El III Plan Canario de Igualdad de Oportunidades entre mujeres
y hombres se plantea como una política normalizada y un
sistema estable de intervención social e institucional
para la consecución de la igualdad real y efectiva entre
mujeres y hombres, que resulta de la proyección de los
ejes estratégicos de la política general del Gobierno
de Canarias, así como de las líneas directrices
de sus políticas sociales, laborales, sanitarias y educativas.
Se trata de un documento no sólo de propuestas teóricas
a iniciativa del organismo de igualdad, sino de la plasmación
instrumental de la transversalidad en función del género
en las políticas sectoriales, condición sine qua
non para que la igualdad real y efectiva (art. 9.2 CE) sea incorporada
al desarrollo de las competencias de todos los departamentos
del Gobierno de Canarias, tal como establece el marco normativo
y declarativo en esta materia .
Ha quedado demostrado, tras más de dos décadas
de igualdad formal y jurídica entre ambos sexos, que
el libre juego de las y los actores sociales, institucionales
y económicos, y de las iniciativas culturales, educativas
o laborales, no ha producido, por sí mismo, un efecto
directo en la igualdad real y efectiva consagrada por la Constitución.
Es así como nace y se ampara la necesidad de la "acción
positiva" específicamente dirigida a las mujeres,
como colectivo tradicionalmente marginado y discriminado en
el empleo remunerado, en el poder y la toma de decisiones, en
la representación simbólica y en el desarrollo
personal y social.
La acción positiva viene definida por el Comité
para la Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres del
Consejo de Europa como "una estrategia destinada a establecer
la igualdad de oportunidades por medio de unas medidas que permitan
contrastar o corregir aquellas discriminaciones que son resultado
de prácticas o sistemas sociales". Se trata de medidas
que van más allá del control de la aplicación
de la normativa sobre igualdad formal o jurídica, puesto
que su finalidad es poner en marcha programas concretos para
proporcionar a las mujeres ventajas concretas que contrarresten
las desventajas consolidadas históricamente.
Tras varios años de actividad de los organismos públicos
de igualdad y de las organizaciones de mujeres y otras entidades
públicas y privadas en favor de la igualdad, los términos
en los que se desenvuelven las relaciones de poder y los roles
de género transmitidos, si bien están siendo lentamente
modificados, no han variado sustancialmente. La tendencia seguirá
indefinidamente, ya que la acción positiva específica,
por sí sola, no es suficiente, y la falta de desarrollo
del principio de igualdad efectiva afecta no sólo a las
mujeres, sino que compromete seriamente el desarrollo económico,
político, cultural y social y su promoción es
un requisito inexcusable del desarrollo democrático.
Las implicaciones que adquiere la desigualdad por razón
de sexo y género en nuestra sociedad evidencian la necesidad
de que el compromiso institucional con la igualdad de oportunidades
sea integral, y que se materialice tanto en el ejercicio de
la acción positiva como en la incorporación transversal
del eje de igualdad de oportunidades en todas las políticas
-generales y sectoriales- del Gobierno de Canarias.
Por ello, planteamos que la política de igualdad de
oportunidades del Gobierno ha de tener una dimensión
dual:
-la acción positiva directa y específica
-la integración de la perspectiva de género y
la transversalidad en las políticas generales y sectoriales
del Gobierno de Canarias. |