Organizada por la
Dirección General de Ordenación e
Innovación Educativa y el CEP
“Gran Canaria Sur” (Polígono de
Arinaga, Agüimes), el pasado
7 de febrero, se desarrolló,
en la sede de esta última
institución, una interesante
jornada sobre “aprendizaje
cooperativo”, a cargo de Dña.
Belén Martínez, psicóloga de la
Universidad Complutense de Madrid.
Asistió a la misma
un nutrido grupo de profesionales
de la enseñanza de Las Palmas,
conformado por responsables de la
Coordinación de Proyectos de
Educación Intercultural en centros
de Primaria y de ESO,
Orientadores/as de centros con
Proyectos de Educación
Intercultural y Asesorías
Pedagógicas de Educación
Intercultural adscritas a los
distintos CEPs.
El objetivo del
evento fue promover la lucha
contra la exclusión y el rechazo
en la escuela, fomentando el
respeto a la diversidad y el
aprendizaje cooperativo, para
cuyo logro se requiere habituar a
los alumnos y alumnas a tener un
papel más activo en su propio
aprendizaje, enseñarlos a
cooperar, estimulando el
desarrollo de proyectos de trabajo
en equipos de aprendizaje, e
impulsar su participación,
excluyendo el protagonismo.
Aspectos
que destacaron en la exposición de
Belén Martínez fueron los
siguientes:
1. El
planteamiento de la educación
intercultural como
modelo educativo
que propicia el enriquecimiento
cultural, partiendo del
reconocimiento y respeto a la
diversidad (a través del
intercambio y del diálogo), de la
participación activa y crítica, de
la tolerancia y la solidaridad.
2. La
necesidad de erradicar cualquier
tipo de exclusión, para prevenir
comportamientos intolerantes en
los escolares.
3. La
consideración de que los
educadores pueden favorecer, en el
alumnado, la integración de
modelos para la autoconstrucción
de los valores de igualdad y
tolerancia, enseñando a comprender
las propias emociones y las de
otras personas, a estructurar el
propio comportamiento y el de los
otros a través de juegos en los
que se intercambien los papeles de
forma repetitiva y a organizar la
conducta a través de las tareas,
ayudando a elegir objetivos
realistas, a poner en marcha
acciones adecuadas para
alcanzarlos, a esforzarse, a
obtener el reconocimiento de los
demás y a aprender pautas
optimistas de evaluación de
resultados.
4. Las
consecuencias que tiene la
práctica del rechazo en la
escuela: abandono prematuro de los
estudios, inadaptación
socio-ambiental, incapacidad para
la colaboración, problemas de
relación con la autoridad,
delincuencia, situaciones que
demandan atención psiquiátrica,
etc.
5. Las
pautas a seguir para la prevención
y la intervención: dar más
protagonismo al alumnado,
favorecer su integración,
orientarlo para que el cambio de
conducta implique un cambio de
pensamiento, enseñarlo a detectar
y a combatir los problemas que
conducen a la violencia, educarlo
en la empatía y en el respeto a
los derechos humanos, ayudarlo a
superar los supuestos que conducen
a la violencia (como el sexismo,
racismo y la xenofobia),
orientarlo en la utilización de
los medios de comunicación en la
educación en valores y potenciar
la colaboración entre escuela,
familia y sociedad.
CONCLUSIONES
En general, los
educadores creemos firmemente en
valores como la solidaridad, la
mutua comprensión, el respeto y la
personalización de la educación.
Los Proyectos Educativos de los
centros están llenos de nobles
palabras al respecto. Sin embargo,
es preciso convertir las ideas en
acción pedagógica. Y en ese
sentido, el aprendizaje
cooperativo, en educación, tiende
un puente desde la idea hasta el
valor pretendido, con la ventaja
de que la cooperación no se
encuentra al final del trayecto,
sino que está implícita en él.
1ª conclusión de la
jornada: El aprendizaje
cooperativo es un enfoque
didáctico caracterizado por una
metodología activa y experiencial.
2ª: Se
centra
en el alumno,
utilizando pequeños grupos,
generalmente entre 4 a 6 personas
seleccionadas de forma
intencional, para trabajar juntas,
al menos dos veces por semana, en
la realización de tareas
concretas. El rol del docente no
se limita, aquí, a ser observador
pasivo de la actividad de los
grupos, sino a la supervisión
activa (no directiva) del proceso
de construcción y transformación
del conocimiento, así como de las
interacciones que se producen
entre los componentes de los
equipos.
3ª: El
aprendizaje cooperativo
permite aprovechar
la diversidad existente en el
aula, promoviendo relaciones
multiculturales positivas.
4ª: Esta modalidad
de aprendizaje es una opción de
trabajo que fomenta la interacción
y la confrontación de puntos de
vista, requiriendo la exposición
de las propias ideas y opiniones
ante el grupo, lo que potencia el
desarrollo de la capacidad de
expresión verbal.
Como se ve, hablar
de nuevos retos en educación es
hablar de desafíos estimulantes
para la reflexión y para la
acción, apuestas que ratifican a
la docencia como una tarea
abierta, creativa y exigente,
susceptible de generar
satisfacciones y de contribuir a
solucionar los problemas a los que
se enfrentan las personas
(especialmente, estudiantes) en el
complejo mundo en que vivimos.