustratos arenosos, las praderas de fanerógamas marinas, popularmente conocidas como sebadales dominadas por la especie Cymodocea nodosa y el ambiente epipelágico litoral, en el que a veces se observan grandes nadadores como mantas Mobula sp., medregales Seriola spp., y algunos túnidos como la sarda Sarda sarda y el bonito listado Katsuwonus pelamis.

Sin duda nos encontramos con un lugar que constituye una excepción con respecto al resto del litoral de Gran Canaria, bastante deteriorado por las acciones antrópicas y que merece la pena proteger. Por otra parte es todo un reto tratar de compatibilizar las distintas actividades que muchos habitantes de esta isla desarrollan aquí, tales como la acampada, la pesca, el marisqueo, el buceo y los deportes náuticos en general. Sin embargo es un problema que una adecuada gestión medioambiental puede resolver. En un sentido amplio, el área de interés ecológico no se restringe sólo a la zona del Cabrón, sino que abarca desde La Punta de la Sal hasta la Bahía de Formas, incluyendo el Roque de Arinaga y las aguas adyacentes. Este lugar alberga un patrimonio genético que tenemos el deber de proteger y conservar de cara al futuro.