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Medidas de conservación

El archipiélago canario reúne una extraordinaria diversidad ecológica que, a simple vista, se aprecia en el inusitado contraste de paisajes naturales que alberga, donde frondosos bosques de laurisilva comparten protagonismo con insólitos desiertos de arena y lava, entre otros ecosistemas también de apreciable notoriedad.

El gradiente térmico altitudinal unido a la influencia de los vientos, la orografía insular que determina una profusa variedad microclimática y los tipos de suelo de origen volcánico, han dado lugar a una gran diversidad de ecosistemas. Éstos destacan además por sus singulares comunidades animales y vegetales, que incluyen interesantes endemismos canarios y macaronésicos.

Para proteger la biodiversidad y el medio natural un alto porcentaje del territorio de las Islas Canarias se encuentra adscrito a las distintas categorías de protección de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos a los que se suman los Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Así mismo, en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, también conocida como Lista Ramsar, se encuentra incluido el Saladar de Jandía. El reconocimiento internacional de la importancia del medio natural canario viene también refrendado por la inclusión de dos enclaves naturales en la Lista del Patrimonio Mundial y por la declaración de siete reservas de biosfera en el marco del Programa MaB de la UNESCO, cifras inusitadamente altas en comparación con otras zonas del planeta.

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