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Contaminación acústica

La contaminación acústica se produce por la propagación de ondas sonoras en valores que molestan e incluso causan daños a los seres humanos o al resto de las especies.

En las últimas décadas, los niveles de ruido que soporta el ser humano se han visto incrementados significativamente, en especial en áreas urbanas, como consecuencia de la propia actividad humana. El ruido es una de las formas de contaminación más frecuente y subestimada, representando un importante problema para la salud y aportando impactos no suficientemente valorados sobre determinadas especies.

La Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, sobre evaluación y gestión del ruido ambiental, regula la contaminación acústica como materia esencialmente medioambiental, estableciendo la necesidad de llevar a cabo planes de acción en materia de contaminación acústica, tanto preventivos como correctores, para lo que además deberán elaborarse previamente los correspondientes mapas estratégicos de ruido.