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Fuentes de contaminación atmosférica

  Fuentes de contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica es un proceso que se inicia a partir de las emisiones al aire de contaminantes desde los distintos focos emisores. Los contaminantes son emitidos a la atmósfera en una cantidad determinada, en un punto determinado y debido a una actividad determinada, es lo que conocemos por emisión.

Una vez en la atmósfera estos contaminantes se van diluyendo en la misma y son transportados largas distancias por efecto de las presiones, vientos, topografía del terreno, etc. produciéndose concentraciones medias de contaminantes en determinadas áreas o zonas, conociéndose esto último por inmisión. Nos referimos pues a inmisión, como la cantidad de contaminante por unidad de volumen que llega al receptor una vez transportado y difundido por la atmósfera.

Las principales fuentes de emisión son:

Fuentes emisión de localización fija: se localizan en un punto determinado, e incluyen actividades de generación de electricidad por vía térmica convencional y cogeneración; procesos industriales; combustión comercial, institucional y residencial; uso de disolventes; tratamiento y eliminación de residuos y actividades agrícolas.

Fuentes de emisión difusas

Difícilmente medibles en su origen de emisión, pues no tienen una localización puntual fija.

 

 Dispersión de los contaminantes

La capacidad de la atmósfera de dispersar las concentraciones de los contaminantes viene determinada por las condiciones meteorológicas, siendo los parámetros meteorológicos que más directamente se relacionan con la contaminación atmosférica y su dispersión la velocidad del viento, la dirección del viento y la variación de la temperatura con la altura. 

La intensidad y la dirección del viento son factores imprescindibles a tener en cuenta para valorar la capacidad y dirección de la dispersión de los contaminantes. 

La variación de la temperatura en la vertical, o gradiente térmico, puede dar origen a la inversión térmica dependiendo de la estabilidad de la atmósfera. Este fenómeno puede causar una capa de inversión, que retiene los contaminantes en un área localizada, impidiendo su dispersión. 

En zonas costeras y en las montañas y laderas, la circulación cerrada del viento limita la dispersión de los contaminantes. Las ciudades originan las llamadas “islas térmicas” que provocan el calentamiento de las áreas colindantes. Los obstáculos como barrancos, montañas, etc., originan turbulencias que pueden producir un efecto de dispersión de la masa de aire, o una mayor incidencia de la contaminación en esa área.