La denominada Carrera de Indias incluía todo el comercio y navegación
de España con sus colonias, y se fue configurando en la primera
mitad del siglo XVI, hasta lograr su definitiva organización hacia
1561. Desde los viajes de Colón, la Corona había manifestado que
el derecho a comerciar con las Indias debía estar reservado únicamente
a los súbditos de la monarquía española. Este derecho respondía
a unos principios aceptados por los estados europeos de la época:
los intercambios con las colonias pertenecían a la metrópoli.
Además, la Corona tenía que impedir el acceso a las colonias a
personas indeseables, política o religiosamente, que pudiesen
minar la integridad ideológica y económica. Es la época de la
monarquía
autoritaria de los Reyes Católicos. Otro aspecto de esta política
fue la implantación del monopolio comercial por la Corona. En
ello influyó uno de los principios del mercantilismo: la retención
y acumulación de riqueza, por parte del Estado, en forma de metales
preciosos, que tan abundantes se encontraron en América. Pero
la explotación de todo un continente era una tarea desmesurada
para ser realizada sólo por el Estado. Pronto quedó al descubierto
la necesidad de extender la participación a todos los súbditos
de la Corona, tanto para comerciar como para residir, mientras,
por otra parte, toda la navegación y el comercio se canalizarían
a través de un solo puerto, Sevilla; un poco más tarde se incorpora
Cádiz. Todo ello será controlado por un organismo, la Casa de
Contratación. Esta se convirtió en el órgano destinado a inspeccionar
y fiscalizar el tráfico indiano. Dependía del Consejo de Indias.
Fue notable su labor en lo que respecta a las técnicas de navegación
y a la ciencia náutica.
España realizó un modelo de organización para sus flotas con el
Nuevo Mundo, sistema muy valioso para lo prematuro de la época.
Pero su error consistió en no advertir que lo que servía para
cubrir las necesidades iniciales de 100.000 españoles en América,
no serviría siglos después para una población de 4.000.000. Otras
razones de su fracaso son: la disminución de la llegada de plata
y el abastecimiento del mercado americano mediante el contrabando
de productos manufacturados, por parte de los países europeos
que habían emprendido la primera revolución industrial.
El comercio exterior canario
durante los siglos XVI-XVII
Creemos que estudiar el comercio en Canarias durante los siglos
XVI-XVII, es un tema casi obligado para nosotros, no sólo por
razones de curiosidad sobre el espacio en que vivimos, sino por
las relaciones de intercambio de personas y mercancías con Génova
y Portugal durante estos dos siglos.
La situación de las Islas Canarias en la ruta hacia tres continentes
las convierte en un lugar de abastecimiento en la navegación por
el Atlántico. El tráfico comercial con América está marcado por
razones geográficas, al estar el archipiélago en la zona de los
vientos alisios, y por motivos comerciales, al ser la última plaza
castellana donde se abastece la flota de Indias. Canarias consigue
para comerciar con América algunas excepciones al monopolio de
la Casa de Contratación. Desde 1508 se autorizó a los mercaderes
españoles poder registrar mercancías en Canarias, y a partir de
1607, se permitió a los navíos canarios viajar fuera de las flotas.
El comercio con América generó la emigración de colonos y sus
familias, hasta el punto de llegar a prohibirla en 1579, debido
al peligro que existía de despoblamiento de estas islas. Otro
efecto negativo del comercio indiano fue la llegada a las islas
de piratas y corsarios franceses, ingleses y holandeses, sobre
todo en el siglo XVI. 
Los productos importantes para la exportación fueron: el azúcar,
el vino y la orchilla. El cultivo de la caña de azúcar se inicia
inmediatamente después de la conquista. El proceso del cultivo
y la transformación de la caña era muy costoso, lo que potenció
la introducción de capital extranjero, sobre todo genovés y holandés.
En el último tercio del siglo decayó su producción.
El viñedo, cultivo destinado a la exportación, coincide con la
crisis azucarera, en la segunda mitad del XVI. La expansión vinícola
rompió la vinculación comercial con el Mediterráneo y la Península,
y se relacionó más con el noroeste de Europa. Los vinos de buena
calidad (los malvasías isleños) se intercambiaban por productos
manufacturados de Francia, Flandes, Portugal e Inglaterra. Durante
el siglo XVII, los comerciantes ingleses tuvieron gran importancia
en estos intercambios. Llegaron a crear en 1665 una Compañía de
Monopolio que impuso precios ruinosos para los viticultores canarios,
lo que generó "el derrame del vino" en Garachico. A
estos desfavorables hechos se une la competencia con el jerez
y el oporto.
Estos intercambios comerciales los realizaba sobre todo una clase
mercantil extranjera, naturalizada en las islas, que hacía también
de intermediaria financiera. A los comerciantes europeos ya mencionados
se une un grupo minoritario de flamencos y portugueses.
BIBLIOGRAFÍA
| - García-Baquero
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| - Lobo Cabrera
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Canarias y Gobierno regional de Madeira.
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| - Lucena Salmoral
M. La Flota de Indias. Cuadernos de Historia 16. Barcelona,
1985. |
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| - Navegación.
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| - Suárez Acosta
J. J. y otros. Conquista y colonización de Canarias. Centro
de la Cultura Popular Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1988.
|
Han colaborado en
este trabajo:
Celsa Fariña
Consuelo Culebras
Irene García
Saúl González