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III
Plan Canario de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, 2003-2006
ÍNDICE
8. CONOCIMIENTO Y FUNDAMENTACIÓN
ESTADÍSTICA
8.3. Invisibilidad del género
en las estadísticas
La escasa presencia de las mujeres en las estadísticas
o la presencia distorsionada a través de parámetros
tomados como neutros ha constituido uno de los focos de atención
de las políticas de igualdad de oportunidades y de las
conferencias mundiales sobre mujer, población y desarrollo.
Concretamente: en 1975, la Primera Conferencia Mundial de las
Naciones Unidas sobre la Mujer (México, 133 gobiernos representados;
6.000 mujeres participantes) se estableció que era necesario
mejorar las estadísticas relacionadas con las mujeres.
En 1980, la II Conferencia de las NN.UU. para las Mujeres:
“Igualdad, desarrollo y paz” (Copenhague, 145 gobiernos
representados; 8.000 mujeres participantes), establece la necesidad
de una mejora de las bases de datos, incorporando variables
de sexo y de género en las estadísticas. En 1982
comienza la colaboración entre la División de
Estadística del Secretariado de las Naciones Unidas y
el Instituto de Investigación y Entrenamiento para la
Emancipación Femenina.
En 1985, la III Conferencia Mundial de NN.UU. sobre la Mujer
(Nairobi, 157 gobiernos representados; 15.000 mujeres participantes)
definió 39 indicadores clave sobre la condición
de la mujer en 172 países, entre otros:
-igualdad (medidas constitucionales y jurídicas)
-desarrollo (empleo, salud, educación, alimentación,
industria, comercio y servicios comerciales, ciencia y tecnología,
comunicaciones, vivienda, asentamientos, desarrollo y transporte,
energía, medio ambiente, servicios sociales
-situaciones de especial gravedad (mujeres en zonas afectadas
por las sequías, la mujer pobre de los centros urbanos,
la mujer en la tercera edad, la mujer joven, la mujer maltratada,
la mujer indigente, la mujer víctima de la trata de personas
y de la prostitución involuntaria, la mujer privada de
sus medios tradicionales de subsistencia, la mujer como único
sostén de la familia, la mujer con incapacidades físicas
o mentales, la mujer detenida sometida al derecho penal, mujeres
y niñas/os refugiados o desplazados, la mujer emigrante,
la mujer perteneciente a una minoría y la mujer indígena).
En 1991, se publica el libro “Mujeres del Mundo: tendencias
y estadísticas”, la colección más
completa y de mayor autoridad en indicadores globales sobre
la condición de la mujer. En 1992, la Conferencia de
las NN.UU. sobre Medio Ambiente (Río de Janeiro) destacó
la importancia de comprender la relación entre los problemas
de la mujer y el desarrollo sostenible, así como la necesidad
de generar estadísticas para medirla. En 1994, la Conferencia
Mundial sobre Población y Desarrollo (El Cairo) declaró
que las mujeres debían participar en pie de igualdad
en el desarrollo para que éste llegara a ser sostenible
y con una tasa de crecimiento demográfico más
baja.
En 1995, la Cumbre de Desarrollo Social de Copenhague estableció
que la entrega de poder a las mujeres era un elemento crucial
en las estrategias tendentes a resolver problemas sociales,
económicos y políticos, las cuales debían
ser medidas y evaluadas regularmente.
En 1995 se publica “Mujeres del Mundo 1995”, el
documento oficial de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer
de las NN.UU. (Pekín; 189 gobiernos representados; 30.000
mujeres participantes). En 1997, se publica el “Atlas
Akal del estado de la mujer en el mundo”, compilación
estadística comparativa de todos los países del
mundo, que define 34 indicadores de estudio sobre la situación
de las mujeres:
- igualdad jurídica- desarrollo diferencial de ambos
sexos- hogares- matrimonio y divorcio- mujeres lesbianas- mujeres
sometidas a restricciones objetivas de derechos o libertades-
maternidad- discriminación sexual en la natalidad- políticas
demográficas- aborto y contracepción - sida- cáncer
de mama- natalidad y mortalidad- embarazos no deseados- práctica
deportiva- condicionantes de la belleza- hábitos alimenticios,
anorexia y bulimia- mutilación genital femenina- tráfico
de sexo- violación- administración del tiempo-
trabajo en el campo- movilidad laboral- trabajo remunerado -
segregación horizontal y vertical en el mercado de trabajo-
desigualdad de oportunidades- alfabetización- propiedad-
pobreza- préstamos bancarios- escolarización,
educación universitaria- ejercicio del derecho al voto-
asientos en el poder- mujeres en las fuerzas armadas
En 1999, el Fondo de las NN.UU. para la población (UNFPA)
publica la base de datos “Indicadores y Estadísticas
sobre las Mujeres”, compilación de estadísticas
internacionales de género, población y desarrollo
social de 206 países, en 10 áreas:
- población- educación- actividad económica-
hogares- estatus familiar y fertilidad - salud y servicios sanitarios-
salud y derechos reproductivos- asuntos públicos y participación
política- violencia- producto nacional y gasto público
Los drásticos cambios económicos y sociales
que han tenido lugar en los últimos años han puesto
de manifiesto la necesidad de reconsiderar la forma tradicional
en la que se ha visto el desarrollo de los procesos y el nuevo
papel que desempeñan las mujeres. Las relaciones entre
hombres y mujeres, tanto en el ámbito doméstico
como fuera de él, deberían ser reconsideradas
y vistas desde una perspectiva diferente. Es necesario plantear
políticas dentro de este nuevo marco de relaciones, basadas
en información estadística sobre las diferentes
condiciones que enfrentan las mujeres comparadas con los hombres
.
Esta necesidad ha llevado a las investigadoras y a los investigadores
a estudiar el papel que puede cumplir la producción estadística
para reflejar esta situación cambiante y percibir las
diferencias que algunos indicadores revelan cuando se segrega
la información según sexo. Si bien en algunos
países se ha emprendido un examen crítico de su
producción estadística, en otros países
y comunidades autónomas todavía hay una fuerte
resistencia a llevar a cabo una revisión crítica
y exhaustiva desde la perspectiva de género. Tal revisión
podría enriquecer la producción de datos mediante
nuevos indicadores que cubrieran las condiciones específicas
que gobiernan la vida de las mujeres en comparación con
la de los hombres .
Estudios recientes han mostrado que los enfoques más
usuales del planeamiento de políticas, especialmente
en lo que respecta a decisiones económicas, se basan
en la experiencia y en los estándares masculinos, dominados
por sistemas de valores de orientación androcéntrica,
que a menudo tienen poca relación con la experiencia
de las mujeres y que mantienen divisiones económicas
y sociales tradicionales . Ahora resulta evidente que no sólo
es necesario hacer a las mujeres estadísticamente más
visibles, sino diseñar mejores indicadores globales para
la salud, el trabajo y la educación de la mujer, entre
otros .
En general, la producción estadística todavía
se basa en modelos tradicionales de la sociedad, en tanto que
los requerimientos actuales de datos desagregados por sexo responden
a la necesidad de un modelo de sociedad basado en características
diferentes. La demanda de datos según sexo generalmente
procede de personas que necesitan información para promover
cambios en el sistema de valores acordes con las nuevas circunstancias.
Se hace prioritaria la formación de las y los productores
estadísticos en materia de género, pero esto carecería
de sentido sin la voluntad política de introducir cambios
en la forma en la que se generan las estadísticas y sin
la correspondiente inversión en recursos humanos y materiales
.
Es necesario que las instituciones que generan estadísticas
se comprometan a elaborar registros administrativos de los factores
que afectan a la vida de las mujeres y sus familias, como educación,
salud, participación política y trabajo, entre
otros. El compromiso de los institutos de estadística
es el eje fundamental de un proceso de esta naturaleza, dado
que una revisión sería inconcebible si estas instituciones
no encabezan el examen de los marcos en los que se producen
los datos .
Por último, y a esta fuente nos vamos a referir para
situar a Canarias en el entorno de los países a cuyas
tendencias y estadísticas se aproxima, Naciones Unidas
publica en 2000 la Base de datos de Indicadores y Estadísticas
sobre las Mujeres (Wistat, CD-Rom) y "Las mujeres del mundo
2000: tendencias y estadísticas" (Informe).
En noviembre de 2001, se celebró en Querétaro
(México) el primer Seminario Internacional sobre Estadísticas
de Género, organizado por Naciones Unidas y el Instituto
Nacional de Estadística de México, con el objetivo
de formar a las y los productores estatales y regionales de
estadísticas oficiales en la interpretación de
las estadísticas y en la construcción de sistemas
de indicadores con perspectiva de género. El segundo,
previsto para noviembre de 2002, en Aguascalientes (México)
incluye temas como:
-El género como categoría de análisis
-Las estadísticas con enfoque de género
-La importancia de los indicadores de género para el
diseño de las políticas públicas
-Una estrategia para la generación de estadísticas
con enfoque de género
-El censo de población y viviendas desde la perspectiva
de género
-Las encuestas de hogares y sus potencialidades analíticas
bajo la óptica de género
-La perspectiva de género en las temáticas emergentes:
violencia, pobreza y vulnerabilidad social
-El sistema de indicadores para dar seguimiento a la situación
de las mujeres (Sisesim).
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